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日志


8月21日

VIAJE PIRINEOS (9): PORTALET Y VUELTA A CASA

DÍA 09-JULIO-2009 (JUEVES) PORTALET, Y VUELTA A CASA:

A las 10:50 salimos del Camping. Hay muy buena temperatura, 17º marca la Furgo, pero vuelve a estar cubierto en lo alto. Quedan 29 Km. a España y nos encontramos en Beárn, en el Departamento de Los Pirineos Atlánticos, atravesando el Valle de Ossau por la carretera D-934. Es un tramo bastante guapo, donde seguimos encontrando ciclistas.

El Valle D’Ossau www.valleedossau-tourisme.com, es uno de los pocos reductos donde se encuentra el Oso Pardo en libertad. Quedan, al parecer, menos de 12 parejas escondidos en los bosques de los valles de Aure, Luchonnais, Couserans, Aspe y Ossau. Nos ha faltado ver, o al menos intuir en las alturas, a este magnífico mamífero pirenaico. Una de las muchas atracciones de este valle, es el llamado Petit Train d’Artouste www.train-artouste.com, que parte de la población de Fábreges, en la carretera D-934 por la que hemos venido. Se precia de ser el trenecito más alto de Europa, y ofrece la posibilidad de descubrir algunas de las maravillas de los Pirineos a más de 2.000 mt. de altura. Desde Fábregas se toma un Telecabina que llega hasta la estación del tren situada a 1.900 mt. Luego realiza una parada en Séous, donde una Granja ofrece la posibilidad de realizar una visita (previo pago y reserva) y descubrir la vida pastoril, o simplemente pasear por los alrededores. Finalmente llega hasta el Lago de Artouste, donde el trenecito para durante más de hora y media para poder visitar los alrededores y  volver al tren para iniciar el camino de regreso. Menciono aquí la curiosidad del trenecito de Artouste, porque su mascota es el Oso Jojo (se distribuyen impresos para descubrir la flora y fauna del lugar a los niños, de la mano de un dibujo del oso Jojo). El Oso Jojo es un oso que vive (o vivía, la información la he encontrado en un libro de 1993), en Borce una población cercana, domesticado desde su nacimiento. Según el libro lleva 20 años mostrándose al público, y sobre todo a los niños. Tal vez sea (o fuese) la única forma de ver vivo a un Oso Pardo en los Pirineos.

Pasamos ahora por Eaux-Chaudes, la otra ciudad balneario, pero es bastante más dejada y sucia que el resto de pueblos que hemos venido viendo. Vamos al lado de la Gave D’Ossau y siguen las señales que avisan del peligro de crecidas. Pasamos por una parada de carretera, con sus mesitas de madera y papeleras, pero con la curiosidad de que han podado todos los setos de boj de alrededor, a ambos lados de la carretera, con formas de cubos y cilindros de varios tamaños, lo que le da un aspecto precioso y cuidado. Ahora vemos la Estación Eléctrica de Artouste, con una presa enorme y un pantano, en un espacio llenito de coches, autobuses y ACs. Es un valle muy abierto donde se aprecian varias rutas para hacer a pie, con praderas y enormes picos. Ahora estamos viendo paredones de piedra, y vamos dejando atrás las enormes montañas de verdes praderas. Atravesamos un tramo de obras y vemos varios túneles de los que cubren la carretera de posibles avalanchas de las que todavía abundan las señales (con semáforos que avisan de que en el caso de estar en rojo no pasar). Estos túneles tienen grabado el año de su construcción (1997, 1998, 1999…), y en uno de ellos encontramos la siguiente dedicatoria: “Cada paso, cada pedalada, cada sonrisa, siempre por ti, pequeña” ¡¡Precioso!!

Según nos acercamos a la frontera encontramos varios grupos de vacas conducidas por familias enteras de pastores. Van por la carretera en filas, y de vez en cuando, vemos coches o camiones aparcados en los bordes de la carretera con gentes que parecen pastores. Toda la subida del puerto está así, parece una trashumancia. A las 11:37 (Km. 1254,2) paramos en el Alto del Portalet (1.794 mt.) en la antigua frontera, una zona toda llena de tiendas y bares, y muchos coches franceses que se acercan hasta aquí a comprar vino español (hay de todas partes), fruta y verdura y también castañuelas, guitarras… Ya estamos en España y tenemos 13º de temperatura.

Después de tomar un Café y confirmar con el camarero que estamos en medio de tres días de trashumancia de ganado, salimos a las 12:07 y cogemos la carretera A-136 en dirección Biescas. Es muy bonita esta zona, donde se aprecian además importantes Estaciones de Esquí. Estamos atravesando el Valle de Tena www.valledetena.com, un lugar que habrá que tener en cuenta para próximas visitas. Llegamos a Formigal, y quedan 94 Km. a Huesca.

En Sallent de Gállego vemos el Lago Lanuza, y varios lugares de vacaciones. Todo esto es muy bonito y luce el sol espléndidamente, con lo que podemos verlo bien, aunque empieza a hacer un calor de mil demonios (la Furgo marca 20º). Lanuza es un pueblo bonito, justo al lado del lago, con casas de piedra y una alta torre de iglesia. Hay un cartel en la carretera que indica que está considerado Conjunto Arquitectónico de Interés. Después pasamos de nuevo por el tipismo aragonés: Río Escarra, Túnel Escarra, Camping Escarra, Hotel Escarra y pueblo de Escarrilla…

Vemos el Embalse de Búbal y el pueblo, bastante arreglado. Con Búbal vamos dejando atrás los montañones del Pirineo, ahora empieza a ser todo más bajo y abierto con vegetación de matorral y monte bajo, y con mucho más calor. Llegamos a Biescas a las 12:36 y seguimos por la N-260 hacia Sabiñánigo. Al llegar aquí, quedan 61 Km. a Huesca. Cogemos la N-330.

Subimos el Puerto de Monrepós (1.280 mt.) y atravesamos los Túneles de Monrepós, de 1.449 y 609 mt. de largo. A las 13:21 tomamos ya la Autovía A-23 dirección Huesca, a la que quedan 12 Km. A las 14:28 (Km. 1.425,6) aparcamos en Zaragoza. Nos damos cuenta que desde que echamos gasolina en Biescas a la ida, hasta este momento hemos gastado únicamente medio depósito de Gas-Oil. A las 20:00 salimos de Zaragoza para hacer noche en Aguilar del Río Alhama.

 

DÍA 10-JULIO-2009 (VIERNES) VUELTA A CASA:

A las 11:35 de la mañana salimos de Aguilar. A las 12:10 (Km. 1585,9) paramos en Matalebreras para repostar Gas-Oil (a 0.92 E/l.). Todo este camino es ya el conocido, así que no me queda más que decir que a las 15:30 horas, Km. 1837 estamos en casa.

 

Lista de gastos

29-Jun             Zaragoza                    Peaje                                                  8.10 E

05-Jul              Troumouse                 Peaje                                                  4.00 E

09-Jul              Corella                        Peaje                                                  8.10 E

TOTAL PEAJES                  20.20 E

 

29-Jun             Huesca                        Gas-Oil (Km. 496,6)  (0,94 E/l.)      42.53 E

03-Jul              Larzan                         Gas-Oil (Km. 859,2)                         31.00 E

10-Jul              Matalebreras               Gas-Oil (Km. 1585,9)  (0.92 E/l)     36.50 E

                                                                       TOTAL GAS-OIL                110.03 E

 

29-Jun             Torla                           Camping Ordesa                                17.25 E

30-Jun             Torla                           Camping Ordesa                                17.25 E

01-Jul              Puyarruego                  Camping Valle de Añisclo                  21.08 E

02-Jul              Puyarruego                  Camping Valle de Añisclo                  21.08 E

03-Jul              Artigues                      Camping Artigues (sin electricidad)     9.40 E  

05-Jul              Luz-St.-Sauver            Camping Toy                                      16.04 E

06-Jul              Cauterets                    Camping Les Gleres                           13.99 E

07-Jul              Cauterets                    Camping Les Gleres                           13.99 E

08-Jul              Laruns                        Camping Du Valentin                        18.70 E

                                                                       TOTAL CAMPING            148.78 E

 

01-Jul              Aínsa                          Parking                                               1.50 E

04-Jul              Gavarnie                     Parking y Pernocta                             4.00 E

08-Jul              Pont D’Espagne         Parking                                               5.00 E

                                                                       TOTAL PARKING             10.50 E

 

08-Jul              Cauterets                    Telecabina y Telesilla                        20.00 E

08-Jul              Pont D’Espagne         Telecabina                                          6.00 E

                                                                       TOTAL TELESILLA          26.00 E

 

 

 

VIAJE PIRINEOS (8): CIRUQE DU LYS, PONT D’ESPAGNE, LARUNS

DÍA 08-JULIO-2009 (MIERCOLES) CIRUQE DU LYS, PONT D’ESPAGNE, LARUNS:

Hoy luce el sol y se ven las montañas. A las 08:00 estamos ya levantados y con ganas de subir en el Telecabina. Va a ser un día estupendo.

Salimos del Camping a las 09:20 y aparcamos en el Parking de la Estación porque el del Telecabina está lleno. Parece que mucha gente ha tenido la misma idea que nosotros. Cogemos el billete de Telecabina y Telesilla y nos vamos. El cielo sigue despejado y disfrutamos del paisaje en la subida de 15 min. del Telecabina. Hay un momento en el que se ve muy bien el pueblo de Cauterets, encajonado en un valle muy cerrado. Luego el Telecabina hace una especie de línea recta y deja de verse el pueblo para centrarnos en las montañas que nos rodean. Se ve desde aquí el Centro de Visitantes de Courbet (1.350 mt.) que hay unos kilómetros más arriba de Cauterets y es que el último sitio al que se puede acceder en vehículo privado. Desde ese punto parten varias sendas, una de ellas asciende en 3 horas hasta el Refugio de Ilhéou, al lado del lago del mismo nombre.

La parada del Telecabina nos deja en el Cirque du Lys, a 1850 mt. de altitud. Aquí luce el sol y está despejado por lo que disfrutamos del paisaje. Hay varias pistas para bici de montaña y algunas personas suben desde Cauterets con su bicicleta para practicar aquí. Claro que es un espacio dedicado especialmente a la BTT, con 1.500 mt. de descenso. También hay un espacio para entrenamientos, con cajones en los que poder practicar saltos y cabriolas, una manguera de agua para limpiar las bicis (velós) de barro y una bomba para inflar ruedas. Así se hace afición. También cuenta, como no, con un bar-restaurante. Pero tenemos prisa por subir en el Telesilla, aunque vemos con decepción que en lo alto las nubes lo cubren y no se ve el final del mismo. El recorrido ahora es de 25 min. y también hay mucha gente que sube su bici en el Telesilla. Se ven muy bien las pistas por las que circulan las bicis de montaña, al menos hasta un cierto punto, pues pronto nos envuelven las nubes y apenas se ve el suelo.

Una vez en el final del Telesilla del Grand Barbat, a 2.300 mt. de altitud, todos los que llegamos nos quedamos, al menos aparentemente, con la misma sensación de no saber que hacer. No se ve nada a un palmo de las narices y hace frío. Hay gente hasta con niños pequeños y otros que han subido aquí en manga corta. Una mesa redonda cuenta con indicaciones de los picos que deberíamos ver en los alrededores, incluido el Vignemale, que con sus 3.298 mt. es el pico más alto de los Pirineos franceses. Pero no se ve absolutamente nada. Por no ver, ni se ve el camino que poco más allá de la estación del Telesilla se inicia hasta el Lac D’Ilheou, un camino que según el cartel debería ser de 45 min. Pero nadie de los que allí estábamos se decide a iniciarlo, ya que es de descenso (hasta las 1988 mt.) y no se ve más allá de los propios pies. Lo que si hacemos algunos, incluidos nosotros, es seguir la pista que sale del Telesilla, y que al menos se puede ver porque es más ancha. Pero está cubierta por varios neveros de hielo de bastante grosor. En el primero todos aprovechamos para sacar fotografías.

Dispuesta con mis palos emprendemos el camino, casi a ciegas, y en ocasiones arrimándonos al borde del camino porque el resto está cubierto con los neveros compactos y resbaladizos. Pasamos por dos Estaciones de Telesilla que están cerradas y hay un momento en el que una vuelta del camino, necesaria para ascender, está completamente cubierta de hielo. No queda más remedio que subir por la pendiente. Una vez en el camino de nuevo, llegamos al final de las Crestas, donde se encuentra otra Estación de Telesilla cerrada (la estaban revisando un par de operarios colgados en redes). Es el final del camino, a 2415 mt. de altitud, pero tenemos la suerte que desde aquí, las nubes quedan, a ratos, más bajas que la cima de los picos, y nos permiten ver, por fin, el Vignemale y todos los demás picos que lo rodean (aunque solo fuesen su crestas), tal y como se indicaba en la mesa redonda de información. Podemos incluso sacar algunas fotos antes de que las nubes los cubran de nuevo por completo.

Allí, a los pies del Vignemale, se encuentra el Glaciar de Ossoue, el lugar elegido por el famoso pirineista irlandés Conde Henry Russell Killough para establecer su retiro. Alquiló el valle durante 99 años (terminó en los años 90), y mandó excavar siete cuevas por encima de la masa de hielo. Allí pasaba largas noches envuelto en pieles de cordero. “Así es como entiendo la felicidad. Nunca he amado la vida civilizada” decía este Conde, que sin embargo, algunas tardes bajaba a los bailes de Cauterets para disfrutar de la vida social de la que huía.

Y así, con la agradable sensación de haber estado por encima de las nubes, emprendemos el camino de vuelta al Telesilla, y con éste al Cirque du Lys, donde al fin y al cabo, hace mejor tiempo (en la bajada del Telesilla si que pasamos algo de frío). Al llegar al final del recorrido del Telesilla vemos que varios caballos que habíamos visto pastando al fondo de las praderas, están ahora cerca de las estaciones y se dejan acariciar por todo el mundo. Nos acercamos a ellos y se muestran dóciles y solícitos con las caricias que piden a todo el mundo, sobre todo a los niños. Después, aprovechamos el buen momento de temperatura (empieza a nublarse) para comer nuestros bocadillos en la terraza de espera del Telecabina (es la hora del descanso y hay que esperar el remonte de las 13:45). 

Mientras esperamos aquí, junto con otras personas, vemos como algunos han decidido bajar andando desde la Estación de Telesilla (también estaba cerrada) de la cima y empiezan a llegar. Hay hasta familias con niños pequeños, como una pareja que se presentó con cuatro niños pequeños bajando por las empinadas senda. El caso es que todos parecían contentos y nada cansados. Seguimos viendo a ciclistas por todas las sendas a la vista, incluso por las más altas.

Cuando se llega la hora cogemos el primer remonte y en 15 min. estamos de nuevo en Cauterets. Ha sido un viaje perfecto, pese a lo cerrado del tiempo en la cima. Ahora queremos ir a visitar el último sitio que teníamos en la lista, el Pont D’Espagne. Pero antes nos hacemos con un par de recipientes de la sopa que habíamos probado en Artigues, ya que se venden en el Supermercado. Ahora si que podemos ponernos en marcha.

Nos dirigimos a Pont D’Espagne, a apenas 7 Km. de Cauterets, y uno de los lugares más visitados por aquí. El camino es precioso (como todos), cuajado de abetales por el valle de Jêret. Hay una parada a unos 3 Km., en La Raillere, donde se encuentra la Cascada de Lutour, con muchas tiendas de recuerdos y restaurantes, así como una Estación Termal de Aguas Sulfurosas, las Thermes des Griffons. Desde este punto parte un camino que en unas dos horas, llega al Pont d’Espagne. Paramos un momento y enseguida nos vamos porque queremos aprovechar el buen tiempo para llegar arriba del todo. El camino sigue siendo impresionante y se siguen asomando cascadas (como las de Cerusey, impresionantes) casi a cada curva, por algo se llama “Camino de las Cascadas”. Otras a las que se puede acceder por caminos que parten desde la carretera, son las de Pas de l’Ours y las de Boussès.

Cuando falta poco para llegar nos asusta un poco ver tantos coches aparcados en los márgenes de la carretera ¿tanta gente hay arriba? Habíamos visto que el Aparcamiento de Puntas cuenta con 1350 plazas de aparcamiento ¿porqué aparcan aquí los coches? Cuando alcanzamos el Parking lo entendemos: Es de pago. Se coge el Ticket y se paga a la salida, siendo gratuito los primeros 15 min. Pero nosotros entramos y dejamos la Furgo bien aparcada en una sombra.

Luego fuimos a Información donde nos cuentan los horarios de los remontes y los precios. Cogemos únicamente el Telecabina de Pont D’Espagne, ya que para subir en el Telesilla del Gaube (25 min. de subida) es un poco tarde, son las 16:30 y la última hora a la que venden Ticket de subida es a las 17:00, aún se podría coger, pero una vez arriba (y vemos nubes que nos impiden ver el final), no tendríamos tiempo de realizar ni la excursión simple al  Lac de Gaube (donde se refleja, en días de sol, el mítico Vignemale), situado a 1.725 mt. de altitud. Alrededor del lago circula el GR10, y llega hasta el fondo del valle. El Telecabina nos deja a 1.400 mt. de altitud y desde allí se pueden realizar varios recorridos de corta duración (apenas de 25 min.), e incluso se puede realizar sin dificultad el regreso al Centro de Información sin necesidad de tomar el Telecabina. Será lo que hagamos.

Subimos y realizamos un paseo agradable por la Pradera du Clot hasta alcanzar el Chalet del mismo nombre, y hasta un poco más allá, en la entrada del Plateau du Cayan, donde hay un puente que cruza el río y volvemos por la otra orilla. Es entonces cuando me fijo en la ladera de una montaña que tenemos enfrente, en una zona de pradera, y veo moverse algo ¡¡Otra vez sin prismáticos!! Nos acercamos hasta una zona donde vemos un cartel y varias personas mirando en esa dirección con prismáticos. Allí hay un guarda o empleado del Parque que, dispuesto con unos prismáticos de largo alcance y con trípode, localiza al animal y ofrece la posibilidad a los caminantes de verlo. Es lo que llaman en Francia un Isardo (que en España se llama Sarrio, aunque en algún folleto lo he visto traducido por Gamuza), y que ya habíamos visto someramente en Ordesa. Ahora se ve muy bien, es lo que yo había localizado en la pradera.

Desde aquí se puede llegar también, y sin mucha dificultad, según la información, hasta el Valle de Marcadau, por un sendero de 2 horas de trayecto;  o por otro camino se puede coronar el Col des Mulets y el col des Oulettes (recorridos de más de tres horas), con una parada en el Refugio de las Oulettes (en una hora y cincuenta minutos). Más arriba aún, se encuentra el Refugio de Bayselance, a unas cuatro horas de ascensión.

Seguimos adelante y nos encontramos con la Estación del Telesilla del Gaube. Efectivamente no se ve el final, así que hicimos bien en no subir. Seguimos por un camino precioso jalonado de pino negro, algunos con formas caprichosas, y llegamos al punto donde se encuentra el Pont D’Espagne, un puente de piedra que salva la Gave del Gaube en un punto donde se estrecha el cañón, justo cuando recibe el agua de dos cascadas, pues es aquí donde se juntan los torrentes del Gaube y del Marcadau, y bajan rápido hasta Cauterets. De verdad que la imagen es impresionante, armoniosa, preciosa, pero sobre todo, lo que sobresalta es el estruendo que emite el agua al caer con toda velocidad por este estrecho paso. Hay muchos puntos desde donde sacar fotografías al sitio y a las cascadas, incluso desde un pequeño puente metálico, más allá del puente de piedra, y a menor altura, que permite tomar unas imágenes fantásticas. También hay, como no, un Hotel-Restaurante y una tienda de recuerdos, además de servicios públicos.

Desde este punto, hasta el Centro de Información y base del Telecabina es paseo es corto y más abierto, pero bonito también. Dada la hora, vemos ya a mucha gente que regresa de los paseos, y otros que aún permanecen por allí. Hay mucha gente. Ahora queremos volver a bajar a la Cascada de Lutour para recorrerla un poco y sacar algunas fotos. El Valle del Lutour y la Fruitière se puede recorrer desde este punto, siempre a través de bosques de abetos. Al final, el valle se ensancha considerablemente en una inmensa pradera llena de vacas, ovejas y sobre todo caballos en libertad, desde donde parten caminos para llegar al Lago de Estom (a 1.804 mt. de altitud) en unas dos horas, donde también, y según la información porque no fuimos, hay un hostal-restaurante.

También aprovechamos para comer un poco en la Furgo y pensar en la vuelta. Hoy empezamos la vuelta a casa. Queremos acercarnos lo más posible a la frontera (vamos a volver por Portalet) y dormir antes de cruzarla, para mañana bajar hasta Huesca y después Zaragoza. Se acaban las vacaciones.

A las 18:00 (Km. 1162,6), salimos del Parking de Lutour. La temperatura es muy buena, aunque aún hay nubes en lo alto. Nos dirigimos hacia Cauterets y después tomamos dirección Argelès-Gazost por la D-921, pueblo que atravesamos a las 18:39, para subir al Col du Soulor, el primer puerto de este tramo.  Estamos atravesando el Val D’Azun, y presenta la misma belleza que todo lo que llevamos recorrido. Los pueblos por los que atravesamos son más pequeños, con casas de piedra y pizarra menos señoriales, pero robustas. En Aucun, encontramos además todo un complejo de hoteles, tiendas y restaurantes, con cierto encanto que le hacen un lugar bonito. No en vano esta localidad acoge el Museo Artesanal Montañés del Lavédan, un museo al aire libre con casas antiguas, que ha servido para filmar varias películas, así como el inicio de una “vuelta ciclista”, el Tour du Val d’Azun, muy popular por aquí. La subida al Soulor es del 7,5%, y está considerado puerto de primera categoría para el ciclismo, con un total de 12 Km. de ascenso.

A las 19:05 (Km. 1200,4) paramos en lo alto del Col du Soulor (1.474 mt.). Vemos llegar, subir y bajar, a varios ciclistas, esta vez jóvenes que parecen entrenarse. Todo esto es una inmensa pradera que sube y baja por las altas montañas que nos circundan. Vemos mucho ganado por todas partes, y aquí, en lo alto, en medio de la nada, hay un Bar-Restaurante. Divisamos enfrente una especie de carretera que se pierde entre altas montañas. Yo pienso que es un camino o pista para andar o ir en bici de montaña.

Pero no. Lo que vemos es la D-918, la carretera por la que tenemos que atravesar el siguiente puerto, el Col D’Aubisque (1.709 mt.). No es que sea muy estrecha, pero si lo suficiente como para circular con mucha precaución. Hay que arrimarse mucho si se cruza otro vehículo. El paisaje que atravesamos es brutal, solo esa palabra puede describirlo, una interminable sucesión de praderas de montaña que se pierden en la vista, tanto hacia el horizonte como hacia abajo. Vemos mucho ganado y “paisanos” que lucen boina tipo vasca que se ocupan de vacas y ovejas.  Atravesamos un par de túneles oscuros estrechos y sin indicación alguna. Uno de ellos, el más largo, chorreaba agua además. Hay un momento en el que me siento bastante acongojada, no sólo por el inmenso paisaje que contemplamos, sino por la peligrosidad del sitio, sobre todo cuando según subimos, las nubes nos cubren cada vez más.

Las nubes hacen ya casi invisible la carretera. Este es el motivo por el que no paramos en lo alto del Col D’Aubisque, cuando llegamos a él a las 19:30. Vemos tres enormes bicis de colores como monumento (imaginamos) a los ciclistas que lo coronan, que me hubiese gustado fotografiar y me doy cuenta en este momento de que no he tomado ni una sola fotografía de la subida, ni siquiera desde el coche.

A partir de ahora todo es de bajada, y seguimos entre nubes. Pienso ahora que todo el mundo nos había recomendado pasar a Francia por Portalet, y realmente estas subidas son más peligrosas que las del Tourmalet, que al fin y al cabo está mucho mejor la carretera, más ancha y más arreglada, con subidas tendidas. No entiendo la recomendación… hasta que miro el mapa y me doy cuenta de una de las conversaciones: La gente pasa por Portalet, sube hasta Pau, luego va a Tarbes, baja a Lourdes, y desde ahí a Cauterets, o Gavarnie, evitando el Aubisque y el Soulor. Nosotros tomamos el camino difícil, pero desde luego creemos que el más espectacular.

Empezamos a pensar en que queremos ya encontrar donde quedarnos. No es que sea tarde, pero no queremos llegar a la zona de Portalet sin haber encontrado Camping. Después del pueblo de Gourette, que tiene un Telecabina para subir hasta el Pène Blanque y parece un centro de esquí (pero sin encanto alguno), iniciamos la bajada, en algunos tramos de hasta un 13% de desnivel. Entramos en una zona de valles verdes, donde se encuentran algunos pueblos de aguas Termales, como Eaux-Bonnes www.eurothermes.com  en la D-918, con un aire señorial y clásico, y un Edificio Termal muy bonito; y Eaux Chaudes www.eauxchaudes.fr (por la que pasaremos ya mañana), en la D-934. Ambos lugares, sin embargo, se ven algo descuidados.

A las 20:05 (Km. 1225,7) paramos en el primer Camping que venos a la entrada de Laruns, ya en la D-934. Hay varios Campings en este pueblo, por las indicaciones que vemos, pero este es el primero y está al lado de la carretera. El Camping Du Valentin www.ossau-camping-valentin.com nos ofrece una parcela preciosa y enorme, muy verde, con fuente y electricidad, pero es lo único que nos gusta de este sitio. Los servicios están bastante descuidados y sucios, y además no están en un edificio cerrado. Pero queremos descansar y dormir, ya que el día de hoy ha sido intenso, tanto de paisaje, como de paseos, como de coche…

Mañana volvemos a casa.

8月20日

VIAJE PIRINEOS (7): COL DU TOURMALET, LOURDES Y CAUTERETS

DÍA 06-JULIO-2009 (LUNES) COL DU TOURMALET, LOURDES Y CAUTERETS:

A las 10:30 salimos del Camping Toy y aparcamos en el Parking del exterior. Queremos dar una vuelta por el pueblo esta mañana porque vemos la plaza muy animada, con mucha más gente que el día anterior. El día es buenísimo, entre sol y sombra y con una brisa leve. La Furgo marca 22º. Nos entretenemos un rato más porque hoy es día de mercado en Luz-St.-Sauver y está muy animado. Compramos algunas cosas (Pan, Brioche…) y en un puesto de vinos nos hacemos con una botella pequeña de Armagnac, que por cierto resultó buenísimo. Según la Guía del Trotamundos, el Armagnac es el resultado de añadir aguardiente y destilar, un vino que había salido malísimo, pero el resultado fue la obtención de uno de los reyes de los vinos franceses. El encargado del puesto se esforzó por hacernos entender que el Armagnac ni es vino ni es cognac, es Armagnac, pero no nos quedaron muy claras las explicaciones. El Armagnac resulta de la destilación de vinos blancos producidos a partir de unas cepas determinadas y una producción casi artesanal. La cantidad de alcohol oscila entre el 8 y el 10%, mezclado en un sistema de destilación continua que se utiliza desde el siglo XVIII, obteniendo una bebida con una media de entre 52 y 72º de volumen. Lo que más claro nos quedó es que debe consumirse muy frío.

Después de trastear un buen rato por aquí, vamos por la D-918 hacia el Col du Tourmalet. La sorpresa fue mayúscula cuando lo vemos ¡¡todito cubierto de nubes!! En lo alto del Puerto no se ve absolutamente nada, para desesperación de los ciclistas que siguen subiendo hasta aquí y más que susto para algún conductor. Decidimos esperar un poco, por aquello de que se puede despejar de un momento a otro. Mientras, vemos un par de Gorriones Alpinos, a los que podemos fotografiar. Decidimos tomarnos un Café dentro del Bar Tourmalet, donde entran casi todos los ciclistas a degustar una Sopa de Cebolla que desde luego tiene un aspecto más que apetitoso. El bar está totalmente decorado con motivos ciclistas, con bicis de todos los tiempos, accesorios y carteles de todo tipo, incluidos unos preciosos del Tour de 1908. También hay fotografías de ciclistas, banderas y toda clase de insignias. Muy bonito, pero no nos atrevemos a hacer fotos aquí dentro.

A la salida decidimos que nos iríamos porque el tiempo no mejora. Justo en la puerta un ciclista español nos pide que le hagamos una foto. Es un chico de Pamplona que ha decidido pasar los Sanfermines subiendo puertos con su bici. Sigo insistiendo en que el ciclismo mueve muchísima y sana afición. Por cierto que no había dicho que estas carreteras están llenas de nombres de ciclistas escritos en el asfalto.

Bajamos por el otro lado del Tourmalet, en dirección a La Mongie, para ver si allí se puede hacer la subida al Pic du Midi. Pero el camino ya anuncia que no iba a ser posible, pues las nubes son cada vez más bajas y  cubiertas. Llegamos a la Mongie a las 13:10 (Km. 1063,0) y no se ve absolutamente nada de nada. Está tan cubierto que ni siquiera vemos la carretera y nos damos cuenta de que aún seguimos en la zona de aparcamientos cuando intentábamos seguir hacia delante. Es realmente peligroso circular por aquí, pues no hay señales en el asfalto (seguramente lo estén cubriendo de nuevo). Durante un buen rato lo pasamos casi mal, hasta que al descender se va aclarando y ya podemos ver algo.

Decidimos que ya que el tiempo está así por arriba, nos acercaremos a Lourdes, que está en un llano. No era una etapa prevista, es más, queríamos evitarlo, pero estamos tan cerca que se nos ha ocurrido visitarlo. Después, si el tiempo mejora, queremos subir al Hautacam o al Luz-Ardiden, pero nos tememos que no va a ser posible, ya que el tiempo es distinto a lo que veníamos viendo hasta ahora. Antes eran tormentas que iban y venían, con nubes sueltas, pero esto es una borrasca en la que el cielo está totalmente cubierto y muy gris. Tendremos que dejarlo para próximos viajes. A las 13:40 estamos ya en la D-935, atravesando el Valle de Campan, y acompañados de lluvia.

El Valle de Campan www.campan-pyrenees.com es abierto, pero muy bonito también, aunque más bajo. El pueblo de Campan nos ofrece unas imágenes curiosas, con muñecos de trapo por todo el entorno en diversas actitudes, incluso un grupo de ciclistas. Muy curioso. Y varios Camping por todas partes. Atravesamos Bagnères-de-Bigorre, un pueblo de aguas termales, que también recibió visitas ilustres como George Sand y Montaigne, y a las 14:10 estamos en la D-937 camino de Lourdes, a donde quedan 12 Km.

A las 14:32 (Km. 1109,8) paramos en el medio de Lourdes www.lourdes-infotourisme.com, a donde hemos llegado siguiendo una indicación que decía “La Groute”, pero estamos en una plaza con mucho tráfico y sin ningún encanto, y no tenemos ni idea de donde estará el famoso monasterio. Vemos a lo lejos un torreón con bandera, y lo seguimos. El torreón que veíamos ha resultado ser la Fortaleza-Castillo de Lourdes www.chateaufort-lourdes.fr, una fortaleza milenaria, jamás vencida, cárcel durante el siglo XVIII y que alberga desde 1920 un Museo de los Pirineos, pero no nos vamos a entretener en visitarlo, pese a que se anuncia como sumamente interesante, como una ciudad dentro del castillo, con escaleras, pasillos, plazas… El museo tiene una sección zoológica (Quebrantahuesos, Urogallo, Sarrio, etc.) y otra paleontológica (con muelas de mamut y tallas de animales prehistóricos), así como salas típicas del Bigorre, como la cocina bearnesa, la sala del vino, muebles, utensilios, vajillas, vestimentas… También cuenta con una sala pirenaica donde admirar, entre otras muchas cosas curiosas, bastones, piolets e instrumentos de escaladores famosos desde el siglo XVIII. En una de las explanadas del castillo, se pueden ver maquetas, realizadas en piedra, de iglesias y pueblos pirenaicos.

El camino hacia el Monasterio de Lourdes que nos marcan las señales nos hace ir en zig-zag por todas las calles de tiendas, lo que nos desespera un poco. Después de atravesar infinidad de tiendas y hoteles, y de cruzarnos con gentes que iban al mismo sitio (pero con un aspecto “atontado”, cerril y mojigato) nos encontramos en la puerta que marca el inicio del camino hacia el Monasterio. Aquello fue peor de lo que pensábamos. Si beato fue lo de Fátima, peor era esto (el Monasterio, por cierto, tiene un aire muy parecido, casi son iguales), con innumerables colas de gente dirigiéndose hacia el centro de la campa, curas, monjas, y toda clase de vestimentas clericales por todas partes. Y lisiados. Muchísimas gentes impedidas o lisiadas de todo tipo que se dirigían a la campa con escapularios y colgantes al cuello, a pie o en carritos tirados por monjas y voluntarios (suponemos) con trajes azul y blanco. También había grupos de gentes (algunos Scouts) que se preparaban para ir en una especie de procesión, precedidos por un abanderado con la insignia y lugar de su procedencia.

