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8月23日

EL RIN

 

EL PADRE RIN

 

El Rin (en alemán, Rhein) es uno de los ríos más importantes de Europa. Nace en el este de Suiza por la confluencia del Vorderrhein y del Hinterrhein, cerca de la ciudad de Chur, y fluye durante unos 1.320 km casi siempre en dirección noroeste, a través, o bordeando, Austria, Liechtenstein, Francia, Alemania y los Países Bajos, hasta su desembocadura en el mar del Norte.

El Valle Central (o Medio) del Rin transcurre entre Maguncia y Bonn, y en el tramo entre Bingen am Rheim y Coblenza (unos 65 km.), atraviesa la Montaña de Pizarra Schiefergebirge, donde en el transcurso de millones de años, el Rin ha labrado una garganta de 200 a 300 mt de profundidad con grandes tajos que dividen el macizo. Este tramo fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en junio del 2002, por ser un conjunto único que asocia un patrimonio geológico, histórico, cultural e industrial importante. El área protegida abarca unas 27.250 ha. y se completa con una “area de respeto” de unas 34.680 ha.

Por el volumen de mercancías transportadas por el río (es navegable durante 883 km. entre Basilea y el Mar del Norte) y el número de pasajeros que lo utilizan, el Rin es una de las vías fluviales comerciales interiores más importantes del mundo.

Desde la Convención de Mannheim de 1868, el Rin está considerado una región de “aguas internacionales” desde el último puente de Basilea hasta el Mar del Norte, asegurando así a Suiza un acceso libre al mar. La sede de la Comisión Central para la Navegación del Rin está en Estrasburgo y fue fundada en 1815.

El nombre de Rin es de origen celta y significa fluir (como en griego antiguo “rhein”). Los romanos lo denominaban Rhenus, fue para ellos una vía importante de comunicación y constituyó, durante mucho tiempo una parte de su frontera septentrional (junto con el Danubio). Los habitantes de los valles renanos aprendieron de ellos a construir fortificaciones y a cultivar viñedos en las laderas soleadas.

En los últimos años del Imperio Romano, en una noche de diciembre del 406, suevos, alanos y vándalos cruzaron el río helado a la altura de Maguncia, asolando la Galia y desparramándose por el Imperio Romano Occidental. El Rin entró así a formar parte del mundo germánico que lo denominó Vater Rhein (Padre Rin). En total 32 reyes y emperadores alemanes recorrieron el Rin desde Francfort, el lugar de su elección al trono, hasta Aquisgrán, donde se celebraba la ceremonia de coronación.

Los patrones de barco y comerciantes que durante la Edad Media surcaban el río con sus mercancías, sufrían los atracos de cuadrillas de salteadores de caminos, lo que hizo que se construyeran numerosos castillos para su defensa. Sin embargo los señores de los castillos exigían en contraprestación el pago en metálico de grandes tributos. A estos impuestos arbitrarios se añadían los derechos de tránsito otorgados por el emperador a los cuatro Príncipes Electores Renanos en concepto de feudo. Esto obligaba a los comerciantes a prestar retribuciones en diez puestos de recaudo diferentes sólo en el tramo del Rin entre Bingen y Coblenza. En el siglo XIII el emperador Rodolfo de Habsburgo restableció el orden y los castillos contribuyeron a garantizar la seguridad de las poblaciones colindantes sin el cobro abusivo de impuestos. Con el tiempo, los nobles trasladaron sus residencias a confortables palacetes en los valles y muchos castillos se convirtieron en ruinas. Solo algunos fueron transformados en fortalezas.

Hasta la Guerra de los Treinta Años, la zona tuvo una importancia notable como región vinícola, sobre todo Bacharach, importante mercado de este producto. A partir del siglo XVII el Medio Rin fue permanentemente campo de luchas, tradicionalmente por invasiones de Francia. Muchos de los castillos fueron destruidos en el conflicto de 1688-1692.

El viaje de Goethe por el Rin en 1774 marcó el comienzo de la Época Romántica. Esta zona es considerada la auténtica sustancia de los Castillos Románticos alemanes y muy pocas regiones en el mundo tienen una historia tan densa y auténtica. La Canción de los Nibelungos que data del año 1200, cuenta que el sombrío Hagen de Hunsrück, hundió aquí el Tesoro de los Nibelungos. La zona llegó a caer en la órbita francesa hasta que la rescató Prusia en el siglo XIX y el valle fue asociado románticamente al esplendor de Alemania. Muchos castillos y fortalezas se preservaron desde entonces.

Tras el fin de la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles especificó la desmilitarización indefinida de Renania (los territorios situados entre la frontera francesa y el Rin, más una franja de 50 km. al este del río) que quedaría ocupada por tropas aliadas durante 15 años, hasta 1935 (tras el Tratado de Locarno, las tropas aliadas se retirarían de Renania en 1930). Esta clausula creó mucha amargura en Alemania y se considera una de las causas de la Segunda Guerra Mundial. La reocupación y militarización de Renania por parte de la Alemania nazi (1936) incrementó la popularidad de Adolf Hitler en Alemania.

 

Millones de turistas visitan año tras año los románticos paisajes de la comarca del Rin Medio, en la que se concentran, especialmente entre Rüdesheim y Coblenza, más castillos y fortalezas que en ningún otro lugar sobre la tierra. Y este verano nosotros estuvimos allí.

 

7月2日

VATEL

VATEL

Director: Roland Joffe

Guión: Jeanne Labrune

Música: Ennio Morricone

Intérpretes: Gerard Depardieu (François Vatel); Uma Thurman (Anne de Montausier); Tim Roth (Marqués de Lauzun ); Timothy Spall (Gourville); Julian Glover (Príncipe de Condé); Julian Sands (Luis XIV); Murray Lachlan Young (Philippe de Orléans); Hywel Bennett (Colbert); Richard Griffiths (Dr. Bourdelot);  Arielle Dombasle (Princesa de Condé).

Año: 2000

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La película escogida para ilustrar el tema de la Vida Cortesana ha sido “Vatel”, un filme en el que se narran los festejos organizados por un noble francés, el Príncipe de Condé, para recibir en su Palacio de Chantilly al mismísimo Luís-XIV, el “Rey Sol”. El maestro de ceremonias del Príncipe es François Vatel, un hombre sencillo, organizado, fiel a su señor, y un especialista en la preparación de toda clase de manjares y  festejos. Su fama está absolutamente justificada y su nombre llega a oídos del propio Monarca, quién impresionado por toda la magnificencia y lujo que se le ha preparado, quiere llevarse a Vatel consigo para que ejerza su oficio en el Palacio de Versalles. Es un duro golpe para Vatel, muy apegado a su gente, su clase y su casa, pero en el juego de intereses que se pone en marcha alrededor de la visita de la Corte, todo está permitido. Toda la acción se desarrolla durante las tres jornadas que siguieron a la visita real a Chantilly, que se produjo el 10 de abril de 1.671.

La importancia de la Corte y del comportamiento ideal del auténtico cortesano fue el tema que Baldassare Castiglione (1478-1529, diplomático y escritor italiano, nacido en Casatico, cerca de Mantua) eligió para su libro “El Cortesano (“Il Libro del Cortegiano”), obra dialogada escrita en 1528 en Mantua, sobre la Corte Ducal de Urbino, la corte exquisita por excelencia del Duque Federico de Montefeltro. El Palacio Ducal de Urbino (construído según un proyecto de Luciano Laurana, entre 1466 y 1472), fue durante el siglo XV el centro de reunión de importantes personalidades italianas y europeas y el lugar donde se pusieron en práctica toda clase de juegos cortesanos, desde pantagruélicos y exquisitos banquetes, a lances amorosos, pasando por la conversación amena, música, pintura, mecenazgo e incluso intrigas palaciegas. Toda Europa se vio invadida por esta forma de enterder las relaciones entre la nobleza, las altas esferas eclesiásticas y los allegados al Príncipe o Monarca.

De todas las cortes europeas que imitaron esta forma de vida, la más fastuosa y la que mejor llegó a reflejar el lujo y la opulencia, fue la francesa de Luís-XIV, a quien se le llegó a conocer como “El Rey Sol”.

Luis-XIV, rey de Francia entre 1643 y 1715,  y a quien Mazarino instruyó en las costumbres de la Corte, la guerra y el arte de reinar, impuso el absolutismo francés emprendiendo una serie de guerras con el fin de dominar Europa. Su reinado, el más largo de toda la historia europea, se caracterizó además por un gran desarrollo de la cultura francesa. El conjunto de rebeliones en contra de la monarquía que tuvo lugar entre 1648 y 1653 (La Fronda) convenció a Luis-XIV de la necesidad de imponer orden, estabilidad y reformas en Francia, además de provocar en él una profunda desconfianza hacia la nobleza. Pero en una Francia de amplia tradición aristocrática, donde el Rey era un noble que requería un trato continuado con otros nobles, el ceremonial cortesano permitió poner a los nobles enteramente al servicio del monarca.

Para instalarse con su Corte, Luís-XIV mandó ampliar el pequeño Château (1624-1626, construido para Luis-XIII) de Versalles en 1661. Sus principales arquitectos fueron Louis Le Vau y su sucesor, Jules Hardouin-Mansart. En 1668 comenzó una segunda fase de las obras, que incluyó el edificio original en el seno de un nuevo conjunto, organizado alrededor del patio real. Los jardines fueron realizados por el paisajista André Le Nôtre. En 1678 comenzó la tercera fase de la construcción, en la que tomaron parte cerca de 30.000 obreros y artesanos, y que duró más de una década. El Rey, su Corte y los distintos departamentos del gobierno lo ocuparon en 1682.

Este es el mundo que Roland Joffe quiere reflejar en su película. La Corte de Luís-XIV de Francia que se traslada al Castillo de Chantilly, residencia del Príncipe de Condé, donde es agasajado con todo el fasto que la ocasión merece. Las fiestas durarán tres días y tres noches y como mínimo deben ser incréiblemente brillantes. Para asegurarse el éxito, François Vatel se pone al mando de un ejercito de sirvientes que trabaja incesantemente para sorprender, maravillar y satisfacer los deseos del Rey. Vatel diseña fiestas temáticas, con menús extraordinariamente elaborados y espectáculos teatrales, todo ello para el disfrute real.

El movimiento constante de la cámara (interesantes tomas de los pies acelerados de Vatel), ofrece el necesario tono de tensión que se vive en la ficción. El Diseño de Producción es extensísimo, con una gran cantidad de extras y de ambientes, que resultan cuanto menos digno de ser destacable, ya que la película se desarrolla en un solo escenario, el Palacio de Chantilly. Pero la maestria de la Dirección Artística (recibió una nominación al Oscar) nos lo amplia con una sucesión de visitas al interior del Palacio, a las cocinas, al exterior, a los jardines, a los distintos escenarios, a la habitación de Vatel... Al final se tiene la sensación de haberse paseado por muchos más escenarios de los que se quiere hacer disfrutar al Rey en la trama de la película. Esta sensación de realidad se consigue además con un magnífico vestuario y unas impecables actuaciones.

La Corte fue mucho más que el lugar de residencia de los Reyes, su familia y su cohorte de allegados y nobles. Fue un centro de gobierno del reino, donde se dirimian cuestiones de todo tipo, y sobre todo, donde se fraguaban alianzas y se gestaban animadversiones. Fue también el reflejo de una sociedad jerarquica que se resistía a abandonar un status feudal y el orden estamental vigente. La nobleza de Corte se situó por encima del resto de la nobleza y ejerció un poder omnipresente por el simple hecho de encontrase en la órbita regia.

Luís-XIV supo mantener un equilibrio entre la “nobleza de Toga” y los nobles de rango superior, lo que le permitió fortalecer su posición y mantener a la nobleza entera dependiente de las decisiones reales. Versalles fue utilizado por Luís-XIV como escenario permanente donde mostrar la “imagen del Rey”. Una imagen magnificada que incluso podía verse en el techo del palacio. Fue mucho más que el símbolo de su poder, fue un medio para extender su personalidad, para mostrarla, para autopromocionarse a todos cuantos se acercaban a Versalles. Norber Elías, en su obra “La Sociedad Cortesana” lo define muy bien al recordar la afirmación de Ranke: “se diría que todos renuncian a ser algo por sí mismos; son algo por cuanto se relaciónan con el Rey”.

De esta forma en el filme “Vatel” se nos muestra a un Príncipe de Condé preocupado por el “reflejo” que quiere mostrar al Rey en su visita. Quiere afianzar su posición, pero para ello tiene que mostrar que disfruta de una buena posición. Es un juego de ilusiones, un juego de espejos, de reflejos. Es un momento personal importante para el anfitrión porque espera aumentar sus menguados ingresos si el Rey queda satisfecho con su visita y le nombra capitan del ejército que se prepararía si Francia entrara en guerra con Holanda. Todo depende de la recepción que se le ofrezca, del “brillo” con el que se obsequie al Rey, de la imagen de cercanía al monarca que se desprenda entre los cortesanos que le acompañan, todo depende de la organización de los festejos, todo depende de Vatel.

La trama, como se ha dicho, se sitúa en el año 1.671, cuando la guerra con Holanda parece inminente. En efecto, en 1.672, un año después de los acontecimientos de la película, Francia lanzó un ejército contra las Provincias Unidas, dando así comienzo a la denominada “Guerra de Holanda”. Durante seis años los holandeses, con la ayuda de España y del Sacro Imperio, rechazaron los ataques franceses, pero aunque los tratados firmados en Nimega (1678 y 1679) no le proporcionaron los territorios españoles en los Países Bajos, concedieron a Luis-XIV la región del Franco Condado y más fortalezas en Flandes.

También la política interna alcanzaba un punto crítico. Al mismo tiempo que sus ejércitos combatían a los protestantes holandeses, Luis-XIV negaba la libertad religiosa a los protestantes de Francia (Hugonotes) y reforzaba el control sobre el clero católico. El enfrentamiento religioso culminó en 1685 cuando el Rey revocó la carta de libertades de los Hugonotes, el Edicto de Nantes.

Nada es lo que parece en una Francia que se afianza como primera potencia europea. Nada es lo que parece en una corte de intrigantes. Es significativo que el hombre que se muestra en la película como aparentemente menos fiable de todos los cortesanos, el hermano del Rey (perseguidor de jovencitos, lujurioso, alocado, ególatra...) sea precisamente quien comprenda mejor la escalada de violencia que está a punto de desencadenarse en torno a Vatel (a causa de su amor por  Anne de Montausier, dama de la reina, y cortejada sin éxito por el Marqués de Lauzun), y que sea únicamente el Principe de Orleans quien le proteja de esa inquina. Resulta cuanto menos curioso que sea un personaje tan veleidoso como éste el único que en el filme, reconozca la nobleza de corazón de Vatel, el valor de sus rectos principios, la entereza de sus actos. Mientras, y en contraposición, la figura a la que Vatel profesa una fidelidad a toda prueba, el Príncipe Condé, es quien cede a la mayor de las vilezas, entregando la vida de Vatel al Monarca tras jugárselo a una partida de cartas. Todo sigue siendo un juego de espejos. El peor no lo es tanto, el mejor comete la más oscura de las maldades.