Así que visto lo visto hicimos unas fotos, buscamos las fuentes, llenamos las garrafas y nos volvimos por donde habíamos venido, tratando de que nuestro escepticismo no se notara mucho entre tanto integrista y fanático catolicismo (mal entendido, manipulado y materialista).

De momento vamos por la D-821 en dirección Argelès-Gazost (en el mapa esta carretera la llama D-921), capital de la hermosa región del Lavedan, ciudad termal y comercial, con calles y casas (en la ciudad vieja) de los siglos XVI y XVII. Desde aquí hay infinidad de rutas para poder realizar por los alrededores, descritos en guías que se adquieren en la Oficina de Turismo (“Paseos y Senderos” y “Paseos a Pie”). En ellas se describe como llegar al Monte de Gez, o el Pibeste, la cumbre más bonita del Valle de Lavedan, así como caminos para visitar pueblos encantadores de la zona, o lugares como el Torreón de las Águilas o el Castillo del Príncipe Negro. También desde aquí puede iniciarse la ruta que por la carretera D-102 nos llevaría al Alto del Hautacam, pero no está el día para ello, pues las nubes siguen sobre nuestras cabezas como si una boina cobertora se tratase. Queremos llegar a Cauterets, la última etapa de nuestro viaje, dado que no hemos podido ver algunas de las cosas que teníamos previstas en jornadas anteriores (como el mismo Hautacam, el Luz-Ardiden, o el Pic-du-Midi de Bigorre, en fin…). En la rotonda cogemos la N-21. A la altura de Soulom, un pueblo bastante grande, cogemos la D-920 que transita paralela a la Gave de Cauterets, una carretera de muchas curvas, pero con vistas impresionantes.

A las 17:27 (Km.1145,80) paramos en el Parking de Cauterets www.cauterets.com población situada a 932 mt. de altitud. El día está muy cubierto aunque no hace malo. Solo que vemos un Telecabina al que seguramente no podremos acceder (otra vez) porque ni se ve el final del mismo. Ni siquiera se ve la cima de los picos y montañas que nos rodean. Damos una vuelta por este pueblo, que nos parece muy bonito, muy señorial y decimonónico, no en vano fue una Estación Termal muy concurrida en el siglo XIX. Compramos unos caramelos, llamados Berlingots, típicos de aquí y elaborados artesanalmente, en una tienda de la plaza, donde todo el entorno olía a limón (el caramelo que estaban haciendo en ese momento, al día siguiente olía a menta). En la Oficina de Turismo nos dicen que mañana hará un poco mejor y que el miércoles mejor todavía.

Hemos visto que había varios Camping aquí, incluso un área de ACs (el último día vimos otra al otro lado de la ciudad). Dudamos un momento si quedarnos en uno u otra, pues con este tiempo no sabemos muy que vamos a poder hacer aquí. Como no vemos servicios en el Área de ACs (es de pago, y con posibilidad de conectar electricidad, pero no vemos ni fuente ni servicios), nos decidimos por el Camping. A las 19:00 (Km. 1147,0) elegimos el Camping Les Gleres www.gleres.com que está justo al lado del Parking, y por lo tanto al lado del pueblo. Tiene muchas casas fijas prefabricadas, pero aún hay parcelas estupendas, como la que pillamos, justo enfrente de los Servicios. Es el mejor Camping que hemos visto en este viaje, y el Edificio de los Servicios es precioso, muy bien decorado y equipado, con baños, lavabos y duchas comunes, secadores de pelo, lavadoras y secadoras y hasta una sala de plancha. También tiene a cubierto (y con calefacción) los fregaderos de vajilla y ropa. En la parte de arriba hay una sala de uso comunitario con cocina, nevera, microondas, cubiertos y vajilla, mesas y sillas y televisión, para el invierno, ha merecido que le saquemos unas cuantas fotos. Este edificio se cierra a las 23:00 y se abre a las 7:00 de la mañana, pero hay un baño de uso nocturno en la entrada. Es un Camping precioso y muy cuidado, al lado del río, que tiene incluso una Barbacoa de uso público. Nos alegramos de quedarnos aquí, y aprovechamos para poner una lavadora. Con las fichas de lavadora y secadora nos dan un paquete de jabón. Decididamente este sitio es magnífico.

Como sigue lloviendo, una lluvia finísima que más bien parece la humedad que desprenden unas nubes tan bajas, hacemos la cena debajo del portón y cenamos dentro de la Furgo. Mañana será otro día…

 

DÍA 07-JULIO-2009 (MARTES) CAUTERETS:

Nos hemos levantado pronto, a eso de las 8:30 de la mañana y el tiempo sigue igual. Pero hemos decidido quedarnos un día más aquí, en el mismo Camping Les Gleres, a ver si es posible que el tiempo mejore como nos han informado. Pasamos la mañana con mucha parsimonia. El tiempo no ha cambiado nada de nada, aunque algún claro se ve de vez en cuando. La temperatura es buenísima, para una chaquetita y nos decidimos a dar una vuelta por el pueblo. Pasamos por el Telecabina (por cierto que ascendimos por el camino largo, el de coches, en lugar de un atajo que teníamos justo enfrente) y nos dicen que en lo alto no se ve nada de nada, y que no es buena idea subir. Nos hacemos con horarios y rutas por si acaso mañana…

Luego nos vamos por el pueblo, que nos parece cada vez más bonito, según vamos descubriendo edificios más señoriales de balconadas de reja y puertas de mármol. Por lo visto su fama data del siglo XVI, cuando la Reina Margarita, hermana de Francisco-I, acudía aquí con su Corte. Luego acudirían a sus baños desde Richelieu hasta la reina Hortensia. En 1843, Victor Hugo lo visitó y comentó al llegar a Cauterets: “Vengo del mar y estoy en la montaña. Solo es, por decirlo así, cambiar de emoción. Las montañas y el mar hablan al mismo lado del espíritu. Este valle es apacible, el escarpamiento es silencioso. El viento calla. De repente, en un recodo de la montaña aparece un torrente. Es el ruido de la pelea y tiene su aspecto”. Pasamos por una calle donde encuentro una placa que dice que en esa casa se alojó Chateaubriand en Julio de 1829. En una revista de viajes leí antes de salir que fue aquí en Cauterets donde se conocieron por primera vez Chateaubriand y la dama Leóntine de Villeneuve, después de mantener durante dos años relaciones epistolares. No se sabe que impresión le causaría a la dama el poeta, pero no quiso volver a relacionarse con él, según cuentan, después de su encuentro en este lugar.

Cauterets es un Centro Termal que alcanzó cierta importancia en el siglo XIX. Se calcula que circula un volumen diario superior al millón de litros de aguas sulfurosas y alcalinas calientes que surgen a través de 11 manantiales desde las entrañas de las montañas, brotando a una temperatura de entre 36 y 53º (lo que no pensamos en ningún momento es en hacer uso de esos servicios, algo de lo que nos arrepentimos justo el día que nos marchábamos). Por sus aguas han pasado personajes de la talla de George Sand, Claude Debussy, Gustave Flaubert, Luís Napoleón y su esposa, Eduardo-VII de Inglaterra y hasta Alfonso-XIII. Con tales visitantes ilustres alcanzó aires aristocráticos y burgueses, con hoteles y palacios lujosos, y hasta un Casino que hoy se está rehabilitando. Aún se puede respirar parte de ese aire romántico y neoclásico al pasar por su Termas del César www.thermesdecauterets.com en pleno centro de la ciudad, por sus calles, o por la antigua Estación de Ferrocarril, hoy Estación de Autobuses, totalmente de madera. Los primeros años del siglo XX marcaron los comienzos del esquí y el auge de los deportes de invierno en los Pirineos y por supuesto en Cauterets.

Además de Estaciones Termales, Balnearios, y Pistas de Esquí, Cauterets cuenta con varios Museos: La Maison du Parc National (www.parc-pyrenees.com), gratuito en julio y agosto, con documentales y exposiciones sobre los Pirineos; el Musée 1900, instalado en el fastuoso Hôtel d’Angleterre, muestra una colección única de trajes populares y elegantes; Le Pavillon des Abeilles (www.ballot-flurin.com), donde se puede contemplar una colmena viva acristalada y degustar distintos productos antes de decidirse a comprarlos. Pero no visitamos ninguno de ellos.  Lo que si hicimos es visitar la Église de Notre Dame, que contrariamente a las españolas, está siempre abierta. Es un recinto sencillo y austero, pero encontramos cosas que nos sorprenden. En la misma entrada hay expuestos un montón de objetos que se venden de segunda mano para sacar beneficios para no se que reconstrucción. No hay nadie que lo vigile, solo una hucha y la indicación del precio de cada objeto. También se venden postales que reproducen el Vía Crucis del Templo, realizado en una técnica moderna por el taller de Pierre Baldi. Me gusta mucho el que ha realizado de la Última Cena, pero ese precisamente no está en las postales. No obstante compro algunas, porque los cuadros son realmente bonitos. Al fondo de la Iglesia hay un Belén hecho de piedras, con todas las figuras y un increíble alarde de imaginación. Y al otro lado un espacio con bancos, pinturas y dibujos de niños, con toda clase de utensilios para ello. Imaginamos que para sesiones de catequesis. Pero todo estaba allí, sin que nadie lo vigilase, y sin que nadie lo tocase. En la entrada, fuera, hay un centro de flores y enfrente un monumento a los soldados de Cauterets caídos en la Primera Guerra Mundial. Muchos apellidos coinciden. Murieron familias enteras…

Concluimos nuestro paseo matutino para comer tranquilamente en el Camping. Por la tarde decidimos dar otro paseo por los alrededores. Hemos visto un cartel que habla de varias rutas que se pueden hacer desde el pueblo, pero queremos un paseo tranquilo y sin intención de “marcha”. Así que comenzamos por subir a la parte más alta que aún no habíamos visitado, a través de un parque enorme que se situaba por encima de nosotros, justo al lado de la Estación del Telecabina. Hay muchas posibilidades de juegos para jugar niños y jóvenes, incluida una pista para skate. Después seguimos subiendo y nos encontramos en una zona de apartamentos y chalets de vacaciones que cuenta con su propio Balneario en el Hotel Aladín www.hotelbaneoaladin.com. Algunas personas bajaban de allí con su toalla al hombro. Nosotros seguimos nuestro paseo por la parte más alta y fuimos a dar a una zona de chalets individuales, a cual más bonito y más cuidado, en calles que seguían y seguían interminablemente. Si mirábamos hacia nuestra izquierda veíamos el otro lado de la carretera donde igualmente salpicando la montaña entre praderas se encontraban montones de chalets. Cuando encontramos un sitio por donde bajar, nos encontramos en una de las sendas de Cauterets. Es un camino que lleva hasta Pierreffite, en un recorrido de más de 18 Km. señalizado. El tramo que recorremos casi nos ha sacado de Cauterets y ahora volvemos al pueblo por esta senda que al parecer es una antigua vía de tren recuperada como camino verde.

Durante la cena, hemos pensado que la vuelta la haremos por el mismo sitio que la ida. La vuelta a casa me refiero. Es decir, que volveremos a España por el Portalet y desde allí a Sabiñanigo, Huesca y Zaragoza. Nos parece mejor idea y así nos quedaremos aquí el miércoles, para ver si podemos hacer alguna ruta de montaña (si mejora el tiempo queremos visitar el Cirque du Lys y el Pont d’Espagne), el jueves iniciamos el camino de vuelta y el viernes iremos ya tranquilamente a casa.

Por cierto, hoy es San Fermín.

8月16日

VIAJE PIRINEOS (6): CIRQUE DU TROUMOUSE Y LUZ ST.SAUVER

DÍA 05-JULIO-2009 (DOMINGO) CIRCO DE TROUMOUSE Y LUZ ST. SAUVER:

A las 09:11, con todo recogido, dejamos el área de ACs de Gavarnie. Hay 17º de temperatura y seguimos metidos en una nube, aunque en Gavarnie no se nota tanto. A las 10:15 volvemos a coger la D-921 hasta Gedré (donde se encuentra el Museo de Millaris sobre el descubrimiento de Gavarnie), para luego bajar al Cirque du Troumouse, que junto con el Cirque d’Estaubé (accesible solo a pie), son menos conocidos pero no por ello menos impresionantes. Tanto el Circo de Troumouse, como el de Gavarnie y el de Estaubé, forman parte del conjunto que, junto con los Pirineos españoles, fueron declarados por la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad. Hay 16º, pero se está bien en la calle con una chaquetita, que incluso a veces estorba. Cogemos la D-922 hacia el Circo y volvemos a subir hacia las nubes, aunque por una buena carretera y con vistas espectaculares. Hay una caseta de Peaje justo al empezar la subida (entre las 9:00 y las 18:00 horas). Desde luego merece la pena pagarlo, porque según pone en el folleto que nos dan, con esa tasa “el municipio se encarga del buen estado de la carretera del Circo de Troumouse, para que así millares de amantes de la naturaleza puedan acudir a este sitio tan excepcional”. Pues es cierto en todos lo sentidos: La carretera está estupenda y el sitio es excepcional.

El circuito se inicia en la aldea de Héas (donde está el Peaje), situada a 1.500 mt. de altitud, que fue siempre la aldea más alejada de los Altos Pirineos, y es objeto de una peregrinación anual a su capilla durante la Fiesta del Rosario que data del siglo XVIII. La carretera de pago asciende hasta el Auberge du Maillet, otro Bar-Restaurante en medio de un paisaje idílico y con una decoración personalísima. Está situado a 1.837 mt. de altitud, en un paraje donde es posible encontrar desde Marmotas hasta Lagópodos (la Perdiz Alpina, que junto con el Urogallo y el Oso, fueron los únicos animales emblemáticos que no hemos conseguido ver en los Pirineos). Llegamos a las 10:54 (Km. 1006,6) y de momento nos paramos solo para ver un poco los alrededores, porque queremos llegar hasta arriba del todo cuanto antes (ahora hay buenas vistas, por aquello de que se echan las nubes enseguida). A las 11:09 (Km.1009,8) llegamos a lo alto y paramos en el Parking del Cirque du Troumouse ¡¡Es enorme!!.

El Circo de Troumouse apreció cuando los glaciares excavaron las capas calcáreas y desnudaron el zócalo granítico, formando así un enorme anfiteatro, que según dice la publicidad, podría dar cabida hasta 3 millones de espectadores. Los paisajes de Troumouse son pastorales y las rutas amables, pobladas por Marmotas y Gamuzas (Isardos en Francia, pero en España se llaman Sarrios, no Gamuzas). El Circo está formado por el Col de la Séde (de 3.133 mt.) a la izquierda; el Pic de Troumouse (3.085 mt.), el Pic  de Serre-Moureène (3.090 mt.), el Pic de la Munia (3.133 mt.) y el Pène Blanque (2.905 mt.) en el centro; y el Cheval Rouge y el Port de la Canou (2.686 mt.) a la izquierda. Todos ellos al final de una inmensa e interminable pradera de onduladas y pequeñas colinas, riachuelos procedentes de las cascadas, e infinidad de sendas, que a estas horas ya están siendo transitadas por la gente que hay aquí. ¡¡Y con un tiempo estupendo y despejado!!

Recorremos la pradera, donde encontramos toda clase de flores típicas del Pirineo, incluidos unos preciosos Rododendros Rojos, llegando hasta una antigua casa de pastores que ahora está habilitada como refugio de montañeros (tiene colchones, mesa, platos y hasta velas) y por otro lado hasta una colina coronada por una Virgen de Lourdes. Son rutas pequeñas, marcadas con carteles que indican 20 min. hasta cada uno de los lugares. Pero tenemos la suerte de ver algunas de las flores más hermosas del pirineo y ¡¡Marmotas!! Esta vez nos llevamos los prismáticos y tenemos la suerte de verlas corretear por la pradera. Al menos dos hemos visto, y alguna más un poco más tarde que no sabemos si no serían las mismas. Llegamos a poder fotografiar Marmotas con los prismáticos. Cuanto más avanzábamos más lejos parecía acabar la pradera.

Una vez en el Parking, vemos llegar a dos ciclistas españoles que nos piden que les hagamos una foto. Les comentamos lo mucho que admiramos a quienes se atreven a hacer puertos como éste en bici, y van y nos dicen, ¡¡que es el segundo que se hacen en el día de hoy!! Son más que valientes, desde luego. Resultó que eran dos hermanos de Madrid, pero uno de ellos vive en Valladolid. ¡¡Que casualidad!! Es la primera vez que nos encontramos a alguien de Valladolid en nuestros viajes.

Después de comer un poco en la Furgo, parece que las nubes arrecian y cae algo de agua. Descansamos un poco dentro y esperamos para ver si se pasa o no. Queremos dar otro paseo por la pradera. A las 13:00 llueve un poco más, pero después escampa y se queda entre sol y sombra. Dudamos un poco, pero al final nos decidimos a realizar al menos un tramo de otra senda. Son sendas muy fáciles de seguir, bien marcadas y por la pradera, pisando hierba en muchas ocasiones y atravesando los riachuelos por las piedras en otras. Las ondulaciones de la propia pradera, hace que subamos y bajemos pequeñas pendientes sin importancia. Por todas partes se ven tanto vacas como ovejas pastando (y sus restos son más que evidentes). En un momento del recorrido, en una charca, encontramos una Rana Patilarga Pirenaica. Y poco más allá vemos un Roquero Rojo, un pajarillo al que habíamos oído cantar pero al que no habíamos llegado a ver. Llegamos hasta una estribación de rocas que se veían al final (pero que de final nada, aún queda un buen trecho hasta lo que parece el inicio del Circo) y giramos hacia el otro lado con intención de enlazar la senda con las que habíamos hecho por la mañana y así cubrir toda la pradera. Pero llega un momento en el que el riachuelo es más ancho, hay humedales y se acaba la senda (no se veían señales ni camino), tenemos que volvernos y seguir la senda con la que habíamos iniciado el recorrido, para continuar la vuelta al Parking.

Hay varias sendas más con dificultades variables. Una llega hasta el Lac des Aires, y al parecer no es muy difícil. Desde el lago, sale otro camino, el Vallon de Touyères, que, cruzándolo por la orilla derecha, regresa a Héas, desde aquí sigue por el lado este del circo y luego regresa al valle. El camino del Port de la Canaou, a 2.686 mt., es más difícil. Se trata de un punto de paso hacia España, utilizado antiguamente por pastores y peregrinos, además de por contrabandistas y fugitivos. Ascender al Pico de la Munia, el pico más alto del Circo, requiere ya la participación de un guía de montaña.

A las 15:15 estamos ya en la Furgo. Decidimos que es hora de irse pues las nubes ya están cubriendo prácticamente todo el Circo y no se ve casi nada. Me da pena la cantidad de gente que sigue llegando y que se va a perder el espectáculo de este lugar. Pero el tiempo es tan cambiante, que a buen seguro, antes de regresar podrán verlo. En la bajada, desde la carretera hay un momento en el que me pareció ver una Marmota en la curva siguiente. Nos paramos y efectivamente vemos no sólo una Marmota, sino tres. Una de ellas, al verse descubierta sale corriendo y llega a atravesar la carretera delante de nosotros. Conseguimos sacar una buena foto de una gorda Marmota sentada encima de una roca.

A las 15:30 paramos de nuevo en el Aubergue du Maillet. Aquí las nubes están altas y el paisaje es espectacular, queremos disfrutarlo un poco más, ya que a la subida no lo hicimos. Caminamos un poco, primero hasta un puente desde el que se divisan varias cascadas y luego un poco más allá donde encontramos un Champiñón más grande que los prismáticos. Nos sentamos un momento en la terraza del Bar, porque hace buenísimo. El ambiente, como dije antes, es encantador, tiene la terraza decorada con piedras y utensilios de madera, muy bonita. El señor, que no habla español, intenta iniciar una conversación con nosotros a propósito de las Marmotas y le enseñamos las fotos que hemos sacado de ellas. Luego vino con un álbum de fotos del lugar, preciosas todas (aunque nosotros hemos conseguido algunas tan buenas o más que esas), excepto la de las Marmotas, que son mejores las nuestras.

A la bajada del Cirque du Troumose, vemos aún la cantidad de sendas que parten desde distintos puntos de la carretera, aunque algunas parecen de cierta dificultad, según vemos, y de larga duración (en el folleto hay alguna de hasta 4 horas de duración). Todas ellas, pese a la dificultad que puedan entrañar, invitan a adentrarse, aunque sea un tramo. Y desde luego mucha gente oye esa llamada, por la cantidad de coches que vemos aparcados cada ciertos tramos y la gente que alcanzamos a ver a veces entre los árboles a considerable altura, o a la vera del río debajo de nosotros.

Siguiendo por la D-921, a las 17:30 estábamos ya atravesando Luz-St.-Sauver, capital del Pays du Toy. El origen de la palabra Toy sigue siendo un misterio, aunque parece que proviene del Gascón y significa “pequeño”. Vamos directos a los Camping tan guapos que habíamos visto justo al otro lado del pueblo, pero al pasar por el centro, nos parece ver un Camping. No puede ser. Lo que hemos atravesado es la plaza del pueblo, donde se veían autobuses, y un parking de coches, incluso un carrusel infantil… Pero damos la vuelta. Queremos comprobarlo. ¡¡Efectivamente!! Allí en medio de la plaza, rodeado de la Estación de Autobuses, la Oficina de Información, varias tiendas y restaurantes, un parking para coches y un carrusel infantil, allí mismo, estaba el Camping Toy. Entramos y nos instalamos a las 17:45 (Km. 1039,9) en uno de los Campings más bonitos que hemos visto en este viaje, muy muy cuidado, y con unos servicios impecables. Las parcelas, desde luego, no podían estar mejor ni ser más grandes, y al final del Camping, discurre el río (Gave, pues corre que se las pela) y se divisa el Castillo de St. Sauver. En el río vemos un par de Mirlos Acuáticos disfrutando de las corrientes. La puerta de entrada al Camping da a la plaza del pueblo. Desde luego no se podía pedir nada mejor.

En Luz-St.-Sauver, se encuentra el Château Sainte Marie, del siglo XIII, visible desde el Camping, cuya visita es libre, aunque se encuentra en semiruina. Otras de las maravillas de esta localidad es el Pont Napoleón, sobre la Gave de Gavarnie, a 70 mt. de altura. Se construyó como recuerdo por el paso de Napoleón-III por la localidad en 1859. Un pequeño tren turístico recorre, en 10 Km., todos los lugares emblemáticos y bellos de Luz-St.-Sauver, incluida una visita a las Thermas y la Iglesia de los Templarios.

Es un poco pronto, pero no queremos buscar otro sitio ni irnos más lejos, pues hemos pensado que ya que mañana es lunes, y según nos dijeron en Información de La Mongie, mejoraría el tiempo, queremos volver al Tourmalet a ver si podemos subir al Pic du Midi. Pero eso será mañana, de momento hoy nos vamos a dar una vuelta por este pueblo, que ofrece un aspecto muy acogedor y entrañable, con multitud de tiendas y hoteles y restaurantes, pero con un aire totalmente familiar. Muy bonito. A las 22:00 ya habíamos terminado de cenar y nos vamos a acostar.

Mañana vuelta al Tourmalet. Además, visita de Lourdes y llegada a Cauterets.

 

VIAJE PIRINEOS (5): PIRINEO FRANCÉS Y GAVARNIE

DÍA 03-JULIO-2009 (VIERNES) FRANCIA, ARTIGUES:
 
Estamos en FRANCIA, en el Parc National des Pyrénées www.parc-pyrenees.com, uno de los parques más antiguos (fue declarado en 1967) de los siete Parques Nacionales que tiene Francia. Se compone de 4 Valles en Hautes-Pyrénées y 4 Valles en Béarn. Además, en el entorno pirenaico, Francia cuenta con otras dos Reservas Naturales: El Massif du Pibest-Oulhet, www.rnr-pibeste-saintpe.com ; y La Réserve Naturelle du Néouvielle, accesible desde Barèges, y la primera creada en Francia. En Nóuvielle se encuentran más de 1.250 clases de plantas de flores, pinos de agujas y una bonita vegetación acuática en sus muchos lagos, que pueden recorrerse por sendas y caminos marcados: Lago Orédon (a 2.200 mt. de altitud), lago Bastan, lago Verde, lago de Gourguet, lagos de Estibère, lago de Aumar y lago de Aubert (hay un circuito de dos días que los recorre todos). Todas estas zonas naturales se encuadran en los sitios turísticos de: Pays de Lourdes, Vallée d’Argelès-Gazost, Val d’Azun, Cauterets y Pays du Toy. Comenzamos nuestra aventura pirenaica francesa.
 
Vamos por la carretera D-173 (según el mapa, aunque en el pueblo de Aragnouet pone que la carretera es la D-118). Esto es muy bonito, pese a las nubes bajas. Cogemos la D-929 dirección St.-Lary-Soulan, un precioso pueblo donde paramos unos momentos, para estirar las piernas, y desde donde sale un teleférico hacia un pico que no se divisa. A las 18:39 seguimos de ruta. Vemos el Gazole a 1,11 E. Poco después del pueblo de Arreau, donde empiezan las praderas y pastos, cogemos la D-918 dirección Col D’Aspín, con un 8% de desnivel. A las 19:15 (Km. 913,5) estamos haciendo fotos en la cima del Col D’Aspin, donde hay unos estupendísimos 18º grados de temperatura y nubes bajas que lo cubren casi todo, aunque aún nos dejan ver el paisaje. Seguimos por una carretera impecable que nos lleva por la D-918 hasta St.-Marie-de-Campan (un cartel recuerda la hazaña del ciclista Eugène Christophe, que reparó él mismo la horquilla rota de su bici), donde para seguir por esta misma vía hay que tomar una vuelta hacia la izquierda, adentrándonos en le Valle de Campan, dirección al Col du Tourmalet. Queremos encontrar un Camping para dormir antes de emprender la subida al pico más emblemático del Tour de Francia (por cierto que ya vemos anuncios por las carreteras indicando que el día 12 de Julio la circulación estará reglamentada).
 
Encontramos en el camino varios Camping, pero vemos que son lugares donde abundan las caravanas fijas con toldo y las casas prefabricadas, en medio de un “Site de Vacances”, una especie de campamentos de verano. Al final, como todos son iguales y queremos parar antes del Tourmalet, nos quedamos en el Camping Artigues sin electricidad, dado que no encontramos a nadie en recepción (tuvimos que pagar al día siguiente). Este Camping es como los que hemos venido viendo. Tiene a la entrada un gran albergue juvenil lleno de jóvenes y la mayor parte del Camping (tanto que nos costó encontrar sitio) son emplazamientos fijos de gente que tiene aquí hasta sus macetas y mesas fijas de madera. Los servicios dejan bastante que desear. Estamos a 1.200 mt. de altitud.
 
Dado que no encontramos un sitio con una conexión de electricidad cerca, y que llueve un poco, decidimos que esta noche cenaremos en el “Gite des Cascades”, un restaurante con habitaciones que hemos visto justo enfrente del Camping. Nos gustó el sitio, tiene mucho encanto y una profusa decoración que da al ambiente una sensación como de estar en la acogedora casa de unos amigos. Nos dicen que el menú de esa noche es de sopa y filete con patatas, pero no nos importa. Lo que no sabíamos es que la Cena iba a ser tan estupenda. Además del encanto del sitio y de la amabilidad y simpatía de sus dueños (ella sabía algo de español por haberlo estudiado en la escuela y él descendía de aragoneses de Zaragoza), la cocina era exquisita. La sopa, una especialidad pirenaica llamada Garbure du Pays (nos trajimos un par de botes enormes que encontramos más tarde en un supermercado), estaba buenísima, con enormes trozos de zanahoria, patata, acelgas, alubiones y carne de pato y jamón, bien espesita y servida en una sopera para que nos pusiésemos al gusto (cayeron tres platos para cada uno). El “filete con patatas”, resultó ser a la plancha, un filetón de un dedo de grosor, y muy tierno que se partía casi con el tenedor. El cocinero (¿Jean Michel?) vino a preguntarnos si le queríamos poco o muy hecho. De postre nos pusieron una tarta de coco con nata, que ya casi no podíamos terminar.
 
A las 22:00 horas estamos ya acostándonos. Mañana queremos coronar el Col du Tourmalet y visitar Gavarnie.
 
DÍA 04-JULIO-2009 (SABADO) COL DU TOURMALET Y GAVARNIE:
 
A las 9:00 decidimos ir a desayunar al mismo restaurante, un desayuno que ha estado de acuerdo con la cena y con el ambiente. Nos han puesto encima de una mesa un enorme Termo con Café recién hecho y otro también grande de leche caliente. En una bandeja nos han puesto tres enormes botes (del tamaño de los botes grandes de Nescafé) de mermeladas diferentes, y un bol con azucarillos. Al lado, y para cada uno, un cestillo con diferentes panes, unos pequeñitos recién hechos y rebanadas de pan recién tostado. Ha sido un desayuno estupendo, además de que hemos vuelto a tener una charla con este simpatiquísimo matrimonio de franceses. También nos ha venido a saludar su perrito, un cachorro de tres meses de Bull-dog, precioso y muy juguetón que nos ha hecho un montón de cucamonas mientras esperábamos el desayuno. Nos vamos de aquí con una buenísima sensación. La próxima vez que vengamos por esta zona, pasaremos a verlos, aunque nos tengamos que desviar del camino. Ahora debemos seguir. La temperatura es muy buena, 19º en la Furgo, aunque hay muchas nubes que van y vienen, tan pronto hay sol como llueve un poco.
 
Nos cuentan que hoy hay una vuelta ciclista amateur que llega hasta el Torumalet, así que nos encontraremos mucha gente en la subida, sobre todo ciclistas. Efectivamente vemos muchos, pero lo más sorprendente es que son gente de mucha edad que suben como si fuesen jovenzanos. A cada metro nos admiramos más de la fuerza de voluntad y afición de toda esta gente. El ciclismo, pese al intento de algunos, no ha muerto ni mucho menos, y la prueba está en la cantidad de ciclistas que sigue queriendo coronar puertos míticos como este. ¡¡Viva el ciclismo!!
 
Hasta la Estación de Esquí de La Mongie (la guía de Trotamundos la califica de Bosque de Hormigón) hay unos 6 Km. y seguimos por el ascenso con pendientes de 8,5%, aunque con una carretera en muy buenas condiciones y curvas con subidas tendidas. Al menos para el coche la ruta es cómoda. A las 10:50 (Km. 943,0) paramos en La Mongie, a 1.800 mt. de altitud. Está completamente cubierta de nubes, aunque algunas veces se mueven tan rápido que nos deja ver los picos que la rodean. Desde aquí sale el Teleférico que sube hasta el Pic du Midi de Bigorre (que está a 2.877 mt. de altitud y cuesta 30 E por cierto), pero en un día como hoy no nos atrevemos a cogerlo, porque no se vería nada en la cumbre.
 
El Pic du Midi de Bigorre www.picdumidi.com , es un mirador excepcional desde el que se puede contemplar prácticamente todo el Pirineo. En su cumbre hay un Observatorio Astronómico creado en 1881, que ofrece una visita al museo y al planetario (incluido en el Ticket de subida del Telecabina), además de las consabidas tiendas y restaurantes que hay en todo sitio emblemático en Francia. El Telescopio del Pic du Midi, de dos metros de diámetro, es uno de los más grandes de Francia (lo era en 1993). Hay una carretera que llega hasta arriba, según el mapa (debe ser una pista de tierra), pero hay señales en La Mongie que dicen que la subida es solo a través del teleférico. No nos atrevemos a subir hoy. Preguntamos en Información y nos dicen que el lunes se espera mejor tiempo. Podemos volver. En estos momentos, tan pronto sale el sol y deja ver los picos de alrededor, como en cuestión de segundos las nubes lo cubren todo como una cortina y no se ve nada. El final del teleférico no se ve en ningún momento.
 
En La Mongie buscamos un Supermercado para compara alguna cosa que nos hace falta y damos una vuelta por el lugar, que en realidad no es un pueblo, sino una Estación de Esquí con todos sus servicios, desde inmensos hoteles, hasta tiendas, restaurantes y supermercados (curiosamente no hay farmacias). Cuando estábamos en Información cayó un chaparroncete y mientras esperábamos allí a cubierto (y hacíamos uso de los servicios públicos) vimos salir de entre las nubes una cabra que venía en nuestra dirección. La muy ladina debió de intuir que llevábamos bollos para el desayuno en una de nuestras bolsas (porque rechazaba la otra insistentemente) y no nos dejaba en paz para que le diésemos de comer. Se dejó acariciar y hacer una foto. Pero no sería el único animal suelto que veríamos en La Mongie. Cuando ya nos estábamos marchando vimos venir por la carretera un burro. Cansinamente ascendía por la pendiente y nos paramos para sacarle una foto. Debió de suponer que le daríamos algo de comer, porque en cuanto me vio enfiló directamente hacia mí…
 
Seguimos por la misma D-918 ascendiendo hacia el Col du Tourmalet, a 2115 mt. de altitud, el puerto mítico que tantas veces hemos visto coronar con éxito a Indurain y todos nuestros emblemáticos ciclistas. Llegamos a lo alto con 947,2 Km. y aunque hay muchas nubes, cuando se abren dejan ver el entorno. Efectivamente hay muchos ciclistas que llegan hasta aquí para hacerse una foto en el lugar donde se encuentra un monumento a los ciclistas (“El Gigante del Tourmalet”). También hay un restaurante (no podía ser de otro modo), el Tourmalet, y una tienda de recuerdos (tampoco podía faltar), donde hemos podido sacar unas fotos a las míticas Edelweis, aunque fuese en las macetas que se venden en la tienda.
 
A las 12:30 seguimos nuestro camino, esta vez de bajada, y con más bonanza de tiempo, menos nubes que nos dejan ver un paisaje bellísimo. Estamos atentos a ver si aparecen las marmotas, pero en la tienda nos han dicho que es raro que aparezcan por la pradera con este tiempo, que suelen salir cuando hay más sol. Los únicos animales que vemos, y con profusión, son vacas y ovejas. Las vacas circulan tranquilamente, o aparecen echadas, afortunadamente en los bordes de la carretera, pero un poco más allá nos encontramos todo un rebaño de ovejas en medio del asfalto, incluso algunas echadas en él. Tengo que salir de la Furgo para hacerlas mover, cosa que hacen todas, menos un carnero mal encarado que únicamente se limitó a levantar su cabeza con aire desafiante. Volví a la Furgo y tuvimos que esquivarlo. Al final de la bajada del Tourmalet, hay un lugar de parada para autobuses de los que bajan muchos mayores con sus bicis. Es desde este punto desde donde abordan la subida a la cima. También hay un bonito Jardín Botánico del Pirineo jardin.tourmalet@wanadoo.fr, con un recorrido cortito y sencillo ideal para niños. Vemos una carretera adyacente que conduce a un Centro de Interpretación y Museo al final del valle que se abre al pie de la mítica montaña.
 
Al atravesar Barèges vemos un Camping bastante majo, y otro par de ellos con muy buena pinta en Luz-St.-Sauver, donde cogemos la D-921 con dirección a Gavarnie. Luz-St.-Sauver es un pueblo muy grande y muy extendido, unido con Esterre y St.-Sauver-les-Bains, por chalets, lugares de vacaciones y Campings. Tomamos buena nota. Justo al final de este pueblo, empieza la Gave de Garvarnie. Las Gaves son corrientes rápidas de ríos o torrentes que han horadado cañones. Esta se empieza a ver desde la carretera justo en un bonito paraje con un puente que llaman Pont de Napoleón.
 
A las 13:50 (Km. 984,6) aparcamos en el Parking de Gavarnie. Hay nubes, pero se despejan y cubren a cada momento, así que vamos a ver este sito. Nada más llegar nos ponemos a comer algo en la Furgo y enseguida se pone a llover, para escampar al poco rato. Aquí las nubes aparecen y desaparecen como por ensalmo. Al terminar queremos ir a recorrer Gavarnie. Ya desde el Parking se ven buenas vistas. Damos una vuelta por todo este sitio, lleno de hoteles, casas de vacaciones, restaurantes y tiendas, sobre todo tiendas de todo tipo. Caminamos justo hasta donde se inicia el camino hacia el Circo, donde por cierto hay un bar con un Camping. Este recorrido, que se puede hacer en vehículo, tiene restringido su paso entre las 10:00 de la mañana y las 18:00 horas de la tarde, pero fuera de ese horario se puede llegar hasta aquí, hasta el puente que indica el inicio del recorrido a pie (aún vemos pasar algún vehículo, que luego nos encontramos en otro hotel-restaurante que hay justo en el circo). También hay opción de hacer el recorrido a lomos de un burro o una mula, de los que hay un par de puestos aquí.
 
Gavarnie www.gavarnie.com , uno de los parajes más visitados de Francia, se encuentra en el centro de la cadena de los Pirineos. En sus orígenes los Pirineos se constituyeron en tres bandas paralelas: En el centro, una banda de rocas muy duras, esencialmente graníticas; a uno y otro lado, capas de caliza más o menos dura. El conjunto se elevó y plegó, a principios del terciario, cuando se formó la cadena. Torrentes y glaciares se unieron para desgastar las capas calcáreas y esta erosión modificó el paisaje recortando inmensos acantilados abruptos, entrecortados por gradas siempre inclinadas a 30º en una sola dirección, el centro de gravedad del circo, creando así al final un paisaje grandioso.
 
Gavarnie conoció sus días de gloria en la segunda mitad del siglo XIX. Victor Hugo se encaprichó desmesuradamente de ella y viajó allí en 1843 con su querida Juliette. Se expresó así sobre el Circo de Gavarnie: “Una muralla, es prodigiosa. Tiene diez mil pies de alto y de amplitud diez leguas. Acantilado, aluviones, en las profundidades azules. Este alto bulevar sube, altivo, frío, sorprendente. Y de un mar al otro, corta el continente” (las cifras que aporta, naturalmente, no son reales, ya que equivaldrían a un circo de 3 Km. de alto y 40 Km. de ancho). En los años 60 del siglo XX Gavarnie alcanza un récord de afluencia (gracias en parte al centenario de las apariciones de Lourdes, en 1958), aunque luego decae un poco y el paraje conoce cierta degradación en habitaciones y servicios, tráfico mal controlado, señales agresivas o antiestéticas… Actualmente todos estos puntos están ya superados gracias a una campaña de renovación iniciada en los años 90.
 
Por la tarde decidimos que queremos hacer el camino del Circo de Gavarnie, el más famoso de los Circos Pireanicos. Hay nubes, pero confiamos en que nos deje hacerlo. Mal calculo. Justo al llegar al bar del Camping del inicio del camino se pone a llover y tenemos que refugiarnos en él mientras escampa. Nos tomamos un par de Cafés que luego nos sentaron fatal y en cuanto asomó el primer rayo de sol nos pusimos en marcha. El recorrido es precioso y muy fácil, ya que después del puente sigue la pista casi como si estuviese asfaltada. Hay todavía una casa de vacaciones un poco más allá y un par de granjas. Atravesamos una zona de bosques donde hay indicaciones de la flora del lugar y un poco más adelante nos internamos en una pradera toda verde salpicada por el río. En este camino se encuentran bifurcaciones que llevan a otros puntos, como el Alto de Tentes, desde donde se ve el Marboré; o la Brecha de Roland, para cuya ascensión, se necesita cierta preparación física.
 
En esta pradera me doy cuenta de que en lo alto se divisa un animal que se mueve, come y se sacude. No es una vaca, demasiado ligero y con la cabeza en forma de cuña. Es un Ciervo, hembra, y se ve tan bien a simple vista que casi no nos importa habernos venido hasta aquí sin prismáticos. Digo casi, porque lo lamentamos todo el camino. Más allá empieza una zona de subida entre bosques, ya muy cerca del Circo, o al menos eso parece, porque cuando llegamos al final del camino, donde está el Hotel du Cirque et de la Cascade, vemos que aún queda otro trecho largo hasta acercarse al mismo. El Circo de Gavarnie está coronado por diecisiete cimas de más de 3.000 metros, e iluminado por una vertiginosa cascada, de 422 mt. que pasa por ser la más alta de Europa. Por lo visto hay un sendero que puede hacernos llegar a lo alto de la cascada.
 
Un poco más allá hay una pradera con sendas poco definidas, pero donde se ve gente circular por todas partes. Cuando ya parece llegarse al final del Circo, aún queda un trecho largo y eso que no lo parece, pero ha sido un recorrido espectacular, donde hemos podido fotografiar los neveros y las caídas de las Cascadas, cuyo ruido ensordecedor acompaña a todo el que se interna en estos caminos. Hay un dicho por ahí que afirma que la montaña es silencio. Es muy cierto. Pero también es cierto que en esta parte de los Pirineos la montaña no se concibe sin el sonido del agua que circula por todas partes en cascadas, torrenteras, arroyos, ríos y gaves, cada uno con su música particular.
 
Veo como de repente entran nubes por mi derecha. Van tan deprisa que en un par de minutos todo el Circo está cubierto de nubes. Nos dirigimos, con cierta prisa, al Hotel por si acaso empieza a llover de repente. La situación no era dramática, pero a mí, ciertamente, me preocupó por un momento.
 
Iniciamos el camino de bajada, sencillo y sin dificultad, ahora cubiertos por las nubes que nos salvan del calor en el trecho de la ascensión y la pradera. La temperatura es mejor ahora y las vistas, con la luz que proporcionan estas nubes, ofrecen una imagen diferente y más bella. Cerca del puente, ya al final del camino, vemos que una de las granjas que habíamos observado antes, es de caballos y que ahora están ahí pastando. Uno se percata de nuestra presencia y con mucha gracia se acerca a ver si le cae algo. No llevamos nada de comer, así que malamente podemos ofrecerle. No obstante se dejó acariciar y posó salerosamente para un par de fotografías.
 
Al pasar por el Camping decidimos preguntar. Resulta que son 13.00 E por una parcela sin posibilidad de conectar electricidad y sin duchas (son 2.00 E en una ficha aparte). Después de la experiencia nefasta del café que tomamos y los precios que nos dicen, decidimos que no nos quedaremos aquí a dormir, como habíamos pensado en un principio, así que una vez en la Furgo nos dirigimos al área para ACs que hemos visto indicada en el Parking y que queda más arriba. Subimos y subimos y llegamos hasta un punto totalmente indefinido donde ya hay varias ACs y Campers paradas. Digo un punto indefinido porque desde este momento en el que llegamos, a las 20:12 (Km. 986,4) hasta que salimos por la mañana, las nubes estaban tan bajas que no se veía más allá de 50 mt. de cada paso. En todo caso, el sitio de parada está cubierto con el Ticket del Parking, algo que un empleado municipal se encarga de vigilar por la mañana. Nos encontramos aquí con un simpático matrimonio de leridanos, con los que charlamos un rato mientras se disponían a cenar.
 
La temperatura es buena, pese a lo cubierto que está todo, y vemos más caballos. Hay una fuente de agua con un caño aparte para poder fregar cacharros y tres desaguaderos de aguas negras para ACs, así como varios contenedores de basura. Un área completa, vamos. Alrededor de las 23:00 horas estábamos ya acostados.
 
Mañana recorreremos el Cirque du Troumouse y la ciudad de Luz-St.-Sauver.
 
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8月13日

VIAJE PIRINEOS (4): PINETA-ESCUAIN-REVILLA

DÍA 02-JULIO-2009 (JUEVES) VALLE DE LA PINETA:

Hoy a las 10:30, nos vamos a recorrer el Valle de la Pineta. Seguimos hacia Escalona y allí tomamos la A-138, dirección Bielsa. El recorrido sigue siendo tan bonito y espectacular como todos los demás. Estamos más que asombrados de los maravillosos paisajes que se esconden en el pirineo aragonés. No esperábamos algo tan impresionante, aunque fuese Pirineos, porque habíamos estado ya en Ansó y Hecho y en Jaca, y aunque bonito, muy bonito, no nos parecía que fuese tan espectacular. Pero esta parte es absolutamente Pirenaica.

Atravesamos un estrecho cañón horadado por el río Cinca, llamado Congosto de las Devotas. Poco después, a la derecha, sale una carretera que indica hacia el Valle de Chistau, donde se encuentra el pueblo de Plan, y al final el Parque de Posest-Maladeta. Tal y como aparece desde aquí, y con lo que cuenta la publicidad que hemos ido recogiendo, habrá que preparar en otra ocasión un viaje por este valle.

Una vez en Bielsa (por cierto, leemos que las verjas de El Escorial están hechas con hierro de las minas que hay aquí), denominada “Guardiana del Valle de la Pineta” y “Puerta de las Galias”, cogemos la carretera A-2611 en dirección al Parador de Ordesa. El camino, de unos 14 Km.,  es aún más espectacular, atravesando valles, bosques de hayas, pinos y abetos, y hasta un embalse, el de la Pineta, que fotografiamos al volver. Todo el recorrido hasta el Parador es muy hermoso, y se ven cascadas por todas partes y mucha nieve aún en el circo que se semidivisa al fondo.

A las 11:19 (Km. 731,7) paramos en el Parador de Ordesa www.parador.es, al final del Valle de la Pineta. Las vistas desde aquí son impresionantes, casi parece que se puede tocar el circo, aunque queda bastante, pero bastante, lejos. Esto en invierno tiene que ser bastante espectacular. El Parador de Ordesa está abierto todo el año, excepto febrero, por lo que disponen de un quitanieves propio para despejar la carretera en caso necesario (y siempre lo es, puesto que los trabajadores no viven en el hotel). Después volvemos un poco hacia atrás, donde se encuentra la Explanada de La Pineta, punto de partida de las excursiones y donde se encuentra el Punto de Información del Parque. Es una explanada enorme (pero enorme), con bar y servicios, al lado del río, donde se puede acampar y pasar la noche. Es una zona municipal y el Ayuntamiento se encarga de pasar a cobrar por la mañana. Es un sitio fantástico.

El Valle de la Pineta es un impresionante Valle Glaciar, desde el que se puede contemplar el Monte Perdido por su cara norte, además de una sucesión de picos de entre 2.500 y 3.000 mt. de altura, que desciende en menos de 2 Km. hasta los 1.500 mt. del fondo del valle. Destacan las Tres Marías (conjunto de tres picos gemelos de 2.700 mt. de altitud) y majestuosas cascadas con el Circo y Balcón de la Pineta y el Lago de Marboré al fondo (y a los que se accede tras una caminata de 3 ó 4 horas de duro recorrido). En la Oficina de Información, con la misma amabilidad y simpatía del resto de lugares, nos entregan un folleto con las posibles rutas desde la Campa. Decidimos hacer el camino que lleva hasta la Llanura de La Larri, que según indican, se hace en una hora y media de ida, tiene una pendiente suave y es un itinerario apto para todo tipo de visitantes. Empezamos a las 12:45 y volvimos a las 16:45, así que nos llevó cuatro horas. Fue más pesado a la ida que a la vuelta, pero no por pendiente ni mal camino, sino porque hacía un sol de justicia que casi impedía caminar, y salvo la primera parte, en la que se atraviesa un tupido bosque, el resto del camino se hace al sol. Íbamos parándonos en todas las fuentes y empapando tanto el gorro como la ropa que llevábamos puesta. Hoy que no llueve, nos mojamos nosotros.

La senda, que parte del mismo aparcamiento de La Pineta, ofrece un desnivel de apenas 280 mt. A medida que gana altura se divisa una visión cada vez mayor del Valle de la Pineta, con una característica forma de “U” por su origen glaciar. Después de atravesar una impresionante cascada (desde donde se puede descender, en un camino algo más peligroso y húmedo, hasta el aparcamiento de nuevo), se entra de nuevo, y por poquísimo tiempo, en una zona boscosa y a cubierto. Al final de la pista se abre el circo lateral suspendido de La Larri. Adentrándose en la pradera, casi hasta el final, se obtiene una magnífica panorámica sobre las abruptas pendientes norte del macizo de Monte Perdido.

Daba gusto pasear por esta pradera rodeados de cascadas de agua por todas partes, que iban a parar al incipiente Cinca. También había vacas en libertad, pero no se acercaban a la gente y parecían estar acostumbradas a ella. Cuando mejor estábamos, ya que el cielo empezó a nublarse y nos ahorró un poco de sol sofocante (no hay ni una sola sombra aquí), vimos aparecer un ave que describía círculos sobre nosotros. En varios de esos círculos pudimos distinguir perfectamente con nuestros prismáticos a un Alimoche.

Con el cielo cubierto la vuelta se hizo más agradable. Ya no necesitábamos mojarnos en todas las fuentes del camino, que esta vez si se hizo más corto que el de ida. Incluso pudimos disfrutar unos momentos de una lluvia fina. Al llegar a la explanada de La Pineta nos sentamos en la terraza del bar a disfrutar de un Café con los picos seminevados del fondo. A las 19:30 volvemos por la misma carretera aprovechando para sacar unas fotos al Embalse de la Pineta, que a esta hora de la tarde, y con las nubes en el cielo, disfruta de una magnífica luz que hizo que las fotografías quedasen más bonitas.

Hemos decidido volver a Puyarruego. Pero desde luego la Explanada de la Pineta es un sitio que tendremos en cuenta cuando volvamos a esta parte de los Pirineos, porque una cosa que nos ha quedado clara, casi desde el primer día, es que hay que volver. A las 21:30 (Km. 777,1) estamos instalados en el Camping Valle de Añisclo de Puyarruego.

Mañana nos vamos a Escuaín y Revilla a ver Quebrantahuesos.

 

DÍA 03-JULIO-2009 (VIERNES) ESCUAÍN Y REVILLA. ENTRADA EN FRANCIA:

A las 10:45 salimos del Camping hacia Escuaín. Enseguida, después de Puértolas (desde donde se divisa una buena vista),  cogemos la carretera comarcal hacia la Garganta de Escuaín. Al principio de ella aparece una señal que dice “Curvas en todo el recorrido” y con esa señal se ahorraron todas las demás, incluido el número de carretera y las señales horizontales. Pese a que la carretera es estrecha y llena de baches, se puede apreciar la belleza del paisaje circundante de valles, cañones y monte bajo. Según vemos en el plano, los picos más sobresalientes corresponden a la Forqueta Sorripas (más al fondo) y los Tozales de Lascal, Ratón y de Cachifolluso (seguimos con los nombrecitos altoaragoneses).

Aunque la temperatura baja algo en la Furgo (ha llegado a los 24º) el calor sigue siendo sofocante. Ya en la misma carretera vemos unos buitres revoloteando sobre un peñasco y nos paramos para ver si alguno es Quebrantahuesos, pero su silueta, inconfundible y distinta en cola y tamaño a la del buitre, no aparece, así que seguimos. Lo que sí vemos es un Águila Calzada. En este tramo último llegando al pueblo vemos una nueva señal que dice “Conductor, sea prudente y sea Cortés”. Dado el trazado de esta vía no queda más remedio que ser las dos cosas, pero está bien avisarlo.

Llegamos a Escuaín con 794,3 Km, situado al pie de las verticales paredes de Castillo Mayor. Apenas hay sitio para aparcar en un pueblo donde deben de llegar muchas personas en verano. Hay tres coches y ya casi no encontramos donde dejar la Furgo. El pueblo está compuesto por unas cuatro casas (incluida la Oficina de Información, cuya dirección, si se necesitaba ser más explícito, es: “Calle Única, s/n”) y una iglesia abandonada, de bonita y austera torre, y con un terreno perdido detrás. Preguntamos en la Oficina de Información y nos atiende una muchacha igualmente encantadora que mata su tiempo libre en estas fechas (lo fuerte al parecer empieza en la segunda quincena de Julio, “después de los Sanfermines”, según nos dijeron) completando con esmero y colorines el plano de información de rutas. Le preguntamos por algo más, como póster, camisetas, gorras, pins… en fin, algún recuerdo del sitio emblemático del Quebrantahuesos, pero nos cuenta con pesar que no hay nada de eso, pese a que llevan años reclamándolo, pues la gente lo pide.

Nos decidimos por realizar únicamente la cortita Ruta de los Miradores sobre el río Yaga, porque el calor que hace hoy aquí desaconseja realizar el camino de hora y media a lo largo de la Garganta de Escuaín, horadada por el río Yaga en su descenso desde el Collado Viceto y el Circo Glaciar de Gurrundué. Es muy tarde para eso. En este pequeño camino se encuentran varios miradores para poder asomarse al cañón que el río Yaga ha practicado en esta zona, y también se puede intentar localizar algún Quebrantahuesos con los prismáticos. Tenemos suerte, y entre los muchos Buitres Leonados que se pasean por encima de nuestras cabezas, alcanzamos a ver la silueta inconfundible de al menos tres Quebrantahuesos. Hubiésemos querido verlos más de cerca, pero al menos uno de ellos describió varios vuelos circulares que nos permitió verle tanto por abajo como la cabeza, con su característico color rojizo. También alcanzamos a ver un Alimoche, aunque no tan claramente como en La Larri.

Volvemos hacia la carretera de Escalona y allí cogemos la A-138 (la misma que hacia La Pineta) hacia Tella, pequeña localidad que encierra una Ruta de las Ermitas, un circuito en que se pueden contemplar las tres ermitas románicas que la rodean. Además, esconde un dolmen prehistórico y una cueva de oso cavernario que también pueden visitarse. En Tella tenemos que coger la desviación a Revilla (o Rebilla, como vemos en algún cartel). A las 14:00 (Km. 828,3), después de una subida terrible con curvas muy pronunciadas y a considerable altura, llegamos a Revilla, donde volvemos a encontrar que no hay sitio para aparcar, solo un espacio perdido justo en la última curva hacia el pueblo, donde se encuentra el inicio del camino hacia los miradores. Al menos encontramos una sombra (hay más de 30º grados aquí) donde sentarnos en nuestras sillas y comer algo que ya es hora.

A las 16:00 decidimos intentar hacer el Camino de los Miradores de Revilla, que se anuncia de 45 min. Alguna persona vemos salir de él y otra internarse durante el rato que llevamos aquí. Pero a nosotros nos es imposible seguirlo. Primero hace mucho calor y el camino circula por monte bajo y al sol. Segundo porque el camino es apenas un hendidero en el monte donde solo cabe un pie delante del otro y llegado un momento se pierde y no encontramos señales de por donde sigue. Y tercero porque discurre absolutamente a la vera de una vertical que en algunos momentos, a mí, me parece peligrosa. Así que llegado un momento, decidimos volvernos. No entendemos porqué no encontramos el camino. Cerca del inicio hay una indicación hacia la Ermita de San Lorenzo (hay una foto en el cartel, es una ruina sin paredes) que nos parece una desviación del camino principal de los miradores, pero visto que no hay otra forma de acceder a ningún otro sitio, debía de ser por ahí, pero ya no tenemos ganas de seguir. Además, pese a avistar aves en varios momentos (alcanzamos a ver un Águila Culebrera), ninguna es Quebrantahuesos ni Águila Real, así que consideramos que con lo visto en Añisclo y Escuaín, ya hemos cumplido nuestras expectativas y queremos marcharnos de Revilla.

Como estamos en este lado del Pirineo Aragonés, hemos decidido iniciar ya nuestro periplo al Pirineo francés desde el Túnel de Bielsa (el nombre completo es Túnel de Bielsa-Aragnouet, y fue abierto en 1976), en lugar de hacerlo por Portalet, como todo el mundo nos ha recomendado. Más tarde hablaré de esta recomendación. De momento cogemos la A-138 a las 17:00 horas. Faltan 15 Km. a Bielsa y 26 Km. a Francia.

Antes de pasar la frontera, y pese a que aún queda medio depósito, paramos a repostar Gas-Oil en Larzan, a las 17:26 (Km. 859,20). Quedan 9 Km. a Francia. Justo antes del Túnel de Bielsa encontramos un cartel que indica un 10% de desnivel y nos preguntamos cuanto habría en la subida al pueblo de Revilla… Luego atravesamos el Barranco Salcorz, bonito lugar desde donde se divisan también cascadas de agua. Empiezan a caer unas gotas, pero la temperatura sigue siendo calurosa. Enseguida entramos en el Túnel de Bielsa y a la salida…. ¡¡está todo cubierto y la temperatura ha bajado a 15º!! No sólo parece que hemos entrado en otro país (de hecho se cruza a Francia dentro del túnel), sino en otro planeta. La temperatura y el ambiente al menos son diferentes, aunque no las praderas y los (intuimos) altos montes que no se ven debido a lo bajo que están las nubes. Pero sí encontramos diferencias: Hay más verde, praderas más extendidas por los montes, que no ofrecen tantas aristas ni vertientes de piedra. Nos parece que los vientos fríos del norte se quedan a este lado de los Pirineos, ofreciendo más humedad al lado francés, y los vientos cálidos del sur, se frenan en los Pirineos españoles, manteniendo siempre temperaturas más calurosas.

Algunos coches se pararon justo antes de entrar en el Túnel de Bielsa para sacar una foto, pero nosotros no lo hicimos y lo hacemos ahora para dejar constancia del cambio total de escenario. Hemos entrado en territorio francés.

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VIAJE PIRINEOS (3): AÍNSA Y VALLES DE AÑISCLO Y VIÓ

DÍA 01-JULIO-2009 (MIERCOLES) AÍNSA Y VALLES DE AÑISCLO Y VIÓ:

A las 09:00 de la mañana ya nos habíamos despertado. El día está igual de guapo y despejado, soleado y con buena temperatura, al menos a esta hora, ya que luego hizo mucho calor. Yo sigo derrengada. Hoy haremos una ruta de coche. A las 11:15 salimos del Camping, Hemos decidido llegar hasta Aínsa, ver este pueblo, y después entrar desde Escalona al Cañón de Añisclo. Pero antes queremos hacer una parada en Torla para recorrer un poco sus calles.

El casco viejo de Torla se recorre enseguida, y la Iglesia está cerrada, así que no podemos ver su interior ni las pinturas que según dicen se han encontrado recientemente en ella y que aún están pendientes de catalogar. Eso sí, desde la puerta de la Iglesia hay una vista magnífica. Hoy es día 1 de julio, se supone que es el primer día de afluencia de público al Parque de Ordesa y Monte Perdido, y cuando llegamos al Parking, vemos efectivamente mucha gente en el Centro de Interpretación del Parque, pero demasiada y extraña gente: Trajeados y señoras elegantes, muchos guardas y trabajadores del Parque con su uniforme, y muchos Guardias Civiles, algunos con grado, a quien todos los demás saludan. Intentamos entrar en el Centro pero está cerrado (sin embargo si que se venden los tickets para el Autobús-lanzadera). Una de chicas del Centro de Interpretación que visitamos ayer nos reconoce y nos cuenta que se inaugura ese Centro en Torla, es nuevo, y hoy (día 1 de julio, insisto) está cerrado al público porque viene a inaugurarlo la Ministra de Medio Ambiente. Así se entiende el jaleo mediático, ya que vemos incluso prensa. Antes de que aquello se ponga imposible de transitar, decidimos salir hacía Aínsa.

Vamos por N-260, atravesando el Valle de Solana, en la parte izquierda del río Ara, que también resulta bonito, con bosques continuos y más vistosos con el sol que luce hoy (con mucho calor por cierto). Lo único que echamos de menos son paradas adecuadas para poder detener el vehículo y contemplar o sacar unas fotos del entorno, como hubiésemos encontrado en Francia. No obstante, esta zona es, según los datos de información, la más despoblada y abandonada de Sobrarbe, con su escasa población dedicada a actividades primarias de subsistencia. Debido a las expropiaciones practicadas para la construcción del Embalse de Jánovas, es un Valle despoblado a cuyos escasos pueblos solo se puede acceder por pistas forestales y presentan un estado ruinoso por su abandono. La última familia que abandonó Jánovas, resistió en solitario hasta 1984, tres décadas después de iniciarse las expropiaciones. Entre Jánovas y Ascaso (por cierto que he de decir que los nombres de los pueblos de todo el recorrido aragonés nos resultan dificilísimos de pronunciar, con letras que no parece que deban ir juntas, y muchos con acento en la última sílaba), atravesamos los Túneles de Balupor, una zona de cortados impresionantes atravesados por el río Ara, que llaman Congosto de Jánovas, uno de los principales puntos de interés geológico de Sobrarbe, con estratos y pliegues verticales que se levantan desde el río hasta lo más alto de la montaña.

A las 13:33 (Km. 643,4) paramos en el Parking de Aínsa. Nos ha decepcionado esto. Resulta que Aínsa es un pueblo sin ningún encanto, grande y con casas como las de cualquier pueblo grande o ciudad pequeña, y que el casco viejo, está apartado, en un alto y al que se accede tras pagar un parking en medio de una solana impresionante. Pero ya que estamos aquí lo veremos. Además queremos preguntar en información por el avistamiento de Quebrantahuesos, ya que nos hemos empeñado en no marcharnos de Ordesa sin verlos.

Hoy Aínsa es uno de los lugares más visitados del Pirineo aragonés, aunque nadie lo diría viéndolo un día como hoy, con más de 33º a la sombra (es un decir porque no hay ninguna), lugares cerrados, y sin gente. Su casco antiguo está declarado como Conjunto Histórico Artístico, y la visita se inicia, desde el Parking, por el Castillo, del que solo queda el enorme patio de armas y sus cuatro torreones.

Dentro del recinto amurallado (por cierto, con servicios públicos, toda una novedad), se encuentra la Oficina de Turismo de Aínsa. Allí nos informaron de posibles rutas desde el Cañón de Añisclo, y lo que más nos interesaba a nosotros, la posibilidad de avistar Quebrantahuesos tanto desde Revilla (desde donde se realizan excursiones organizadas) como desde Escuaín (por cierto que hemos visto estos dos pueblos con otra ortografía: Rebilla y Escoaín).

Hicimos el recorrido muy cortito debido a los más de 35º de temperatura de este sitio, mientras veíamos a lo lejos como las nubes cubrían Ordesa, unas nubes más cerradas que las de ayer, y que a buen seguro estarán descargando sobre el Parque (y sobre la visita Ministerial) una buena tormenta. Nosotros nos dirigimos a Escalona para recorrer el Cañón de Añisclo. Vamos ahora por la A-138 y al llegar a Escalona, nos pilla la tormenta. Cae agua a montones y decidimos aprovechar la coyuntura para parar a comer mientras vemos llover a cántaros.

A las 15:45 ha dejado de llover y nos detenemos en Escalona, la “puerta” de acceso a los Valles de Añisclo y Vió, el lugar donde el río Vellos (también lo hemos visto con “B” y “V”, parece que aquí en Aragón no se deciden por una u otra) se une al Cinca. En la Oficina de Información del Parque, un simpatiquísimo aragonés (con un marcado acento) nos cuenta muy amablemente los recorridos que se pueden hacer una vez superado el Cañón de Añisclo, y también los que podemos hacer en Escuaín y Revilla.

Adentrarse en el Cañón de Añisclo es una maravilla indescriptible, hay que verlo para creer lo que aquí se encuentra. Es un cañón muy cerrado entre paredones por el que circula una estrecha y serpenteante carretera que en ocasiones tiene que pasar por arcos practicados en la misma roca, y otras veces acercarse a la orilla para no arañarse con los salientes rocosos de los paredones. Nos extraña no haber encontrado ninguna señal que avise de que ACs o caravanas no pueden circular por esta carretera, porque a nosotros nos parece que no podrían hacerlo.

El Cañón de Añisclo está horadado por el río Bellos, que nace en lo alto de Fuen Blanca y se desploma sobre el valle cubierto por magníficos y tupidos bosques. No hay muchos lugares donde poder parar para recrearse la vista o hacer fotografías, así que aprovechamos los pocos que encontramos para parar y bajarnos de la Furgo. En uno de ellos, y con nuestros prismáticos, el Rey localiza un Quebrantahuesos en vuelo (también un Águila Real al llegar al aparcamiento). Hay una parada en la que vemos más de un coche aparcado y a nadie alrededor. Luego supimos que desde este punto, y en unos 20 min. se llega a una fuente de aguas sulfurosas, que debe ser la que llaman Fuente de los Baños. Al final del recorrido de una sola dirección se llega al aparcamiento, donde se puede pernoctar según nos indica uno de los guardas, un simpatiquísimo “catalán de Córdoba” como él mismo se presentó, pero que ha vivido a caballo entre Barcelona y Fanlo, una población del Valle de Vió. Desde este punto se pueden hacer varias rutas, una de las cuales lleva a unos miradores sobre el cañón, y otra, según nos cuenta el guarda, recorre los 18 Km. que aún faltan para llegar al fondo del mismo (la carretera son 10 Km. de maravillosas vistas, así que el camino a pie tiene que ser espectacular). También se puede hacer otro recorrido de una hora de duración que cruza el río por un puente románico de piedra que se divisa desde aquí, pasa por la Cascada de Aso y la Cueva del Moro, y vuelve al mismo punto por el recorrido de los miradores. Nosotros decidimos hacer un cacho de la Ruta de los Miradores porque el cielo se cubre cada vez más y nos tememos que volverá a llover. No queremos que nos pille otra vez una tormenta en medio de una ruta, aunque esta se puede hacer en un total de 45 min. de forma circular.