Lo que pone en evidencia este manejo turbio de las relaciones personales, son las razones ocultas que todos los personajes llevan consigo. La primera de ellas es la guerra que se prepara. El Rey necesita contar con gentes como Condé, pero sabe que éste espera un alto precio a cambio. El Príncipe Condé está arruinado, necesita complacer al Rey y no duda en entregarle a Vatel, su más fiel servidor. El Marqués de Lauzon quiere obtener los favores de Anne de Montausier, y para ello pone en marcha la mejor de sus cualidades, la de un artero observador. Encuentra el amor oculto por Vatel y se aprovecha de ello para forzar a la joven a sucumbir a sus pretensiones. El propio Luís-XIV, utiliza los encantos de la dama de Montausier, para poner en evidencia al resto de sus favoritas.

Todo es un juego de espejos, pero el único que puede mirarse en él con la convicción de verse únicamente a sí mismo es Vatel. La Corte es cruel, “comparado con ella, la guerra con el holandés parecerá un juego”, dice Luís-XIV. Vatel tiene una función en ella: crear, asombrar, buscar lo absoluto, lo sublime, lo perfecto. Pero no forma parte de ella.

Vatel es minucioso, sencillo, cortés, campesino, fiel. Ama la belleza y por ese amor es capaz de crear las más bellas lámparas con calabazas y la más afamada crema Chantilly. Es capaz de amar la naturaleza y los bellos colores de los pájaros. A su alrededor sin embargo reina la fealdad de la ignominia, y el engaño y la ignorancia derivadas de la sumisión. Es significativa la escena en la que Vatel, que tiene dos loros, los  sacrifica para salvar los pajaritos de Anne de Montausier, cuando el médico del Príncipe de Condé quiere requisarlos para, con sus órganos, calmar el dolor de gota del Príncipe. Vatel sabe que es un sacrificio inutil, pero lo hace.

La Corte es el mayor medio de promoción política, social y económica de toda Francia. La concesión de honores y títulos, la proximidad al entorno del monarca, tienen sin embargo un precio, conllevan un sacrificio de órganos, una sumisión, una servidumbre, una traición...

 

AlmaLeonor 

EL OFICIO DE LAS ARMAS

EL OFICIO DE LAS ARMAS

 

Director: Ermanno Olmi

Guión: Ermanno Olmi

Fotografía: Fabio Olmi

Música: Fabio Vacchi

Intérpretes: Cristo Jivkov, Sergio Grammatico, Dimitar Rarchkov, D. Tenekevjieva

Año. 2002

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En “El Oficio de las Armas”, filme que se ha escogido para ilustrar el tema de “La Italia de Maquiavelo”,  se desarrolla un pedazo de esa Historia de Italia, y por ende, de Europa entera. Concretamente el episodio en el que Giovanni de Médicis, capitán de las tropas pontificias, es herido de muerte en una batalla mantenida contra los lansquenetes alemanes del Emperador Carlos-V en su avance sobre Roma en 1.526, y que acabarán protagonizando el famoso “Sacco de Roma” de 1.527.

La Guerra italiana del siglo XVI fue una guerra moderna, enmarcada en la nueva concepción que del Estado nacía en Europa y en la que se pusieron en juego nuevas formas militares, nuevas armas, nuevos sistemas de reclutamiento. Pero también fue una guerra “vieja”, una guerra de herencias dinásticas, de enfrentamientos cortesanos, de disputas familiares, de fidelidades y traiciones personales. Fue un enfrentamiento entre Habsburgos y Valois, entre la hegemonía hispánica y el poder papal, entre la aparición de los intereses políticos de los Estados y los económicos de las familias más poderosas del continente. El escenario también fue más amplio y complejo que el de las anteriores guerras italianas, ya que comprendió buena parte del sur de Europa: Norte de Italia, este de Francia, sur de Flandes…Fue una guerra en la que el oficio de la guerra, de las armas, se puso a prueba, y en la que no salió ganando.

Europa ya no es la misma que la que había permanecido dormida durante la Edad Media. Francia se ha convertido en un gran Estado, un Estado que avanza hacia el este acaparando territorios e intereses de un Imperio acosado en todos sus flancos. La política Imperial siente el peso del fracaso, un fracaso que está a punto de desmembrar el Imperio (aún faltará algún tiempo) porque los Estados se conforman ahora bajo intereses económicos y bandos religiosos, que trascienden la idea de un Imperio Cristiano. En realidad, a lo que se asiste en estos primeros decenios del siglo XVI es a un enfrentamiento entre las viejas ideas medievales y los nuevos intereses modernos.

Italia juega un papel preponderante en esta lucha. Punto estratégico crucial de la política de influencias de Francia, España, el Imperio y el Papado, fue durante siglos, y lo seguirá siendo en el futuro, el crisol donde se fraguarán los Estados y las fronteras de Europa. Controlar Italia es controlar Europa, y en una península totalmente fragmentada en pequeños Estados, Republicas y Señorías, la guerra militar se decide, en muchas ocasiones, en los salones de la guerra diplomática.

Florencia, Nápoles, Milán, Mantua, Venecia, Ferrara… todos los Estados italianos tienen una baza que jugar, y todos ellos ponen en marcha los poderosos resortes de sus lazos familiares, alianzas y acuerdos para obtener el máximo partido. Los Estados Pontificios, con su posición geoestratégica y su poder espiritual mundial, será quien marque el ritmo de los acontecimientos, según la facción a la que pertenece el Papa elegido.

Tras el Tratado de Noyon de 1.516, que puso fin a una de las fases de la larga guerra de Italia por el control de Nápoles, Francisco-I, el Rey francés, va a aliarse con lo turcos en contra del Emperador, Carlos-V (el Estado francés incluso se aliará con los protestantes posteriormente). Este acercamiento de Francia a la secularización de la política va a suponer que el Imperio se alce con la supremacía en la defensa de la cristiandad. Francia necesitará controlar Italia y para ello cuenta con las, débiles pero efectivas, alianzas de Florencia primero y Nápoles después. Carlos-V, cuenta, según el momento, con los Estados Pontificios y su unión dinástica con algunas de las familias más influyentes de la península italiana.

El escenario está servido. La diplomacia se pone en marcha. Las más modernas en estos momentos son las del Vaticano, Venecia y el Imperio Español. El embajador no es sólo un hombre enviado a parlamentar, es también un político, un hábil economista y sobre todo un espía. El sistema moderno de relaciones internacionales está naciendo en estos momentos, y no tiene nada que ver con el sistema vigente en la pasada Edad Media. Pero en este mundo nuevo, ¿Dónde queda situado el “Oficio de las Armas”?

Es a esta pregunta a la que parece querer dar respuesta el director italiano, nacido en Bérgamo en 1.931, con su película del mismo título. O tal vez no. Tal vez solo quiera hacernos reflexionar con una pregunta sin respuesta posible. Al menos un respuesta no mostrada en el filme.

El argumento se desarrolla en Italia, a partir de 1.524, en las orillas del Po. Los alemanes de Carlos-V quieren llegar a Roma y avanzan costosamente por un territorio en el que saben cuentan con aliados y enemigos, pero en el que están presentes también la intriga y el engaño. Pretenden controlar el Paso de Nicolopo, y reciben ayuda de la familia D’Este, quien les proporciona, en una operación secreta, las armas de artillería con las que derrotar a las tropas pontificias, al mando de Francesco de la Rovere. Giovanni de Médicis, conocido como “Juan de las Bandas Negras”, es nombrado por su tío, el papa Clemente-VII capitán de las tropas que se unen contra el Emperador, al darse cuenta de que los pontificios avanzan más lentamente que los luteranos. Giovanni de Médicis es herido gravemente en batalla, y acaba muriendo envuelto en la leyenda. Los lansquenetes lograrán pasar finalmente el río Po por Ostiglia.

Olmi pretende ofrecer no solo una interpretación histórica de los acontecimientos narrados, de ese momento histórico concreto, sino que también nos muestra una explicación casi metafísica sobre la guerra. Compara las dos formas de entender la guerra, la antigua medieval, y la moderna, que en ese momento se está desarrollando en Italia, pero también va más allá al representar, en una expresión cinematográfica de “tempo lento” (que recuerda a los filmes japoneses, o los más clásicos italianos de postguerra), la guerra “en abstracto”, la guerra como verdugo y víctima de sí misma, como infinita espiral de violencia, cuya inutilidad queda manifiesta con todas y cada una de las muertes que causa. ¿Por qué la guerra? Parece querer preguntarse Olmi al escoger la muerte de uno de los hombres más admirados en su época, Giovanni de Médicis, como protagonista de su obra. Tal vez, con las imágenes casi fantasmales de sus secuencias, y con unas escenas que podrían calificarse como pictóricas, más que cinematográficas, lo que Olmi quiere expresar es la voluntad de una utopía.

Una de las escenas finales de la película pide renunciar a la artillería como forma cruel de cualquier contienda. Resulta cuanto menos paradójico que Olmi haya querido enfatizar tanto el poder de la diplomacia en este conflicto, al menos tanto como para equiparar las consecuencias de las alianzas y traiciones a las consecuencias crueles de una explosión de artillería. Si la diplomacia puede causar ese efecto, si la artillaría puede causar ese efecto ¿Dónde queda situado el “Oficio de las Armas”?

Los hombres también son objeto de estudio en el filme de Olmi. El ideal del perfecto príncipe-caballero, el sentido del honor, la fe, los mercenarios, los manejos políticos, la nobleza y cortesanos italianos. Todo ello pasa por el ojo crítico del director, mostrándose como acompañamiento y comparsa a la verdadera protagonista de la película que es la guerra. La fe al servicio de la guerra, las alianzas al servicio de la guerra, el Príncipe al servicio de la guerra… Quizá una de las escenas más emotivas y de estética más contemplativa aún que el resto del filme, sea la que muestra a la mujer y al hijo de Giovanni de Médicis, mientras éste lee las cartas que la primera le envía. Son escenas de recogimiento, de interioridad, escenas familiares aunque no ajenas a la guerra que se está desarrollando en otro punto, y que recuerdan aquello por lo que un jefe de Estado (al menos el dibujado por Maquiavelo) lucha: Por su patria, por el honor de su familia y por su religión. Pero sobre todo, por su condición de Caballero, de elegido, de distinguido con la “virtus” que hace de él un auténtico Príncipe.

La ambientación es exquisita. Los Palacios italianos muestran hasta los más mínimos detalles del lujo cortesano de las cortes de Ferrara, Mantua, Montferrato… En contraposición los escenarios naturales, que son fríos, con una niebla perenne, inhóspitos parajes… la guerra en contraposición a la vida cortesana. Esta bellísima puesta en escena fue equiparada por los críticos al nivel de la filmografía experimental de Rossellini, Rohmer, Bresson o Feyder y avalada por numerosos premios: Nueve premios David di Donatello en el 2002 y seleccionada para el Festival de Cannes del mismo año. Un palmarés a la altura de un director que ya había acaparado un premio en uno de las primeras ediciones de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (con su filme “Il Posto”) y había sido ampliamente reconocido internacionalmente por obras como  El árbol de los zuecos” o “La Leyenda del Santo Bebedor”.

Los personajes están igual y magníficamente retratados. Empezando por Giovanni de Médicis, interpretado por el actor búlgaro Cristo Jivkov (el que hace el papel del apóstol Juan en “La Pasión de Cristo”). Giovanni de Médicis, murió a consecuencia de las heridas recibidas en la batalla en Mantua el 30 de noviembre de 1.526.

Asimismo, Federico Gonzaga, primer Duque de Mantua (nombrado por el Emperador Carlos-V en 1.530) que es retratado con su sempiterno perrito; Pietro Aretino, un escritor al que mantiene Federico en su corte y que solía llevar colgada la cadena de oro que le regalara Francisco-I de Francia por sus buenos servicios (quizá sea este el personaje menos fielmente retratado en el filme) y que aparece en la película como consejero de Gonzaga.

Clemente-VII, papa de la familia Médicis, hijo natural de Juliano de Médicis, factor decisivo en la guerra italiana. Muy interesado en favorecer a su familia (a Italia, a Florencia y a los Médicis, por este orden) aún a costa de los intereses espirituales del Papado.

María Salviati, mujer de Juan de las Bandas Negras, y su hijo Cósimo, aparecen también en la película. La mujer de Cósimo será Leonor de Toledo, hija del Rey de Nápoles, y mujer considerada paradigma de la elegancia.

El Duque de Ferrara, Alfonso D’Este, que es quien facilita la artillería a los alemanes y que mantiene, como se muestra en el filme, una relación dual y estrecha con los Duques de Mantua. Alfonso tiene dos hermanas muy famosas en la Historia (que no aparecen en la película) que son Beatriz D’Este, la más conocida, retratada por Rafael, y que casó con Ludovico el Moro, Duque de Milán; su otra hermana, Isabel D’Este, Marquesa de Mantua, es la madre de Federico Gonzaga, lo que demuestra los contactos de éste con Ferrara. Isabel quedó viuda muy pronto y gobernará ella su Estado muy inteligentemente. Ferrara se configuró como un importante territorio estratégico entre Venecia y los Estados Pontificios. El Emperador es quien situará a los D’Este como Duques de Ferrara. El ultimo descendiente de esta familia, un hijo natural de Federico, Borso D’Este, murió soltero y sin hijos, lo que propició que el Ducado volviese a la rama legítima de la familia, a su hermanastro Ferrante D’Este, con quien ya se consolidará el Ducado. Los D’Este son mecenas de músicos y artistas. Ferrante es el padre de Alfonso D’Este (quien continuará en el Ducado de Ferrara), Beatriz (quien casará con Ludovico el Moro de Milán) y de Isabel (casada con el Duque de Mantua).

El General de las Tropas Pontificias es el Duque de Urbino (de la familia Rovere), Francesco de la Rovere, retratado por Tiziano. Su mujer, de la familia Gonzaga, es Leonor de Gonzaga. Estas uniones dinásticas entre familias de los pequeños Estados italianos, son consideradas por los historiadores como antecedentes de la unión italiana de Saboya, siglos más tarde.

Un filme plagado de imágenes plásticas, fotográficas, muy cuidadas, y que refleja el devenir histórico con una fidelidad exquisita, tanto en relación con los escenarios y personajes, como en relación a los sentimientos encontrados que se sucedieron en la época.

AlmaLeonor

 

5月22日

PREHISTORIA-V: La Prehistoria Americana

PREHISTORIA-VI: La Prehistoria Americana

Las glaciaciones norteamericanas (llamadas Nebraska, Kansas, Illinois, Wisconsin), y sus correspondientes interglaciares (llamados Altoniense, Yarmouth, Sangamon), tuvieron comportamientos diferentes a las ocurridas en Europa, aunque en un principio se estimaron contemporáneas. Cuando el límite de la glaciación retrocede en Europa, avanza en Norteamérica y viceversa, con lo que las etapas templadas de un continente corresponden a etapas frías en el otro. Además estas glaciaciones se extendían verticalmente sobre el continente, al contrario de las europeas que se formaron horizontalmente.