Después del paseo volvemos a hacer el camino contrario hacia Escalona, pero por el Valle de Vió. A unos 2/3 Km. se encuentra el Mirador de la Tella, desde donde se obtienen preciosas vistas del Cañón (en realidad hay mejores vistas en otros puntos anteriores y posteriores al Mirador, desde la carretera, pero sin posibilidad de parar). El Valle de Vió es mucho más abierto que el de Añisclo, pero es igualmente precioso, con laderas cubiertas de praderas y salpicadas de bosques, en lugar de paredones de piedra. Está bañado por los ríos Aso, Yesa y Vellos. Este lugar queda tan apartado del resto de los valles pirenaicos, que en la década de 1930, el lingüista alemán Rudolf Wilmes realizó aquí su tesis doctoral. Debido a su aislamiento, el Valle de Vió ofrecía unas tradiciones y una forma de vida únicas que desaparecieron pocos años después. A través de las denominaciones que recibían cada elemento de las casas y cada instrumento agrícola, este investigador llevó a cabo un completo estudio etnográfico de este valle altoaragonés. Desde luego, términos como Borda (cuadra pequeña), Churro (cascada de agua), Espluca (cueva, sima), Mallata (redil), Puen (puente), Tasca (pastizal) o Zillo (precipicio), todos ellos del dialecto altoaragonés, merecen un estudio a fondo.

En la parte alta del Valle, y con estupendas vistas, se encuentra el pueblo de Vió, que da nombre al valle y que presenta un conjunto de construcciones tradicionales de color rojizo y techos de losas de arenisca, que le dan a cada edificio un aspecto de sobria robustez. Al llegar a Buerba, de parecidas dimensiones y aspecto, volvemos a tener a la vista el Valle de Solana y sus pueblos despoblados (desde este recorrido vimos más). Se divisan las casas derruidas y los campanarios semienteros de iglesias. Da un poco de pena verlos así, pero también vemos pueblos, en apariencia no abandonados, en lugares a los que parece imposible poder llegar y en los que se supone que aún debe de vivir gente.

En Puyarruego encontramos, en la misma entrada del pueblo el Camping Valle de Añisclo www.valleanisclo.com en el que decidimos quedarnos esta noche, cuando son las 20:30 (Km. 691,7). Es un Camping enorme, precioso, muy cuidado y con muchos servicios, incluidos un bar, restaurante, supermercado, zona de juegos, Internet, una casa rural, y una enorme explanada, separada por un vallado, pero del mismo camping, donde hay instaladas unas grandes carpas de campaña pertenecientes a un grupo de belgas (hay muchos belgas por estos valles) que, según pone en las furgonetas que llevan, se dedican a hacer espeología y rafting por cañones. Hay unas bonitas vistas desde las afueras del camping, con el río Bellos salpicando entre piedras enormes y con los picos del Collado de Añisclo a la vista. También sobre nuestras cabezas se divisa el pueblo de Puyarruego.

Después de cenar tranquilamente fuera de la Furgo, decidimos que mañana iremos al Valle de la Pineta.

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8月12日

VIAJE PIRINEOS (2): PRADERA DE ORDESA-COLA DE CABALLO

DÍA 30-JUNIO-2009 (MARTES) PRADERA DE ORDESA Y COLA DE CABALLO:

Amanece algo cubierto, pero con muy buena temperatura y sol. Hemos decidido que hoy, que aún es Junio, subiremos hasta la Pradera de Ordesa con la Furgo. Mañana, uno de julio, ya no se podría hacer con el vehículo privado, sino con el Autobús del Parque. A las 10:30 estamos ya subiendo a la Pradera de Ordesa por la A-135. Luce el sol y el verde de árboles y praderas está precioso con la lluvia de anoche. En quince minutos estamos en el Centro de Visitantes del Parque de Ordesa (www.mma.es/parques/ordesa a medio camino entre el Puente de los Navarros y el Aparcamiento de la Pradera). En el Parking se anuncia que sólo se puede permanecer allí una hora ¡¡mucha gente tiene que venir para tomar esa precaución!! La gente de Tragsa que trabaja en la gestión del Parque es muy atenta y amable y nos ofrece toda clase de explicaciones. Nos encontramos aquí a tres muchachas con las que pudimos hablar un buen rato (no había nadie más en ese parking tan reglamentado), pero es que va a ser la tónica general en todo el viaje por Ordesa: Todos los trabajadores, tanto guardas, como informadores de los puntos de información, fueron muy amables y profesionales, una maravilla de gente.

El acceso a la Pradera de Ordesa desde el aparcamiento de Torla (gratuito) está restringido en Semana Santa, los meses de verano y la primera quincena de octubre. Durante estos periodos únicamente se podrá acceder en el Autobús-lanzadera, desde el Centro de Visitantes de Torla, o a través de la ruta a pie del Turieto Bajo, que desde Torla, enlaza con el GR11 y llega a la Pradera tras dos horas de camino entre bosques y cascadas con un desnivel de 300 mt. La capacidad máxima del Valle de Ordesa es de 1.800 personas simultáneamente, y si este número se rebasase, el servicio de acceso en transporte público se suspenderá temporalmente. No está permitido el acceso al autobús de animales de compañía. El resto del año puede accederse al aparcamiento de la Pradera de Ordesa en vehículo particular. Además de esta restricción al tráfico, el Cañón de Añisclo, entre Puyarruego y el cruce de Nerín-Buerba (en el Valle de Vió), queda regulado como dirección única y sentido ascendente (se accede desde Escalona), debiendo efectuar el descenso desde Nerín por el Valle de Vió, hasta Puyarruego o Escalona (cuya carretera es de doble dirección).

Continuamente se recuerda que la conservación del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido es tarea de todos y que hay que contribuir respetando la normativa vigente. Además la montaña siempre es peligrosa. Al llegar a casa supimos que una persona (una mujer francesa) se había perdido en Ordesa y tuvieron que rescatarla tras llevar cuatro días perdida. Una semana después otra persona se encontraba desaparecida en la Sierra de Guara.

A las 11:20 (Km. 587,2), aparcamos en la Pradera de Ordesa. Este sitio es ya la antesala de las innumerables bellezas que esconde el camino, y ya está lleno de vehículos y gente. La hay de todo tipo, desde jóvenes a los que se les ve muy preparados, con buenos equipos y buena forma, hasta familias enteras con niños pequeños y personas mayores. Aquí hay espacios para todos. Nos disponemos a realizar la Ruta-1 hasta la Cola de Caballo, la más emblemática del Parque, al menos para los no expertos, porque hay otras que acaban en los tresmiles que tiene Ordesa. Ésta se anuncia sencilla de hacer, y con un recorrido total de 3 horas de ida y otras 3 de vuelta. Es mucho, pero el ambiente y las ganas de ver todas las maravillas que se intuyen me animan a caminar.

La Ruta-1, parte de la Pradera de Ordesa (1.320 mt. de altitud), se pasa por una serie de Cascadas, atraviesa las Gradas de Soaso (1.700 mt. altitud) y desemboca en la Cascada de la Cola de Caballo (1.780 mt. de altitud).  Con un desnivel de 460 mt., bien indicada, nada peligrosa y con caminos anchos y bien marcados, es la ruta más concurrida y la recomendada para personas no muy preparadas físicamente. Hasta las Cascadas se calcula una hora de recorrido, hasta las Gradas de Soaso unos 50 minutos, y hasta la Cola de Caballo una hora más. Un total de 6 horas (o menos). Nosotros (más bien, yo) los hicimos en 9 horas y media de caminata, con sus correspondientes descansos.

El recorrido se inicia al fondo de la Pradera de Ordesa, en el camino de la izquierda o de Soaso. Más adelante, después de pasar un monolito con la Virgen del Pilar, el camino se divide en dos, ya que uno de ellos lleva a la Cascada de Cotatuero. A partir de aquí se atraviesan bosques de abetos, boj, hayas y pinos (vimos incluso enormes acebos) hasta la Cascada de Arripas (1.400 mt. de altitud). Un poco más allá el mapa indica un puente a la derecha desde donde se puede cruzar el río y volver a la Pradera por el otro lado, con lo que la excursión sería muy sencillita. Se sigue por la pista y se encuentran las Cascadas de la Cueva y del Estrecho (1.480 mt. altitud), con varios miradores desde donde poder admirar estas verdaderas maravillas, sobre todo la del Estrecho. Desde aquí se inicia el camino que asciende al Circo de Cotatuero. Luego se atraviesa un bosque de hayas con ejemplares centenarios y donde apenas entra la luz natural. Este bosque de hayas deja paso a una zona llana y herbosa que más adelante nos deja en las Gradas de Soaso, una preciosidad de Cascadas en forma de gradas que durante miles de años ha ido creando la fuerza del río Arazas y que ofrecen vistas impresionantes, de lo que fue, en origen, el Glaciar de Soaso. Tras una corta ascensión por la única zona pedregosa de la ruta, se llega a una zona de montaña con pino negro y prados alpinos, espectacularmente abierta, el Circo de Soaso. En este momento las nubes que venían cubriendo el sol desde las Gradas, y una lluvia fina que nos acompaño en ellas, se tornaron en tormenta y chapuzón de aúpa. Algunos de los excursionistas se refugiaron debajo de las rocas, pero nosotros no lo hicimos, nos quedaba tan poco hasta la cascada de la Cola de Caballo y estábamos ya tan mojados, que no nos importó seguir y sacar un par de fotos al llegar al fondo del Circo, eso sí, bajo una copiosa lluvia. Cuando emprendimos la vuelta, la tormenta paró. Hicimos un alto en la pradera del Circo de Soaso y empezó a lucir el sol. Nuestros chubasqueros funcionaron bien, pero los pantalones los teníamos calados. Las mochilas de ambos estaban chorreando agua, y todo lo que había dentro se empapó. La consecuencia de esta mojada es que mi mochila roja tiñó de este color mi pantalón, mi camiseta y mi chubasquero. Pero antes de llegar al Parking nuestra ropa estaba ya seca, no así las mochilas y su contenido.

A partir de este momento se puede considerar que iniciamos la vuelta a la Pradera. Yo, estaba ya bastante cansada y aún me quedaba desandar todo el camino. Iba tan agarrada a mis palos que por un momento temí que mis muñecas me doliesen. He de confesar que hice una bajada penosa, absolutamente penosa para cualquier excursionista que se precie. Estaba realmente cansada y parecía que mis piernas no iban a poder continuar, cada paso iba acompañado de un bufido por la falta de resuello. Pero la única forma de acabar aquello era llegar al parking, así que no me quedaba más remedio que seguir andando. Multipliqué los descansos aumentando, si cabía, el cansancio de ambos con cada parada. Cada vez que reconocía un lugar y me daba cuenta de lo que aún faltaba, me desesperaba más y aumentaba mi cansancio. Al final, claro, llegué al parking de la Pradera de Ordesa… a las nueve de la noche.

A las 21:10 salimos de la Pradera de Ordesa. Como aún se veía bastante pensamos llegar hasta Bujaruelo, ya que había leído en un relato que se podía llegar en coche y que era muy bonito. Pero al intentar tomar la carretera desde el Puente de los Navarros, lo que vemos es una pista estrecha de piedras, al menos en su inicio, y decidimos no entrar. Así que nos perdimos la visita a uno de los valles más bonitos de Ordesa, el Valle de Bujaruelo, con casi 20 Km. de longitud, que llega hasta la frontera francesa, y desde donde se puede contemplar el Vignemale, el pico más alto de los Pirineos franceses. Este valle cuenta con media docena de lagos, así como frondosos hayedos y abetales y extensos prados. En Bujaruelo se encuentra el sistema de Simas de Arañonera, una de las más profundas integrales del mundo, con casi 36 Km. de largo y 1.179 mt. de profundidad.

Nos dirigimos de nuevo a Torla, al Camping Ordesa, para pasar la noche. El tiempo mejoró y pudimos cenar fuera.

Mañana vamos a Aínsa y a los Valles de Añisclo y Vió.

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8月11日

VIAJE PIRINEOS (1) ORDESA Y MONTE PERDIDO

PIRINEOS (1): 29 DE JUNIO A 10 DE JULIO DEL 2009

Ø   ORDESA Y MONTE PERDIDO.

Ø   PIRINEO FRANCES.

Amar la montaña, respetarla,

degustar su sabor, maravillarse

ante una genciana, una violeta,

compartir el descubrimiento en silencio,

saber comprender su magia…

Françoise Escaich

Este es el primer viaje que hacemos los dos solos sin nuestro hijo, y también el primero en el que no hemos hecho caso a las indicaciones de las rutas de Vía Michelín. Decidimos pasar por Zaragoza antes de emprender la visita a los Pirineos, y después tomamos la decisión de volver por el mismo sitio. Hemos utilizado el Mapa Oficial de Carreteras de España 2008, el Mapa Regional 524-Aquitania de Michelín (no es el de la zona, pero incluye nuestro recorrido y nos sirvió), y una Guía Salvat del Trotamundos de los Pirineos Franceses, que aunque de 1993-94, alguna pista nos ha dado. También llevaba información sacada de un par de Revistas de Viajes (Especial Viajes ¡Hola! de 2003 y 2009). Con todo esto y alguna otra cosa sacada de Internet, emprendimos nuestro recorrido por el macizo central del Pirineo, tanto en la vertiente española (Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido) como en la vertiente francesa (principalmente el Parc National des Pyrénées).

 

DÍA 29-JUNIO-2009 (LUNES) VIAJE DE IDA:

A las 8 de la mañana, con 17,5º de temperatura, ponemos el kilometraje de la Furgo a cero (Km. totales: 48.282) y salimos, hacia Zaragoza. Hasta que no salgamos de Zaragoza no apuntaré nada que no sea digno de mención, pues esta ruta es ya la conocida. Solo mencionaré que a puntito estuvimos de que nos pusiesen una multa a causa de que un guardia civil entendió que hacíamos un ceda el paso lento donde deberíamos haber hecho un stop total. Afortunadamente se conformó con amonestarnos y pudimos seguir nuestro camino. A las 13:30 (Km. 411,4) estábamos en Zaragoza y a las 18:15 salíamos por la autovía A-23 en dirección Huesca.

Seguimos con calor todo el camino. A as 19:00 horas pasamos por Huesca, que tiene fama de ser una “olla”, pero la imagen que se nos presenta desde la carretera es como la de la mitad de una “paellera”. La Furgo marca 36º. Se divisan al fondo los picos de la Sierra de Guara, mientras seguimos por la A-23 dirección Sabiñanigo. A las 19:10 (Km. 496,6), paramos a poner Gas-Oil a 0,94 E. He comprado una Guía de Excursiones por Ordesa y Monte Perdido.

Seguimos dirección Sabiñánigo por la N-330 una vez terminada la Autovía (hay un tramo bastante considerable en obras). Atravesamos la Sierra de Guara ¡¡Por fin vemos montañas!!. La Sierra de Guara (Parque Natural y ZEPA), en la parte central del pre-Pirineo, es un lugar en el que abundan cañones, mallos y cavidades, que tiene fama de ser donde más y mejor barranquismo se puede realizar en España. Está regada por los ríos Flumen, Guatizalema, Alcanadre y Vero, y su cima más alta, el Tozal de Guara tiene 2.077 mt. de altura. La Furgo marca ahora 29º.

Atravesamos el Puerto (1.262 mt) y Túneles de Monrepós, y de repente… ¡¡Los Pirineos!! La imagen ha sido bestial, una impresión súbita después de tanto tramo imaginándolo que nos ha sobrecogido, sobre todo por lo brusco que ha sido, justo a la salida del túnel. El puerto de bajada tiene bastantes pendientes, aunque no me ha dado tiempo a ver las indicaciones para comprobar el tanto por ciento de desnivel (la siguiente señal que vemos marca 6%, pero es bastante leve comparada con la que acabamos de hacer). Siguen las obras en la carretera.

En los alrededores de Sabiñánigo se acaban las obras. El paisaje es ya muy distinto, pirenaico total. A las 20:00 h. estamos en la N-260 hacia Biescas (quedan 12 Km.). A las 20:10 nos dirigimos por la N-260 hacia Broto. El recorrido ahora es precioso, con montañones por todas partes y un color verde que promete un buen viaje. Incluso se ven neveros en los picos más altos de las montañas. Dejamos atrás la Comarca del Alto Gállego para adentrarnos en Sobrarbe. La temperatura de la Furgo ha bajado considerablemente y marca 18,5º. Toda la carretera es preciosa y según avanzamos la temperatura sigue bajando: 17,5º, 16,5º… ¡¡esto promete!!

Sobrarbe www.turismosobrarbe.com y www.pirineoturismo.com es una de las diez comarcas de la provincia de Huesca, que ocupa las sierras del pre-Pirineo y el Pirineo Central, así como la cuenca del río Ara y la cabecera del Cinca con sus afluentes. El nombre de Sobrarbe podría venir de la expresión “Sobre-Arbe”, en alusión a la sierra que lo separa del Somontano, otra comarca situada al sur. En esta comarca perviven dialectos del Aragonés, con variedades locales como el “Chistabín”, propio del Valle de Chistau, el “Belsetán” de Bielsa, o el “Fobano”, propio del Valle de la Fueva. Más del 50% de la comarca está incluida en alguna figura de protección del medio natural, como el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el Parque Natural de Posets-Maladeta o el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara. Además, un 46% del territorio está protegido por un LICs (Lugar de Interés Comunitario), figura creada por la Unión Europea para la conservación de la diversidad biológica. Los pueblos situados alrededor del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en esta comarca, aparecen como un desafío a las fuerzas naturales que les rodean. Las casas muestran una arquitectura típica del Alto Aragón, con tejados de losas de arenisca, paredes de piedra, chimeneas troncocónicas coronadas por la piedra del “espantabrujas”, y cocinas-hogares con “cadieras”, una especie de vanos de madera alrededor de un fuego central. Pueblos y gentes del Sobrarbe, cuya capital es Aínsa, han mantenido hasta la fecha buena parte de sus modos de vida tradicionales.

Atravesamos el Puerto de Cotefablo, de 1.453 mt, con un túnel estrecho y malo, sin indicación de la altura y anchura y con una salida en curva peligrosísima. La temperatura de la Furgo marca 16º.

A las 20:50 paramos en el pueblo de Torla, la puerta de los Pirineos. Aprovechamos la tranquilidad que ofrece la hora y la buena temperatura para dar una vuelta y hacer unas fotos. Vemos indicaciones de Camping: Uno bajando al río, otro a escasos 900 mt, otro a 2 Km., a 6 Km, a 8 Km… vamos que no hay problema. A las 21:30 (Km. 577,3), estamos ya instalados en el Camping Ordesa www.hotelordesa.com  a escasos 900 mt (10 min. andando) del pueblo de Torla. Desde la parcela que hemos elegido se ven los murallones del Parque. El sitio es privilegiado, aunque a estas horas está lleno de mosquitos. Menos mal que nos trajimos el Relec y la mosquitera para la Furgo. Por la noche los mosquitos desaparecieron y pudimos cenar fuera, con una tempera estupenda, aunque vemos muchas nubes. Ya acostados se desató una tormenta de mil demonios, con rayos que iluminaban todo el entorno y unos truenos que sonaban como si se produjeran aquí mismo, ¡ensordecedores!. La lluvia menuda dejó paso a un aguacero copioso. Bien instalados en la cama alta de la Furgo pudimos ver nuestra primera tormenta pirenaica.

Mañana recorreremos el Parque de Ordesa.

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4月27日

DORDOGNE-PERIGORD (5)

VIAJE DORDOGNE-PERIGORD

(FRANCIA)

DEL 6 AL 12 DE ABRIL DEL 2009

 

DÍA 11 – SÁBADO: VALLE DE LA DORDOGNE (DOMME-BEYNAC) y BERGERAC

El Valle de la Dordogne, está atravesado por el Río homónimo, con 500 kilómetros de longitud, que constituye el eje vital del llamado Périgord Noir, en el sur de Francia. El Dordogne y su afluente, el Vézère, fueron durante siglos la principal vía de comunicación para las localidades del Périgord Noir.

Perteneciente a Aquitania, el país de las andanzas de Leonor de Aquitania, Ricardo Corazón de León y Juan sin Tierra, es un lugar del que el escritor surrealista André Breton afirmó “aquí ya no me siento afuera” y el estadounidense Henry Millar declaró amor no fugaz a la tierra “paradisíaca” de las trufas, fresas salvajes (con la denominación de origen mara des bois), nueces y foie-gras de oca y pato. Foies que elaboran y venden las granjas de la región, como la excelente Turnac, cerca de la Aldea de Domme. Beynac-et-Caznac y Montfort y los Castillos de Marqueyssac, Fayrac y Les Milandes, son otros lugares imprescindibles que visitar.

Hoy llueve y el cielo está tan cubierto que no creemos que escampe en todo el día. Mal asunto.

LA BASTIDA DE DOMME

Tenemos que volver hacia atrás para visitar Domme. Desde Cenac, el pueblo que está en la entrada de la “Bastida” de Domme, y donde se encuentra el puerto para piraguas, se accede al centro de Domme por la D-49, una carretera que está señalada como prohibida para “Camping-Cars” y Autobuses. La subida es muy pronunciada. Aparcamos en el centro de Domme (Parking 1 E). Hemos venido con lluvia intensa todo el camino y aquí seguimos igual. Llueve muchísimo.

La Bastida de Domme, situado a diez kilómetros de Beynac y denominado la “Acrópolis de Périgord”, fue fundada en 1.283 –como todas las demás bastidas, por iniciativa real, para fijar la población y articular el territorio-, y no se la pudo buscar mejor emplazamiento: Un acantilado boscoso que se desploma desde más de 150 metros sobre el curso del Dordogne, el más bello bastión natural de la comarca. La “villa nueva” de Domme todavía conserva el trazado regular de sus calles y el recinto amurallado que la protegía. También es curiosa la Cueva, a la que se accede desde un edificio situado en plena Place de la Halle (en el Mercado Cubierto) que en caso de conflicto servía de refugio a sus habitantes y donde hoy se exponen osamentas de animales prehistóricos. Su burgo es como un nido de águilas, edificado sobre grutas y galerías de estalactitas y estalagmitas al filo mismo del acantilado. La Porte des Tours cuenta con los denominados “graffitis de los Templarios”, siete dibujos en inscripciones grabados entre 1.307 y 1.318 por varios caballeros del Temple que estuvieron prisioneros en una de las dos torres que la flanquean. El Ayuntamiento o la Maison des Gaouverneurs (siglo XVI), son otras visitas en Domme. En verano y primavera la afluencia a este enclave es enorme, pero si se reserva con antelación, el hotel ajardinado de La Guérinière, una cartuja del siglo XVIII, instalada a los pies del acantilado, ofrece un remanso de paz y una sabrosa cocina del terruño.

Antes de abandonar la bastida hay que asomarse al Belvédère de la Barre, privilegiado mirador desde el que se goza de una completa panorámica del Valle de la Dordogne, desde el Meandro de Montfort hasta el Castillo de Beynac. Pero hoy no hay nada que hacer, las nubes llegan casi hasta el valle y la vista no es nada agradecida. No obstante recorremos algunas calles, al menos hasta llegar a la Porte des Tours, aunque ya nos han dicho en la Oficina de Turismo que está cerrada hoy. Sacamos una foto y decidimos marcharnos para dirigirnos a Beynac-et-Cacenac.

BEYNAC-ET-CACENAC

Aunque el primer vistazo haga pensar que subir hasta lo alto del pueblo constituye una temeridad, hay que echarle valor, ya que el esfuerzo se verá recompensado. La zigzagueante y estrecha calle empedrada asciende en empinadas rampas que de vez en cuando desembocan en unos privilegiados miradores sobre  buena parte del Valle por donde discurre el Dordogne. Después de varias rampas, algunas escaleras y un antiguo Arco Fortificado, se alcanza la entrada del Castillo (Entrada: 6,10 Euros, no lo visitamos), tomado en 1.214 por el exterminador de los Cátaros, Simon de Montfort. Erigida sobre un imponente acantilado de casi 200 metros sobre el Dordogne, esta fortaleza cuadrangular del siglo XIII (fue una de las cuatro Baronías del Périgord en la Edad Media) fue restaurada en la década de los sesenta y en la actualidad puede visitarse. Merece la pena salvar su puente levadizo para penetrar en un cuidado interior, que comenzó a levantarse en el siglo XIII. En la visita destacan los frescos góticos del oratorio, la cocina y, sobre todo, las vistas que se disfrutan desde el torreón meridional. Además de los amplios meandros del río, es fácil distinguir la silueta de la Bastida de Domme y los atractivos perfiles de los Castillos de Marqueyssac (www.marqueyssac.com ), Fayrac, Castelnaud-la-Chapelle y Montfort. Además de visitar la fortaleza, merece la pena entrar en el Museo de la Protohistoria y en el Parque Arqueológico. Oficina de Turismo en Beynac-et-Cazenac: Parking de la Balme. http://perigord.tm.fr/servtourisme/otsi/beynac/

Nosotros nos fuimos primero a lo alto del Castillo por la carretera que rodea por detrás todo el macizo. Se tarda y se da un buen rodeo, pero aquí se encuentra el Área de Autocaravanas (por cierto que de tierra y encharcado), justo enfrente de una escalera que lleva al Castillo y al centro de la ciudad. Una vez arriba, no queremos visitar el Castillo y decidimos volver a bajar.

Aparcamos cerca del Río en un Parking (2.50 E), así que con lluvia o sin ella (va a ser con lluvia, no cabe duda), nos vamos a ver el lugar. Las calles son muy empinadas y de piedra, al igual que todas sus construcciones, que serpentean a los pies del castillo, peleando cada rincón con la dura roca del farallón donde está construido. Vemos incluso una cruz Templaria. Desde algunos puntos se puede divisar un bonito paisaje, que sería mejor si la bruma, las nubes y la lluvia no impidieran verlo. Pero aún así hemos sacado fotos, que luego nos han sorprendido por el tono que han adquirido, precisamente por la lluvia, las nubes y la bruma. Pero nosotros nos estamos calando (y es literal). Aunque no nos arredra la lluvia, y seguimos paseando (mejor dicho, subiendo), llegamos incluso hasta la entrada del Castillo y la Iglesia (está cerrada) y luego emprendemos la bajada.

Hemos decidido comer en un pequeño restaurante que hay en la bajada donde ofrece minipizzas y miniquiches con ensalada y a muy buen precio. Allí nos encontramos con una pareja muy agradable de Navarra y a quienes confesamos nuestra admiración por su tierra. Navarra es uno de nuestros destinos favoritos. También charlamos con un enorme inglés que entró en el restaurante, completamente calado porque estaba haciendo esta ruta en bici. Se ha tomado dos cafés seguidos y nos ha confesado que en Francia los cafés son tan malos como en Inglaterra. Sigue lloviendo con muchas ganas. Nos quedan algunos sitios por visitar, y algunos más que hemos ido descubriendo (hay mucho que ver aquí, da muy bien para otro viaje), pero hemos decidido acercarnos a Limeuil, Le Bugue y el Cingle de Tremolat, que es lo que tenemos marcado en el mapa y después emprender el camino de vuelta a casa. Con este tiempo no se puede hacer mucho más.

Cogemos dirección Limeuil por la D-703 (dirección Bergerac), donde encontraremos la desviación a Le Bugue. La carretera es muy bonita y se siguen viendo Castillos, aunque sin una visibilidad completa, y mucho menos para pararse a hacer fotos. Pasamos la señal del Castillo de Les Milandes (www.milandes.com ), el lugar que Joséphine Baker eligió para crear su “ciudad del mundo” con sus muchos hijos adoptivos. Hoy es visitable y cuenta con un espectáculo de Rapaces. Pero ni siquiera se ve desde la carretera.

En Le Buisson, cogemos la D-51 para ir la Le Bugue, aunque primero paramos en Limeuil, el lugar donde confluyen los Ríos Vézère y Dordogne. Fue uno de los puertos más importantes del curso del Dordogne hasta el siglo XIX. Por aquí pasaban botes cargados de madera de castaño hacia la comarca de la Borgoña. Paramos en principio en la entrada del pueblo, en una preciosa explanada arbolada con mesas, al lado mismo del río, y que sería perfecta si no lloviese tanto. Después de subir y subir por una empinada calle, siguiendo la señal del punto panorámico de la confluencia de los Ríos, decidimos volvernos, porque la lluvia es intensa y no vemos el final. Nos paramos en la Oficina de Turismo, aunque está cerrada ya, porque queremos entrar en los baños. Es la ubicación de Oficina de Turismo más bonita que hemos visto nunca, en una casona antigua, rodeada de jardines, y frente al río. Decidimos seguir en coche hacia la indicación de Limeuil-Haut, para ver si encontramos el punto panorámico de los ríos, pero no hay forma, no lo vemos, así que nos volvemos a la carretera.

A las 16:20, entrábamos y salíamos de Le Bugue. Este lugar me llamaba la atención por el emplazamiento de Le Bournat (www.lebournat.fr ) una ciudad ambientada en 1900, como un parque temático decimonónico, pero no vamos a llegar, ya que no contamos que con esta lluvia podamos disfrutar de nada. Ahora nos dirigimos al Cingle de Tremolat, siguiendo las señales. Vemos también otra que indica Cingle de Limeuil, pero esta se nos perdió en algún punto de la carretera y no la volvimos a ver. Tenemos que volver a Limeuil y tomar la D-31.

Cuando paramos en el Parking (es mucho decir, no era más que un espacio sin nada) hay que andar un trecho (cortito) por un pinar para poder asomarse al Cingle de Temolat. En verdad que este lugar es precioso, y se divisa (bueno, no del todo), toda la vuelta que hace el Río Dordogne en este tramo, así como las tierras de labor, los puentes y los pueblos, también los acantilados del lado derecho del río, porque al izquierdo es más bajo y discurre entre llanos. Sacamos una foto panorámica. Pero seguimos bajo la lluvia y empapados.

Desde aquí tomamos la D-31, dirección Lalinde, que está ya de camino a Bergerac. El paraje sigue siendo bonito, muy bonito. En Lalinde tomamos ya la D-703, y enseguida la D-660, que nos dejará en la ciudad de Cyrano. En este último tramo vamos justo al ladito del río que aparece ahora enorme y con mucho caudal, después de recibir el del Vézère. También un canal al otro lado de la carretera.

BERGERAC

Cuando aparcamos en un parking gratuito en el Vieux-Bergerac, junto al río, no nos apetecía nada recorrer la ciudad. Además de por la lluvia, porque nos parece una ciudad grande, al menos más grande que los bonitos pueblos que venimos viendo (nos pasa siempre). Así que decidimos entrar en una cafetería y tomarnos un café caliente que buena falta nos hace. El bar se llamaba “La Gabarre” y cuando le dije a la camarera que el café con leche francés no es igual al español, se empeño en que le explicara la diferencia. Ella entendía un poquitín de español y yo hablo un poquitín de inglés, así que la mejor explicación que pudimos darle fue dejarle el café que llevábamos para que lo probara.  Y allí se quedó, en Bergerac.

La aventura siguiente se podría resumir con la frase “en busca del Camping perdido”. No nos había pasado nunca algo parecido: Seguir la señal de un Camping y luego no volverla a ver, o no ver el final de una carretera sin nada, o no encontrar como acceder a la dirección correcta… O que estuviese cerrado, como fue el caso del Camping Municipal de Bergerac, La Pelouse.  El caso es que acabamos en el Camping de la Barbanne (29.80 E) (www.camping-saint-emilion.com ) en St. Emilión. En este pueblo hay un área para ACs, pero queríamos ducharnos.  Una vez instalados, y con la sempiterna lluvia, nos percatamos de que este Camping es espléndido. Tiene unas parcelas amplísimas con mucho verde y rodea un lago enorme con patos que se pasean por todo el Camping, aún bajo la lluvia. Nos hemos dado una buena ducha (cortan el agua a las diez de la noche) y nos preparamos para cenar. Por fin, la lluvia nos da algo de tregua, aunque se queda a ratos cierto “chirimiri” que no acaba de parar. Mañana volvemos a casa.

 

DÍA 12 – DOMINGO: MONDRAGON Y VUELTA A CASA

Por más que lo intentemos (la verdad no lo intentamos nada) no salimos nunca de una parada antes de las once de la mañana. Hoy nos hemos levantado a las 09:30 de la mañana y sigue lloviendo. Salimos del Camping de St. Emilión y tomamos  la comarcal D-243 dirección Libourne que nos deja en la N-89. Tomamos luego dirección Genissac, y al salir de este pueblo marca 27 Km. a Burdeos. Luego tomamos ya la Autopista A-63 y después la salida nº 15 que marca dirección Bayona y San Sebastián.

Hicimos una parada en el Área de Muret para descansar un poco y hemos comprado un suplemento de un periódico, un Especial de Enero, que aún se vende, y que se editó con motivo del vendaval que arrasó Las Landas. Por lo visto fue a causa del paso del Ciclón Klaus y las fotografías del interior le dejan a uno aún más estremecido. No sólo los destrozos fueron causados en los pinos, también en las casas, las ciudades, la costa, los barcos, los coches… una verdadera catástrofe que los franceses han titulado como la “maldición 1999-2009” pues por lo visto en aquel año, también sufrieron algo parecido. Es impresionante. Ahora no llueve.

Volvemos a atravesar el mismo recorrido que al venir y los mismos Radares y Peajes (excepto el de Mussidan, claro). Nuestro destino hoy es Arrasate-Mondragón, para visitar a unos amigos. La nueva AP-1 nos facilita mucho esta entrada (sin tener que pasar por el Puerto de Arlaban, muy bonito, pero un verdadero tormento para conductores) y aprovecharemos siempre que pasemos por aquí para ir a verlos.

Después de pasar una bonita tarde con nuestros amigos (también tienen una Camper), nos ponemos en marcha y cerca de las nueve de la noche comienza a llover otra vez y ahora el cielo está negro, negrísimo. El paso por Pancorbo se hace tenebroso, con lo negra que está la noche y sin una sola luz que ilumine los montañones. Al entrar ya en dirección Valladolid, en la Autovía de Burgos, no llueve y se ve el final de la nube negra que nos venía acompañando. Vemos las estrellas.

A las 23:10 (Km. 1.908,2) entramos en el garaje de casa. Fin del Viaje.

 

 

4月25日

DORDOGNE-PERIGORD (4)

VIAJE DORDOGNE-PERIGORD

(FRANCIA)

DEL 6 AL 12 DE ABRIL DEL 2009

 

DÍA 10 – VIERNES: CASTILLOS CASTELNAU Y CASTELNAUD-LA ROQUE-GAGEAC

A las 10:45 ya estamos listos para salir y nos llevamos la sorpresa de que justo en la puerta del Camping hay una señal que indica “Castillo de Castelnau” que es el que queremos visitar hoy, y aunque yo había leído (tengo varios folletos) que se encontraba a unos 13 Km. de Sarlat, esta indicación nos lleva en la dirección contraria. Vamos por la D-673 y enseguida me doy cuenta de que nos dirigimos en la dirección completamente opuesta, más hacia la derecha de Rocamadour, justo donde tenemos “un agujero” en los mapas, una zona que no aparece en ninguno de los dos que llevo. Cojo entonces el mapa de Europa y efectivamente seguimos la D-673, pero en dirección contraria.

CASTILLO DE CASTELNAU-BRETENOUX

El recorrido ha sido bonito, no lo niego, pero no era esto lo que queríamos. No obstante, hemos seguido hasta el final y hemos llegado a Prudhomat, el pueblo donde se encuentra este Castillo (Parking 2 E, Entradas 14 E). El viento ha arreciado, es fortísimo, y no hay prácticamente nadie.

Estamos en el Castillo de Castelnau-Bretenoux (www.monuments-nationaux.fr ), que empezó a construirse en el siglo XIII por encargo de los Barones del mismo nombre. Vivió la gloria y el esplendor de las grandes mansiones señoriales y luego en el siglo XVIII fue abandonado. En 1851 las viviendas quedaron parcialmente destruidas a causa de un incendio y en 1896 fue adquirido por Jean Mouliérat, un cantante lírico que lo salvó de la ruina y poco antes de morir, lo cedió al Estado. Empezamos por la visita guiada a la que al parecer llegamos justo a tiempo. Nos abren una puerta que cierran con llave detrás de nosotros (por el enorme viento) y empezamos a ver las salas acondicionadas cuya explicación se ofrece en francés. Al menos a la entrada vimos un folleto en español.

Entre la muralla exterior y el profundo foso, se encuentra hoy un puente de piedra del siglo XVIII que sustituyó al antiguo puente levadizo de madera. La visita guiada empezaba en la Torre-Residencia, de piedra ferruginosa (todo el Castillo tiene un color rojizo que le ha dado un color precioso a las fotos), es la primera construcción que se conoce del sitio. Tiene una planta rectangular y consta de cinco niveles. Aquí vimos algunas habitaciones con muebles, tapices, cuadros y algunos objetos de artesanía, entre los que destacaría los armarios, arcones, bureaos y escritorios de madera maciza que eran preciosos. Lo demás no tenía demasiado interés. Todo ello perteneciente a la vivienda de Mouliérat. El resto de la visita se hacía por libre. Constaba básicamente del patio, la antigua capilla y una serie de salas donde se habían instalado capiteles y otros restos, pocos, porque la colección lapidaria de Jean Mouliérat, así como las esculturas que el artista dispuso por los jardines, se encuentran en otros museos. Aún así pudimos ver algunos sarcófagos y alguna de las estatuas.

Lo que si nos gustó fue la visita exterior, con los jardines cuidadísimos, las vistas, los preciosos encuadres del Castillo con su piedra rojiza y sobre todo, las casas de la aldea adyacente con sus tejados de “lauzes”. Pero nos marchamos sin tardar mucho, por un lado porque el viento es cada vez más fuerte y molesto y por otro, porque queremos llegar al Castillo de Castelnaud-la-Chapelle (ahora ya sé que es otro y se llama así), antes de que cierren.

CASTILLO DE CASTELNAUD-LA-CHAPELLE

Cogemos la carretera D-673 ya en la dirección correcta hasta Gourdon y una vez pasado este pueblo, seguimos hasta desembocar en la D-46 ya dirección Domme, donde ya vemos la indicación hacia el Castillo que queremos visitar. Estamos ya en el Valle de la Dordogne, y Domme es uno de los lugares que queremos ver, pero ahora vamos al Castillo. Quedan 5 Km.

Paramos en el Parking (2 E, Entradas 19.50 E), y nos encontramos con un simpático bilbaíno con su familia que también van a visitarlo.  La entrada del Castillo de Castelnaud-la-Chapelle se realiza tras atravesar (ascender sería más apropiado) el pueblo del mismo nombre. Rodeado de bosques, justo enfrente de Baynac-et-Cazenac y sobre la escarpadura que preside las confluencias de los ríos Céou y Dordogne, se alza esta restaurada fortaleza, que fue un importante baluarte inglés durante los siglos XIV y XV.  Sus salas acogen en la actualidad un Museo de la Guerra Medieval.

El Castillo, que se visita de forma libre, con una guía  que se vende en la entrada (2 E) y con los paneles que se van encontrando por el camino, cuenta con varios cañones de todas las épocas. Un falconete de principios del XVI, es el primero que se ve, junto a otras tres piezas de artillería que ocupan sendas cañoneras. Mas tarde aparecen las piezas más ligeras, llamadas cañones “veuglaires”. Después vemos otras piezas, como los arcabuces de rueda y un cañón de alarma alemán, de bronce, que lleva grabada una inscripción: “Mi nombre es Dulín von Efentur, como pólvora y escupo fuego”. Un cañón multitubular de 12 tubos, del siglo XVI, completa la sala.

En la siguiente sala pueden verse armaduras, cotas de malla, picas diversas y otras armas de mano y seguidamente entramos en la sala de las Ballestas, donde pueden verse multitud de modelos, presididos por una Gran Ballesta de torniquete capaz de lanzar cuadrillos a 200 metros y de atravesar tres hombres y un caballo antes de hincarse en una puerta. Desde luego el artefacto es monstruoso. En las vitrinas pueden contemplarse ballestas de estribo, de torniquete, de polea gato, y una gran variedad de otros tipos de ballestas de varios países (entre ellas una española), así como una ballesta de mano, que parece una pistola a la que se le ha pegado un pequeño arco. La particularidad de todos estos elementos, así como de las armaduras (una “de planas” y otra “maximiliana”) los muebles, sillas y baúles, que se ven un poco más adelante, es que todos son originales, de entre los siglos XIII y XVII.

Ya en la parte exterior del Castillo pueden recorrerse varios tramos de las almenas, donde se encuentran reproducidas a tamaño natural algunas de las máquinas de guerra de la Edad Media. Hay un “Pedrero” y una “Brigola”, catapultas que podían enviar una bola de un kilo a 140 Km. de distancia. También un “Mangonel”, de finales del siglo XII, con un contrapeso fijo de varias toneladas; un “Trabuco”, el arma más potente de la Edad Media, utilizada hasta el siglo XVI. Ninguno de estos artefactos, por ser de madera, pudieron sobrevivir al paso del tiempo. Su reconstrucción ha sido posible gracias a dibujos de escritos del siglo XIII y posteriores, cuyas reproducciones se exponen por todo el Castillo. Hay también una pieza metálica, una “Bombarda”, cuyo manejo requería cierta pericia, porque había que esperar a que se enfriase antes de volver a recargarla (solo podía dispararse un tiro por hora). Una curiosidad de esta parte superior es el conservado impacto de mortero que se produjo el 6 de junio de 1944 durante la Segunda Guerra Mundial.

Las vistas desde esta zona alta son impresionantes, lo que justifica la férrea defensa que proporcionaba el Castillo de Castelnaud, y su importancia estratégica. Además del Río de la Dordogne, a la izquierda se divisa La Roque-Gageac, a la derecha Beynac, y enfrente los Jardines Colgantes de Marqueyssac.

Una vez abajo puede contemplarse el Jardín Medieval cercado, de plano geométrico que dibuja una cruz, con plantas medicinales, tintóreas y culinarias. Antes de abandonar el Castillo quedan aún algunas visitas. Primero la Sala con la Maqueta del Asedio de 1442, que reconstruye el ataque que tuvo lugar en octubre de ese año, cuando los franceses, bajo las ordenes del Rey Charles-VII, asediaron el Castillo que se encontraba en manos inglesas. Al cabo de tres semanas, los ingleses capitularon a cambio de salir ilesos y pagar cuatrocientos escudos. Por último se puede ver la cocina, en una bóveda baja, con una gran chimenea (con un faisán disecado colgando) y dos cubos del siglos XVI, que proceden del pozo que puede verse en el patio exterior, y que cuenta con 46 metros de profundidad. Estaba protegido por un muro de 15 metros de alto. En la parte más externa se sitúa la herrería, que cuenta con algunos elementos auténticos, aunque no se podía ver bien, pues debido al fuerte viento, las poternas permanecían cerradas.

La visita ha sido estupenda. Además nos hemos encontrado con una pareja joven de ¡¡La Rioja!! Han sido muy majos. Bajando por el pueblo hemos sacado alguna foto más, pues el lugar es precioso. Ahora se nos ha ocurrido dirigirnos a La Roque Gageac.

LA ROQUE-GAGEAC

Todos los Parking aquí son de pago. Pero un español de Murcia nos dice que el parking para ACs es gratuito durante el día (yo no he visto nada que así lo indique) y que cuesta 5 E para pernoctar (eso lo pone en las máquinas del parking). En todo caso, no hemos puesto ningún ticket de día, y a las 19:00 pondremos el de noche.  Ahora nos vamos a ver este sitio, que desde luego, por lo poco que hemos visto es impresionante.

La Roque-Gageac es una joya paisajística. Para llegar hasta esta localidad hay que recorrer unos 16 kilómetros por la carretera D-673. La primera impresión es de sorpresa, ya que parece mentira que se haya podido levantar un pueblo en la estrecha franja que queda entre el acantilado rocoso y la orilla del río. Y un pueblo tan hermoso además. Después sólo queda admirar la belleza del lugar. Es imprescindible recorrer las estrechas callejuelas, pegadas a la roca y repletas de casas de colores ocres y tejados empinados, que se dirigen hasta la Iglesia Parroquial y el Castillo. En medio, el Jardín Exótico permite contemplar especies como el Bambú, en un minúsculo espacio muy bien cuidado. Hay un Abrigo Prehistórico (no recuerdo el nombre) que permite recorrer el conjunto de cuevas que se abren por encima del pueblo, en el farallón rocoso, también una exposición de arte. La Roque-Gageac conserva la mansión de la familia Tarde, un célebre humanista y astrónomo del siglo XVI. También el Castillo de Malartrite, del siglo XX, situado al final del paseo y que es propiedad privada y no se visita. A lo largo del río se sitúan embarcaderos con las Gabarras que antaño servían para pescar, comerciar y transportar todo tipo de bienes por el río, y que hoy son utilizadas como barcas de paseo para recorrer la Dordogne. Al final del paseo, un cartel cuenta que una inundación se llevó por delante algunas de las casas adosadas a la roca (se pueden ver las señales) y causó varios muertos. El cartel y el lugar, han quedado como homenaje a las víctimas de aquella tragedia. Según va cayendo la tarde se pueden sacar unas fotos preciosas, y al anochecer el espectáculo es más bonito todavía, aunque con nuestra cámara no nos salen muy bien las fotos nocturnas.

Mañana nos vamos a recorrer el Valle de la Dordogne.

...PERO ESO SERÁ MAÑANA.

 


 

4月24日

DORDOGNE-PERIGORD (3)

VIAJE DORDOGNE-PERIGORD

(FRANCIA)

DEL 6 AL 12 DE ABRIL DEL 2009

 

DÍA 9 – JUEVES: ROCAMADOUR y L’HOSPITALET

A las 11:12 salimos con muy buena temperatura y sol (la furgo marca 11º pero tiene que haber más). Cogemos enseguida la D-704 en dirección Gourdon, que está a unos 23 Km. de Sarlat. Tardamos en salir de Sarlat, porque es una ciudad muy extendida, se ven casas por todas las colinas adyacentes, y al pie de la carretera supermercados e industrias, así como un enorme viaducto que imagino será para las vías del tren. A las 11:28 vemos ya el cartel de fin de Sarlat y la indicación de kilómetros a Gourdon. También una señal que indica que el Castillo de Fenelón, se encuentra en esta misma dirección. No tenemos pensado visitarlo, pero habrá que hacerlo en alguna ocasión, porque según la publicidad que he recogido, es un Castillo de propiedad privada que ha estado habitado continuamente y conserva una importante colección de muebles, objetos de arte y armas desde la época medieval hasta la napoleónica.

Nos encontramos también una indicación que dice Cingle de Montfort a dos kilómetros, y decidimos acercarnos. En medio de la carretera hay una zona habilitada para parar y hacer fotos en una vuelta que hace el río y sobre el que se descuelga el Castillo de Montfort. Nos detenemos y es tan bonita la vista que decidimos seguir un poco más y acercarnos hasta el Castillo. De momento la carretera ofrece paisajes preciosos. Hay un parking gratuito en Montfort, y también un Área para ACs al lado de la Caseta de Información y Turismo.  El Castillo es propiedad privada, solo se puede ver por fuera, pero ofrece algunos puntos desde donde sacar unas bonitas fotos, tanto del Castillo como de la ciudadela medieval que se extiende a su alrededor, pequeñita, pero preciosa.

Salimos de nuevo hacia la carretera y antes de llegar nos detenemos en Carsac, donde habíamos visto una pequeña iglesita que queremos contemplar más detenidamente. Precioso sitio. Seguimos otra vez por la D-704 y atravesamos Groléjac en dirección Gourdon. En Groléjac vemos varias indicaciones de Campings, y un lago con embarcaderos y rodeado por un espacio verde con mesas. Muy bonito. Atravesamos Gourdon, donde cogemos ya la D-801 dirección Le Vigan, donde hay que tomar la carretera D-673 que nos llevará a Rocamadour, al que quedan 21 Km. Vemos una señal que nos indica que estamos en el Parque Natural de las Causes de Quercy, y un poco más allá otra indicación que dice Molino Fortificado de Cougnaguet a dos kilómetros. Allá que nos vamos.

Solo por atravesar este tramo de carretera de dos kilómetros, ya merece la pena entrar aquí, pero al llegar al final y parar, nos encontramos con un pequeño salto de agua en un río absolutamente verde y limpio, serpenteando entre enormes farallones de piedra, y al que asoma una construcción que debe ser el Molino, pero que está cerrado con una valla que dice que para visitarlo hay que pasar por taquilla (4 Euros la entrada). No queremos hacerlo, así que damos un paseo por aquí, hacemos una foto y nos volvemos. Quedan 12 Km. a Rocamadour.

Más tarde nos volvemos a detener antes de llegar a nuestra meta. Esta vez hemos visto una Granja de Ocas que anuncia degustación, visita y venta de productos. Queremos llevarnos algo de paté y nos decidimos a entrar. La Ferme des Campagnes (www.ferme-des-campagnes.com ) permite incluso la posibilidad de realizar pedidos por Internet, pero la visita es a las cinco de la tarde y no queremos esperar. Una señora muy simpática y amable nos explica las diferentes variedades de las que disponen y nos las ofrece a probar para que vayamos dándonos cuenta de las diferencias entre bloc, pâté, rillettes, magrets fumés, etc., tienen incluso corazones de canard listos para ensaladas y grasa de oca para cocinar, así como latas de platos cocinados: Confits de Canard, Cassoulet, Manchons de Canard (muslos de pato) aux lentilles (lentejas), Aiguillettes (alas) sauce forestiere, y una variedad de vino joven de Rocamadour, cosecha propia, de cinco años, que probamos y no nos gustó, así que no cogimos ninguna. Si compramos de los demás productos.

Y por fin, paramos en el Parking del Castillo de Rocamadour, en lo alto del todo, después de contemplar las magnificas vistas que ofrece la carretera de subida. Aquí se pueden visitar las almenas del Castillo (se pasa por un torno automático a dos euros por persona, total 6 E), y disfrutas de las vistas (sigue arreciando el viento), y también bajar por el vía crucis que zigzaguea entre la colina hasta el pueblo. Hay también un ascensor. Hemos decidido comer aquí y después bajar con la Camper hasta el pueblo, aparcar abajo y recorrerlo de abajo hacia arriba.

ROCAMADOUR y L’HOSPITALET

El único milagro indiscutible de Rocamadour, desde luego el más llamativo, ha sido el resultado estético logrado por la armoniosa combinación entre un espectacular paisaje y una serie de construcciones humanas sabiamente dispuestas. Parece como si desde el principio hubiese existido un plan preconcebido para lograr un enclave tan bello y con tanto encanto como el de esta sagrada localidad de la antigua Provincia de Quercy, colgada casi verticalmente del cañón del río Alzou. Hoy pertenece al Departamento de Lot, en la Región de Midi-Pyrenées.

La milagrosa fama de la pequeña imagen de la Virgen Negra de Rocamadour se incrementó de forma notable al extenderse por la cristiandad la noticia del hallazgo, bajo la capilla erigida en su honor, del cuerpo incorrupto de un ermitaño. El enigmático personaje –su cadáver se ha mantenido intacto durante más de cuatrocientos años – acabó, tras no pocas y eruditas discusiones, convertido en Saint Amadour. Corría el año 1.166, y muy pronto comenzó a llegar al lugar una multitud de fieles atraída por el prestigio taumatúrgico del dúo formado por la Virgen y el Santo. Entre los peregrinos que a lo largo de estos años, especialmente entre los siglos XII y XV, acudieron hasta Rocamadour, se encontraban desde Monarcas como Enrique-II de Inglaterra, Luís-XI de Francia, Alfonso-III de Portugal y Blanca de Castilla, hasta santos de la talla de San Bernardo y Santo Domingo de Guzmán (hay un cartel que fotografiamos en el que se indica todas las visitas ilustres a Rocamadour). Por el contrario, también era habitual la llegada de numerosos condenados, a los que se les imponía como penitencia la dura marcha hasta Rocamadour. Una dura condena sin duda.

El Camino de Santiago, en concreto la Vía Podense, no quedaba lejos de Rocamadour, lo que favoreció el desvío de muchos jacobitas que, al reanudar su camino, extendieron la devoción de la Virgen Negra por poblaciones españolas como Estella, Sangüesa, Palencia, León y Sevilla. Incluso un estandarte con su imagen fue enarbolado por las victoriosas tropas cristianas en la trascendental batalla de Las Navas de Tolosa, frente al poderoso ejército almohade.

Otro tributo que hay que pagar en Rocamadour es el esfuerzo para ascender los  233 peldaños –consuela pensar que los peregrinos medievales los subían de rodillas–  de la Grand Escalier, que permite llegar hasta los distintos santuarios (debe ser el único lugar en el que a los párrocos se les exige buena forma física, aunque nosotros vimos llegar a uno en un mercedes por la zona peatonal). La escalera –los más perezosos pueden optar por un ascensor– arranca desde la Place de la Carreta y finaliza en el Parvis des Eglises, auténtico corazón de Rocamadour y ámbito urbano al que se abren sus siete iglesias. Entre todas destaca la Chapelle de Notre-Dame, en parte excavada en la roca, y en la que se custodia la talla románica de la Virgen Negra. En la entrada de la Capilla hay una roca con una espada, Durandal, que según la leyenda perteneció al legendario Roldán.

También merece la pena conocer la Basilique de St.-Sauveur, adosado a la roca, de estilo románico y del siglo XII, y la Chapelle St.-Michel, decorada por dentro y fuera con unos llamativos frescos de finales del siglo XII y que representan la Anunciación y la Visitación. Los otros tres santuarios están bajo la advocación de St.-Jean Baptiste, St.-Blaise y St.-Anne. La Crypte St.-Amadour, es el lugar donde se venera el cuerpo del santo.

Si todavía se tienen fuerzas, se puede enlazar, a través de una serie de empinados pasadizos, con el Vía Crucis que asciende hasta el Castillo (Le Fort), palacio fortaleza construido en le siglo XIV, que durante siglos defendió los santuarios y tesoros de la sagrada localidad. Se encuentra en la parte más alta de la ciudad, por lo que cuenta con unas vistas espectaculares. Se accede por la Rue de la Mercerie, la más antigua de la localidad, que está bordeada de jardines y terrazas y desemboca en la Porte du Fort.

Con más tiempo se puede visitar el Musée d’Art Sacré Francis-Poulenc, colección de arte sacro con objetos y tesoros provenientes del santuario. Está dedicado al compositor francés Poulenc, que fue peregrino y se inspiró en Rocamadour. Cierra sábados y domingos. Entrada. 5 Euros (no lo visitamos).

Después de tanto recorrido en cuesta y tanta escalera, hemos decidido llegar hasta el pueblo cercano de L’Hospitalet, donde además se encuentra la Oficina de Turismo (www.rocamadur.com).

En nuestros días continúan llegando riadas de personas a Rocamadour, pero la mayoría se han transformado en viajeros deseosos de conocer su singular y magnífico emplazamiento. Antes de iniciar el recorrido por la población es recomendable desplazarse hasta el cercano lugar de L’Hospitalet para contemplar desde el mirador la mejor panorámica de Rocamadour y de todo su entorno paisajístico sobre el cañón del Alzou. Y añadiría yo que conviene asomarse a varias horas del día y de la noche, pues cada una ofrece una vista diferente. Tanta fama y tanta belleza tienen un precio: Las frecuentes aglomeraciones de visitantes (que nosotros no encontramos).

Lo que si vimos fue un Camping nada más entrar en el pueblo y hemos decidido quedarnos aquí esta noche. Es el Camping Le Relais du Campeur (www.lerelaisducampeur.fr ) donde hemos encontrado una instalaciones estupendas y un precio excepcional, 13.40 E.

En L’Hospitalet puede tomarse un tren turístico a las 21:00 horas que hace un recorrido nocturno por Rocamadour. Cuesta 5 E por persona. Muy cerca de Rocamadour, a 20 kilómetros, se localiza una de las maravillas subterráneas de Francia: la Gouffre de Padirac. Se trata de una descomunal Dolina –especie de cráter abierto en la superficie rocosa– en la meseta de Gramat Lot: Una cavidad natural de 75 mt, con 32 metros de diámetro y 103 de profundidad. En el fondo unas barcas navegan durante unos 700 metros por un río subterráneo: “La impresión que uno siente abajo en al sima es fantástica, incluso se podría creer que está en el fondo de un inmenso telescopio que tendría como objetivo un trozo circular de cielo azul”. Dice la leyenda que durante una noche muy negra, Saint Martin al lado de su mula, caminaba en la Meseta Calcárea, desanimado por no haber encontrado ningún alma que se mereciera ir directamente al paraíso. De repente, apareció Satán, con sus alforjas llenas de “caussenards” (condenados) y apercibiéndose de la tristeza de Saint Martin, Satán le dio la posibilidad de ganar su lote de almas. Saint Martin, armado de todo su coraje, arrebató el saco a Satán, espoleó su montura, y de un salto prodigios alcanzó la orilla opuesta de la sima, dejando para siempre sobre la roca la impronta de los cascos. A Satán le cundió el pánico y desapareció en la profundidad del Abismo. Cierra de noviembre a marzo (Entrada: 8.70 Euros, duración aproximada, una hora y media www.gauffre-de-padirac.com).

No fuimos a verlas, será en la próxima ocasión. Tampoco visitamos las Grottes de Lacave (www.grottes-de-lacave.com ), “la síntesis de las cuevas de Francia”, doce salas mágicas, una de las cuales, la Sala de las Maravillas, de 2.000 metros cuadrados, se encuentra bellamente iluminada con la luz negra que da una fosforescencia especial a las estalactitas de formas excéntricas. También cuenta con lagos subterráneos, así como tren eléctrico y ascensor para la visita a 1,6 Km. de galería. Y aún nos quedaríamos otras cuevas sin ver, la Grotte Préhistorique des Merveilles (www.grotte-des-merveilles.com ), en el mismo Rocamadour. Descubierta en 1920, fue declarada Monumento de Interés Artístico en 1925. Luce millares de concreciones finitas cuyo color se ha visto matizado por el óxido de hierro. Sus pinturas rupestres están datadas de hace más de 20.000 años.

Mañana queremos ver el Castillo de Castelnaud.

 

...PERO SERÁ EL PRÓXIMO DÍA.


4月18日

DORDOGNE-PERIGORD (2)

 

VIAJE DORDOGNE-PERIGORD

(FRANCIA)

DEL 6 AL 12 DE ABRIL DEL 2009

 

DÍA 8 – MIÉRCOLES: SARLAT-LA-CANEDA

A las 11:10 salimos del Área para atravesar todo el pueblo de Les Eyzes-de-Tayac, y coger la D-47 con dirección Sarlat, que está a unos 20 km. de aquí. A menos de un kilómetro de les Eyzies-de-Tayac, se localiza la Cueva de Font-de-Gaume uno de los últimos santuarios con pinturas rupestres policromadas abiertos aún al público, pero no paramos (cierra miércoles. Entrada: 5,50 Euros). Otros Yacimientos en la zona: Laugerie Haute (cierra miércoles. Entrada. 2,50 Euros); Grotte des Combarelles y el Abri du Cap Blanc. De los casi 200 yacimientos de la Dordogne, más de la mitad se halla cerca de Les Eyzies. En los alrededores: Castel Marie, en Sergeac; la Grotte de Bara-Bahau, en Le Bugue; Grottes de Villars, en el pueblo del mismo nombre; y la Grotte du Grand Roc (www.grandroc.com) cierra en enero y los viernes de noviembre a marzo (Entrada: 6 Euros). La guinda del recorrido es la Cueva de Rouffignac (www.grottederouffignac.fr), situada a 12 kilómetros de Les Eyzies-de-Tayac. Cuanta con ocho kilómetros de salas y galerías que se pueden recorrer en un pequeño tren eléctrico (cierra de diciembre a marzo. Entrada: 5,80 Euros). Toda esta información de Internet resulta muy atrayente, pero no visitamos ninguno de estos sitios. Otro viaje será.

SARLAT-LA-CANEDA

Además de los abrigos prehistóricos, son impresionantes las Granjas, tipo palacetes con varios edificios alrededor, que se ven desde esta carretera. También Castillos. Queda muy poco para Sarlat, pero aún vemos una señal que indica la salida hacia el Castillo de Puymartín (www.chateau-de-puymartin.com).

Ya en Sarlat-la-Caneda (Parking 0.40 E) nos disponemos a recorrer un lugar al que teníamos muchas ganas de venir. Hoy por fin, estamos aquí.

Si fuésemos directores de cine, o mejor, encargados de localizar exteriores y estuviésemos pensando en rodar una película de época, tendríamos buena parte del trabajo solucionado: Sarlat-la-Caneda es el mejor escenario posible para cualquier filme de ambiente histórico. Parece increíble, pero, aunque se intente, es imposible encontrar un solo elemento que desentone en todo el conjunto monumental de esta bella capital del Périgord Noir. La explicación a este singular fenómeno, incluso en un país tan preocupado por su patrimonio cultural como Francia, es que el casco antiguo de Sarlat fue elegido como barrio piloto en una campaña estatal de restauración – iniciada en 1.962 por el prestigioso intelectual y político André Malraux – de los centros históricos más representativos del país.

Esta innovadora política cultural de recuperación ha dejado, en el caso de Sarlat, una ciudad en la que basta caminar unos cuantos metros por alguna de sus empedradas calles para retroceder varios siglos en el calendario de la Historia. El viaje al pasado va a estar aderezado por una inusual concentración de vistosas fachadas, en las que se distinguen tres marcados estilos artísticos y constructivos: Gótico, renacentista y barroco. Además, Sarlat-la-Caneda es la ciudad europea que posee un mayor número de edificios declarados monumentos históricos por kilómetro cuadrado. En 1965, las dos comunas de la Canéda y Sarlat, se fusionaron bajo el nombre de Sarlat-la-Canéda.

Sarlat también ha sabido preservar la escala humana con la que fue concebida, y eso la convierte en una ciudad ideal para ser descubierta caminando. El mejor lugar donde iniciar la visita es la Place du Peyrou, a los pies de la Catedral de St.-Sacerdos. Este templo, edificado entre los siglos XVI y XVII y que conserva parte de una antigua fachada románica, se alza muy cerca del lugar que en su día ocupó la abadía benedictina –fundada  a finales del siglo VIII –, que hoy solo conserva la Capille des Pénitents Bleus, y alrededor de la cual surgió la primitiva ciudad medieval. Llama la atención el peculiar remate, en forma de apuntado bulbo, que culmina la torre recargada de la iglesia. La Capilla des Récollets, del siglo XVII, que es conocida como la Capilla de los Pénitents Blancs, está hoy transformada en escuela, y cuenta con un pórtico barroco.

Justo detrás de la cabecera de la Catedral, al lado del antiguo cementerio de los canónigos, o Jardín des Enfeus, del siglo XVI, con panteones colocados al fondo de nichos, se localiza una especie de mirador desde el que se descubre una interesante perspectiva de buena parte de la localidad. A primera vista, lo más llamativo del caserío de Sarlat es el bello color dorado –dependiendo de la inclinación de la luz solar, a veces recuerda los tonos naturales de la miel, y pudimos verlo – de la bien trabajada piedra con la que están levantados la mayoría de sus edificios. También destaca el abigarrado conjunto de empinados tejados en los que se alternan las tejas de distintos colores y materiales. Unos metros por encima de este improvisado punto de observación, en el jardín llamado Cour de l’Eyêche (patio del Obispo), se alza una curiosa torre románica de planta cilíndrica y tejado cónico, de cerca de 10 mt. de alto, que es conocida con el misterioso nombre de Lanterne des Morts. Bastante rara en Francia de este tamaño y en este estado, una “Linterna de los Muertos” es un edificio construido de forma variable, a menudo en forma de torre alargada, generalmente hueco y coronado por un pabellón calado con al menos tres aperturas, en el que en el momento del crepúsculo, se izaba con un sistema de poleas, una lámpara iluminada, que supuestamente servía de guía a los difuntos. En ocasiones fue utilizada como capilla funeraria. También se la llama “Tour Saint Bernard”, ya que Bernardo de Claraval pasó por Sarlat en 1147 durante su investigación sobre los heréticos, realizando el llamado “milagro de la curación colectiva con panes”.

De nuevo junto a la entrada de la Catedral, hay que admirar el antiguo Palacio Episcopal, hoy Teatro Municipal, adosado a la misma. En su fachada se alternan armoniosamente los elementos góticos y renacentistas, en su interior alberga los restos de una Logia del siglo XVI. Justo enfrente y cerrando la Place du Peyrou, se levanta la Maison de la Boétie, de 1525, relevante muestra de la arquitectura civil renacentista de comienzos del siglo XVI y que habla de la época de mayor esplendor en la historia de Sarlat-la-Caneda. Sus amplios y elegantes ventanales y, sobre todo, los picudos remates de sus fachadas la han convertido en uno de los iconos más conocidos y fotografiados de la ciudad.

Un pasadizo que atraviesa la Maison de la Boétie permite alcanzar, pasando antes por la también notable casona renacentista del Hôtel de Maleville (del siglo XVI), el Hôtel Plamon (en el que cada planta es de una época diferente), la Place de la Liberté.  En este amplio ámbito urbano se celebra el famoso Mercado de Sarlat, que los sábados extiende sus puestos muy bien surtidos, por otras muchas calles de la localidad. Un excelente foie-gras y las exquisitas trufas del Périgord son sus productos estrella. Aunque hoy es miércoles, también había mercado (por lo visto todos los días hay un mercado en esta plaza, aunque el más grande y más famoso es el de los sábados).