En Norteamérica, durante la última glaciación, abundaba la fauna ártica pero se extinguió durante la gran retirada de los hielos que tuvo lugar hace unos 7.000 años. En Sudamérica el clima en el postglaciar tuvo oscilaciones de frío seco en un principio a templado y húmedo y por fin un clima más cálido que el actual hacia el IV-Milenio a.C. La extinción de los animales de gran tamaño fue simultánea a la transformación del clima en el postglaciar, alrededor de hace 6.000 años, aunque algunos como el Caballo, pervivió un poco más, hasta hace 4.000 años. Después, el Caballo no se conoció en América hasta el Descubrimiento.

Las teorías sobre el poblamiento humano de América han sido muy variadas y aún hoy siguen siendo muy contestadas. El problema estriba en el comportamiento de las glaciaciones en este continente. El poblamiento solo pudo tener lugar cuando las glaciaciones menguaban, por lo que la penetración durante el Winsconsin (alrededor de hace 70.000 años) parece estar ligada al mecanismo de esta glaciación.

En los momentos de máximo frío del Wisconsin, el casquete de hielo llegó a alcanzar los 4,2 Km. de espesor y los 14,7 millones de Km2. Se dividía verticalmente en dos: La Lauréntida y la Cordillerana, al este y al oeste, que se llegaban a soldar formando una sola en los momentos de máximo frío. Solo se abría un corredor entre ellas durante el deshielo. Y como consecuencia de esta glaciación, el estrecho de Bering, llegaba a emerger parcial o totalmente creando un puente de paso entre Asia y América. Este puente se cerraba en los interglaciares porque con el deshielo subía el nivel del mar.

¿Cómo pudieron pasar entonces? Los humanos debían atravesar esta “doble puerta” para internarse en el continente. Si el paso por Bering se abría durante la glaciación, se cerraba la “cremallera” entre la Lauréntida y la Cordillerana y viceversa.

Teniendo en cuenta las condiciones impuestas por el Wisconsin, los cazadores que siguieron a los grandes rebaños, las primeras corrientes de poblamiento americano procedentes de Asia, penetrarían por dos posibles vías:

-        Por el Ártico, hasta el Océano Atlántico y de ahí hacia el Sur. Esta ruta tendría que bordear los hielos por el Norte y el Este soportando intensísimas cotas de frío y sin flora ni fauna, por lo que la vida humana sería muy difícil.

-        Por la probable mayor anchura de la Costa del Pacífico de Norteamérica, bordeándola por el Oeste, ya que sería una zona de gran productividad biológica, con recursos de litoral y bosque abierto de coníferas (Pedro Bosc Gimpera).

Una segunda penetración de cazadores superiores lo harían desde Siberia, por el Estrecho de Bering, todavía puente territorial con Alaska no cubierta por los hielos salvo en las altas montañas, y atravesarían el corredor entre la Lauréntida y la Cordillerana en los momentos en los que no estuviese cerrado por el hielo, hasta el sur de Norteamérica y desde allí al resto del continente hasta la Patagonia. Algunos autores consideran esta una ruta marginal.

Pero hay muchos más misterios en torno al poblamiento de América. Todavía no está muy bien aclarado quienes fueron sus primeros pobladores (se sabe que eran hombres modernos, eso si, porque no hay ningún resto de especies anteriores), cual era su origen étnico y por lo tanto de donde vinieron exactamente, y sobre todo, cuando pasaron los primeros. Para contestar a estas preguntas se han barajado multitud de hipótesis, algunas de ellas no exentas de mucha imaginación, pero que curiosamente, todavía se mencionan en algunos sitios.

En el siglo XVI, Ario Montano planteó la hipótesis de que eran unos descendientes de Noé quienes poblaron América, una tesis que fue ampliamente respaldada durante los siglos XVI y XVII y rescatada por el historiador B.de Roo en 1.900. Durante mucho tiempo se sostuvo que el continente Americano fue poblado por los hebreos expulsados de Israel, las diez tribus perdidas, que según el Pentateuco, llegaron al reino de Ofir, “un reino lejano y muy rico”. El Padre Las Casas, el Padre Durán y el rabino portugués Manase Ben Israel defendían esta teoría que siguió encontrando defensores incluso en el siglo XIX (Lord Kingborough). También se hablaba durante mucho tiempo de que los Fenicios, pueblo marinero y viajero por excelencia, llegaron a colonizar las costas americanas (entre otros P.Gaffarel en 1.875). Incluso se menciona frecuentemente la similitud entre las Pirámides egipcias y las americanas (similitud al menos formal) para afirmar que fueron egipcios los primeros que llegaron a América. Por último, hay quien defiende la teoría de “continentes intermedios”, como la mítica Atlántida (E.Bailly D’Engel, 1.767), o la real Antártida, como un lugar de paso, que permitiría un poblamiento marino sin tener que recorrer la gran distancia oceánica.

Las posiciones actuales tampoco están exentas de interpretaciones imaginativas, aunque realizadas con bases científicas. El argentino Florentino Ameghino, defendió a principios del siglo XX el autoctonismo del indio americano. Encontró una serie de restos calcificados de humanos, muy arcaicos, con los que realizó una seriación hasta llegar a uno que denominó el primer antecesor del hombre a nivel mundial: El primer humano habría surgido en la Pampa, de ahí pasó a Norteamérica y de ahí a Asia por Bering, originando las razas amarillas; otro grupo habría pasado de Canadá a Europa, una rama de este grupo habría dado lugar a la raza blanca y otra rama sufriría un proceso de bestialización (¿?). Ameghino obtuvo en un principio amplio eco, pero afortunadamente todo esto quedó descartado en un Congreso celebrado en Buenos Aires en 1.910, donde se demostró que los restos que Ameghino había encontrado pertenecían a primates.

Sin embargo abrió la puerta a muchos otros investigadores: Simpson defendió el paso de individuos en un estadio similar al Homo erectus, del nordeste asiático al Nuevo Mundo, durante la glaciación Illinois, basándose en hallazgos al sur de California, datados en unos 200.000 años. Por su parte McNeish, atribuye una cronología más baja, en torno a los 100.000-80.000 años dentro de la glaciación Winsconsin, no extendiéndose hacia Sudamérica hasta hace 25.000 años.

En América no hay indicios de posible presencia humana antes de la glaciación de Illinois (250.000-120.000). La mayoría de los autores sitúan los primeros pobladores de América no más allá de los 25.000-20.000 años (finales de la glaciación Winsconsin). El mayor inconveniente es que la mayoría de estos hallazgos no se basan en restos humanos, sino en estratigrafías donde se han encontrado posibles instrumentos líticos (choppers y chopping-tools) de muy baja tecnología (aún se discute si se tratan de una “obra humana”). Por ello hay un mayor acuerdo en atribuir el poblamiento americano exclusivamente en tiempos del Winsconsin (70.000-11.000 años) quedando posteriormente el continente cerrado a las poblaciones del Viejo Mundo, a excepción de los pre y proto-esquimales que llegaron navegando en época posterior a la retirada de los hielos.

El poblamiento asiático de América había sido ya apuntado desde hacía mucho tiempo. En 1.590, el Jesuita J. de Acosta suponía ya un poblamiento asiático, siguiendo las migraciones animales, aunque aún no se conocía el enfriamiento de Bering y no podía aventurar el modo. En 1.829 John Ranking se lo atribuyó a hombre de Kublai Khan, quienes llegarían a América desplazados por una tormenta en su intento por conquistar Japón. Alexander von Humboldt, en 1.810, afirmaba que las poblaciones americanas eran de origen asiático y que habían llegado por el estrecho de Bering. Muchos compartieron esta teoría, entre ellos Alex Hrdlicka, quien defendió la teoría de que los antecesores de los pobladores americanos eran Asiáticos Mongoloides, que pasaron a América por en norte, por Bering, y en una fecha muy reciente (5.000-4.000 años), con una cultura material muy pobre y economía de cazadores-recolectores. Esta hipótesis tenía varios puntos flacos: No todo el indio americano es homogéneo; no pertenecen a un único origen étnico; y se han encontrado yacimientos datados con bastante anterioridad. Pero es una teoría que cuenta con muchos seguidores.

En 1.928, Paul Rivet comparó los distintos grupos americanos, comprobando que hay muchas diferencias entre ellos, y llegó a formular una teoría multirracial de poblamiento: Elemento australiano (aunque no llegó a aportar como llegaron), elemento malayo-polinésico (llegan por vía marítima), elemento asiático-mongoloide (llegan por Bering) y elemento esquimal (llegan por el norte en época más reciente). Esta teoría es la más aceptada y la que más se ha trabajado, aportando nuevos datos y matizaciones: Hipótesis de Imbelloni, Teoría de Birdsell, Estudios de Antígeno Diego….

En los años 70, el español exiliado en México, Pedro Bosc Gimpera (autor de “La América Prehispánica”, 1.977, un manual aún imprescindible para comprender el poblamiento americano), realizó un esquema basado en aspectos de tipo arqueológico y cultural, estableciendo una hipótesis más sencilla y válida: América se pobló por dos grandes oleadas asiáticas:

-        Oleada de Recolectores-Cazadores Inferiores: Son gentes que ni siquiera eran cazadores especializados, ni recolectores especializados. Se definen como gentes con una cultura material de utensilios de Núcleos y Lascas, que representan una cultura tosca. Serían de un tipo Paleolítico Inferior y procederían del este de Asia. El paso a América fue por Bering, ocupando primero Norteamérica (alrededor de hace 40.000 años), y después pasan a América del Sur.

-        Oleada de Cazadores Superiores: Especializados en la gran caza (megafauna). Tendrían ya una cultura material especializada de Puntas de Proyectil (dardos o lanzas). Proceden también de Asia, del norte de Siberia, y pasarían por Bering y luego utilizando el corredor entre los glaciares hasta llegar al centro-sur de Norteamérica, hace unos 25.000 años.

También defiende los contactos transoceánicos, concretamente por el Pacífico, de donde pudieron llegar gentes de Oceanía y Polinesia, pero en un número menor y de difícil comprobación. La llegada de esquimales al norte en época más reciente, es también compartida por este autor, aunque matiza que se quedarían en el límite norte, no pasarían al resto del continente.

Los contactos transpacíficos se basan en las investigaciones realizadas sobre las culturas Jomon (Japón) y Valdivia (Ecuador). Los investigadores Meggers, Evans y Estrada han encontrado muchas similitudes entre estas dos culturas, comparando vasijas de muy precisa y preciosa realización (datadas en torno al año 3.200 a.C.) encontradas en Ecuador durante los años 60, con las de la cultura japonesa de la misma datación. La conclusión a la que llegaron es que hubo un aporte de gente japonesa a las costas ecuatorianas, a través del Océano Pacífico. Su hipótesis se basa en las representaciones de cabezas encontradas en una zona de Veracruz y datadas del año 1.000 a.C., en las que representan gentes de los pueblos conocidos. Se han encontrado entre ellas cabezas de arcilla pintada que se representan en negro y con los ojos cerrados, lo que les hace pensar en unos viajeros que llegaron muertos, pero que dejaron una impronta cultural que fue asimilada. Es una teoría que aún está en fase de comprobación.

Los períodos de la Historia Precolombina fueros establecidos por los arqueólogos Willey y Philips, y es la división más aceptada de todas cuantas se han hecho:

-        Paleoindio o Paleolítico Americano: Inferior (desde los primeros pobladores hasta el año 15.000 a.C.), cultura de cazadores no especializados; Superior (del 15.000 a.C. al 7.000 a.C.) cultura de cazadores especializados.

-        Periodo Arcaico: Del 7.000 a.C. al 1.500 a.C. Recolectores. Paso de una economía cazadora a la llegada de una economía agrícola.

-        Periodo Formativo o Preclásico: Del 1.500 a.C. a principios de nuestra era. Etapa marcada por la agricultura.

-        Periodo Clásico: De principios de nuestra era al siglo IX. Aparición de ciudades y culturas avanzadas.

-        Periodo Posclásico: Del siglo IX hasta el Descubrimiento. Es la etapa en la que afloran los imperios más importantes: Mayas, Aztecas e Incas.

Los restos humanos encontrados en América no indican nada sobre la antigüedad del poblamiento, porque son todos muy recientes, de hombres de configuración moderna, de Homo sapiens sapiens. También son muy pocos, unos ocho yacimientos son los que tienen restos humanos anteriores a 15.000 años, están dispersos por todo el continente y los datos que se tienen de ellos son bastante elementales. Además los sistemas de datación que se han aplicado ofrecen a veces datos muy contradictorios para un mismo yacimiento. El yacimiento más antiguo es el de Sunnyvaley en California, datado en torno a los 70.000 años con el sistema de racemización de aminoácidos y en torno a los 8.000 años, con el Carbono-14. Los restos aparecieron en el fondo de un pozo con una serie de ofrendas en su interior, unas conchas, un enterramiento característico del Período Arcaico.

Por este motivo, las investigaciones americanas se han centrado en su mayoría en los restos materiales y de animales. Entre ellos se pueden destacar:

-        Norteamérica: Calico Hills (California) con industria lítica muy tosca datada en 40.000 años; Lewisville (Texas), hogares con restos de animales extintos y un chopper datados en 38.000 años.

-        Mesoamérica: Tlapacoya (México) industrias de Lascas fechada en 22.000 años; El Bosque (Nicaragua) restos de piedras trabajadas muy toscamente del 35.000. Este yacimiento se ha tenido en cuenta no por la calidad de las tallas, que no la tienen, sino porque son de jaspe y es una piedra que no existe en la zona, por lo que ha tenido que ser llevadas allí por una mano humana.

-        Sudamérica: Ayacucho (Perú) industria de choppers en torno al 18.000; El Jovo (Venezuela) artefactos de cuarcita en torno al 15.000; Gatchi (Chile) choppers y Lascas en torno al 15.000; Monteverde (Chile) restos de Lascas fechadas hacia el 33.000. Este yacimiento es una excepción a la disminución de fechas de norte a sur.

La investigación de la Prehistoria americana ofrece muchas más preguntas que respuestas, pero las investigaciones se han centrado prácticamente en las culturas precolombinas, y no hay muchos adelantos en la Prehistoria. Además, en este campo, se suelen centrar en la época posterior a hace 15.000 años que es de la que se conocen más datos.

 

TANTO POR SABER….

 

 

(Esta última frase pertenece al libro “El Collar del Neandertal” de Juan Luís Arsuaga, donde la utiliza para otro contexto. Sin embargo he querido tomarla prestada para poner fin a esta serie de artículos sobre la Prehistoria que he venido colocando en HELICON desde el 30 de Abril. Mientras estuve buscando entre mis apuntes, he encontrado multitud de temas interesantes que por razones obvias no me ha sido posible incluir en estos seis artículos. Puede que algún día lo haga, pero en ese caso llevarán su propio título. La aventura de la Prehistoria termina con la Prehistoria Americana, al menos en cuanto a Helicón se refiere, porque hay “Tanto por saber…”)

AlmaLeonor.

5月18日

LA CUEVA DE ALTAMIRA

¡Hola!