Todavía quedan muchos rincones para descubrir en la ciudad y a veces entra la tentación de apresurar el paso. Pero hay que mantener la calma y recorrer pausadamente la Rue des Consuls, con su apretada colección de casas de los siglos XIV al XVII, entre las que destacan el Hôtel Plamon, el Hôtel de Vassal y el Hôtel de la Mirandole.  La Rue Jean-Jacques Rousseau, fue la calle principal hasta que se construyó la Rue de la Republique en el siglo XIX. Otra típicas callejas, estrechas y tortuosas, son Rue d’Albusse, junto al jardín trasero de la Catedral, y la Rue de la Salamandre, también con numerosas casas del siglo XVI. Muchas de estas casas cuentan con tejados de “lauzes”, unas pizarras utilizadas especialmente en el sur de Francia.

Tras acercarse hasta la entrañable Plaza del Mercado de las Tres Ocas y tomar un trago de la fresca agua que brota en la renacentista Fontaine de Ste.-Marie, se puede finalizar el recorrido buscando la Iglesia de Ste.-Marie, convertida en Mercado Cubierto, y centro cultural, por el arquitecto Jean Nouvel, con los portones más grande que hemos visto en la vida, el Hôtel de Grézel y el antiguo Tribunal Real, presidido por la Tour du Présidial.

Con más tiempo y para quien le guste, el Museo del Automóvil, propone al visitante todo un viaje en el tiempo (Avenue Thiers, 17. Entrada: 6 Euros). La Oficina de Turismo de Sarlat et du Périgord Noir se encuentra en la  Place de la Liberté (www.sarlat.com)

Tras el paseo, nos hemos ido a buscar un Camping. Pese a toda la información que he recogido de Campins de la zona y al grueso libro de Campins de Europa que llevamos, lo bueno de Francia es que las indicaciones siempre acaban resolviendo cualquier duda. Justo al salir del Parking, vemos una indicación y la seguimos. Resultó que el Camping Les Périères (31.40 E), www.les-perieres.com está a la salida de Sarlat, en un alto, que nos permitirá bajar al pueblo sin tener que mover la furgo (a 10 minutos andando para ir y a unos 15 para volver, por las cuestas). Luce un sol radiante.

Esto es el paraíso de los franceses”, dijo Henry Miller cuando la visitó. Cuando la visitamos nosotros también la encontramos paradisíaca, aunque acostumbrados como estamos a que Francia nos sorprenda constantemente con sus paisajes, pueblos conservados y centros urbanos impecables, no la consideramos la única joya francesa, sino una de tantas como tiene.

Había leído que Sarlat iluminado es una maravilla, pero como no sea que en verano lo iluminan más, y esté más concurrido… Lo que nosotros hemos visto es una iluminación tenue y escasa (que no le queda mal, de todas formas, quizá más iluminación no le favorezca) y apenas alguna persona por la calle (sigue escuchándose hablar español a la gente que pasa). Nos hemos quedado en la Plaza de la Catedral, en el Restaurante La Rapière, pequeñito, pero acogedor, que anunciaba menús a 15 Euros. Hemos pedido ensalada variada (que contaba con un queso curado buenísimo) y terrina de canard con ensalada, y los segundos, dos Confit de Canard, muy buenos, y un plato exquisito que se llamaba Tête de Voceau. El servicio cuidadísimo, la atención, y el ambiente, junto con los estupendos platos, han hecho de la cena una delicia.

A las 10:30 aproximadamente (tras subir muy despacio al Camping, por las cuestas), estamos ya durmiendo muy a gusto en la Camper. Mañana nos espera otro destino de ensueño, Rocamadour.

 

... PERO SERÁ EL PRÓXIMO DÍA.


 
4月17日

DORDOGNE - PERIGORD (1)

VIAJE DORDOGNE-PERIGORD

(FRANCIA)

DEL 6 AL 12 DE ABRIL DEL 2009

REGION: AQUITANIA

DEPARTAMENTO: DORDOGNE

-       Cueva de Lascaux y el Valle del Vézère.

-       Périgueux y el Périgord Vert.

-       Sarlat-la-Caneda, capital del Périgord Noir.

-       Valle de la Dordogne.

REGION: MIDI-PYRENÉES

DEPARTAMENTO: LOT

-       Rocamadour.

 

GASTOS:

Gas-Oil: 79.56 E (más el depósito lleno) = 150.00 E

Peajes: 45.40 E

Acampadas: 83.60 E

Parking:   7.90 E

Visitas: 87.50 E

 

Mapas y Guías:

Atlas de Carreteras de Europa Kümerly+Frey

Mapa Michelin nº 524 Aquitania

Guide National des Aires de Services Camping-Cars France-2008

Guía de Campings + Caravaning Europa 2006

 

Las explicaciones de los sitios turísticos que aparecen aquí, están sacadas de Internet, revistas de viajes, y los propios folletos de los sitios y Oficinas de Turismo.


 

DÍA 6 – LUNES: SALIDA

Salimos de casa con el depósito de gas-oil lleno, dispuestos a recorrer una de las regiones más bellas y más visitadas de Francia, el Perigord y el Valle de la Dordogne. Son las 09:30 de la mañana y el termómetro de la furgo marca 10º de temperatura. Los cielos están parcialmente cubiertos, lo que nos alegra, pues nos garantiza una buena conducción. Ponemos el marcador a cero. Seguimos las indicaciones de la ruta de VíaMichelín para entrar en Francia por Irún. Los tramos abiertos de la nueva Autopista AP-1 facilitan mucho el viaje hasta la frontera.

Una vez en Francia seguimos por la A-63/E-05/E-70, con dirección Burdeos (a 212 kilómetros), ya en el Departamento de Pirineos Atlánticos. Seguimos encontrando los acostumbrados radares en Magescq, Labouheyre y Saugnacq-et-Muret. También comprobamos que los precios del Gazole son más caros, marcan a 1.02 E de media. Continuamos en la A-63 y vemos los últimos radares, el de Pessac y, después de Burdeos (por el que pasamos a las 15:55, Km. 569), el de Bègles.

Atravesando Las Landas, comprobamos los destrozos que causó el vendaval que sufrieron en Enero. Lo vimos por televisión, pero aquí, en vivo y en directo, resulta más estremecedor, y eso que solo alcanzamos a ver lo que se aprecia desde la carretera: Miles de árboles tirados al suelo, tronchados por la mitad, tumbados completamente… Da una pena infinita ver todo esto en estas condiciones. Tuvo que ser terrible lo que vivieron aquí.

Tomamos ahora la salida nº 26 en dirección Périgueux por la N-230, y más tarde por la N-89, que es la que seguiremos hasta la ciudad. Más tarde tomamos la salida nº 15 en dirección Périgueux-center. En la rotonda siguiente tomamos la N-21 y nos encontramos con una bajada del 7% para entrar en Périgueux. Entramos en la ciudad y buscamos la forma de bajar a la parada para ACs que vemos justo a nuestra derecha, al otro lado del río, bajo el puente que atravesamos. A las 17:36 (Km. 705) estamos ya estacionados en el Área para Autocaravanas de Périgueux.

 

DÍA 7 – MARTES: PÉRIGUEUX – VALLE DEL VÉZÈRE

Périgueux es la capital del Perigord Blanc, que debe su nombre a la clara piedra caliza que preside el Valle del Río Isle. Périgueux es una antigua población que hunde sus raíces históricas en la época de los galos, cuando una de sus tribus levantó un poblado fortificado en las inmediaciones de una famosa fuente sagrada, la de Vésone, que dio su nombre a la ciudad. Al poco tiempo llegaron los romanos y convirtieron el lugar en una de las ciudades más bellas e importantes de la provincia de Aquitania. Todo esto sucedía hace más de dos mil años y Vésone se llenó de templos, basílicas, mercados, foros e incluso de un gran Anfiteatro con capacidad para más de 20.000 espectadores. Esta prosperidad duró solo tres siglos, ya que Vésone fue destruida por las invasiones bárbaras. Con la llegada de la Edad Media, la ciudad recuperó parte de su importancia y fue refundada con la incorporación de un nuevo núcleo de población que había surgido alrededor de una colina situada junto al río Isle y que era conocida como Puy-Saint-Front. En torno a ella fueron levantándose una serie de templos que a la larga se convertirían en una imponente catedral románica. Un románico un poco especial y que, desde luego, no deja indiferente a los que lo contemplan. La culpa la tienen las cinco cúpulas, con cierto aire bizantino, que coronan el coro de planta de cruz griega que fue añadido a partir de 1.120. Estas enormes estructuras arquitectónicas, que supusieron una atrevida innovación técnica y artística para la época, crearon escuela en la región.

Alrededor de la Catedral, en el Barrio de Puy-St.-Front, se descubre un apretado laberinto de largas calles y recogidas plazas que merecen ser recorridas a pie. El viajero descubrirá a su paso numerosos edificios medievales y renacentistas que lucen unas bellas fachadas y esconden en su interior nobles escaleras y elegantes patios. El itinerario puede comenzar junto a la Oficina de Turismo (Oficina de Turismo: Place Franceville, 26 www.ville-perigueux.fr.) frente a la Tour Mataguerre, fortificación de planta circular, y proseguir hasta alcanzar las Plazas de St.-Louis y de Corderc, o calles como la Rue de Limogeanne –por la que pasa un importante ramal del Camino de Santiago –. En este último ámbito urbano, que recuerda la presencia secular de los artesanos y mercaderes que vivieron en el barrio, se celebra todas las semanas de invierno –miércoles y sábados – un concurrido mercado del producto más típico de la región: El foie-gras (Place de Corderc).

Para rematar el paseo por Périgueux hay que acercarse hasta Le Quartier de la Cité, barrio que coincide con el emplazamiento de la antigua Vésone y en el que abundan los restos romanos: Les Arènes –ruinas del gran Anfiteatro –, la Tour de Vésone, la Maison Romane y la Domus du Bouquet. También es interesante la visita a la Iglesia Románica de St.-Etienne-de-la-Cité (cierra domingos y festivos).

Recorrimos la ciudad aprovechando la tarde de ayer, con muy buena temperatura y el sol asomando a intervalos entre las nubes que por momentos lo cubrían todo y dejaban escapar algunas gotas de lluvia. Sacamos unas cuantas fotos de los bellos rincones de sus callejuelas y de la Catedral, que resulta muy curiosa con sus cúpulas. Cuando nos hemos levantado esta mañana comprobamos que había llovido toda la noche sin parar y el cielo estaba muy cubierto. Nos disponemos a salir y sigue lloviendo un poco, pero la temperatura es muy buena, la furgo marca 12,5º, pero hay más en la calle, seguro. A las 11:00 estamos ya listos y en marcha. Nos dirigimos a Montignac para ver Lascaux.

LA CUEVA DE LASCAUX

Desde Périgueux tomamos la N-2089, dirección Brives. Atravesamos Boulazac, y tomando la D-704, nos deja ya en el centro de Montignac. Paramos en un parking (gratuito) al lado del Río, desde donde se aprecia una preciosa vista de todo el pueblo en lo alto y justo enfrente. Sigue lloviendo, pero poco. Nos dirigimos hasta la Oficina de Turismo para sacar las entradas de Lascaux (25.50 E) y acto seguido nos vamos a comer. Poco después dimos una vuelta por los alrededores. Cerca de donde hemos aparcado, un poco más allá, hay un Área para ACs, justo al lado de esta pequeña carretera frente al Río, y hacia dentro, junto a unas pistas deportivas, otra más recogida. A las 14:15 nos marchamos al aparcamiento de Lascaux.

Vamos por la D-704 para recorrer los apenas 2 Km. que separan Montignac de Lascaux. Vamos subiendo y mucho, y desde aquí se divisa todo el Valle donde está Montignac. Cuando aparcamos en Lascaux, vemos mucha gente y mucha humedad, aquí ha llovido mucho desde ayer. Hay varios caminos para recorrer en lo que esperamos nuestra visita, que es a las 15:30. Nos acercamos al punto de recepción de visitantes. Nos ponemos en la cola y esperamos nuestro turno para entrar en uno de los lugares (mejor dicho, en la copia de uno de los lugares) más emblemáticos de la prehistoria mundial.

Hace aproximadamente treinta mil años el Valle de Vézère era el centro del mundo.  Un laboratorio donde un grupo de hombres, pertenecientes a la nueva raza de Cro-Magnon, estaba revolucionando todas las actividades humanas. Nuestros antepasados desarrollaron una gran pericia técnica en la fabricación de herramientas y armas de piedra, lo que les permitió mejorar notablemente el arte de la caza. También en este aislado lugar, protegido de los rigores de las glaciaciones que asolaban toda Europa, se inició una de las facetas más distintivas del género humano: El arte figurativo.

Los 26 kilómetros de serpenteante valle que separan Les Eyzies-de-Tayac de Montignac, están repletos de cuevas y abrigos en los que los paleolíticos dejaron impreso su arte. Es tal la cantidad y calidad de los grabados, dibujos y pinturas rupestres que no es exagerado afirmar que este pequeño tramo del Vézère es la capital indiscutible del arte prehistórico. Y la muestra más palpable se encuentra muy cerca de Montignac: La Cueva de Lascaux.

En el interior de esta modesta caverna, descubierta casualmente en 1.940, se localiza un fascinante tesoro artístico. Son más de 1.500 representaciones –pinturas policromadas, dibujos y grabados – de distintos animales, entre los que destacan bisontes, toros y caballos. La mayoría fechada hace unos diecisiete mil años.

Aunque la cueva original no se puede visitar por el deterioro que sufren las frágiles pinturas, existe una réplica – a 200 metros de la anterior, y a dos kilómetros al sur de Montignc – inaugurada en 1.983, en la que se han reproducido de forma fidedigna, empleando las mismas técnicas y materiales, la Rotonda de los Toros y el Divertículo Axial. El facsímil está tan conseguido que los visitantes se van a emocionar con la belleza, elegancia y expresión de los grandes y ventrudos caballos rojos, negros y ocres, las tranquilas vacas rojas o el inquieto grupo de cinco toros negros, entre los que sobresale un ejemplar de cinco metros y medio, que está considerado la pintura de mayor tamaño de todo el arte paleolítico. Las entradas solo pueden adquirirse en la Oficina de Turismo de Montignac: Place de Bertran de Born (www.perigord.tm.fr/prehistoire/lascaux).

A las 16:35 salimos de la visita. Tengo que decir la verdad, me ha decepcionado. La visita es en francés y no hay ni un solo folleto ni libro (ni siquiera en la Tienda de Recuerdos, lo pregunté) en español. La réplica no transmite (al menos a nosotros) todo el misterio y maravilla que encierra una cueva con pinturas, aunque éstas estén bien reproducidas (que lo están) y sean una maravilla por sí solas (que lo son). En todo caso, no se puede venir aquí sin visitar Lascaux y eso hemos hecho. Ahora nos vamos a recorrer el Valle del Vézère.

EL VALLE DEL VÉZÈRE Y LES EYZIES-DE-TAYAC

Desde que salimos de la Cueva, ya no llueve. Ahora vamos por la D-706 dirección Thonac, conde por cierto está el Centre D’Art Préhistorique du Le Thot y Espace Cro-Magnon, cuya entrada (9 E) se vende en combinación y con rebaja, junto con la de Lascaux. Nosotros no la sacamos, pero tiene que resultar un buen entretenimiento a quien vaya con niños, porque es como un Parque Temático de la Prehistoria, muy didáctico, con ejemplos de animales vivos, como bisontes y caballos de Mongolia.

Estamos atravesando un paraje precioso. Además de Lascaux, el Valle del Vézère, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, atesora otros muchos santuarios prehistóricos. Hay muchos lugares para visitar y elegir. También Castillos, como el que vemos en St-Leon-sur-Vézère.

Camino de Les Eyzies-de-Tayac, la carretera sigue los meandros del río y aparece escoltada por paredones rocosos en los que se abren numerosas cuevas y abrigos. La primera parada la hacemos en Le Moustier, donde hacemos unas fotos a unas edificaciones (entre ellas una Iglesia) muy bonitas. Aquí la ocupación humana data de hace 55.000 años, y es el lugar donde fue encontrado un hombre de Neandertal datado de aproximadamente 40.000 años. Este yacimiento es el que ha dado su nombre a una de las épocas prehistóricas, el Musteriense, término creado en 1872, después de las excavaciones de Lartet y Christy entre 1863-1864.

Pero el lugar que hemos elegido visitar es La Roque-Saint-Christophe (www.roque-st-christophe.com) un acantilado en el que se descubren más de cien refugios rocosos, distribuidos en cinco niveles, y de un kilómetro de largo. La visita completa de todas las terrazas, abrigos y rutas, dura más o menos 5 horas, pero su estado no permite hacerlo. En La Roque-St.-Christophe, debajo del gran y profundo abrigo al pie del acantilado (a nivel de la carretera), se reconocieron vestigios del Gravetiense, que datan de hace más de 25.000 años, época del hombre de Cro-Magnon (Homo Sapiens Sapiens), nuestro antepasado directo.

El abrigo fue luego ocupado durante el Neolítico, hacia el siglo XXVI o XXV a.C., y más tarde en la Edad del Bronce, media y final, entre el siglo XVII y IX a.C., y también en la Edad del Hierro, entre el siglo VIII a.C. y el inicio de la era, cuando vestigios galorromanos atestiguas su ocupación durante el siglo I. Muchos de estos vestigios fueron destruidos durante los asentamientos de la época medieval. La historia escrita de La Roque-St.-Christophe comienza en el 976, cuando el Obispo Frotaire de Périgueux decide edificar una fortaleza para proteger las poblaciones circunvecinas de las invasiones normandas. Durante la Guerra de los Cien Años (1337-1453) la fortaleza se convirtió en plaza fuerte contra los ingleses. En el siglo XVI, la ciudad y la fortaleza fueron ocupadas por los protestantes. En 1588, el Rey católico de Francia (Enrique-III), ordenó su expulsión así como la destrucción total de las construcciones y de las fortificaciones. Hoy, una maqueta en el sitio recuerda como era durante su máxima ocupación.

Paramos en el aparcamiento y pagamos los 20 E de las entradas, más 2 E por un folleto en español. Nos encanta este recorrido en el que se pueden encontrar maquetas humanas de sus ocupantes, así como de las distintas distribuciones del espacio medieval: Las casas, el establo, el matadero, el ahumadero, la “caja fuerte”, la iglesia, los puestos de ronda, la gran escalera, el taller medieval, la herrería, la cantera, la cocina y también reproducciones de las distintas “máquinas” utilizadas para la vida diaria, como el torno de tambor que servía para elevar desde 500 kilos a una tonelada desde el nivel inferior a los superiores. También el torno horizontal, utilizado sobre los pozos para elevar agua y mineral, o el Cabrestante, o torno vertical, utilizado para los desplazamientos de grandes cargas sin levantarlas. Hacia el final del recorrido se puede apreciar una maqueta de la ocupación Neandertal de hace 55.000 años. Toda la visita, y las vistas que se divisan desde aquí, son una maravilla y desde luego merecen la pena.

Ahora seguimos por la misma carretera adelante y nos encontramos la Maison Forte de Reignac (www.maison-forte-reignac.com ) otro abrigo prehistórico, pero con una construcción medieval visitable, con todos sus salones amueblados y una exposición de armas medievales. Pero el último acceso fue a las 17:45 y ya no podemos entrar. Enseguida vemos la entrada hacia la Villa Troglodita de La Madeleine, otro asentamiento prehistórico emblemático que dio nombre al Periodo Magdaleniense del Paleolítico Superior. Se trata de una pintoresca cornisa colgada sobre el río Vézère, en el pueblo de Tursac, repleta de abrigos rocosos. Pero cierra a las 18:00. Llegamos tarde.

En el paraje en el que los acantilados del Valle del Vézère se hacen más altos y apretados se alza el pueblo Les Eyzies-de-Tayac. Las casas de piedra se encaraman de forma inverosímil por las verticales paredes de roca y casi ocultan el verdadero secreto de la localidad: Una inacabable sucesión de cavidades y yacimientos rupestres repletos de pinturas, grabados, relieves y otros elementos arqueológicos. El más famoso de todos es el Abri de Cro-Magnon, en el que se encontraron los primeros restos del “Homo Sapiens”, datados hace unos treinta y cinco mil años. Otros lugares interesantes dentro de la localidad son el Museo Nacional de la Prehistoria (cierra los martes. Entrada: 3.35 Euros), instalado en un Castillo Gótico, y el Abri Pataud: Valioso yacimiento donde se puede seguir, a través de los diferentes cortes estratigráficos y niveles arqueológicos, la evolución de las distintas etapas del Paleolítico Superior (Oficina de Turismo de Les Eyzes-de-Tayac: Avenue de la République, 19). Después de recorrer el lugar nos dirigimos al Área Municipal para ACs de Les Eyzies-de-Tayac (4 E), cerca del río (donde vimos una nutria), con mucho verde, y donde, además de patos, hay ya muchas ACs paradas. Hay una vía de tren justo enfrente, pero por la noche o no pasan, o no se oyen. Se ha quedado un día magnífico en el que incluso asoma el sol. Mañana queremos visitar otro lugar de renombre, Sarlát-la-Caneda.

 

PERO SERÁ EL PRÓXIMO DÍA...

 

4月15日

...YA ESTAMOS DE VUELTA

...Y ya estamo de vuelta.
 
Eso espero y deseo, porque lo mejor de tomarse vacaciones es estar en casa a la vuelta para poder contarlo.
En breve colgaré el relato de nuestro viaje y algunas fotos.
¡¡¡¡¡Todo ha sido estupendo!!!!!
 
Gracias por estar ahí.
 
Besos.AlmaLeonor
4月5日

¡¡FELICES VACACIONES DE SEMANA SANTA!!

¡FELICES VACACIONES DE SEMANA SANTA!

 

El Valle de la Dordoña, comprendido entre Beynac-et-Cazenac y Montfort, contiene, en los poco más de ocho kilómetros en línea recta entre estos dos lugares, tal concentración de enclaves y monumentos de alto valor histórico y cultural, que hay que verlo para creerlo. De vez en cuando, las márgenes del valle de la Dordoña ven interrumpido su suave y humanizado paisaje con la aparición de unos espectaculares acantilados rocosos que se alzan desde el mismo borde del agua. Precisamente en uno de estos espigones calcáreos, rodeado de oscuros bosques de robles, se descubre Beynac-et-Cazenac, el lugar donde se inicia esta ruta. Además de los amplios meandros del río, es fácil distinguir la silueta de la Bastida de Domme  (hay que asomarse al Belvédère de la Barre, privilegiado mirador desde el que se goza de una completa panorámica del valle de la Dordoña) y los atractivos perfiles de los Castillos de Marqueyssac, Fayrac, Castelnaud y Montfort.

En el Castillo Les Milandes, una bella construcción renacentista de estilo italiano, instaló la famosa actriz y cantante Josephine Baker su utópico proyecto infantil «Pueblo del Mundo».

Después sólo queda admirar la belleza La Roque Gageac donde es imprescindible recorrer las estrechas callejuelas, pegadas a la roca repletas de casas color ocre y tejados empinados, que se dirigen hasta la iglesia parroquial y el castillo.

Y para finalizar, un capricho al que pocos viajeros serán capaces de resistirse: Un pequeño crucero en gabarra entre los embarcaderos de La Roque Gageac y Beynac-et-Cazenac. Aunque parezca increíble, desde el centro del río todavía se pueden descubrir nuevos e insólitos matices de los más bellos paisajes de la región.

En el Perigord Noir, Sarlat la Caneda, ciudad de arte e historia, vió la luz en el siglo IX y se construyó alrededor de una abadía benedictana. Muy rápidamente, la ciudad se enriqueció bajo la autoridad directa del Saint-Siège de Roma. En 1962, André Malraux crea la ley sobre los sectores salvaguardados y Sarlat es la “Ciudad Laboratorio” para este proyecto. Durante 25 años, las restauraciones se suceden y hacen renacer la ciudad medieval. Hoy, Sarlat es la primera ciudad de Europa por su número de edificios clasificados al metro cuadrado, sobre 11 hectáreas: 253 inmuebles, 18 monumentos clasificados y 59 monumentos inscribidos. Es una verdadera joya, testigo de las épocas medieval y renacimiento.

En la zona se encuentran también las Cuevas Prehistóricas de Lascaux, situadas cerca del pueblo de Montignac-sur-Vézère en Dordoña, en pleno Perigord Noir, la Cueva de Lascaux es la obra maestra del arte prehistórico. Esta cavidad, de medianas dimensiones para la región, se extiende a lo largo de unos 200 metros y consta de salas más o menos circulares que se alternan con galerías-corredores.

Y por si todo esto no fuese suficiente, tanto en el Valle de la Dordoña como en el Perigord noir, La Gastronomía es la reina. Ya bajo el reinado de Luís XIV era muy frecuente que se sirviesen patés y pavitas con rellenos de trufas cogidas en la región, lo que contribuyó grandemente a su excelente fama gastronómica. Esta característica perdura aún hoy y se encuentra al alcance de todos.

El Foie Gras. Producto surgido de la cría y de la alimentación controlada de ocas y patos, ambos criados al aire libre conforme a las viejas tradiciones regionales. Muy a menudo los animales se nutren con hierba nacida al pie de los nogales. Existe consenso en el sentido de que el foie gras de oca tiene un sabor más dulce y una textura untuosa, mientras que el de pato posee un sabor más pronunciado.

La Nuez. El Périgord Noir, responsable por más de la mitad de la producción de la provincia de la Dordogne, siendo esta última la segunda productora de Francia. Esta fruta deliciosa y nutritiva posee múltiples virtudes dietéticas gracias a los ácidos grasos esenciales, al potasio, al zinc y al cobre, entre otros elementos. Puede consumirse, sea como fruta, sea bajo forma de aceite.
Cabe mencionarse que la nuez del Périgord merece, desde la cosecha de 2002, la Etiqueta de Calidad inherente a la Denominación de Origen Controlada

La Trufa. La trufa de verano (tuber aestivum) se produce de mayo a octubre, en cuanto que la Trufa Negra del Périgord (tuber melanosporum) y la trufa “brumale” (tuber brumale) lo hace entre diciembre y fines de febrero. Harto conocidas son las propiedades gustativas de este hongo, cuyo sabor enriquece con delicadeza foies gras, patés, salsas o tortillas…

La Seta –“Cèpe” o Boleto-. Considerada como uno de los tesoros de nuestros bosques, la seta nace y se desarrolla con una meteorología favorable a fines de verano en estos últimos, especialmente bajo la sombra de los castaños o al pie de los robles. El mercado de Villefranche du Périgord constituye una representativa muestra en la materia.

La Castaña. Durante muchos siglos la castaña fué el principal alimento de los habitantes del Périgord. Pero hoy, como componente muy apreciado por las mesas exigentes y por los paladares educados, se la sirve como aperitivo, como acompañamiento de carnes, o bien como postre.

El Vino. Desde 1996, un pequeño grupo de viticultores rehabilita un vino que fué muy conocido en la región, pero que había sido atacado por la filoxera. El vino tinto de Domme corre nuevamente en las copas, acompañando así con gallardía a la tradicional gastronomía regional.

 

 

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡NOS VAMOS MAÑANA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

11月22日

FRASES SOBRE VIAJES

De la Fantástica Recopilación que de vez en cuando realiza el amigo FrancesJ en el Foro CampingSalon:

 

      Hay tres cosas que nunca vuelven atrás: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida..... proverbio chino

 

El buen viajero no sabe a donde va. El mejor no sabe de donde viene. Sebastian Guayar

 

Uno cree que va a hacer un viaje, pero enseguida es el viaje el que lo hace a él. Nicolas de Bouvier

 

Seguir un sólo camino es retroceder. Igor Feodorovich Stravinsky

 

El ser capaz de llenar el ocio de una manera inteligente es el último resultado de la civilización. Bertrand Russell

 

El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes si no nuevos ojos." Marcel Proust

 

Viajar. Asimilar horizontes. Huir lo viejo. Arrancarse de lo conocido. Beber lo que viene. Tener alma de proa."
Ricardo Güiraldes

 

El valor de un viaje no está en el tiempo que dura, sino en la intensidad con que lo vives. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables

 

Viajar es vivir intensamente es conocer el corazón de las gentes
viajar es compartirlo todo el camino, la cama el pan y el vino...

Viajar es amar,y mientras, intentas ser mejor persona.

 

Un viajero no ve nada a fondo: su mirada resbala sobre los objetos sin penetrarlos. (Honoré de Balzac

 

Para viajar, dame una buena brújula, que ya me encargaré yo de ponerle el imán. Carlos Olmo

 

Las fronteras más inaccesibles las llevamos en nuestro interior. Carkis Ikni

 

Mis planes de viaje nunca fallan: no tengo. Carlos Olmo

 

Viajo en busca de la Luz, pero no acabo de encontrar el interruptor. Carlos Olmo

 

El viajero sabio viaja más lento, pero ve más. Carlos Olmo

Un viaje largo es como una película, en el montaje quitas lo malo. Carlos Olmo

Si se hiciera el viaje de novios antes de la boda, no fracasarían tantos matrimonios. Carkis Ikni

 

La Vida es un viaje, y yo prefiero vivirla viajando. Carlos Olmo

 

No es que me vea viajando, es que no me veo sin viajar...

 

La espera de un viaje es como la de un embarazo llena de emociones y espectativas y una vez que nace o se hace es para toda la vida.

 

La felicidad no es un destino al que se llega sino una manera de viajar

 

En todo viaje debes dejar cosas sin ver para sentir la necesidad de volver de nuevo.

 

Viajar no sólo es transportar tu presencia a otros parajes, sino crear tu falta en el lugar en que vives

 
9月14日

11-Viaje por Alemania y Alsacia: Ruta de Vuelta

 

7.- Ruta de Vuelta: THANN-VALLADOLID.

 

-Fin del viaje-

Faltaban 20 km. para Belfort cuando tomamos la Autopista A-36 y empezamos a pagar Peajes (ya nos habíamos olvidado de esto). Antes de Beaune entramos en la Autopista A31, solo unos pocos kilómetros, porque enseguida se toma la A6 con dirección Lyon. A las 20:55 (km.3578,5) tomamos la Salida 26, dirección Montceau-les-Mines, como indica la ruta elaborada por la Guia Michelín. Ahora estamos en la N80 y necesitamos encontrar un sitio donde dormir.

Buscamos en la recién comprada “Guide Aires Camping-Cars” y vemos, que muy cerca de nuestra ruta, hay un pueblo con Área de Pernocta para ACs. A las 21:26 (km.3610,7) paramos en Ecuisses, en una plaza amplia, donde ya hay otras ACs instaladas. En la Guía dice que se cuenta con baños y toma de agua. El agua se puede coger de una fuente, pero los baños son una caseta sin luz y totalmente asquerosa que no permite su uso. Después de cenar someramente, pues el calor y el cansancio nos pasan factura, nos quedamos dormidos.

25-07-2008 VIERNES

Nos despertamos pronto y decidimos marcharnos enseguida de Ecuisses. Salimos a las 9:45, para buscar un sitio donde desayunar más tranquilamente. A la salida nos hemos equivocado de carretera. Seguramente tomamos el desvío hacia Montceau-les-Mines en una rotonda distinta a la que utilizamos para entrar en Ecuisses y nos encontramos atravesando el pequeño y nada interesante pueblo de Montchanin. Deberíamos haber salido directamente a la N70 según el mapa, o a lo sumo hacer un pequeño tramo por la N80 y en Montceau-les-Mines cambiar de carretera. Pero ahora mismo no sabemos donde estamos.

A las 10:10 parece que ya estamos en el camino correcto, después de atravesar un par de carreteras comarcales y otro pueblo. Estamos en la N70, que es de doble dirección, y no como la N80 con muchos tramos de dos carriles. Atravesamos el pueblo de Blanzy y nos situamos en la N79. Nunca hemos tenido problemas con las rutas marcadas por la Guía Michelín. Ni siquiera cuando, como en este caso, nos sacaba de una Autopista para tomar otra en otro punto y ahorrar un montón de kilómetros y Peajes. En este caso el error lo debimos cometer al salir de Ecuisses.

Ahora entramos en la Autopista A71, dirección Clermont-Ferrand. Seguimos sin desayunar y a las 12:15 (km.3802,5) decidimos parar en el AIRE VOLCANES D’AUVERGNE. Lo que no imaginábamos es que en un área tan enorme como esta (cabría aquí un pueblo de Valladolid) íbamos a encontrar semejante atasco de coches, disputas por encontrar un aparcamiento, y más gente que casi en ninguno de los lugares que hemos visitado ¡¡¡que barbaridad!!! Nos hemos tomado dos Capuchinos y enseguida salimos. Vemos ahora mucho tráfico. Creo que puede ser uno de los peores días para viajar, estamos en la segunda quincena de Julio y hoy es viernes.