Para completar la ultima entrada de Prehistoria, faltaba añadir un capitulo dedicado a La Cueva de Altamira. Pero ocupaba mucho espacio y no me dejaba hacerlo en una sola entrada. Aqui la dejo:

 

LA CUEVA DE ALTAMIRA

El descubridor de la cueva fue Marcelino Sanz de Sautuola, (Cantabria, 1.831-1.888). Era un hombre inquieto que exploró las cuevas cercanas a su domicilio movido por su interés por la prehistoria adquirido tras una visita a la Exposición Universal de París de 1.878. Un año después, María, su hija de 8 años de edad, que le acompañaba en una visita a la cueva, iluminó el techo y exclamó “¡Papa, Bueyes!”  Sautuola contempló por primera vez las figuras de Bisontes pintadas en la Cueva de Altamira.

Empeñado en defender su descubrimiento como las primeras pinturas paleolíticas del mundo, se enfrentó al escepticismo de científicos españoles y franceses que no creían tal afirmación dada su grandiosidad y excelente estado de conservación. No aceptaron la invitación de su descubridor para visitar la cueva ni admitieron que fuese obra de pobladores magdalenienses. Sautuola murió sin que el mundo aceptase su descubrimiento, incluso se le llegó a calificar de cómplice de un fraude y las pinturas, como obra de un impostor.

Años más tarde comenzaron a aparecer en Francia cuevas con Arte Rupestre. En 1.891 se descubrieron pinturas en Les Combarelles y Font-de-Gaume, y en 1.896 se publicaron los grabados recién descubiertos de la Cueva de Pair-non-Pair. La comunidad científica se dio cuenta del error cometido con Sautuola. El prestigioso prehistoriador francés Emile Cartailhac publicó entonces su célebre artículo “Les cavernes ornées de dessins, La Grotte d’Altamira (Espagne). Mea culpa d’un sceptique” y en 1.902 viajó a España para visitar la cueva y presentar sus excusas a Maria, la que siendo niña había descubierto las pinturas. Por desgracia su padre había muerto 14 años antes.

Los estudios de Sautuola fueron publicados en una obra “Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos de la provincia de Santander”. Posteriormente, tras el reconocimiento de Altamira, dos grandes prehistoriadores se encargaron de las investigaciones: El francés Henry Breuil y el alemán Hugo Obermaier. El resultado de sus trabajos se publicó en 1.935: “La Cueva de Altamira en Santillana del Mar”. Breuil siempre consideró Altamira como una joya indiscutible del Arte Cuaternario.

En 1.998 se pusieron en marcha los trabajos necesarios para la realización de una Réplica de la Cueva de Altamira. Los artífices de tan ingente trabajo, Pedro Saura y Matilde Múzquiz, se pasaron más de un año estudiando, iluminando, fotografiando,  filmando y buscando con la mirada, cualquier trazo, mancha de color, signo o detalle anatómico que les desvelara datos sobre los pintores magdalenienses.

La Cueva de Altamira posee un gran Vestíbulo. El hombre paleolítico habitaba en él hace 15.000 años. Contiguo al Vestíbulo se encuentra la llamada Gran Sala de los Policromos, con numerosas representaciones artísticas en su bóveda, un hecho inusual ya que en esta época se prefieren usar las paredes de las cuevas. Entre las masas de colores y formas de la propia cueva, destacan un grupo de Bisontes, una cabeza de Bóvido y una gran Cierva agrupados. Al otro lado aparecen grandes signos en rojo (cuyo significado está todavía por descubrir), otros Bisontes, Caballos, Bóvidos, dos posibles Megaceros, una mano roja y algunas manos negras. Los 29 Bisontes miden hasta 180 cms. de la cabeza al inicio de la cola. Los trazos son seguros y firmes.

El pintor de Altamira precisó de alguna luz artificial para iluminar la sala donde pintó. Los indicios arqueológicos sugieren el empleo del tuétano de los huesos como combustible. Por la dirección del trazado y los “saltos” de la línea de carbón, los autores de la réplica han llegado a deducir la postura que adoptó el artista en la realización de cada una de las figuras: Se situaba mirando al techo en la dirección en que este cae, unas figuras las trabajaría de pie, otras de rodillas y algunas agachado.

Las proporciones y los detalles que interpreta son aprendidos, fruto de la observación del natural y de sus vivencias. Pinta los Bisontes sin estar presentes por lo que los tiene interiorizados. A la cabeza le dedica una gran atención, los cuernos están bien señalados y también el ojo, el morro y las barbas, algunas veces hasta la lengua. Las pezuñas las trabaja con determinación, podría decirse que son como un “sello de autor”. Este hecho contrasta con las numerosas figuras de la pintura rupestre del paleolítico que en su representación carecen de patas y pezuñas.

Los Bisontes de Altamira están llenos de vida, en opinión de los autores de la Réplica. Piensan, respiran, miran, transmiten la sensación de constante movimiento. En una visión de conjunto se comportan como una familia.

Técnicamente el artista combina tres procedimientos distintos en la ejecución de cada figura: Grabado, dibujo y pintura, y además en este orden. Combina la fuerza de amplios trazos con el rigor y la sensibilidad en el tratamiento de los pequeños detalles. Después del grabado utiliza el negro de carbón vegetal (es esto lo que ha permitido datar la antigüedad de los bisontes) y el color lo introduce a base de óxido de hierro y agua, unas veces frotando con las manos y otras (como en las patas) con los dedos, tal vez envueltos en un trozo de piel o gamuza.

Las figuras de Caballos que aparecen al otro lado de los Bisontes son de factura distinta, tanto en su concepción como en su ejecución, aunque todos muestran tal unidad de expresión que hacen pensar en otro gran pintor. En este caso no eligió relieves del techo, más bien los evitó. El grabado es de una sola línea, fino y continuo. El interior es de color rojo.

El trabajo de los autores de la Réplica ha sido tan exhaustivo que ha permitido encontrar otras pinturas inéditas, aparentemente perdidas. Así han descubierto el grabado de una cabeza, al parecer con plumaje, unos cuernos negros de gran tamaño, y otros fragmentos de figuras y caballos inéditos, bajo las figuras de los Bisontes, lo que hace pensar que el techo de Altamira, antes de ser de Bisontes lo fue de Caballos.

Tras recorrer más de 200 metros por salas y corredores, encontramos una entrada estrecha y baja que conduce a la galería final de Altamira, llamada Cola de Caballo. En el techo arcilloso de la entrada aparecen multitud de trazos efectuados con los dedos. Su significado es aún un misterio.

Prácticamente hasta el final accesible (con recorridos de más de 70 metros y alturas de apenas 50 cms.) se encuentran grabados o dibujos que atestiguan la presencia de artistas en la zona. Por alguna razón para estos hombres debió de ser importante llegar hasta esta zona, aunque lo hiciesen en difíciles condiciones, sin apenas sitio para pasar más que la cabeza y la luz que portasen. La sensación que tuvieron los autores de la Réplica fue la de entrar en un lugar sagrado.

En palabras de Picasso, “después de Altamira, todo es decadencia”.

Continuará

5月17日

PREHISTORIA-V: El Arte Paleolítico

PREHISTORIA-V: El Arte Paleolítico.

El término Arte Paleolítico se emplea con un criterio muy amplio y abarca desde objetos de adorno corporal, como colgantes, hasta los grandes frisos con pinturas, grabados o esculturas, pasando por cualquier pieza decorada, funcional o no. Esto permite diferenciar dos tipos de manifestaciones artísticas: Arte Mueble (o Mobiliar) y Arte Rupestre.

En el Arte Mueble se incluyen todos los objetos de adorno, votivos, funcionales o de función desconocida, siempre que puedan ser transportados de un lugar a otro.

En el Arte Rupestre deben incluirse las pinturas, grabados o esculturas ejecutadas sobre las paredes, techo y suelo de las cuevas y abrigos, y que tienen, por tanto, un emplazamiento fijo y definitivo.

Normalmente se dice que el Arte Prehistórico aparece en el Paleolítico Superior, lo que es cierto, al menos en cuanto a manifestaciones artísticas que se han conservado (se han datado entre hace 32.000 y 10.000 años). Durante el Musteriense solo se detectan algunos objetos naturales (fósiles, cristales de cuarzo, nódulos de algunos minerales, etc.) que fueron introducidos intencionalmente en los yacimientos, ya sea como objeto de adorno o como curiosidad. No obstante nada impide suponer la presencia en épocas anteriores al comienzo del Paleolítico Superior de objetos de arte sobre materiales perecederos como madera, cuero, corteza… que no han llegado hasta nosotros. Resulta evidente que tanto los Neandertales como las especies anteriores que practicaron Ritos funerarios, muy bien pudieron realizar manifestaciones artísticas como la danza, la música, los tatuajes o la pintura corporal. Pero el Arte Rupestre se liga al hombre moderno y evidencia la rápida conquista del mundo por el Homo sapiens sapiens.

En cuanto a las pinturas, grabados y esculturas conservadas, hay que decir que tan solo disponemos de una parte mínima de las obras ejecutadas en su día por el hombre prehistórico. Solo han llegado a conocerse aquellas que se han conservado en unas condiciones ambientales excepcionales y constantes.

Las localizaciones del Arte Mueble cubren una inmensa extensión que va desde la Península Ibérica hasta la Rusia Central y la Baikalia, en el corazón de Siberia. El Arte Rupestre cubre una extensión menor y esencialmente se concentra en el occidente europeo (Península Ibérica, Francia e Italia), más al oriente solo se conocen, por ahora, localizaciones aisladas en Rumanía (Cuciulat) y en los Urales (Kapovaya e Ignatievskaia).

Son poco más de 300 los sitios europeos con Arte Rupestre. La Península Ibérica acoge unos 130 emplazamientos, destacando los grandes conjuntos de Asturias o Cantabria y en menor medida País Vasco. En Francia se contabilizan unos 150 sitios, con concentraciones tan clásicas como las de Aquitania, entre las que destacan las existentes en torno a los ríos Vézère y Dordogne. Italia, con una veintena de concentraciones, acoge más Arte Mueble que Rupestre.

 

ARTE RUPESTRE

Las manifestaciones al aire libre son muy raras, aunque se están investigando algunas recientemente descubiertas como las de lajas y canchales de la frontera luso-portuguesa (en torno a los ríos Coa y Agueda). Las protegidas del exterior, pero iluminadas por la luz diurna se concentran en la Dordoña francesa, y se trata de dataciones más recientes en abrigos con una larga tradición de ocupaciones.

El arte en el interior de las cuevas es la noción fundamental del Arte Rupestre: Subterráneo, en la quietud y oscuridad, a veces a centenares o miles de metros de la entrada, incluso después de haber franqueado difíciles y peligrosos accesos para verlo en estrechos, recónditos e incómodos conductos. Esta dualidad exterior-interior se ha interpretado como una gradación cronológica (teoría hoy descartada) y como una manifestación de diferentes sentidos ceremoniales. En lo exterior la impresión era la clama, paz y armonía, ceremonias en el sentido de la vida. Lo interior representaría el misterio, incluso terror, de los signos, seres híbridos y animales y hombres heridos (teoría aún hoy en estudio).

La Pintura se realizó sobre rocas más o menos planas, cuyos salientes son aprovechados para dar volumen. Los colores que se utilizan son de Dióxido de Manganeso (negro) y de Óxido de Cobre y Hierro (rojo). Es el tipo de aglutinante el que le confiere los diferentes tonos. Pueden encontrarse siluetas muy marcadas en negro (Perfilado Simple) con la figura tintada en color por dentro (Tintas Planas) y también otras técnicas como el Tramponado y el Soplado, que se consigue poniendo una mano sobre la pared y soplar pintura encima (Negativo). Cuando se impregna la mano de pintura y se toca con ella la pared, se denomina Positivo (son más escasas).

Es normal la superposición de Pinturas y la Perspectiva Torcida, por ejemplo colocando el cuerpo de un Toro de perfil y las patas de frente. Esta técnica es habitual en Altamira (Cantabria) y en Tito Bustillo (Asturias).

En los Caballos se suele resaltar la Crin, en los Ciervos el Cuerno, en los Bóvidos la Papada, etc. En la Cueva de Tito Bustillo hay un panel de Caballos y otros animales, grabados con Buril y luego pintados. También hay una sala llamada “de las Vulvas”, con una serie de signos de carácter femenino muy acusados. En esta cueva es significativa la presencia de una Ballena pintada.

Una de las pinturas rupestres más importantes del mundo, por su colorido y cantidad representada, es la Cueva de Lascaux en Francia.

En todas las técnicas se intenta aprovechar la roca al máximo. Predominan los animales y las figuras esquemáticas, con trazos muy seguros Lo más común son pinturas de un solo tono o como mucho de dos. La utilización de varios colores es menos corriente. Para la iluminación se suelen utilizar antorchas de madera cuyos restos han aparecido al pie de algunos grabados, o han dejado sus huellas de tiznado en algunas paredes; también candiles de piedra fáciles de portar en una mano. Como combustible se utilizaban mezclas de carbones de madera y hueso y grasa de animales. La monumentalidad de algunas de las obras exigió la construcción de andamiajes, habiéndose conservado las huellas de su encaje en la pared (por ejemplo en Lascaux).

El Grabado es una técnica de piqueteado a base de puntos con Buril, que también puede ser marcado con un perfil continuo. Destacan en esta técnica las Cuevas francesas de Cussac, Combarreles y Arc-sur-Cure, donde se encuentra una figura neutra que no es ni masculina ni femenina.

La Técnica de Bajorrelieve consiste en sacar de la roca el dibujo, como si se fuera “esculpiendo” en ella. Dentro del Grabado, la Técnica más antigua consiste en hacer grabados con los dedos, preparando la pared con una capa de arcilla y luego trabajándola con los dedos. Es la llamada Técnica Macarrón.

En cuanto a la Temática, el Arte Rupestre está compuesto por: Animales, seres antropomorfos y los signos (manos y trazos indeterminados).

J. Clottes ha realizado un recuento (aún sigue incorporando datos) que deja una frecuencia de 3.558 animales: Caballos (27,5%), Bisontes (21%), Cabra (9%), Uro (5,2% una especie de Toro), Mamut (8,2% Rouffignac en la Borgoña francesa), Ciervos (5,5%), Reno (3,7%), León (2,1%), Rinoceronte (2%), Oso (1,7%) y menos del 1% para otros animales como cánidos, lepóridos, reptiles, aves y peces.

Llama la atención que solo una docena de animales sean los representados en las Cuevas, pudiendo escoger entre muchos más. También que entre Caballos y Bisontes sumen un 48,5% del total. Y por último que no coincide la fauna representada y la consumida, lo que podría significar que las especies representadas constituyen una especie de “bestiario” simbólico mantenido por razones culturales a lo largo del tiempo.

Los seres antropomorfos suelen ser híbridos con animales (en la Cueva del Castillo, Cantabria, se encuentra un hombre-bisonte), figuras de brujos (Cueva de Tríos Freres en Francia), y figuras femeninas esquemáticas (Cueva de Angles-sur.Langlin en Francia). Sorprenden los torsos femeninos y las mujeres recostadas grabados con realismo y bajo relieve; también seres amorfos (ni femeninos ni masculinos); con frecuencia se representan solo cabezas, con ausencia, o muy escasos, rasgos faciales.

Los signos de manos pueden ser en Positivo (muy raramente) o en Negativo, es decir, estampar la mano en la pared o solo su contorno. En Cáceres las Cuevas de Gargas y Maltrauleso, suponen una excepción, ya que son cuevas de interior, y la mayoría de estas representaciones se encuentran en Francia, Cornisa Cantábrica y Pirineos. Algunas manos presentan mutilaciones de dedos, que pudiera ser porque faltaban o para transmitir algún tipo de mensaje. También se habla de mutilaciones rituales o de castigo (hay una curiosa representación de la mano de un bebé en la Cueva de Gargas). Otro tipo de signos son Bastones, Cuadrados, Falos (muy escasos), Vulvas o Signos Tectiformes (en forma de cabaña o techo) como los encontrados en las Cuevas de la Pileta y la Pasiega (Cantabria).

 

ARTE MUEBLE

Pueden ser pinturas o grabados sobre Losetas, o también esculturas realizadas en soportes como el Marfil, Asta, Hueso, Piedra o Madera (de esta no quedan restos). Los hallazgos más antiguos se encuentran en la Cueva de Vogelhered (Alemania): Caballo, Mamut, Cabeza de León y diversas figuras antropomorfas.

Del Gravetiense, en la Cueva de Douni Vestonice (Ucrania), se ha encontrado: Oso, Rinoceronte, León, Reno… En Mas D’Azil (sur de Francia): Caballo. En Isturitz (Guipúzcoa): Un Caballo realizado en ámbar.

Del Magdaleniense se han hallado en Mas D’Azil: Propulsores para lanzar decorados con Caballos.

Los “Bastones de Mando” se encuentran realizados en Hueso desde el Auriñaciense, y más tarde (Gravetiense y Magdaleniense) se realizan en Asta de Reno y Marfil. Suelen ser piezas con una perforación en un extremo y con mucho arte aplicado.

También se han encontrado una serie de representaciones de mujeres con los atributos femeninos muy destacados. Son las llamadas Venus. Las manos y pies no se aprecian. Pudieron ser símbolos de fecundidad, por el prototipo de mujer que fisiológicamente representan: Una mujer que retenía más grasa y podía tener la primera menarquia muy pronto y por lo tanto, tener hijos a una temprana edad. La forma de vida sedentaria de las mujeres a partir del Neolítico favoreció que el aumento de la población fuese un hecho.

 

CLASIFICACIÓN Y ESTILOS

Los problemas terminológicos y clasificatorios son muchos, quizá insalvables, sobre todo cuando se trata de signos, porque las variantes intermedias entre dos formas netas son abundantes y porque, por lo común, los signos son mudos en el plano semántico y seguramente también arbitrarios. El primero que trató este arte en su conjunto y estableció la primera clasificación tipológica fue A.Leroi-Gourhan.

Diferencia una parte Prefigurativa a finales del Paleolítico Medio (40.000 a 32.000 años), sin sentido aparente, a la que seguirían una serie de Estilos:

-        Estilo-I: Animales incompletos. Cabezas insinuadas. Arte Mueble en Losetas. Dura hasta el Gravetiense, entre 32.000 y 25.000 años.

-        Estilo-II: Gravetiense y principios del Solutrense. Figuras de perfil. Los animales casi nunca tienen patas completas, les faltan las pezuñas y la curva cervico-dorsal es muy pronunciada. Existencia de algunas Venus.

-        Estilo-III: Solutrense. Evolución en la silueta que ahora es muy clara. Se completan las patas. Gran desproporción entre cuerpos muy grandes y cabezas muy pequeñas. Aparecen los Signos.

-        Estilo-IV: Magdaleniense Antiguo (fase naturalista, despiece) y Tardío, donde se ven ya animales representados en movimiento. Llega hasta finales del Paleolítico Superior.

Las teorías clásicas sobre la interpretación del Arte Paleolítico apuntan fundamentalmente en dos sentidos: El arte como motivo estético o el arte como elemento utilitario integrante de Ritos o ceremonias de tipo mágico, religioso o simbólico. La comparativa etnográfica demostraba estos postulados.

Cuando se fueron conociendo más las Cuevas con Arte Rupestre se vio que testimoniaba un Arte con mayúsculas pero en lugares sin luz, de difícil acceso y apartados de lo cotidiano, por lo que no eran los lugares más idóneos para una mera satisfacción estética. Se trataba de algo mucho más complejo. Los estudios de S.Reinach y H.Breuil, acentuaron la idea de una adscripción Totémica o Religiosa, propiciatoria y mágica. Algunos hechos del Arte Paleolítico podían convenir a ceremonias mágicas de destrucción o procreación (algunos animales “heridos”, hembras con vientres abombados, etc.), pero hoy en día se ha visto que son muy pocas y no siempre explícitas estas representaciones. No se niega que la magia pudo formar parte del complejo de creencias del hombre paleolítico, pero no explica toda la dimensión del Arte de la época. Lo más importante es que existe una general contradicción, tanto Rupestre como Mueble, entre los animales consumidos y los representados, que no existiría si el arte hubiese respondido solamente a una motivación mágica.

A partir de los años 50 A.Laming-Emperaire y A.Leroi-Gourhan, marcaron un nuevo rumbo cuando rechazaron tajantemente la comparativa etnográfica y señalaron la necesidad de volver a las fuentes, a los propios datos que ofrecían las representaciones del Arte Paleolítico. Se puso entonces el énfasis en la imposibilidad de disociar las figuras unas de otras, porque formaban conjuntos organizados con acoplamientos específicos de especies diferentes, que formaban agrupaciones temáticas según las partes de la cueva y regularidades en los paneles principales. Un punto de vista contrario a H.Breuil para quien las figuras eran entidades aisladas.

Para estos dos investigadores, las partes principales de la Cueva serían la entrada, el centro y el fondo de la cueva. Los temas se dividirían en dos categorías, cada una de ellas constituida por diferentes animales y signos asociados. Una se superpondría o yuxtapondría a la otra y explicarían una formulación dual en la que reconocía una significación femenina y masculina: La Cierva y el Bisonte; la ligereza y la masividad. Incluso cuando intervenían más de un elemento se atisbaba un simbolismo sexual: Flecha-Falo-Hombre-Herir-Muerte (masculino); Vulva-Mujer-Vida (femenino).

También se han realizados estudios teniendo en cuenta la Cueva como un todo y con una estructuración no aleatoria, sino organizada. Para D.Vialou, las Cuevas no obedecen a un modelo único de santuarización, sino que cada una posee un modelo original, aunque no exento de puntos en común con otras. Predominaría también el dualismo y las nociones de vida y muerte.

G.Sauvet y A.Wlodarzyk, pusieron de manifiesto otra interpretación basándose en estudios sobre los animales representados, tomados en su conjunto, pero aislándolos de los signos, que se asociarían en otro grupo diferenciado y finalmente se comparan. Para estos autores el Arte Paleolítico es un sistema de comunicación gráfica, convencional y compartido, en el que todos los temas, animales o no, son signos. El problema que plantea esta teoría es que aún no ha llegado a interpretar dichos signos.

La analogía etnográfica ha aportado recientemente una interpretación chamánica. Las sociedades que conocen el chamanismo conciben un cosmos organizado en tres niveles: Cielo, superficie y averno. Los espíritus habitan el primero y el último, y en la superficie se situarían los intermediarios chamánicos. Los partidarios de esta hipótesis reconocen mucho de esto en el Arte Paleolítico. Las Cuevas vendrían a ser pasajes que conducirían al estadio inferior del cosmos chamánico y sus paredes vendrían a ser como un tenue velo situado inmediatamente antes, del que emergerían los animales espíritus. Las pinturas y grabados escenificarían y recordarían el gran viaje en las ceremonias de iniciación.

La perdida de la tradición oral y el modo como conocemos todavía el Arte Paleolítico limitan severamente las pretensiones de una explicación global. Las hipótesis explicativas aportan algunos elementos básicos, pero aún queda mucho por aclarar. No hay ninguna hipótesis con un valor de interpretación total. A.Leroi-Gourhan ya explicaba que la figuración rupestre es el reflejo de una situación ideológica en la que lo religioso, lo social y lo estético están íntimamente ligados. Remiten a un mecanismo propio del hombre, el de la representación de su imagen del universo mediante la simbolización.

 

Continuará…

4月30日

PREHISTORIA-IV: El Avance Tecnológico

PREHISTORIA-IV : El Avance Tecnológico.

La teoría de Lucrecio (siglo I) según la cual el hombre utilizó como herramientas, en un principio, “manos, uñas y dientes”, luego “ramas y piedras” y por último “bronce y hierro”, fue recogida por Thomsen y Worsaae, quienes en 1.836 ordenaron la colección del Museo de Copenhague por criterios tecnológicos en: Edad de Piedra, Edad del Bronce y Edad del Hierro.

La Arqueología experimentó entonces un gran auge, llegando a ser considerada una Ciencia Histórica a finales del siglo XIX, una ciencia que se dedica a estudiar el pasado del hombre utilizando los restos materiales que ha dejado, empezando por los útiles de piedra, la “Tecnología Lítica

Las distintas innovaciones morfológicas que se habían ido observando en los fósiles arqueológicos, bipedismo, tamaño corporal y del cerebro, dentición, etc., son producto de una evolución en la que entran en juego las fuerzas de la genética (mutación y recombinación) y de la selección natural. Pero hubo un momento en el que el hombre accede a una novedad que procede de la mente, un invento que puede considerarse el primero de la humanidad: La piedra tallada.

Los primeros artefactos líticos datados con seguridad se han recogido en Gona, en la región de Hadar, país de los Afar, en Etiopía, y cuentan con unos 2,5 m.a. de antigüedad. El primer fósil humano asociado a artefactos es de hace unos 2,33 m.a. encontrados por el equipo de Donald Johanson (el descubridor de Lucy) en la misma región. Los Australopithecus tenían una conformación de brazos y manos esencialmente igual a la nuestra y seguramente también tenían la capacidad mental y biomecánica para confeccionar instrumentos, aunque no se han encontrado en ninguno de sus yacimientos (hay algunas excepciones, aún no probadas, con dataciones y afiliación imprecisa). Es posible que no los necesitasen.

Son artefactos asociados a Homo habilis, a menudo denominados “Biológicos”, es decir, que potenciaban o prolongaban la morfología del individuo, las manos, uñas y dientes, de los que hablaba Lucrecio. Los caninos habían empezado a reducirse desde el Australopithecus ramidus y ya no disponían de herramientas naturales para cortar piel y carne, o fracturar huesos. Estos primitivos instrumentos de piedra, denominados de modo-1 u Olduvayense, representaron la llave, o una de ellas, para abrir una nueva forma de alimentación y permitió al Homo habilis entrar en un nuevo nicho ecológico, el de los comedores de carne.

Sin embargo, se ha precisado con frecuencia que estos primeros artefactos no reflejan un salto mental tan trascendental como se había pensado en un principio. Lo que parecen pretender es la búsqueda de un filo, como sea. Se busca un atributo y no una forma previamente ideada mentalmente. No será hasta hace 1,6 m.a. cuando aparezcan otro tipo de instrumentos, ahora sí verdaderos instrumentos fabricados para ser usados como herramientas, de gran formato y tallados por las dos caras con una perfección y simetría evidentes. El ciclo industrial al que pertenecen se denomina modo-2 o Achelense, y reflejan un importante salto tecnológico porque esta vez se reconoce la búsqueda deliberada, consciente, de instrumentos con una forma predeterminada, que solo existía antes en la mente del tallador.

Por la cronología de estos instrumentos se atribuyen al Homo ergaster, una especie cuyos primeros individuos aparecen asociados al modo-1, por lo que la invención y extensión del modo-2 no representa un cambio biológico, sino que se trata de un avance, una tecnología más elaborada que la de sus antepasados.

El modo-1 y el modo-2 sumados ocupan el periodo prehistórico del Paleolítico Inferior (recordemos también, Pleistoceno Inferior y Medio). El Pleistoceno Superior es ya una etapa muy compleja, con una gran diversificación en cuanto a tecnología lítica. Entre hace 127.000 y 40.000 años se desarrolla el modo-3 o Musteriense (Paleolítico Medio), aunque también es la época en la que aparecen técnicas muy especializadas, como la Levallois, y una diferenciación regional que será ya cada vez más acusada.

Hace 40.000 años llegan a Europa unos inmigrantes africanos, los Cromañones (Homo sapiens sapiens) que portan su propia industria, el modo-4, propio ya del Paleolítico Superior. Durante la etapa de convivencia de los Neandertales y Cromañones en Europa, se diversifican aún más los regionalismos, llegando a una total dispersión en los últimos 30.000 años. Se subdivide en una serie de industrias que se van sucediendo, aunque no en todas partes al mismo tiempo: Auriñaciense, Gravetiense, Solutrense y Magdaleniense. También es la época de un tipo muy específico, el Chatelperroniense. En general el modo-4 es modo técnico de los Laminares y Microlitos.

 MODO TÉCNICO-1:

Denominado también Olduvayense (toma su nombre de la región de Olduvay, en Tanzania) o de “Cantos Rodados” o “Pebble Culture”. Aparecen en África hace 2,5 m.a. asociado a Homo habilis. Es el modo más básico y antiguo, cantos rodados o guijarros que son toscamente tallados por una sola cara (Choppers) o por dos (Chopping tools). Primero se mantiene fijo con una mano y después se le da golpes en su borde, de forma un poco tangencial, con otro canto que actúa como martillo o percutor. Del canto golpeado se desprenden Lascas quedando el núcleo tallado. Tanto las Lascas como el núcleo se emplean como instrumentos.

 MODO TÉCNICO-2:

Denominado también Achelense (toma su nombre de la región de El Achel africano) o de “Bifaces”. Aparece por primera vez hace 1,6 m.a. asociado a Homo ergaster. Se diferencia del modo anterior en que las piezas están trabajadas de forma radial, es decir, cada núcleo se va girando en la mano, mientras es golpeado a lo largo de todo el borde, obteniendo un filo cortante continuo, bien por una o ambas caras. Son piedras de sílex o cuarcita y los instrumentos que se obtienen son dos: Hachas de mano (con el extremo apuntado) y Hendedores (extremo recto). Servían tanto para cortar carne como para trabajar la madera y preparar las pieles.

 MODO TÉCNICO-3:

Es la “Industria de las Lascas” o Musteriense (toma su nombre del yacimiento de Lemoustier en la Borgoña francesa). Se produjo una gran innovación. Los humanos aprendieron a sacar del mismo volumen de piedra, mayor cantidad de filo. Es una industria más complicada técnicamente. Primero, mediante talla, se preparan los núcleos dándoles una forma similar al de un caparazón de tortuga. Después, de este núcleo se extraen Lascas de diferentes tamaños. Sobre las Lascas se seguía trabajando hasta obtener de ellas el utensilio deseado. Es la técnica llamada Levallois, y exigía un control preciso de las manos y una noción clara del instrumento deseado, así como golpes delicados y hábiles. Los instrumentos obtenidos son: Raederas (o Raspadores para extraer la grasa de las pieles), Denticuladas (o Lascas con borde dentado para cortar), Bifaces, Hachas de Mano, Puntas de Lanza, Cuchillos… En Europa, este modo está relacionado con los Neandertales.