A las 13:05 vamos dirección Burdeos por la A89 y parece que ya nos animamos un poco en la carretera. Poco después cogemos la salida a la D9/E70 con dirección Burdeos, Toulouse y Brive-la-Gaillarde pero por la vía de Peaje, que como dije es nueva. Sin embargo, tomamos la (errónea) decisión de salir de nuevo de la Autopista para buscar un sitio tranquilo y a la sombra en algún pueblo para comer. Cogemos la Salida 17 de SARLAT-LA-CANEDA, y entramos en el Departamento de la Dordogne, sección Aquitania. Nada más pagar el Peaje vemos que quedan ¡¡¡38 km.!!!

A las 15:40 (4041,3), paramos en un “Área de Pino”, pequeña, pero con sombra y mesas y apartada de la carretera para comer y descansar un poco. Estamos rendidos tras estos kilómetros por carreteras locales atravesando una de las regiones más calurosas y más visitadas en verano. Ha sido un suplicio, pese a los bonitos paisajes que se podían ver. Y aún quedan 18 km. a Sarlat. A las 16:50 salimos del Área, ya con la idea de volver a la Autopista y dejar Sarlat para otra ocasión. Además hay que repostar. Al pasar antes por Montignac habiamos visto indicaciones de un Intermarché y queremos ahora encontrarle. Pero no nos fue fácil. Perdemos las señales y el pueblo está abarrotado de gente (desde aquí se accede a las Cuevas de Lascaux) y de vehículos. Uno de ellos está a punto de embestirnos. Con los nervios ya a flor de piel, al final damos con el Intermarché y a las 17:15 (km.4051,8) paramos a repostar Gas-oil (35,49 l. a 1.411 E = 50.01 E). A las 17:25 estamos ya buscando de nuevo la salida a la Autopista A89 dirección Burdeos, que está a 14 km. de aquí.

En el Peaje de Thenon, a las 17:50 (km.4069,7), nos equivocamos de vía y nos metemos en una de pago con tarjeta. Tienen que venir a sacarnos de allí, mientras se está formando cola. Quedan 155 km. a Burdeos. Durante este camino de vuelta hemos visto dos veces un coche de policía camuflado con un radar. No lo habíamos visto nunca. En los alrededores de Burdeos hay muchísimo tráfico. Tanto que no tomamos la dirección correcta hacia Bayona y a punto estamos de meternos en pleno centro. El día de hoy nos está pasando una cara factura. Estamos cansados, tenemos calor, y parece que no damos pie con bola, todo nos sale mal…

A las 19:50 (km.4244) por fin entramos en la A63 dirección Bayona y el tráfico es ahora infernal, vamos a 90/100 km.hora, una media rarísima para las Autopistas francesas, tan grandes. Quedan 171 km. a Bayona y 219 km. a San Sebastián. A las 20:30 (km.4301,5) paramos en el AIRE DE MURET. La primera idea era solo descansar, pero volvemos a ver toda el Aire llena de gente (marroquíes y portugueses en su gran mayoría y muchos camiones), y tomamos la decisión de quedarnos aquí a dormir y salir mañana muy temprano para tratar de aligerar un poco el excesivo tráfico.

Buscamos un acomodo entre una Caravana y una AC, y mientras nos preparamos para dormir vemos que la mayoría de coches (de marroquíes) se marchan, mientras van llegando más ACs. A las 22:30 estamos ya acostados.

26-07-2008 SABADO

A las 5:30 de la madrugada estamos de nuevo en la carretera, con la novedad de que ¡¡está lloviendo!! Por fin, un poco de fresco en el ambiente. A pesar de que el tráfico sigue siendo muy denso, mantenemos una media de 100/120 Km.hora y ya estamos cerca de Bayona. Pero a unos 2 km. del Peaje de Bénesse-Maremne, nos encontramos con un Bouchon (convenientemente anunciado en los luminosos de la Autopista). Hay cola y vamos parados. A las 6:55 (km.4.400) pagamos el Peaje que, fue lo que provocó el atasco, y un poco más adelante volvemos a encontrarnos en otro Bouchon (también anunciado) pero éste de muchos kilómetros y mayor, provocado por un accidente. Cerca de las Playas de Arcanchon el tráfico se aligera porque muchos vehículos toman este camino. Ya es de día y no llueve. A las 7:55 (km.4448,4), por fin, entramos en el Territorio Español.

Sin embargo volvemos a cometer otro error al tomar el camino que nos indica la Guia Michelín (y al que no hicimos caso en el camino de ida) hacia la nueva Autopista AP1. Entre el desconocimiento de esta nueva vía, y las malas señalizaciones, pasamos un auténtico calvario hasta volver a encontrar la  N-622 que ya conocíamos. Una vez pasado Vitoria, y ya situados correctamente, a las 9.36 (km.4572,7) paramos en un AREA DE SERVICIO (¡¡que ni apunté cual era, ni falta que hace!!) para tomar algo y repostar Gas-oil (43,02 l. a 1.279 E = 55.02 E). Entramos en la Cafetería a tomarnos unos Cafés. Estábamos en España, no cabe duda. Aquel sitio era el mayor compendio de basura, ruido y mediocridad que habíamos visto en mucho tiempo. Salimos a las 10:00, con 21º en la Camper.

A las 10:05 (km.4585,5) entramos en la E-5/N-I, quedan 100 km. a Burgos. A las 10:15 (km.4597,7) quedan 205 km. a Valladolid, según la primera señal que vemos con el nombre de nuestra ciudad.

A las 11:02 (km.4678,4) pagamos el Peaje de Armiñon el último de este infernal camino de vuelta (total peajes 55.48 E). Ahora continuamos por la E-80, la autovía ya familiar de Burgos. Cuando llegamos a esta ciudad, quedan 117 a Valladolid. A las 12:10 (km.4781) entramos en la provincia de Valladolid, y a las 12:30 (km.4802) llegamos a casa, tras el viaje de vuelta más largo, más pesado y más erróneo que hemos hecho nunca.

 

Haciendo un balance de nuestro periplo aleman, podemos decir que: La Ruta del Mosela será estupenda para una jornada de descanso, relaje y disfrute en sus numerosos Campings, la próxima vez que pasemos cerca, seguro. La Ruta de los Castillos del Rin necesitaría una nueva visita, ya que hay lugares que nos gustaría ver, como el Castillo Marksburg, la Roca Loreley, los miradores de Bingen, o los numerosos pueblecitos en los que no nos detuvimos. Y también queremos volver a Rüdesheim, a probar su famoso “café especial” y, por supuesto, visitar a Stefan en St.Goar. A Heidelberg y la Selva Negra volveremos, con toda seguridad. La Selva Negra posee uno de nuestros entornos favoritos: montes, bosques, praderas, lagos, caminos transitables y bellos y encantadores pueblecitos. Además solo hicimos la Carretera Panorámica de la Selva Negra (500) y nos quedan otras muchas rutas por recorrer y lugares por descubrir. 

Alsacia ha sido todo un descubrimiento y un lugar que nos volverá a ver. Además de que la Ruta de los Vinos tiene muchos rincones que merecen una nueva visita y otros que aún no hemos encontrado, en la parte sur hay muchos valles y montes en los Vosgos que nos llaman mucho la atención. Además, no hemos visto nada de la parte norte, de Obernai hacia arriba, y tanto Estrasburgo como las fortificaciones de la Línea Maginot, están esperándonos. ¡¡¡Y también el vinito de Alsacia!!!

 

Con el “Viaje de Vuelta” se completa la serie de entradas que en Helicón he dedicado al viaje de vacaciones de este verano.

 

 

- - - FIN - - -

 

9月8日

9-Viaje por Alemania y Alsacia: Alsacia (1)

 

6.- Ruta de Alsacia: FRIBURGO-THANN.

Destaca: EGUISHEIM.

ALSACIA

www.tourisme.alsace.com

www.deviajes.es/rutas/ALSACIA_1.html

www.visit-alsace-com/

www.turismoafondo.com/destinos/alsacia.asp

www.es.franceguide.com/destinos/francia/regiones-y-ciudades/alsacia/home.html

Alsacia es un destino turístico frecuentemente nombrado en Revistas de Viajes. Pero siempre la hacían aparecer con la misma fotografía, tomada en Colmar. Pensábamos que quizá, no tendría mucho más. Los foreros de Camping-Salón se confiesan admiradores de las tierras alsacianas y más de uno repite año tras año una visita en Navidad. Me seguía preguntando como es que una región, por muy bonita que fuese, conseguía atraer repetidamente a visitantes españoles, y nada menos que para comprar Adornos Navideños ¡¡¡¡BANDIDOS!!!! ¡¡¡Lo que nunca habían confesado es que vienen aquí a comprar vino!!!

Una vez en Francia seguimos por la misma carretera, pero ahora llamada D415. Pasamos por Neuf-Brisach, donde no nos paramos y más tarde leímos en la Guía de Alsacia que hubiese merecido una visita. Cuando Luís-XIV tuvo que renunciar a Brisach (hoy Breisach am Rheim, en Alemania), en virtud del Tratado de Ryswick, encargó que se construyese una nueva plaza fuerte. Surgió así Neuf-Brisach, con una forma particular de octógono, rodeada de murallas abastionadas que forman una estrella (se parece mucho a los fuertes que existen en la línea entre España y Portugal, o al de Jaca).

Una vez atravesado el pueblo de Horbourg, y tomando la D418, a las 16:42 (km.2918,8) estamos ya en Colmar. Aparcamos en el Parking Scheurer-Kestner, que habíamos leído está junto al centro y es gratuito. Lo que no sabíamos es que cuenta con un tope de altura a 2 mt. y que ¡¡está llenísimo!!.

COLMAR

www.ot-colmar.fr

En el siglo IX ya se menciona la palabra “Columbarium”, probablemente el palomar de una ciudad galorromana, de cuyo nombre proviene el actual de Colmar. Desde 1918 es Sede del Consejo Soberano de Alsacia y hoy en día, hasta Estrasburgo debe someterse a su jurisdicción.

La Oficina de Turismo de Colmar, con folletos en español, está muy cerquita, en la Place d’Unterlinden, donde se encuentra uno de los más afamados museos, el Museo Unterlinden ( www.musee-unterlinden.com ) en el antiguo Convento de los Dominicos del siglo XIII. Ya la plaza anuncia lo que es posible admirar en Colmar, multitud de casas entramadas de colores y con balcones y fachadas adornadas con flores.

Como estamos algo cansados, decidimos simplemente callejear. Todas las calles que se abrían a nuestra vista invitaban a ser recorridas. Nos acercamos hasta la Plaza de la Catedral, donde se encuentra la Colegiata de San Martín (a la que llaman “Catedral”) y también llegamos hasta el antiguo Ayuntamiento y la Place de l’Ancienne-Douane,  con la fuente de Bartholdi, el escultor de la Estatua de la Libertad, hijo de la villa, y que cuenta con un museo, el Museo Bartholdi ( www.musee-bartholdi.com ). Pero, aunque vimos canales, no conseguíamos encontrar el lugar llamado “Pequeña Venecia” desde donde se obtienen la mayor parte de las fotos que se pueden ver de Alsacia en las Revistas de Viajes. Compramos una Guía de Alsacia y nos relajamos un momento en una de las animadas terrazas del centro, antes de ir al Camping.

Hemos encontrado la salida de la ciudad enseguida, las señales en Francia no son como las alemanas y las echábamos de menos. A las 19:30 (km.2921,9) estamos instalados en el Camping Municipal d’Lill en Horbourg. Las cigüeñas, el ave emblemática de Alsacia, se pasean tan campantes por el Camping recibiendo gustosas todo cuanto se las de. Mañana visitaremos Colmar de nuevo.

20-07-2008 DOMINGO

A las 11:10 estábamos otra vez en el mismo Parking. Lo vimos menos lleno y enseguida nos dimos cuenta de que los domingos también son día de cierre para la mayoría de las tiendas y restaurantes de Colmar. Toda la ciudad estaba menos concurrida, y nuestro paseo fue más agradable. Hoy podemos disfrutar aún más de los edificios más emblemáticos, como la bella Casa de las Cabezas (Maison des Têtes), de 1608, decorada con las cabezas de 106 personajes que hacen muecas. La estatua que se encuentra en la cumbre representa a un barrilero y fue realizada por Bartholdi. Según nuestra guía, en el nº 10 de la Rue des Boulangers, vivió Voltaire. Recuerdo haber pasado por esa calle, pero no haberme fijado en esa fachada en particular. En realidad todas las fachadas reclamaban nuestra atención. La que si que recordamos bien es la Casa Pfister de 1537, adornada con los retratos de los emperadores Maximiliano, Carlos-V y Fernando-I, que es una de las más bellas.  La Fuente de la Place de l’Ancienne Douane, representa la figura de Lazare de Schwendi, el que trajo de Hungría la “cepa tokai”, que se hizo famosa en Alsacia. Pasamos por el Barrio de los Curtidores, donde hay muchas bonitas casas.

En la Pequeña Venecia pudimos por fin, fotografiar el rincón más emblemático de Colmar, desde el Puente de Saint-Pierre. Bonito es, aunque llamar a esto “Pequeña Venecia” es mucho exagerar, pero bueno… Aprovechamos para comprar una botella de Vino alsaciano. De vuelta al centro, pasamos por la Iglesia de los Franciscanos y el Antiguo Hospital, para después, bajando por la bonita Rue des Clefs (donde compramos un Mapa detallado de Alsacia), llegar al Ayuntamiento de nuevo. Dicen que Colmar es “un regalo para los fotógrafos”, nosotros más bien diríamos que es “un suplicio” pues no hay rincón que no reclame una fotografía y es muy difícil decidir.

Y como ya es hora, y el día es estupendo, hemos decidido sentarnos en la terraza del Restaurante La Pérgola en la Rue des Marchands, y comernos un Menú Alsaciano. Y con esto, a las 15:15 estamos de nuevo en el Parking dispuestos a empezar a circular por la ruta más famosa de Alsacia: La Carretera de los  Vinos.

LA CARRETERA DE LOS VINOS DE ALSACIA

www.alsace-route-des-vins.com

La Carretera de los Vinos de Alsacia que transcurre entre Marlenheim, en el norte, hasta Thann, en el sur, circula a través de 120 km. costeando los Montes Vosgos y salpicada de pueblecitos a cual más bello y pintoresco que invitan a detenerse. Todos ellos cuentan con bodegas donde degustar y/o comprar vinos.

Nosotros hemos elaborado nuestra propia ruta, empezando por Colmar, subiendo hasta Obernai y volviendo a bajar de nuevo por toda la ruta hasta Thann. En el camino, nos hemos desviado para visitar Castillos y Monasterios y también para adentrarnos en una de las masas boscosas más bellas de Francia, los Montes Vosgos. Desde Colmar vemos que el pueblo más cercano de la Ruta del Vino es Eguisheim y decidimos que será el primero al que nos acerquemos.

EGUISHEIM

www.ot-eguisheim.fr

Para salir de Colmar seguimos dirección Mulhouse y luego tomamos la pequeña carretera D14 que lleva a Eguisheim, donde aparcamos a las 15:30. Enseguida nos dejó boquiabiertos de la maravilla que se extendía ante nosotros y lo nombramos “Estrella de la Ruta del Vino de Alsacia”. La mayoría de las postales con el calificativo de “Calle típica de Alsacia”, son de aquí.

Se trata de una aldea construida de modo concéntrico en torno a lo que fue antaño el Castillo de la familia homónima, a la cual pertenecía el papa León-IX, el único papa alsaciano, hijo de la villa. Recorrer Eguisheim es adentrarse en un paseo a través del tiempo. Sus calles estrechas y empedradas están plagadas de casas de colores con entramado de madera de los siglos XVI, XVII y XVIII, todas ellas muy decoradas con flores, plantas, y adornos en sus ventanas y puertas.

En la Plaza principal, además de la Fuente con la estatua de León-IX, se pueden encontrar los vestigios del antiguo Castillo, además del Palacio y la Capilla, todos reconstruidos en el siglo XIX. La Capilla, conserva aún en su interior un Timpano del siglo XIII que representa a Cristo bendiciendo, entre los apóstoles Pedro y Pablo, a las Vírgenes sabias y a las Vírgenes locas.

En Eguisheim hay muchas tiendas de artesanos y artistas. Una de las más curiosas es “La Boutique du Champignon” (www.laboutiqueducahmpignon.com ). Si alguien cree que con un producto como el champiñón no se puede crear arte, debería pasar por ella. Nos detuvimos en un puesto de venta de embutidos artesanales que habíamos visto antes y donde compramos Salchichón de Bisonte y de Faisan, aunque todas sus variedades llamaban la atención. Eguisheim nos ha maravillado, tanto, que hemos pensado volver a recorrerla antes de acabar nuestro viaje, aunque ahora seguimos ruta.

Hemos visto al llegar que desde aquí se anuncia una Carretera de los Cinco Castillos, que se interna en el bosque y no nos podemos resistir a meternos por ella. Leemos en la Guía que son tres los Castillos que dominan la ciudad de Eguisheim: el Wahlenbourg, el Dagsbourg y el Weckmund. Todos ellos están en estado de ruina pero son visibles desde el pueblo y se pueden visitar. Pero ¿y los otros dos?

Con esa intriga nos adentramos por la carretera hasta un punto en el que vimos un Camping que parecía de ensueño. Aquí se bifurca el camino sin indicar nada, hay que tomar el de la derecha. Toda esta carretera transcurre entre altas viñas y al poco tiempo estamos ya subiendo un puerto entre bosques. Nos encontramos en los Vosgos. Pero seguimos sin ver indicaciones de los Castillos. Lo que si vemos, cada poco tiempo, son aparcamientos (unos más precarios que otros) donde siempre hay coches, y una serie de indicaciones en los árboles que parecen sendas, o caminos para hacer a pie.

Seguimos subiendo por parajes preciosos, siempre rodeados de inmensos bosques y con aparcamientos cada cierto tiempo. Al final parece que el puerto comienza a bajar y caemos en la cuenta de que esos caminos que hemos visto atrás debían de ser sendas para llegar a los Castillos, no accesibles por carretera. Empezábamos a maldecir nuestra ignorancia por no haber parado antes, cuando vemos una señal muy grande de Parking que indica Castillo de Hohlandsbourg. Al final vamos a tener suerte y podremos ver un Castillo alsaciano.

Castillo de Hohlandsbourg

www.chateau-hohlandsbourg.com

A las 17:45 estamos aparcando en el Parking del Castillo y entramos. Desde el acceso principal vemos dos caminos, uno hacia las altas murallas y otro hacia el patio. Decidimos subir para ver el paisaje, pero entonces oímos voces y nos dimos cuenta de que en el inmenso patio estaban representando una pelea medieval.

El Castillo de Hohlandsbourg fue construido en el año 1279 por Siegfrido de Gundolsheim, preboste de Colmar. Fue reforzado y agrandado en los siglos sucesivos por los Condes de Luppfen y más tarde por Lazare de Schwendi, consejero de los Habsburgo (actualmente se puede ver en el Museo una exposición de cada uno, con cortinajes del siglo XVI). El Castillo fue destruido en el transcurso de la Guerra de los Treinta Años, y en el siglo XIX fue objeto de un ambicioso plan de restauración. Hoy se puede admirar casi como en sus mejores tiempos, y cuenta, en verano, con una compañía de animación que representa diversos actos medievales.

Aunque hablaban en francés, sus gestos eran suficientemente explícitos y fue muy entretenido, tanto, que casi nos olvidamos de visitar el Castillo. En un intermedio de las actuaciones, nos subimos a las almenas y murallas y contemplamos las maravillosas vistas. En la Torre del Homenaje, se encontraban los trajes y armaduras de los actores, y muchos niños se los estaban probando. Mi hijo se probó una pesada Cota de Mallas de 18 kilos de peso y poco después uno de los actores le puso la coraza de la armadura y un guantelete. Estuvieron hablando un buen rato sobre la Época Medieval y sobre su vida de artesano y actor y al final se fotografiaron juntos ¡¡¡ha quedado una foto estupenda!!

Mas tarde volvimos a bajar porque ahora se preparaba una representación de un Torneo Medieval a caballo. Con una completa armadura, incluido yelmo y lanza, uno de los actores, montado a caballo, nos hizo una representación de cómo funcionaban los torneos, embistiendo contra un muñeco articulado, o enlazando una argolla con la lanza ¡¡¡fue precioso!!!

Cuando terminaron nos dio tiempo tan solo a pasar por la Tienda-Restaurante del Castillo, muy bien acondicionada, y donde sirven comidas medievales. Llegaba la hora de cierre y aún no habíamos visto el resto de dependencias, ni el Museo, ni el Jardín Medieval (que contaba con plantas aromáticas, plantas medicinales, o flores como la flor de lys, rosas y hortensias, según el folleto), pero la verdad, no nos importaba ¡¡¡habíamos vivido una jornada medieval emocionantísima!!!

Al marcharnos, aún vemos la indicación hacia el Castillo de Pflixbourg, con el que se completan los cinco Castillos de la ruta. Ahora entramos en la carretera D417 y enseguida tomamos la D10! que nos deja en Turckheim, donde hemos visto un Camping. A las 19:30 (km.2958,0) estamos ya instalados en el Camping Municipal Les Cigognes (que cuenta con un área de pernocta). Hay que tener cuidado con la entrada porque se realiza por un estrecho paso entre las vías del tren y el río, por una calle que es de una sola dirección, pero con carril bici. El Camping no estaba mal, pero las duchas eran de moneda y los lavaderos casi impracticables.

TURCKHEIM

www.turckheim-alsace.com

Turckheim obtuvo su carta de libertad en 1312. De esa época conserva aún la Porte de France, la puerta de acceso a la ciudad, tradicionalmente coronada con un nido de cigüeñas. Una vez traspasada se llega a la Place Turenne y en ella se puede ver el edificio del antiguo Cuerpo de Guardia del siglo XVI, desde donde el Sereno, vestido con abrigo negro, tricornio y portando una pica y un farol, rondaba las calles de la ciudad al canto de su típico “todo en orden y sereno”. Hoy en día, la salida del Sereno y su ronda nocturna, como antaño, se sigue produciendo a las 10:00 horas, pero ahora, en las noches de verano, cuenta con muchos turistas que le fotografían y acompañan. Y nosotros estábamos entre ellos.

Al leer esta historia en nuestra guía, y dado que el Camping está en el mismo pueblo, decidimos ir a verlo. Al principio recorrimos un poco las inmediaciones de la Plaza, que nos pareció preciosa, tanto el Edificio del Cuerpo de Guardia, que hoy alberga la Oficina de Turismo, como el Ayuntamiento, la Fuente o las casas con entramado que rodean la Plaza y que albergaban animados restaurantes y cafeterías. Al ir acercándose la hora, una gran cantidad de gente se agolpó de repente en la puerta y a punto estuvimos de perdernos la salida del Sereno.

Siguiendo su tradicional paseo rodeamos por completo la ciudad en un circuito que duró una hora. El Sereno se iba parando en los sitios más emblemáticos y cantaba una cancioncilla, que no parecía francés y que supusimos sería alsaciano. Al final todos coreábamos el estribillo. En cada parada, además de cantar iba relatando parte de la historia de la ciudad y de la suya propia, porque llegamos a entender que ejerce esa función de Sereno desde hace 18 años y que es una tarea de la que se siente orgulloso. Turckheim ha conservado parte de las murallas medievales y tres de sus puertas (es conocida como la Ciudad de las Tres Puertas). La primera era la Porte de France, desde donde sale el Sereno. A las siguientes llegamos tras sucesivas etapas de parada, y son: la Porte de Munster, donde se recuerda la victoria de Turenne en 1675 contra las tropas del Imperio; y la Porte de Brand, que lleva el nombre del vino del principal viñedo de la ciudad (hay una bodega-restaurante), y donde es tradición que se invite al Sereno a una copita. Como se la sirviera una chica muy guapa, y se le seguían sacando fotos (incluso vídeos), tuvo la ocurrencia de comentar: “me tienen envidia” ¡¡muy gracioso el Sereno!!

Una vez terminada su ronda, el Sereno vuelve a entrar en el edificio del Cuerpo de Guardia y fin del espectáculo. La gente desapareció enseguida, pero nosotros aún nos paramos en la Pizzería-Brasserie “Le Stammtish” en la misma Place Turenne, donde nos tomamos unos estupendísimos Capuchinos, antes de volver al Camping.

El día de hoy ha sido uno de los más bonitos de todo el viaje y queda anotado en nuestro ánimo.

21-07-2008 LUNES

A las 10:45 nos hemos vuelto a detener en Turckheim para verlo a la luz del día y nos han vuelto a asombrar sus bonitas calles y casas, sobre todo el Hotel de Ville (Ayuntamiento) y el Hôtel deux Clefs, una antigua taberna de 1630. La Iglesia de Santa Ana también mereció una visita. Se trata de un templo del 1652, con una torre románica del siglo XII, que tuvo que ser reconstuído en el siglo XVIII y otra vez en 1952, pero aún conserva su belleza. El Órgano, del siglo XVIII del constructor Silbermann, es una de sus piezas más significativas (y uno de los órganos más importantes de Alsacia) donde se celebran conciertos. Luego nos marchamos.

Ahora circulamos por la D10 dirección Les-Trois-Epis y más tarde queremos tomar la D11 dirección Orbey para llegar a Kaysersberg, nuestro siguiente destino. Ya se que no había necesidad de ir por aquí, pero nos apetecía mucho seguir circulando entre bosques. Pero al llegar a Les-Tros-Epis nos metemos por la D11! y atravesamos una zona boscosa toda salpicada de chalets y casas de vacaciones en un paraje precioso, pero con un puerto de montaña de importantes subidas, bajadas y curvas. A la altura de Ammerschwihr, un pueblo guapísimo, vemos un Campo de Golf inmenso y muy verde, justo al salir de una zona de bosques ¡¡impresionante!! A las 13:31 estamos ya en el Parking de Kaysersberg, que también cuenta con una zona de Parking para ACs y está en el mismo pueblo.

KAYSERSBERG

www.kaysersberg.com

Kaysersberg significa “monte del emperador” y su nombre hace referencia a la fortaleza construida por Federico-II de Hohenstaufen, cuyo torreón domina el pueblo. También es el lugar donde nació Albert Schweitzer, Premio Nobel de la Paz en 1952, y considerado el impulsor de los Médicos sin Fronteras que goza de una auténtica devoción en Kaysersberg, incluyendo un Museo sobre su vida.

Por la cercana pasarela sobre el río se llega a la calle principal que desemboca en la Plaza de la Iglesia de la Santa Cruz. A todo lo largo de ella se pueden observar las típicas, pero preciosas y diferentes siempre, casas de colores con entramado de madera. En la Plaza, una Fuente del siglo XV está coronada por una estatua del emperador romano Constantino portando la Cruz de Cristo. Al lado está la Iglesia, cuyo portal principal es de 1230 y tiene una representación de la Coronación de la Virgen. En el interior sobrecoge enseguida el enorme Cristo en Cruz, con la Virgen y San Juan, que se encuentra en medio suspendido desde el techo. Dentro se pueden ver muchas esculturas medievales.

Detrás de la Iglesia se encuentra un cementerio con tumbas de soldados de la 2ª Guerra Mundial, algunas de ellas de árabes y judíos. Y al lado, según la guía, se encuentra la Capilla de Saint-Michel que cuenta con un impresionante Osario bajo la inscripción “Esto está bien: aquí yace el dueño al lado del villano”. Pero estaba cerrada y por lo que vimos, en obras. No obstante por una de los ventanucos de una puerta pudimos ver el Osario.

Queríamos ver un Pozo Renacentista que según la guía se encuentra en el  patio del nº 54 de la Grand’Rue. Es el patio de un edificio que alberga una Notaría. Se puede entrar y vimos el Pozo, de 1618, que tiene una inscripción que al parecer dice: “Si bebes mucho de mi agua, te helará el estómago; te aconsejo beber un buen vino y dejar mi agua”. Un consejo muy apropiado para una ciudad que cuenta con el Schlossberg, un vino premiado con la denominación de “Gran Caldo”. Y aunque parezca una  incongruencia, las mejores cervezas las hemos obtenido aquí en Alsacia, y no en Alemania. Encontramos una tienda llamada “Cervezas del Mundo” en la que pudimos adquirir una Cerveza de cata especial de Alsacia y de la producción particular del propietario (por cierto con ascendencia española), que no se encuentra en ningún otro lugar ni se vende en ningún otro establecimiento. No tiene pérdida en Kaysersberg, además de que está en la Grand’Rue, exhibe en el escaparate un gran cartel provocativo de cerveza “Sans Coulotte”, para públicos menos exigentes.

Las mejores vistas de Kaysersberg y del Castillo se obtienen desde  el Puente Fortificado que pasa por encima del río Weiss. La mejor fotografía de nuestro viaje está sacada allí mismo.

A las 15:15 salimos de Kaysersberg y poco después volvimos a parar en el Intermarché de Kientzheim, que está justo al lado, para hacer unas compras, incluyendo un Queso Munster, que habíamos leído era típico de Alsacia. En este pequeño pueblo se encuentra un Museo del Vino de Alsacia.

Y con 21º a la sombra, nos ponemos de nuevo en marcha hacia Riquewihr, nuestro siguiente destino. Vamos por la D18, y al llegar a Beblenheim, se toma la D3 para Riquewihr. Aparcamos en su Parking fuera de las murallas, pero ¡¡estaba abarrotado!! Son las 16:00 horas.

RIQUEWIHR - RIBEAUVILLÉ

www.ribeauville-riquewihr.com

Riquewihr, es uno de los lugares más visitados de Alsacia. Existen cinco museos, lo que resulta un récord para una ciudad de 1.200 hab. El Musée de la Poste (Correos), está ubicado en el Castillo de los Príncipes, y es fácilmente identificado por la enorme Diligencia de 1830 que exhibe en su patio, aunque más bonitas debían ser las que se encuentran en el Museo de las Diligencias, ubicado un poco más allá, en las antiguas Caballerizas del Castillo, pero no visitamos ninguno. Otros Museos son: El Museo Hansi, dedicado a la obra del ilustrador del mismo nombre, muy popular por aquí, y cuya obra puede verse sobre alguna de las casas de Riquewihr; El Museio Histórico, situado sobre la Puerta del Dolder; y La Cámara de Torturas, situada cerca de la Torre de los Ladrones (Tour des Voleurs).

Pero, como en casi todos los pueblos de la zona, lo más bonito de Riquewihr es pasear por sus calles, que son todas peatonales, desde que se entra a través de sus murallas, confiriéndole un aire especial, como de museo al aire libre. Es uno de los pueblos alsacianos que más nos han gustado. En estas calles (Grand’Rue, Rue de L’Ecurie, Rue des Trois Eglises, Rue du General Gaulle, etc) se exhiben muchísimas casas de colores con entramados de madera, casi todas con bellos letreros muy elaborados, algunos de los cuales son obra del reconocido Hansi. Una de las casas más vistosas, con entramado artísticamente decorado de madera y del siglo XVI, pasa por ser la más alta de Alsacia.

Las calles principales, rematadas por las Torres Dolder y des Voleurs, están llenas de tiendas de artesanos y artistas, bodegas de vinos, pastelerías (donde se puede ver como realizan unos bollos de coco buenísimos), cafeterías y restaurantes, a cual más bonito, con patios muy decorados y llenos de plantas, o terrazas animadas. Encontramos un pasaje todo él lleno de tiendas donde compramos una botella pequeña de Vino Pinot Blanco para probarlo de una vez por todas, pues aunque parezca mentira, aún no habíamos probado más vino que el Rioja que siempre llevamos de viaje.

Pero no hay que dejar de prestar atención a las calles adyacentes, pues en cualquier sitio se pueden ver casas verdaderamente bonitas. Una de las calles más escondidas, la Rue du Cerf (Calle del Ciervo) cuenta con La Hostelería del Ciervo (está cerrada y en obras) afamada por el Gran Ciervo de Madera a tamaño natural que adorna su fachada. Es una copia, el original se exhibe en el Museo Unterlinden de Colmar.

A las 17:30 estábamos ya aparcados en Ribeauvillé, que está muy cerquita. Esta ciudad, la más pequeña Subprefectura de Francia, era la sede del Señorío de Ribeaupierre, una de las familias más poderosas de Alsacia en la Edad Media, y de cuya época conserva Tres Castillos: El de San Ulrich, en la cima, y un poco más abajo los de Girsberg y Ribeaupierr. Cuenta la leyenda que en estos dos Castillos vivían dos hermanos que solían despertarse uno al otro disparando una flecha en sus postigos respectivos. Una mañana dispararon al mismo tiempo y uno de los hermanos mató al otro ¡¡¡hubiese sido mejor utilizar un Reloj de Cuco!!! Los Castillos son visibles llegando hasta el final de la ciudad, donde además se pueden ver algunas de las más bonitas casas entramadas, acompañadas por unos canales y una plaza amplia.

Pero lo primero que se ve en Ribeauvillé son sus Torres. La Tour des Bouchers (Carniceros), del siglo XVI es el paso a la Grand’Rue, donde se encuentra el Ayuntamiento (Hotel de Ville) del siglo XVIII. Hoy alberga una Colección de objetos donados por la Familia Ribeaupierre, como Copas de Plata y Planchas de Estampaciones de tela, especialidad de la región. Más adelante de la Grand’Rue se llega a la Place de la Repúblique, con su fuente renacentista y casas de colores más vivos. En general en Ribeauvillé hemos encontrado colores más vivos en las casas que en otros lugares.

No hemos visto mucho más en esta ciudad. Antes de seguir quisiera contar que los pueblos alsacianos que llevamos recorridos, desde el primero, Neuf-Brisach, cuentan todos con un cartel que los señala como “Ville Fleurie”. No se como se verán de bonitos estos pueblos en Navidad, con todos los adornos que pongan, pero en esta época, están profusa y bellamente adornados con flores y plantas por todas partes. No hay una ventana, puerta, calle, farola, puente, rincón o espacio que no esté cubierto por flores y adornos ¡¡¡están preciosos!!!

Al salir de Ribeauvillé vemos que hay un Camping cerca, en el pueblo de Sainte-Mairie-aux-Mines, y después de atravesar una zona boscosa por los Vosgos. Nos decidimos por él y tomamos la D416. A a las 18:45 pasamos por el Col Haut de Ribeauvillé, a 742 mt. con unas vistas preciosas del bosque, que poco después se abre en el alto de Petit Haut, con una magnífica panorámica de todo el valle, un Albergue y una Oficina de Turismo. Inmediatamente después comienza el descenso.

A las 19:00 (km.3027) paramos en un SuperU a repostar Gas-oil (34,4 l. a 1.45 E = 50 E) y seguimos la dirección del Camping. Este pueblo es diferente por completo a los que se observan en el valle. Sus casas no son de entramado, pero si altas y señoriales, aunque con una pátina de polvo, contaminación y suciedad que las desluce, además se ve muy vacío, sin apenas gente por las calles. Es un pueblo minero y se anuncia una Mina visitable. A las 19:30 (km.3029,8) estamos ya en el Camping les Reflets, que no nos da muy buenas sensaciones, aunque está situado en medio de un bosque, cuenta con Casas de Madera, piscina, zona de juegos y un bar con mucha gente joven. Sin embargo las parcelas están muy apiñadas, los caminos de acceso son muy estrechos y los baños bastante cutres.

22-07-2008 MARTES

A las 11:20 estamos ya en camino. Nuestro objetivo de hoy es visitar el Castillo de Haut-Koenigsbourg, por lo que seguimos por la D459, dirección Sélestat, para, a la altura de Lièpvre tomar la D48! que sube hasta la fortaleza, atravesando de nuevo unos bosques con vistas preciosas.

10-Viaje por Alemania y Alsacia: Alsacia (2)

CASTILLO DE HAUT-KOENIGSBOURG

www.haut-koenisgsbourg.fr

www.monuments-france-fr

Dice la Guía que los lugares más visitados de Alsacia son: la Catedral de Estrasburgo, el Museo Unterlinden de Colmar y el Haut-Koenigsbourg. Este Castillo es además, uno de los lugares más visitados de Francia, después de la Torre Eiffel y el Mont-Saint-Michel. Será entonces el único de los más importantes destinos alsacianos que visitemos, pero el último de los franceses, ya que conocemos los otros dos.

Federico de Hohenstaufen construyó el primer Castillo en el siglo XII, aprovechando la atura de 755 mt. que le ofrecía la Montaña de Stophanberch. Compartía con su hermano Conrad cada una de las dos Torres primitivas. Sirvió de defensa en un cruce de rutas comerciales importantes: La del Trigo y el Vino (de norte a sur) y la de la Sal y la Plata (de oeste a este). Perteneció después a los Duques de Lorena (siglo XIII) y a los Obispos de Estrasburgo (siglo XIV). A finales del siglo XV fue reconstruido, dotándolo de un sistema defensivo adaptado a la naciente artillería, por los suizos Condes de Thierstein, quienes lo cedieron a los Habsburgo en 1479 (el folleto que nos dieron dice otra cosa, pero me fío de la Guia). Durante la Guerra de los Treinta Años, pese a resistir durante más de un mes, acabó sucumbiendo al Ejército Sueco y fue arrasado e incendiado. En 1865 pasó a ser patrimonio de la ciudad de Sèlestat quien donó las ruinas al Emperador alemán Guillermo-II en 1889, mientras Alsacia estaba bajo dominación alemana. Guillermo-II, descendiente de los Hohenzollern, confió la restauración del Castillo al arquitecto Bodo Ebhardt y las obras se realizaron de 1900 a 1918, cuando Francia se convirtió en propietaria de Alsacia, y por ende, del Castillo de Haut-Koenigsbourg.

A las 11:50 (km.3049,8) paramos en los aparcamientos destinados a las visitas ¡¡¡de milagro!!! porque estaba hasta arriba de coches. En realidad paramos en la carretera, donde ya desde antes de anunciar el Castillo había coches parados. Desde aquí hay dos formas de llegar, una por la carretera en un paseo de 45’ y otra por el bosque, en una ascensión de 15’. Tomamos la vía de la ascensión y bajamos después por la carretera y puedo asegurar que ninguna de las dos mediciones de tiempo eran exactas, se tarda muchísimo menos en ambas, y la subida no es excesiva.

Al llegar a las Taquillas nos entregan un folleto en español y nos dicen que podemos iniciar la visita por libre siguiendo las indicaciones. Se recorre muy bien con este folleto.

Lo primero que se observa es la imponente mole del Castillo, de verdad que debió de ser una fortaleza de aspecto inexpugnable, pero el Ejército Sueco era el mejor del mundo en aquella época y causó estragos en la Guerra de los Treinta Años. Después uno se da cuenta de la extraordinaria labor de reconstrucción que se ha llevado a cabo, ya que en todas partes se exponen carteles explicativos de las obras, así como fotografías de cómo estaba y como quedó después de ser reconstruido ¡¡¡impresionante!!! sobre todo cuando se aprecian las condiciones en las que se realizaron las obras y la indumentaria y poca seguridad con la que contaron los obreros.

Hay que pasar por dos recintos antes de entrar en los Edificios Señoríales, en el primero nos detendremos después, y el segundo es al que se accede tras atravesar una Puerta flanqueada por un Muro, Troneras y un Puente Levadizo sobre el Foso. Este Patio contiene un Pozo de 62 mt. de profundidad, construido aquí para no perder el abastecimiento de agua en el caso de ser situado. Más adelante hay otro Patio Interior que da paso a las Cocinas donde aún se conservan dos Chimeneas anteriores a la reconstrucción, y la Bodega, con uno de los Toneles más antiguos de Alsacia.

En las plantas superiores se pueden ver las habitaciones, con todas las pinturas murales y adornos de su mejor época. Bodo Ebhardt, empleó métodos muy profesionales para llevar a cabo la restauración. Además de realizar excavaciones arqueológicas para recuperar todos los materiales posibles, investigó en los archivos de la zona acerca de éste y otros Castillos para adaptar las obras. El resultado es que muchas de las piezas, como las fantásticas Estufas de Cerámica, han sido realizadas con los materiales elaborados exactamente igual a los primitivos encontrados en las excavaciones.

La Sala del Kaiser, una de las más fastuosas, cuenta con el Aguila Imperial y blasones pintados en el techo. En otra de las Salas encontramos una lámpara realizada con un Dragón, exactamente igual a la que vimos en el Castillo de Reichenstein en el Rin. Es la llamada Habitación Lorenesa, cuyos muebles fueron donados por esta provincia al Emperador, y la lámpara es una donación de la ciudad alemana de Metz (así se entiende). Pero la habitación que más nos impresionó, fue la Sala de Armas, que además de contar con la más grande y preciosa Estufa de Cerámica en color verde (dice la guía que es igual a una del Castillo de Salzburgo, pero nosotros vimos estufas iguales a estas en los Palacios de Estambul), está rodeada de una completa y extensísima colección de Picas, Ballestas, Alabardas, Espadas, Mazas y todo tipo de armas medievales y Armaduras. Otras salas habitacionales, con dormitorios con letrina (una verdadera excepción por lo visto) y la Capilla, completan la visita de los pisos altos.

De nuevo en otro patio se accede al Gran Bastión, desde donde se divisa toda la extensión de los Montes Vosgos, sobre cuyas elevaciones vecinas pueden verse los Castillos de Ramstein, Ortenbourg  y  Frankenbourg,  y la llanura por donde circulaban los mercaderes. En este lugar están expuestas las reproducciones de algunos de los Cañones empleados durante los siglos XV a XVII. Bajando del Gran Bastión se llega al Patio principal, del que hablé al principio, y que ahora invita a visitar la Fragua del Castillo, muy interesante; el Molino, que alberga en su base la Tienda de Recuerdos; y también la Hostelería, que se ha remodelado y ahora es Restaurante.

Una vez fuera, atravesando los Jardines, vemos que por este lado hay mesas situadas en el bosquecillo que rodea el Castillo donde mucha gente aprovecha para comer. La vista del valle desde aquí sigue siendo impresionante.

A las 14:00 estábamos de nuevo en ruta, esta vez con un destino no previsto, pues hemos visto en la Guía que, desviándonos un poquito de la Carretera del Vino, hacia el este, se encuentra la Abadía de Ebersmunster y queremos verla. Desde Koenigsbourg salimos ahora por la D159 con dirección Sèlestat y desde aquí tomamos por la D1083 (al otro lado de la Autopista E25) hasta pasar Ebersheim, tomando ya la D210 que nos deja en Ebersmunster. Toda esta zona es llana y cerealista, nada que ver con la Ruta del Vino. A las 14:45 estábamos aparcando en la Abadía de Ebersmunster, donde hay muy pocos aparcamientos.

ABADÍA DE EBERSMUNSTER

Erigida en el siglo XVIII por un arquitecto austriaco, sobre los vestigios de un Monasterio muy antiguo destruido durante la Guerra de los Treinta Años, la Abadía de Ebersmunster es la única Iglesia de estilo barroco en la orilla izquierda del Rin. El Monasterio primitivo, que fue fundado por el padre de Santa Odile, adoptó la Regla de San Benito y enseguida pasó bajo la autoridad del Obispo de Estrasburgo, quien lo hizo muy próspero. De este antiguo Monasterio solo queda una Puerta coronada por una pintura que representa a Dagoberto, un rey franco, y la leyenda del Monasterio. Al parecer Ebersmunster que significa “Monasterio del Jabalí”, fue construido después de que San Arbogast curase a un hijo de Dagoberto, mortalmente herido por un Jabalí.

La Iglesia Abacial de Saint-Maurice, edificio principal de la Abadía, sorprende enseguida tanto por sus Cúpulas en forma de Bulbo coloreadas de verde, como por la blancura y luminosidad de su interior. El Altar Mayor es completamente dorado y muy ornamentado, rematado por una Corona dorada. A lo largo de toda la nave pueden verse, en el techo, pinturas, estucos, y esculturas, que le otorgan una imagen algo irreal. En medio, un impresionante Sansón sostiene el Púlpito, y mirando hacia atrás se puede admirar el maravilloso Órgano de André Silbermann, uno de los mejores de Alsacia y que atrae a músicos de todo el mundo durante las Jornadas Musicales de Ebersmunster.

Ha sido una visita interesante, pero salvo por la Abadía, no hay nada más que nos retenga aquí. Así que a las 15:15 volvemos a la Ruta del Vino, tomando de nuevo la D210 que desemboca en Dambach-la-Ville. Nuestro próximo destino es Obernai, aunque por el camino pasamos por pueblos tan bonitos como Itterswiller, con el mayor número de bodegas que hemos visto en la ruta, y también el más adornado de flores ¡¡precioso!!

Luego tomamos la D253 para pasar por el pueblo de Andlau, también uno de los más bonitos que hemos visto, porque está enclavado en un valle muy cerrado, rodeado de viñas, y dominado por el Castillo de Haut-Andlau, con dos torreones cilíndricos. Desde ahí volvemos a la Ruta del Vino por Barr (www.pays-de-barr.com ), cuya Plaza Renacentista es la más hermosa de todas las visitadas en Alsacia. Está rodeada por Casas Señoriales, con entramado de madera, balconcillos, saledizos, buhardillas en los tejados, y flores, muchísimas flores por todas partes. Tiene también una Fuente Renacentista y tanto el Hotel de Ville, como la Iglesia de San Martín dan a la plaza. Por todas las calles adyacentes se podían ver las casas alsacianas entramadas y de colores. Al pasar por el pueblo de Boerchs tomo una foto de la puerta de entrada a la villa, muy bonita. Desde aquí, por la D322 quedan 4 km. a Obernai.

OBERNAI

www.obernai.fr

www.mairie-obernai.fr

A las 16:30 (km.3109,7), y un poco alejados porque no hay ni un sitio libre, paramos en Obernai, cuna de Sainte Odile, patrona de Alsacia, cuya figura se recuerda con una estatua en la Fuente de 1904 de la Place du Marché, frente al Hotel de Ville, un edificio de 1462, con un balcón saledizo gótico de 1604. Alrededor de la Plaza se concentran las más bonitas casas de Obernai.

Además, en la Plaza puede contemplarse la Atalaya Kappelturm, de 70 mt. de altura, cuyo nombre hace referencia a lo que fue, un campanario de una iglesia que ya no existe. También la Ancienne Boucherie, un bello edificio del siglo XVI, antiguo matadero, que hoy es un Restaurante. Nuestra Guía dice que en Obernai se encuentra el Pozo de Cadena más hermoso de Alsacia, de estilo Renacentista y con columnas corintias que sostienen un baldaquín con inscripciones que evocan el encuentro de Jesús con la Samaritana en el pozo de Jacob. Debería decir que también es el más difícil de ver y fotografiar, pues está en una calle lateral y situado en la estrecha acera de una vía de circulación, con muchísimos vehículos.

Siguiendo la Rue Rempart, se llega la Iglesia de San Pedro y San Pablo, reconstruida en estilo neogótico en 1867 sobre otra iglesia anterior, con arenisca roja de los Vosgos. Dice ser el mayor santuario de Alsacia, después de la Catedral de Estrasburgo, y cuenta con bonitas vidrieras en su interior, aunque es muy oscura y apenas se aprecian. Conserva también una Custodia con el corazón de Monseñor Freppel (¡¡que bárbaros!!), Obispo de Angers, nacido en Obernai y cuya Estatua puede verse en el exterior. La puerta de acceso a la iglesia tiene también un frontispicio decorado con la Coronación de la Virgen.

Uno de los mayores encantos de Obernai consiste en recorrer sus Murallas (Les Remparts), del siglo XIII, que rodean la ciudad durante 1,5 km. y cuenta con 30 torres. Aquí se respira cierta tranquilidad, después del bullicio de una de las ciudades más concurridas que hemos visitado. Al volver de las Murallas pasamos por la Sinagoga (Rue de Sélestat), de 1876, en estilo neorromántico, uno de los pocos vestigios que quedan de una importante comunidad judía que existió en Obernai en el siglo XIII.

Y una vez realizado el paseo nos disponemos a tomarnos un descanso en una de las animadas terrazas de la Plaza. Cuando llegamos al Camping Municipal de Obernai resulta que ¡¡¡está completo!!! Es la primera vez que nos damos cuenta de las fechas en las que estamos y que explican tanto la gran cantidad de gente que vemos por todas partes, como la falta de aparcamientos y hasta de Camping. A las 18:30 nos vamos en busca de un Camping que hemos visto en el mapa y que se encuentra muy cerquita, en St.Pierre. Bajamos por la D422, la carretera general, y a las 19:05 (km.3122,9) estamos ya instalados en uno de los Camping más bonitos y cuidados de los que hemos estado (y también uno de los más baratos), el Camping Beau Sejour de Saint-Pierre.

23-07-2008 MIERCOLES

Anoche estuvimos decidiendo que hacer a partir de ahora, pues con Obernai se completaban los pueblos alsacianos mencionados en los diferentes relatos que habíamos leído (junto con Colmar, Kaysersberg, Riquewihr y Ribeauvillé). Había sobre todo un relato en el que se decía que “cansados de ver pueblos alsacianos, que vistos uno, vistos todos, pero como Colmar ninguno…”. Tengo que decir que nosotros no estamos de acuerdo con esa afirmación. Cada pueblo por el que hemos pasado (y más por los que pasaremos después) tiene un encanto especial, una imagen especial y diferencias con respecto al anterior o el siguiente. Todos ellos son preciosos, y a nosotros desde luego no nos cansaron en absoluto, sino que hubiésemos seguido viendo más. Y por último decir que nosotros encontramos más encantadores los pueblos pequeños que el grande, aunque maravilloso, Colmar.

El caso es que tenemos que ir pensando ya en la vuelta, pero de momento nos ponemos en marcha a las 10:35 con destino al Monasterio de Sainte-Odile.

MONASTERIO DE SAINTE-ODILE

www.mont-sainte-odile.com

www.terres-sainte-odile.com

El Monaterio de Sainte Odile está situado en un promontorio de 763 mt. de altitud, sobre un recinto pétreo de 12 km. Para llegar se atraviesa uno  de los parajes más bellos de los Vosgos. En lo alto, una serie de numerosos aparcamientos bien señalizados y con policías controlando las llegadas (¡¡que distinto del Haut-Koenigsbourg!!), dan paso a una ciclópea edificación que alberga, además de la Iglesia y la Capilla de Saint-Jean Baptiste, donde se encuentra el Sarcófago de la Santa, una serie de edificios destinados a los numerosos peregrinos y visitantes, así como salas de reuniones donde se deben celebrar otros actos. En la entrada del Monasterio hay una Gendarmería…

Dentro del recinto se atraviesan una serie de patios con mucha sombra y unas magníficas vistas sobre los Vosgos y alrededores, así como dos pequeñas Capillas, La Capilla de los Ángeles, situada en lo que fue una atalaya romana, y la Capilla de las Lágrimas con unas bellas imágenes doradas. El resto de la monumental edificación está reservada a la Hospedería, Comedor, Salas de Reuniones, y una enorme y bien surtida Tienda de Recuerdos. Un poco más alejado está el Autoservicio para peregrinos. Todo esto y los ingresos que genera, pertenece al Obispado de Estrasburgo.

La verdad es que lo que más impresiona aquí son las vistas, y los alrededores, en los que hay caminos para recorrer rodeando el “Mur Païen”, la Pared Pagana, que es como se llama el conjunto pétreo sobre el que se sitúa el Monasterio (y que dada la excesiva beatería que se veía por aquí nos preguntábamos si como en el pueblo de Oberwesel en el Rin, no serían “doncellas convertidas en piedras”).

El caso es que con menos encanto del que pensábamos encontrar (¡¡que bien hicimos en visitar Ebermunster!!), salimos de Sainte Odile y seguimos por los Vosgos, por la carretera D426 que, pasando por los puntos panorámicos de Le Honwald y Neuntelstein, sigue dirección al Champ du Feu, un lugar en el que según la Guía se encuentra una “meseta denudada” a 1.099 mt. de altitud, y en la que, además de pistas de esquí, hay una Torre Belvebere, construida por el Club Vosguien, desde la que se obtienen magníficas vistas sobre las llanuras de Alsacia, los Vosgos, e incluso la Selva Negra.

Cuando llegamos, a las 12:57, después de pasar por parajes verdaderamente bonitos, nos encontramos con lo que anunciaba, “una meseta desnuda” en la que no había nada, bueno si, la Torre estaba, pero en ruinas e impracticable. En un Cartel se indicaban los telesillas y otras instalaciones, pero no se ve absolutamente nada de nada. Así que nos marchamos.

Volvimos a bajar, esta vez por la D214, por donde siguen los paisajes preciosos entre bosques, y nos encontramos en Ottrott, otro sitio bonito de verdad, para después, pasando de nuevo por Obernai, y siguiendo por la D35, pararnos a comer algo en Heligenstein, otro pueblo de la Ruta del Vino. No llegamos a adentrarnos, nos quedamos en un área de descanso en la carretera, pero vimos un cartel que indicaba que la especialidad vinícola de este lugar es el Klevener Rossé. Tenemos justo enfrente una de los muchísimos Cruceros que jalonan estos caminos. Por lo que leímos, cuando Alsacia pasó a formar parte de Francia en el siglo XVII, el protestantismo era muy frecuente en la región, por lo que se colocaron muchas de estas cruces para recordar la reconversión al catolicismo. Del mismo modo, cuenta la Guía, que tras la 2ª Guerra Mundial, todos los pueblos de Alsacia, pusieron el nombre de General de Gaulle a una de sus calles principales, sobre todo a aquella que estuviese orientada hacia la cercana frontera alemana.

Después volvimos a pasar por Barr, Andlau e Itterswiller, y nos reafirmamos en lo dicho sobre estos bellos pueblos. Pero ahora vemos otros por los que antes no pasamos y nos siguen admirando, aún desde el coche: Chatenois o Kintzheim (no confundir esta ciudad con Kientzheim que está al ladito de Kaysersberg), con el Castillo Willeim. Pero también lugares como Saint-Hypolite o Bergheim, en el que ya no nos resistimos y nos paramos a recorrer. A las 16:00 parábamos en la Plaza Principal, desde donde ya se ven preciosísimas casas entramadas, una Fuente, el Ayuntamiento, y muchas, muchísimas flores.

Queremos parar de nuevo en Riquewhir y a las 17:30 (km.3223,3) estamos ya en el Parking, que sigue tan lleno o más que el otro día. Y después de dar una vuelta, que nos llevó más lejos que el otro día, por calles aún más separadas del centro, compramos vino en la misma tienda. Se trata de la Bodega Ernest Preiss (www.ernest-preiss.com ), en Le Passage, y las botellas que compramos, unas Pinot Blanc 2004.

Nuestra siguiente ocurrencia ha sido la de acercarnos hasta Eguisheim y dormir esta noche en el maravilloso Camping que vimos en nuestra anterior visita. Con ese propósito seguimos bajando por la Ruta del Vino, no sin dejar de admirar el paisaje sosegado que ofrecen las innumerables viñas al pie de las verdes colinas jalonadas de Castillos. ¡¡Realmente este paisaje es arrebatador!!

Pero cuando llegamos a Eguisheim nos llevamos la desagradable sorpresa de que el Camping ¡¡¡está completo!!! Otra vez los estragos de la segunda quincena de Julio, pero ahora nos apena muchísimo, pues ya nos las prometíamos tan felices acercándonos al bonito pueblo por la noche. La muchacha que atendía el Camping (Camping Les Trois Chateaux www.eguisheimcamping.fr ) nos recomienda uno en la ciudad de Wihr-au-Val, pero el disgusto ya lo tenemos. Nos acercamos de todas formas hasta el pueblo para recorrerlo por última vez y volvimos a fotografiarlo. Por cierto que nos hemos traído un par de números de teléfono de casas entramadas de colores que se venden, por si acaso ¡¡¡quien sabe!!! ¿Acaso no hemos comprobado que los sueños se cumplen?

Aun nos apenó más no poder quedarnos cuando en una de sus plazas, abarrotada con un encantador Restaurante lleno de mesas decoradas, vimos la actuación musical de un grupo folklórico que animaba a los comensales ¡¡¡que penaaaaaaaa!!!

Pensando que a lo mejor en el Camping que nos recomiendan pasaría lo mismo con las plazas, nos arriesgamos a tratar de llegar al de Turckheim, que al menos sabemos que tiene un Área de Pernocta a la puerta, y en caso de estar lleno, podíamos utilizarla. Llegamos a las 20:35 (km.3254,7) ¡¡¡la oficina ya estaba cerrada!!! No sabemos si había plazas o no, pero tampoco podíamos averiguarlo. Tras unos momentos dudando si quedarnos o no en el Área (ya había alguna AC allí), al final tomamos la decisión de acercarnos a Wihr-au-Val pues no estaba lejos desde Turckheim, apenas 8 km, y siempre podríamos volver.

El camino por la D10, mucho más allá de donde habíamos llegado anteriormente, fue precioso, y más a esta hora del atardecer cuya luz siempre ofrece mejores vistas. Cuando llegamos a las 21:10 (km.3262) al Camping La Route Vert, de Wihr-au-Val, nos enteramos que toda esta zona, que habíamos visto llena de hoteles, casas de vacaciones, restaurantes y mucha animación turística, está enclavada en uno de los parajes más bonitos de los Vosgos franceses, el Valle de Munster.  El Camping además, está en el mismo pueblo, es muy bonito, muy cuidado y con parcelas amplias, aunque no es muy grande, y los servicios y lavabos están muy limpios. Estamos encantados con el sitio, y ha sido ¡¡¡el más barato de todos!!! Para celebrarlo nos fuimos por la noche a una Pizzería que hemos visto justo enfrente del Camping, donde hemos probado, al fin, la famosa Tarte Flambée alsaciana, que estaba buenísima.

24-07-2008 JUEVES

Nos levantamos hoy con buen ánimo pero ya con la mente puesta en que se nos acaba el viaje. Hemos decidido hacer una última visita en los Vosgos, el Balon de Alsacia, y después bajar hasta Thann, para coger la Autopista de vuelta a casa.

A las 11:15 salimos y seguimos por la D10 con dirección Munster. Por el camino seguimos viendo que esta zona es preciosa y con mucha animación. También con varios Campings como los que vemos a la altura de Gunsbach y Munster. Por cierto que esta ciudad tiene una pinta estupenda, con una Iglesia preciosa y un especial Monumento a las Victimas de la 2ª Guerra Mundial. Vemos más Campings en Luttenbach y en Mittlach. Definitivamente esta zona es también un sitio muy visitado del que habrá que tomar nota.

Al pasar por Metzeral lo hacemos por una calle toda rodeada de serbales con sus rojos frutos que va a desembocar en una preciosa iglesia. Seguimos encontrando unas vistas magníficas en todo el recorrido. A partir de Sonderach empieza el puerto de la carretera D27. Una cosa que no había dicho antes es que en todos los recorridos que hemos realizado por los puertos de los Vosgos siempre nos hemos encontrado numerosos ciclistas. Ahora empezamos a verlos de nuevo, pero es que en esta ruta ¡¡¡hay centenares!!! Su esfuerzo es digno de admiración porque las subiditas y curvas son de impresión, y aún tienen más nuestra absoluta rendición, cuando les vemos de cerca y nos encontramos con gentes (hombres y mujeres) que ya han sobrepasado con creces los 55 o 60 años ¡¡¡impresionante!!!

A las 11:56 paramos en el Col du Platzerwasel, para admirar los paisajes que se divisan desde aquí. Un poco mas adelante nos volvemos a parar en otro sitio y nos damos un corto paseíto por lo que se indicaba como Col du Hahenburnnen, desde arriba se veían más sendas y caminos. Esta zona la llaman “De las Crestas” y hay señales por todas partes de los lugares hasta donde se puede ascender, con sus correspondientes aparcamientos. Tampoco faltan los Restaurantes, Hoteles y Casas de Vacaciones. Pero más adelante aún, encontramos Markstein, un auténtico lugar de vacaciones, tanto en verano como en invierno. Es una Estación de Esquí, desde donde parten telesillas y donde se encuentran, además numerosos Parking, Hoteles y Restaurantes, así como tiendas de recuerdos. Hay muchísima gente, y muchas ACs, porque toda la zona de los telesillas está habilitada como zona de juegos infantiles con camas elásticas, y un gran tobogán al que se llega en los telesillas y baja zigzagueando hasta la base. También desde aquí parten muchas sendas y caminos, uno de los cuales llega hasta un lago que se ve al fondo de un valle, a apenas 4 km. ¡¡¡esto es impresionantemente bonito!!!

LE GRAND BALLON

Desde Markstein se ve la señal que indica la carretera hacia el Gran Ballon por la D431 y después de admirar el sitio un ratito más, nos encaminamos hacia allí. A las 12:54 estábamos aparcando en los Parking del Ballon. También aquí hay muchísima gente y está estupendamente habilitado, con Bares, Restaurantes y Hoteles, así como tiendas de recuerdos y un puesto de venta de productos artesanales hechos de miel atendido por un simpático alsaciano que consiguió que comprásemos algunos productos.

El Grand Ballon está situado en la cumbre más alta de los Vosgos a 1.424 mt. de altitud. Desde el aparcamiento anuncian 100 mt. hasta la cumbre, pero hay más, casi seguro (hay también un acceso para bicicletas). Vemos a mucha gente que sube y baja por el camino de ascenso, pero al ir a empezar veo que es un camino con muchas piedras y muy empinado, así que nos cambiamos de calzado, poniéndonos nuestras zapatillas de montaña y yo tomo mis palos. Después de una subidita maja, no demasiado difícil, pero que a mi me resulta casi imposible sin los palos, llegamos a la cumbre.

La perfecta esfera del Radar de Claude Vasconi que esta en la explanada de la cumbre no es la que da nombre al sitio. Parece ser que el nombre de “Ballon” procede del dios céltico “Bell”. Desde este punto se puede admirar un panorama espléndido, hasta los Alpes en tiempo claro, dicen, aunque nosotros disfrutamos de un día magnífico y no los vimos. Una mesa de orientación alrededor del Radar permite conocer los nombres de las cumbres circundantes. Desde aquí hay muchas sendas para realizar recorridos por los alrededores, unos más largos que otros, pero con un mínimo de una hora. Detrás del Radar, se encuentra la explanada que da hacia el Paso de Amic, cuyo nombre se debe a un Capitán que murió aquí durante la Batalla de Viel-Armand durante la 1ª Guerra Mundial. Un monumento recuerda a los más de 30.000 soldados fallecidos en este lugar.

Bajamos por el mismo camino y a las 14:15 salimos ya de estos bonitos parajes. Cogemos enseguida la D31bis con dirección Thann.

THANN

www.ot-thann.fr

A las 14:45 (km.3321,3) paramos en el SuperU de la ciudad porque necesitamos comprar algunas cosas para el camino de vuelta y repostar Gas-oil (39,44 l. a 1.399 E = 55.02 E).

A las 15:31 estamos estacionados en el Área de Pernocta para ACs de Thann, en pleno centro y sombreada, al lado de un riachuelo y con baños. Las ACs siguen llegando y antes de marcharnos de allí ya estaban todas las plazas ocupadas. Antes, nos dimos un corto paseo por esta ciudad en la que, desde la llamada Torre de las Brujas, resto de las antiguas fortificaciones, se inicia la Carretera de los Vinos de Alsacia, y un cartel y una exposición lo certifican.

Thann, que se encuentra en la entrada del Valle del Thur, fue la sede, en el siglo XIII del Castillo de Engelbourg, que hoy en día está en ruinas y solo conserva una parte de un Torreón circular que, al estar caído sobre su flanco, recibe el nombre de “Ojo de la Bruja”. Es visible desde el pueblo, pero para llegar a él hay una subida de 20 min. En el siglo XIV muchos peregrinos acudían a Thann a venerar la Reliquia de Saint-Thiebaut lo que hizo que se construyese una Iglesia Abacial cuyas obras duraron hasta el siglo XVI. El resultado fue un Templo especial, pues se utilizó arenisca roja y arenisca amarilla (la gran cantidad de polución en forma de manto negro que la cubre casi por completo hace difícil ver el contraste). Un refrán dice que “el Campanario de Estrasburgo es el más alto, el de Friburgo-en-Brisgau el más grueso, y el de Thann el más hermoso”. De verdad que resulta impresionante por la gran cantidad de esculturas y filigranas que presenta, pero es una de las iglesias más ennegrecidas y estropeadas que hemos visto y que merece una pronta restauración.

El Pórtico de entrada es una maravilla por la gran cantidad de esculturas que tiene, unas 150 escenas, con más de 500 personajes. En el interior, una Escultura de Saint-Thiebaut recuerda la veneración a este Santo, así como la que existe en la Fuente que hay en el exterior, frente al Templo. Esta ciudad no tiene apenas casas entramadas, y no posee el encanto de los pueblos alsacianos, pero cuenta con la curiosidad de ser el origen de la Carretera de los Vinos, la Ruta más famosa de Alsacia. Y es en esta ciudad donde nosotros la concluimos.

A las 18:00, y con 28º de temperatura, salimos de Thann para buscar la Autopista A36 dirección Belfort, que tomamos a las 18:12 (km.3340) y que nos llevará a casa. No terminamos solo nuestro periplo alsaciano, sino todo nuestro viaje.