 MODO TÉCNICO-4:

Las técnicas se perfeccionan en esta fase. Ahora se preparan núcleos de sílex alargados de los que se obtienen útiles Laminares, que caracterizan a la fase. Son hojas largas, estrechas y delgadas con los bordes paralelos que son luego retocadas y transformadas en una gran variedad de útiles. Asistimos en este momento a una gran diversificación del utillaje, ya no se preparan unos pocos útiles que valen para todo, sino que se crea un útil para cada necesidad. Además de conseguir muchos más filos cortantes de un mismo núcleo, se le aplica calor (tratamiento térmico para extraer el agua que se aloja en los cristales interiores de la piedra) antes de trabajarlas para cambiar sus propiedades y transformarla. Con esta técnica no solo se obtenían herramientas más útiles, sino también estéticamente más bellas. A finales del Paleolítico Superior se da una Microlitización (que también se denomina “Leptolitización”), que es una tendencia general en los útiles de la Prehistoria. Esta forma de trabajar la piedra es característica de los Homo sapiens sapiens.

A partir de los últimos momentos del Paleolítico Medio, y fundamentalmente del Paleolítico Superior, empiezan a aparecer, además de la piedra, industrias sobre hueso, marfil o asta. Suelen estar compuestos por una serie de útiles funcionales, aplicados a la caza, sobre los que se realiza muy frecuentemente arte, generalmente grabado. Son Azagayas, Propulsores, Bastones de Mando, Arpones, Placas

-        Paleolítico Superior Inicial: Entre 35.000/30.000 y 20.000 años, se distinguen diferentes cultural o industrias técnicas: Chatelperroniense (o Perigordiense Inferior), Auriñaciense y Gravetiense (o Perigordiense Superior). Estas industrias no pueden considerarse siempre en graduación cronológica, por ejemplo el Chatelperroniense se da frecuentemente entre los Neandertales que nunca tienen Auriñaciense, que es la industria por excelencia de los Cromañones. La división atiende fundamentalmente al retoque: Abrupto (propio del Perigordiense) o Simple (propio del Auriñaciense).

-        Paleolítico Superior Medio: A partir del 22.000/20.000, Europa se va fraccionando en dos dinámicas diferentes: El Solutrense y el Epigravetiense.

El Solutrense se caracteriza por la fabricación de Puntas Foliáceas mediante una cuidada talla bifacial. Aparece en Europa Occidental y presenta instrumentos relativamente pobres, con excepción de los Raspadores. Supone un cierto renacimiento de algunos útiles Musterienses como las Raederas y Discos. Su industria ósea tampoco es muy original, con la excepción de Agujas en Asta de Cérvido. Sus límites cronológicos están entre hace 19.000 a 16.0000 años.

El Epigravetiense se desarrolla en una parte importante de Europa Oriental.

-        Finales del Paleolítico Superior: Tras el Solutrense, entre hace 16.000/15.000 y 8.000 años, aparece el último gran complejo del Paleolítico europeo, el Magdaleniense, que volverá a representar rasgos comunes. Se caracteriza por una verdadera eclosión de instrumentos sobre hueso, muchas veces decorados con grabados: Bastones perforados, Propulsores con esculturas, Varillas semicilíndricas, varios tipos de Azagayas, Arpones de una o de dos filas de dientes, Discos, Espátulas, etc. También son característicos del periodo los primeros Geométricos, piezas líticas diminutas de morfología muy estandarizada: Triángulos, Trapecios, Medias Lunas… Son piezas que solo pueden utilizarse enmangadas en soportes de madera o asta.

-        Epipaleolítico / Mesolítico: Comprende el intervalo que va desde hace 10.000 años hasta el Neolítico y está caracterizado en el ámbito industrial por el Microlitismo, la mayor parte Geométricos. En toda Europa se asiste a una compartimentación cultural marcada, de clara base regional. En la Península Ibérica las mejores evidencias se encuentran en la Cornisa Cantábrica, dando lugar a muchas industrias: Azilienses, Asturiense, etc. En el litoral Atlántico se distinguen dos fases (Micro y Macro Laminar), y en el litoral Mediterráneo dos complejos: Microlaminar y Geométrico.

-        Neolítico: Durante este período la fabricación de utensilios de piedra continuó siendo importante y aunque algunos objetos se trabajan con la tradicional técnica de talla por presión o percusión, fueron los instrumentos Pulimentados los que se generalizan: Hachas y Azuelas. Las hojas dentadas de sílex se enmangaban para formar las Hoces de siega. También proliferan Molinos de piedra y Morteros.

El efecto que se consigue al pulir la piedra es completamente distinto al de la talla. Es una técnica que exige una selección más cuidada del material y una inversión de tiempo mucho mayor que la talla, por lo que cada objeto pulimentado tenía mucho más valor que uno tallado. Las piedras para pulir deben soportar bien la erosión, abrasión y pulido progresivos, para ello debe tener una densidad y tamaño de grano específico, por ejemplo, fino como el mármol o grueso como el granito. Los objetos así obtenidos podían ser: Ídolos-Placa, Alisadores, Cinceles, Cuentas de Collar, Colgantes, algunas Hachas con perforaciones, Vasijas, Brazaletes, etc.

-        Calcolítico: También se caracteriza por una profusa confección de utensilios de piedra. Tanto es así que Siret, en base a los objetos de piedra encontrados en el yacimiento de los Millares (Almería), calificó al Calcolítico como “el momento álgido de la piedra”. Tanto en los poblados como en las tumbas, se encuentran: Láminas, Cuchillos, Lascas, Puntas de Flecha (unas parecidas a las solutrenses pero con retoque de peladura y otras con base cóncava, o Mirtiformes). Además en las primeras fases del metal (cobre), la extracción del mineral de las minas se realizaba con pocos materiales y muy elementales realizados tanto en piedra (Mazas) como en Asta de Ciervo: Palanca, Yunque, Puntero

 

UN APUNTE CULTURAL:

El primer material utilizado por el hombre para fabricar sus herramientas fue la piedra. También utilizaría la madera, pero para cortarla y modelarla se necesitarían herramientas de piedra. Lo que ocurre es que no todas las piedras sirven, y las que sí valen, no están en todas partes, por lo que habría que moverse a lugares donde encontrar materiales duros.

Los tipos de rocas que más comúnmente pueden utilizarse para la producción de herramientas son el Sílex, la Obsidiana y la Cuarcita. Además de estas se pueden encontrar instrumentos en una multitud de soportes pétreos tales como: Ópalo, Ágata, Calcedonia, Ónice, Jaspe, Mármol, Basalto, Granitos, etc.

Buscar estos materiales, seleccionarlos y elaborarlos requiere una buena capacidad cerebral, y además, una previa planificación y cierta organización de grupo. Esto es lo que parece verse en algunos yacimientos donde la materia prima de los instrumentos encontrados procede de largas distancias, algunas veces de muchos kilómetros. Si finalmente se consigue probar (por medio del registro arqueológico) que los primeros homínidos no se limitaban a producir un filo, de una manera mecánica, con las piedras que tenían a mano, sino que mantenían largo tiempo en su cabeza la idea de conseguir la piedra, entonces quedaría demostradas la existencia de comportamientos tecnológicos conscientes más allá de lo conocido jamás en ninguna especie actual no humana.

desarrolla un tecnología cada vez más precisa. Los diversos estudios sobre el control del territorio reflejan hábitos variables, en general al aire libre, con ocupaciones de poca duración, pero recurrentes. Una característica de esta época son los llamados “Kill-Sites” o Cazaderos de animales, donde los humanos realizaban una actividad, al menos de aprovechamiento, ya que aún se discute si en estos asentamientos (al menos en la mayoría) los animales eran cazados por los humanos o si éstos solo aprovechaban su carne en una actividad de carroñeo. Los utensilios son tan fáciles de realizar que a menudo se han encontrado desechados en estos cazaderos.

El Paleolítico Medio presenta mayores dificultades de precisión. Existe una controversia sobre si los útiles de esta etapa representan una continuidad o una ruptura con respecto a la etapa anterior. Francoise Bordes, creó el término Musteriense a partir de los estudios que realizó en el suroeste francés, aunque hoy en día se prefiere la utilización de Industrias del Paleolítico Medio, ya que superan la cronología dada por F. Bordes para el Musteriense, y la transición entre el Inferior y el Medio no está clara.

Dentro del complejo Musteriense, F. Bordes definió diferentes facies que representan desde un predominio de la etapa anterior, hasta un adelanto de la siguiente. Para este autor, cada una de ellas (son cuatro) son el resultado de grupos humanos diferentes portadores de distintas tradiciones técnicas. Para otros autores como Binford, estas diferencias se deben a las distintas actividades económicas que se realizarían en los distintos yacimientos, y por lo tanto, tendrían más que ver con las diferentes personalidades culturales de los grupos.

En todo caso, la base económica del Paleolítico Medio es depredadora. Ahora se habita en cuevas y abrigos, al contrario que los homínidos anteriores. En ellas se han descubierto grandes acumulaciones de artefactos y cenizas de hogares. Parece que llevaban una vida nómada, especialmente adaptada a la caza de herbívoros migratorios. Ahora los instrumentos se llevan consigo y solo se desechan cuando ya no tienen posibilidades de ser retocados.

Otro aspecto que parece afirmarse ya en el Paleolítico Medio es el pensamiento simbólico que parece estar representado en varios aspectos: Por la abundante presencia de colorante rojo en su hábitat (tal vez para teñidos, marcas en la piel, o para acompañar enterramientos); los enterramientos en cuevas, con un significativo culto al cráneo; y el canibalismo.

Conforme avanza el desarrollo cronológico y cultural el utillaje se hace más avanzado. En el modo-4 la Industria Lítica se hace muy ligera, hasta desembocar en la Microlitización del Paleolítico Superior, donde predominan los instrumentos inferiores a 2,5 cms. y se llegan a obtener hasta 6 metros de filo con un kilo de sílex, cuando antes se obtenían 20 cms. También aparecen útiles enmangados, utensilios que no forman una pieza por sí mismos, sino que son compuestos, por lo general de madera y piedra, y se generaliza el material óseo, lo que demuestra un aumento de las piezas de caza. El arte mueble también se introduce con la llegada del Homo sapiens sapiens, y quizá también las más antiguas obras de arte parietales. El modo Gravetiense es conocido sobre todo por el arte mueble (las Venus), los enterramientos y las cabañas rusas y moravas de cazadores de mamuts.

La especialización tecnológica y la diversidad regional dan muestras de que económicamente, el entorno se explota de forma cada vez más intensiva. Se aprovechan recursos no utilizados anteriormente y se colonizan territorios despoblados hasta este momento. Aparecen poblados semi-permanentes o estacionales y se incrementan los intercambios e interacciones entre los grupos. Además en el caso de Europa, incluye un decisivo cambio étnico: Los Neandertales son sustituidos, más o menos bruscamente, por los hombres anatómicamente modernos, los Homo sapiens sapiens.

En esta nueva etapa se desarrollan completamente las capacidades simbólicas: El Arte, la Religión, el Lenguaje, los Adornos Personales, los Grafismos…El Arte Rupestre y Mobiliar se generalizan. Los enterramientos, tanto en cuevas como al aire libre, presentan en muchos casos, adornos con colgantes perforados, tocados, adornos en la ropa… y están rociados con colorante rojo, lo que se ha interpretado como Ritos Funerarios y Religiosidad.

La subsistencia de la mayor parte de las sociedades de este momento estaba basada sobre todo en la caza (ciervos, cabras…) con ocupaciones de corta duración o estacionales durante varias temporadas. Los asentamientos se multiplican, lo que indica un aumento demográfico.

Continuará…

 

 

 

 

 

 

日志


9月9日

LA URBANIZACIÓN EN VALLADOLID

LA URBANIZACIÓN EN VALLADOLID

 

(Parte de una serie de conferencias pronunciadas por D. Juan Agapito y Revilla en la Casa Consistorial el 3 y 9 de marzo de 1935, siendo alcalde de la ciudad D. Mariano Escribano Álvarez)

 

Estas conferencias no han de ser más que una especie de exposición, una orientación, un prólogo del estudio que sobre urbanización en Valladolid se ha de intentar. Cierto que le problema es complejísimo, porque hoy no se resuelve tan fácilmente el complicado problema que lleva consigo la urbanización. Las exigencias de la vida cotidiana actual y el progreso también, piden que se acomode el momento de hoy de las ciudades al ambiente que se refleja en todas las actividades de aquellas. Y de aquí viene que la urbanización sea problema interesantísimo en estos instantes, y que se hay ido extendiendo considerablemente su estudio en los pueblos que no se han estancado.

Recuerdo que al empezar en la cátedra el tratado de Urbanización, decía el profesor en tono solemne, como empieza el Catecismo: ¿Qué es urbanización…?, y el profesor contestaba con el mismo tono altisonante: Urbanización es el conjunto de principios, reglas y trabajos a ejecutar para fijar y determinar el buen funcionamiento de la ciudad en todos sus aspectos.

Pero entonces se trataba de estudiar lo que había de ser una ciudad nueva, y eso era muy poco, por no ser problema general el proyectar ciudades. El problema general hoy es el de ensanche de poblaciones. Sin embargo, hay otra modalidad encaminada a mejorar las condiciones y circunstancias viciosas y defectuosas de las urbes, para ponerlas a tono con la vida moderna, y vienen las grandes reformas interiores de los pueblos a complicárselo todo.

Es decir, que la Urbanización comprende tres partes o maneras de actuar: la construcción de poblaciones, el ensanche de las ciudades y la reforma interior de las mismas. Cada una de ellas tiene circunstancias especiales a las que tienen que atenerse los estudios.

Hace bastantes años ya, vino a Valladolid, recomendado a mí, para que le mostrase la ciudad, para un estudio sobre las antiguas ciudades españolas, un gran conocedor de la especialidad, un alemán, el doctor ingeniero Oskar Jürgens. La recomendación me la hacía por carta el entonces presidente del Consejo de Ministros, D. José Canalejas. Y le acompañé empezando por enseñarle los monumentos y detalles más importantes que Valladolid tiene, a la vez que le proporcioné planos y le facilité datos de cosas antiguas. La Antigua, que estaba ya con la torre casi toda restaurada; le mostré la gallardía de esa torre, la más hermosa de estas tierras, la reina de las torres románicas de Castilla, creyendo que como extranjero que era habría de entusiasmarse ante tal obra de arte. Por la misma razón supuse que le agradaría ver algo de arquitectura mudéjar: la puerta del Palacio de doña María de Molina, al lado de las Huelgas; los techos de la capilla de San Llorente en la antigua colegiata o Santa María la Mayor, hoy biblioteca de la Metropolitana. Satisfecho yo de poder mostrarle todo esto, le llevé a contemplar lo de San Pablo y San Gregorio y el interesantísimo Colegio de Santa Cruz, primer brote del Renacimiento español, puntos culminantes de nuestro arte en Valladolid.

Mi acompañante no hacía manifestación alguna que demostrase su complacencia ante las maravillas arquitectónicas de nuestra ciudad. Todo lo más que decía era: “Sí, bueno”. Pero al regresar de uno de nuestros paseos callejeros, una tarde pasamos por la plazuela del Rosarillo y exclamó: “¡Esto es maravillosos!”, y llegó al colmo su entusiasmo a la vista de aquella serie de rincones y recovecos, todo ello pavimentado en la forma primitiva del empedrado desigual, que hoy ya no existe. Bajamos por la calle de Fernando-V (hoy de las Gansas) y examinando los soportales bajos, húmedos y sombríos que había en la calle de las Angustias, en los cuales existían míseras tiendas con grandes canastas repletas de pimientos morrones y verdes, muy brillantes, impresionó al bueno de Jürgens aquella nota de color, y me manifestó su deseo de que no desapareciese aquello por el carácter que ofrecía y que se conservase a toda costa, a pesar de sus lobregueces y defectos.

Sorprendido y por el entusiasmo que manifestaba y por su recomendación, que hacía al arquitecto municipal, le dije “¿Es que no tenemos derecho a vivir a los siglo XX?”. Se calló. Pues bien; aquellas casas que estaban chorreando mugre por todas partes, no tenían más remedio que desaparecer, y desaparecieron a poco. “Así se pierde lo pintoresco”, decía el alemán. Cierto; pero se ganó en higiene y hay que ir con el progreso, aunque se hicieran casas de aspecto anodino como tantas más.

Nadie duda que Valladolid, como pueblo viejo, necesita grandes reformas. Lo más preciso y urgente, viene como una corriente natural que el progreso trae consigo. Mas para llegar al estudio necesario hemos de comenzar por conocer como se construyó y desarrolló Valladolid hasta llegar a nuestros días.

Estudiar antecedentes, buscar datos, preparar la orientación y criterio a seguir, es lo más difícil del problema de la urbanización. Encontrar soluciones, bosquejar los trazados de calles y plazas, es más fácil; pero conociendo lo que debe hacerse, esa perfecta armonía que debe existir entre la ciudad y su manera de ser.

En ese siglo XIX se han ensanchado calles, se han rectificado muchas alineaciones, se han abierto nuevas vías, pero con parsimonia y lentitud y algunas veces con resultados negativos, por quedar las calles más estrechas que antes. Pero, hiciérase lo que se hiciese, el trazado de nuestra ciudad, únicamente por lo que se refiere a la superficie puede satisfacer a las exigencias de una buena urbanización. A pesar de lo hecho, forma el trazado en planta de las vías urbanas un verdadero laberinto, encontrándose las calles bajo toda clase de ángulos, siguiendo las líneas más quebradas y tortuosas, provistas de multitud de rincones, que tiene que reflejarse en los solares, de todas las formas y calidades. En otro orden de cosas, todas cooperando al mejor funcionamiento de la ciudad, se ganó muchísimo, el progreso iba adelante. No dejó de hacerse algo de provecho en el tan censurado, por muchos conceptos, siglo XIX.

Y ¿en este siglo que estamos? La misión del siglo XX, por lo que concierne a reformas interiores, habrá de ser la de rectificar errores, la de unir y establecer un plan completo de mejoras aquilatando y estudiando la importancia de los puntos principales, la de disminuir distancias relacionando centros similares, la de preparar un motivado ensanche, pero no a la manera de los caprichosos y nunca bien higienizados actuales suburbios.

Que le siglo XX ha de ver grandes obras en Valladolid, nadie lo dude; obsérvese lo hecho, y a pesar de la falta de todo plan general y de la continuación de viejas rutinas, tenemos que admirar esfuerzos inmensos que no han sido estériles. Mucho hay que esperar también de los particulares y propietarios que darán a sus fincas aspecto más moderno, que rompa la monotonía de los moldes en que casi todas las casas estaban calcadas, como ya se ve ejecutando, por suerte. Y a todo se puede aspirar, y todo ello puede empezarse a poca costa.: podemos iniciar el movimiento siendo razonables y lógicos, no prescindir de lo viable y práctico; no declamando contra la ciudad, sino procurando todos su engrandecimiento; no entonando himnos a lo viejo por su vetustez, sino elogiando lo nuevo por su conveniencia; fomentado las iniciativas, destruyendo las vanas preocupaciones, desechando el individualismo fatal y egoísta, teniendo voluntad firme y… muchísimo amor patrio.

 

9月7日

VIRGEN DE SAN LORENZO-PATRONA DE VALLADOLID

Virgen de San Lorenzo, patrona de Valladolid

http://domuspucelae.blogspot.com/2009/08/historias-de-valladolid-la-virgen-de.html

 

El 8 de septiembre, Valladolid celebra la festividad de su patrona, la Virgen de San Lorenzo, imagen venerada en la Iglesia de San Lorenzo de Valladolid.

La historia de la Virgen y de su patronazgo vallisoletano se inscribe en las leyendas del final de la Hispania Visigoda, cuando fue frecuente la ocultación de imágenes ante el temor de una invasión musulmana. Otros apuntan el origen en el siglo XI o XII, con los almorávides, cuando hacia el año 1091, un sacerdote procedente de Consuegra (Toledo), llega a Valladolid a lomos de una mula portando una imagen mariana que quería salvar de los saqueos musulmanes. Este sacerdote escondió la imagen en una pequeña cueva a orillas del Pisuerga, en el exterior de las murallas de Valladolid, cerca de la “Puerta de Aguadores”, el lugar donde los trabajadores del gremio bajaban al río a recoger el agua que después distribuían con carros y mulas por la ciudad.

El siglo XII es prolífico en “descubrimientos” reales o legendarios, de imágenes marianas, hechos a los que no fue ajeno Valladolid. Se cuenta que hacia 1125 un pastor que cuidaba de su rebaño junto a la ribera del río, encontró casualmente la imagen de una Virgen con el niño en aquel lugar. Su aparición fue considerada milagrosa y se colocó presidiendo aquella puerta, comenzando a ser venerada como la “Virgen de los Aguadores”. 

Hacia mediados del siglo XII, cuando ya la imagen gozaba de gran veneración popular, fue trasladada a una cercana y pequeña ermita dedicada a San Lorenzo, localizada extramuros, donde recibió culto. Ante el aumento de su devoción y la propagación de su fama milagrosa, en 1485, el Regidor y merino, Don Pedro Niño decidió construir sobre la ermita una iglesia de nueva planta, con la misma advocación, pero dedicada “A la Virgen de San Lorenzo”, conociéndose por este nombre desde entonces.

Sin embargo los análisis iconográficos que se han realizado a la imagen, la sitúan en la segunda mitad del siglo XIV, por lo que de la leyenda romántica sólo puede considerarse fiable el final de la historia, es decir, cuando la imagen recibe culto, especialmente de los Aguadores (siempre temerosos de las amenazantes crecidas del Pisuerga), en la vieja ermita dedicada a San Lorenzo Mártir.

El caso es que la Virgen de San Lorenzo siempre ha estado ligada a los problemas del agua en la ciudad, siendo requerida tanto en casos de inundaciones como de sequía y objeto continuo de rogativas y procesiones. En 1781 se funda la Real y Venerable Hermandad de Nuestra Señora de San Lorenzo, aunque ya había constancia de su existencia en el siglo XVII, aproximadamente desde 1637, cuando ya la Virgen de San Lorenzo era invocada como patrona de Valladolid.

Este patronazgo no será declarado oficialmente hasta 1917, cuando con motivo de la Coronación Canónica de la imagen por el Cardenal Cos, el Ayuntamiento de Valladolid la honra como Alcaldesa Honoraria Perpetua de Valladolid, incorporando a la imagen permanentemente el bastón de mando (sobre su brazo, ceñido por un brazalete votivo de oro) y la medalla con el escudo de la ciudad. También se fija en esta fecha su festividad, el día 8 de septiembre, coincidiendo con la Natividad de la Virgen.

La Iglesia de San Lorenzo, gótica de tres naves, sufrió hace años no una restauración, sino el derribo. El edificio fue convertido en viviendas en cuya planta baja se construyó un nuevo templo, conservándose tan sólo la portada y la torre cuadrada, ahogada entre una arquitectura supuestamente vanguardista. Su rico patrimonio fue diseminado por el contiguo convento de Santa Ana y en la propia iglesia, en cuyo altar recibe culto la patrona de Valladolid.

La imagen, de pequeño tamaño y en madera policromada, supone una evolución sobre los modelos románicos de la tipología Theotokos (en griego Madre de Dios), con la figura entronizada de la Virgen sujetando sobre su pierna izquierda la figura del Niño, con lo que la Madre se convierte, a su vez, en el trono del Hijo. Es una talla de discreta calidad que no presenta la tendencia al naturalismo propio de su tiempo, a pesar de lo cual mantiene la gracia y el encanto del “rusticismo” y el esquematismo armónico propio del románico, siendo el rostro de la Virgen y su sonrisa, apenas insinuada, lo más atractivo de la imagen.

Las dos figuras adoptan una posición frontal, aunque el Niño, excesivamente esquemático, está colocado ligeramente ladeado. La Virgen viste una túnica azul ceñida al cuerpo, un manto rojo, que cayendo desde los hombros, le cubre las rodillas formando pliegues de aristas vivas, propios del gótico, y con su mano izquierda sujeta al Niño, que permanece ajeno al pomo que a modo de fruto le ofrece en su mano derecha (posteriormente fue sustituido por un ramo de oro y pedrería ofrecido por la Hermandad). El infante repite la misma posición, sujetando un libro en una mano y la otra apoyada sobre un pecho de su Madre, representado como una parte anatómica extraña que adquiere el valor de símbolo maternal. La falta de conexión entre las figuras y la ausencia de naturalismo le dotan de una frialdad y un hieratismo que curiosamente realzan su solemnidad, envolviendo a la imagen cierta sensación de ensimismamiento.

Tanto la Virgen como el Niño lucen las coronas de oro y plata que recibieron en su Coronación, aunque en tiempos recientes, tras su restauración, se ha prescindido del manto que envolvía a las figuras dejando asomar solamente los rostros. La iconografía se acompaña con una corona en forma de resplandor flamígero, siguiendo un diseño barroco muy difundido en imágenes marianas de Castilla y León, que le sirve de marco y que sigue realzando la hornacina del altar actual.

Un templete con una reproducción de la Virgen de San Lorenzo, realizado en plata y marfil por Manuel Ríos, figura desde 1983 en la delantera del paso de palio de la Virgen de la Soledad de la Real Hermandad Servita de Sevilla, donde recibe honores como patrona de Valladolid en los desfiles de Semana Santa y culto cada 8 de septiembre.

A partir del año 2003 la patrona ha reforzado su protagonismo en Valladolid, después de que la Hermandad de Nuestra Señora de San Lorenzo, recuperase la tradicional procesión de su festividad, desde su Iglesia hasta la Catedral, procesión que estuvo interrumpida durante cincuenta años. La Hermandad y el Ayuntamiento (después de una serie de consultas), acordaron que las tradicionales Ferias y Fiestas de San Mateo, pasasen a celebrarse en honor de la Virgen de San Lorenzo, por lo que en la actualidad, las Ferias y Fiestas de Valladolid comienzan el viernes inmediatamente anterior a la Festividad de la Virgen de San Lorenzo, este año 2009 comenzaron, pues, el día 4 de septiembre.

A estos actos, para los que devotos y cofrades de la Hermandad han dotado a la patrona de unas andas de plata con templete, faroles y un relicario de San Lorenzo en su parte frontal, se suma la restauración de las mazas de plata de 1819 (a cargo de Francisco Gómez Bonilla), la cruceta portaestandarte en plata de ley realizado por un orfebre sevillano, y dos ángeles tallados en madera policromada, situados a ambos lados de la Virgen, que fueron donados por un grupo de cofrades. Además, la ciudad se engalana con la confección de una espectacular alfombra de arena de colores que discurre desde la iglesia de San Lorenzo a la catedral, donde se celebran los actos litúrgicos cada 8 de septiembre.

¡¡Feliz día de la Virgen de San Lorenzo!!

 

                                                 




 

 

 

9月5日

CRÓNICA DE LA PROVINCIA DE VALLADOLID (1869)

Crónica de la Provincia de Valladolid:

Vamos a entrar en territorio, cuyos campos y ciudades, ruinas de castillos y aldeas están llenos de gloriosísimos recuerdos. Al poner en ellos la mente, hojeamos parte de lo más glorioso de nuestra historia. Nombres hay que no se pueden pronunciar sin cariño, otros llenan el alma de mortal angustia, otros causan admiración; todos respeto.

La provincia de Valladolid encierra una comarca tan importante por sus productos, especialmente cereales y vinos, que, bien puede con su propia riqueza consolarse de la prestada que a Madrid otorgan la corte y el gobierno. Hoy padece Valladolid, como toda España, los resultados de una confianza excesiva en el crédito, pero sus elementos de prosperidad y riqueza son tales, que apenas sacuda el presente letargo, pasmará a toda la Península. Aún, a pesar de los inauditos daños que llora, es el aspecto de la antigua corte de España el de ciudad de primer orden. Tenía el año de 1830 poco mas de 20.000 habitantes, y al presente, pasan de 43.000, y sus calles adoquinadas, con anchas aceras y excelente alumbrado de gas, el aspecto de riqueza de su caserío moderno y cierta simpatía que Valladolid despierta en todo pecho bien nacido, atraen desde luego al viajero, cuya curiosidad e interés aumentan al contemplar el pórtico y gallarda torre de Santa María de la Antigua o la torre de San Benito, que semeja y es fortaleza.

Acaso, en Valladolid, como en los demás pueblos de la provincia, llora el amante de lo bello en ver el abandono y aun la impía barbarie que tantos insignes monumentos ha reducido a ruinoso estado; en cuyo caso maldecirá, no solo a quien haya cometido el crimen, pero a quien, pudiendo estorbarle, no lo haya hecho. Con todo, a pesar de los desmanes de la invasión francesa, y a pesar de nuestros propios desmanes, harto más lamentables y vergonzosos, aún hallará todo corazón capaz de comprender lo bello, no poco que admirar.

Desde el labrador vacceo, al labrador de Tierra de Campos, largos siglos han pasado, pero en este, hijo de aquel, y heredero, además de la honrada sangre goda, demuestran la innegable hermandad, el amor a la tierra en que han nacido, el mismo apacible carácter, la propia buena fe.

El horrendo estrago, hecho por los cristianos en los musulmanes cabe los muros de Simancas, solo comparable con el que los últimos causaron a los primeros en las llanuras de Rueda, llevan nuestra atención a aquellos tiempos, en que apenas era conocida la población que hoy da el nombre a la provincia. Vino luego el Conde Pedro Ansúrez, que tanto engrandeció a Valladolid, y cuya esposa doña Eylo va también a la par de los primeros pasos dados por la población en la vía de su prosperidad futura.

Reyes y prelados, señores y comuneros, llaman después la atención por nuestro territorio; y a todos oscurece (que de buenos españoles es confesar lealmente la verdad) el nombre de Cristóbal Colón, cuyos huesos jamás debieron salir de su patria adoptiva y, caso de no hallar reposo en Valladolid, donde el gran genovés devolvió el alma al Criador, fuera justo yaciesen en el monumento que España debe a su memoria en la costa del Atlántico.

¿Ni que español podrá olvidar que Valladolid, al igual de la monarquía, se alzó con ella al mayor grado de esplendor, brillando a los ojos del mundo, como luz de enhiesto faro en noche serena, luz que la niebla comenzó por atreverse a velar de vez en cuando, a la cual osó alzarse la espuma de la costa, y aun hubo momentos en que las olas prepotentes llegaron a amenazarla con turbulento arrebato? Y  en todo tiempo, Valladolid, imagen de la monarquía que representaba, en la pulsación ardiente, vigorosa o débil a la severa justicia de los Reyes Católicos, a la majestad cesárea de Carlos-V emperador y rey, a la voluntad inquebrantable de Felipe-II, a la escasa valía de Felipe-III, amparada de la sombra de su padre, a la miserable indolencia de Felipe-IV, a la senil puerilidad del hechizado Carlos-II, o al renacimiento de la abatida España, bajo la casa de Borbón.

A la par de hombres de notabilísimo influjo en el gobierno del Estado, brillaron en Valladolid el italiano Juan de Juni, el gallego Gregorio Hernández, escultores de primer orden y harto más conocidos fuera que dentro de la Península, y Juan de Arfe, cuya ilustre familia de artistas fue para León y Castilla lo que los Becerriles para Cuenca. Solo citamos a los que, digámoslo, consagraron toda o buena parte de su existencia a Valladolid. Por lo demás, en armas, ciencias y letras, posee la antigua corte de España multitud de nombres gloriosos, que así como sus nobles monumentos, atestiguan a la posteridad la pasada grandeza, prenda de no menor gloria y bienandanza para lo porvenir.

 

 Crónica de la Provincia de Valladolid

Don Fernando Fulgosio

Madrid, 1869

9月3日

JUAN DE BICLARA, RECAREDO Y EL CONCILIO DE TOLEDO

JUAN DE BICLARA, RECAREDO Y EL CONCILIO DE TOLEDO

 A finales del siglo VI, con la conversión del Recaredo al catolicismo se produjo un renacimiento cultural liderado por San Isidoro de Sevilla. La conformación de un reino medianamente estable provocó la afluencia de intelectuales provenientes del Imperio Bizantino como San Martín Dumiense, los abades Donato y Nancto, etc. También salieron fuera de España a formarse (beneficiándose de las enseñanza de San Gregorio Magno), hombres de la talla de San Leandro y Juan de Biclara.

Juan de Bíclara (Iohannis Biclarensis ¿560-624?) era un godo católico nacido en Portugal (Santarem –Scallabis-) considerado como la personalidad más competente en humanidad de su tiempo. Es tenido como un excelente narrador de los acontecimientos de los que fue contemporáneo. Había permanecido largo tiempo en Constantinopla (unos 12 años) para ampliar estudios, donde llegó a dominar perfectamente el griego, motivo por el cual Leandro e Isidoro de Sevilla le envidiaban[1]. Fundó y fue Abad del Monasterio de Biclorum (Biclara) cuyo emplazamiento se ignora, pero que estaba situado en el Pirineo Catalán. Acabó su vida siendo Obispo de Gerona (mencionado entre 592 y 614). Su crónica (“Chronicon”) relata los acontecimientos ocurridos entre los años 567 y 590.

El texto recoge la celebración del III Concilio de Toledo el 8 de Mayo del 589, a instancias de Recaredo-I, rey de la España Visigoda (586-601) tras la muerte de su padre Leovigildo, y bajo el patrocinio de San Leandro y Eutropio, el Abad del monasterio Servitano ubicado en la diócesis de Arcávica, cerca de Cuenca. El Abad Eutropio había venido de África y la persecución le convertía en testigo excepcional de la fe.  Dos años antes, el 13 de enero del 587, la Catedral de Toledo había sido reconsagrada. Este Concilio se celebró después de que Recaredo se convirtiese al Catolicismo, a los 10 meses de su subida al trono, de lo que se hace eco el texto (“...la disposición de su conversión...”), a la vez que expresa la disposición de los Obispos a apoyarle (“...el santo sínodo de los obispos decidió apoyarlo con los testimonios canónicos...”). Con este hecho, asegura el texto, que no solo se asesta un golpe más, sino que se “corta de raíz” con la “nefanda herejía” Arriana, que ya fuera condenada en Constantinopla (por Constantino) y al Nestorianismo condenado en Nicea (con Marciano) “... de tal modo que ya no pululará más por sitio alguno donde se haya dado a las iglesias la paz católica”.

 

Leovigildo, hermenegildo y recaredo.

En primer lugar hay que referirse a la idea que Leovigildo tenía del Reino Visigodo. Cuando accedió al trono (apoyado por los clientes y fieles de Atanagildo y de su hermano Liuva), tuvo una intuición genial. Decidió gobernar no con el apoyo de los nobles visigodos más apegados a la tradición germánica, ni tampoco con el apoyo de los nativos hispanorromanos. Tanto unos como otros se aferraban a tradiciones caducas: los visigodos a unas costumbres que podían ser aceptables en el siglo IV pero no en el VI; y los hispanorromanos a un recuerdo Imperial que era solo eso, un recuerdo. Leovigildo decide conscientemente iniciar una política de fusión de ambos elementos para dar lugar al nacimiento de una nueva sociedad, hija por igual de visigodos y romanos.

Algunos autores piensan que Leovigildo inició esta política solo con el propósito de salvar a los visigodos de la desintegración y la absorción por parte de los hispanos. Pero probablemente fue mucho más allá. Su política trasciende la mera actuación de supervivencia y se convierte en un a política de futuro.

La recuperación de tierras a los Bizantinos hicieron subir su prestigio tanto que por primera vez un rey visigodo se atrevió a usar los símbolos de la realeza: cetro, corono y manto. Acuñó moneda en su propio nombre, creo una nobleza palatina en la que entraban los altos funcionarios del aparato estatal (entre ellos los primero hispanos) y se lanzó a una serie de conquistas contra vascones y suevos. Fundó Villa Gothorum (actual Toro, Zamora), reforzó la Fortaleza de Amaya, se hizo con el control de Orense y acabó con una sublevación en Sierra Morena. En el 581 fundo una fortaleza como cabeza de defensa contra los vascones, Victoriacum, la actual Vitoria.

En el 579 nombró a su hijo Hermenegildo duque de la Bética con sede en Sevilla y a Recaredo le concedió en el 578 el gobierno de una ciudad de nueva fundación, Recópolis (en Zorita de los Canes, a unos 70 Km. de Madrid). Esta ciudad y su “hinterland” abarcaban la mayor parte de la provincia de Madrid y de Guadalajara.

En el 580 organizó en Toledo un Concilio Arriano, en el que Leovigildo elimina todas las trabas procedimentales y rituales impuestas a los que abandonaban el catolicismo para hacerse arriano. Lo que buscaba Leovigildo era eliminar las diferencias religiosas entre los dos pueblos y buscar la unidad espiritual usando como base común el arrianismo. Sin embargo, el éxito de esta medida fue escaso, no así la buena voluntad del rey.

En segundo lugar la rebelión que protagonizó Hermenegildo, el otro hijo de Leovigildo y por lo tanto hermano de Recaredo. Leovigildo, como parte de su plan de unificación del Reino, trató de reforzar los lazos con Austrasia haciendo que el mayor de sus hijos, Hermenegildo (habido con Teodosia, al igual que Recaredo), casara con Ingunda (nieta de Goswintha, segunda esposa de Leovigildo y que era viuda de Atanagildo). Ingunda, al contrario que su madre y su abuela, llevaba consigo el espíritu misional que predominaba ya en las tierras de su nacimiento y consiguió, en la intimidad del matrimonio, que su marido abandonase la fe Arriana y, convirtiéndose al catolicismo, tomara el nombre de Juan. Leovigildo envió al matrimonio a Sevilla, donde se encontraron con San Leandro.

Todo esto sucedía en torno al año 580, y si bien es cierto que no es posible probar con toda seguridad la conversión al catolicismo de Hermenegildo en estos momentos, si que es sabido que a finales del 580 Hermenegildo acuñaba moneda en Sevilla en su nombre, y no en el de su padre, lo que era una clara declaración de independencia. Y en el 581 aparecen monedas de Hermenegildo con leyendas que hacen fácil suponer que ya era católico, y que usaba su catolicismo para afirmar su independencia del trono toledano.

Mientras el arzobispo viajaba a Bizancio para recabar el apoyo del Imperio a este joven príncipe, las ciudades de la cuenca del Guadalquivir, próximas a la zona bizantina, las más romanizadas, se alzaban en armas. Hermenegildo/Juan cometió el error de no someterlas sino de llamar en su auxilio al rey de los suevos y a los gobernadores bizantinos que proporcionaron tropas. Leovigildo hubo de mover las suyas para someter con mano dura a los rebeldes. Todas estas noticias llegaron a Constantinopla haciendo fracasar la misión diplomática de Leandro, quién emprendió el regreso.

No se sabe si estaba en Sevilla en el momento en el que Hermenegildo, derrotado por su padre, era conducido a prisión (primero en Toledo, luego en Valencia). Ingunda huyó, llevando en brazos a su único hijo y, por la vía de Cartagena, trató de llegar a Bizancio, si bien murió en el viaje. En todo caso Leandro fue desterrado mientras que Hermenegildo recibía la muerte en Tarragona, a manos de cierto Sisberto, por negarse a recibir la comunión arriana. La Iglesia Católica nunca aprobaría el gesto de rebeldía de Hermenegildo y no fue reconocido como mártir hasta Felipe-II. Una tradición posterior pretende que el propio Leovigildo fue movido a reconocer el error que cometiera y que poco antes de morir (Abril o Mayo del 586) recomendó a su hijo Recaredo (que era reconocido ya como sucesor pues compartía el poder con su padre desde el 572), que abandonara la doctrina arriana y aceptara la fe de Roma.

Hermenegildo fue un rebelde que quería usurparle el trono a su padre y usó para ello su condición de católico, intentando ganarse el apoyo de suevos, francos y bizantinos por un lado y a la población hispanoromana, por otro. Sin embargo, una vez finalizada la guerra, (ya muerto Hermenegildo), no hubo persecución de católicos, lo que abona más la teoría de que no se trató de una guerra de religión, aunque quedara patente la debilidad del arrianismo (solo se sostenía como religión oficial de los godos, es decir, de la minoría), frente a la inmensa mayoría de católicos (tanto en su territorio como en el de sus vecinos). Esto pudo hacer que Leovigildo recomendara a Recaredo que para continuar con su obra, se apoyara en la doctrina cristiana.

De inmediato se vio que Recaredo seguiría la política de reconciliación de su padre. Pocos meses después de subir al trono, Recaredo convoca un Concilio conjunto de obispos arrianos y católicos y les pidió que renunciaran a la fórmula de Rimini para adoptar una doctrina común. Luego, en febrero del 587, anunció que tanto él como su esposa Rigunda, princesa neustriana, eran católicos.  También logra importantes acuerdos con los francos y el apoyo de los fieles de su madrastra Goswintha. Consolidada la paz externa e interna, y en marcha el diálogo entre ambas iglesias, deja pasar un par de años hasta que las cosas maduren.

Leandro comunica al papa Gregorio la gran noticia, y éste, que estaba ya de regreso a Roma, le exhortó a que cuidara mucho que el Rey no se desviara del buen camino.

 

III CONCILIO DE TOLEDO

Se llega así al momento en el que convoca el III-Concilio de Toledo. Todo estaba decidido: ocho obispos arrianos se unieron a los 72 católicos y leyeron la fórmula de abjuración. Un gran precedente fue que los acuerdos tomados en este Sínodo y en los siguientes, se incorporaban al conjunto de leyes del Reino.

Parece unánime la teoría de que tanto Leovigildo como Recaredo (y posiblemente Hermenegildo por la vía de la sublevación) buscaban aplicar el principio de “Una Religión, Un Pueblo”. También son muchos los que apuntan a que mientras hubiera dos religiones en Hispania era imposible completar la fusión de godos e hispanos en uno solo. Sin embargo hay que señalar también que la segregación jurídica de godos e hispanos siguió siendo efectiva.  Cada uno era heredero de una tradición jurídica diferente, y por lo tanto no se les podía aplicar el mismo derecho. Además los “nacionalistas” godos, no dejaron de ver en estas actuaciones una victoria de los hispanos y crearon otra serie de dificultades, como varias sublevaciones que Recaredo tuvo que hacer frente.

Juan de Bíclara, quien sufrió pena de destierro, entiende muy bien la situación del momento y la refleja en su Chronicon, que abarca todos los acontecimientos hasta el año 590. Leandro desde su destierro en Constantinopla había sentido crecer su esperanza y su seguridad en la nueva sociedad que se creaba. Para Bíclara es la encarnación de la resistencia. A diferencia de las Galias, Britannia y Germania, Hispania pudo conservar su nombre, lo que tiene una especial significación. Para Bíclara Hispania emergía como sólida herencia del Imperio Romano, mientras Toledo y Bizancio eran los extremos.

Uno de los conflictos más radicalizado en Hispania fue el de los Bizantinos. Su capital, Cartagena, fue reforzada con nuevas murallas el mismo año en el que Recaredo se convertía al catolicismo. Eso dejaba las cosas bien claras. Los Bizantinos habían esgrimido el pretexto religioso e imperial par actuar en Hispania, pero ahora les quedaba solo el imperial. Recaredo no luchó contra ellos.

Leandro, obispo de Sevilla estuvo cerca del nuevo rey. Y es indudable que sin este apoyo no se hubiera producido el III Concilio de Toledo, ni tampoco se hubiera llegado al entendimiento con los obispos arrianos. Leandro había permanecido mucho tiempo en Constantinopla estudiando a los padres y conocía a fondo la doctrina y la historia del arrianiso. Sin su presencia es difícil pensar que se hubiera llegado a un entendimiento entre católicos y arrianos. Y como prueba de ello, el III Concilio de Toledo fue presidido por él. A él, Leandro, le entregó su tomus el rey Recaredo y él fue testigo de la conversión de la corte visigoda entera (este éxito de conversión fue convenientemente conocido y celebrado por su amigo el papa Gregorio).

En el III-Concilio de Toledo quedó sellada la unidad espiritual de España, mediante la conversión al Catolicismo de la población arriana de la Península. Sin embargo, según muchos historiadores las auténticas razones de su profesión pública de fe, aún son oscuras.

Juan de Bíclara dice en su crónica que la iniciativa de reunir un magno Sínodo (de 72 obispos) partió de San Leandro y del Abad Eutropio. Dos destacados eclesiásticos relacionados con Bizancio y conocedores de las tradiciones conciliares del oriente cristiano. Ambos consideraban que un acontecimiento de tan excepcional trascendencia como era la conversión del pueblo visigodo al Catolicismo y su recepción en la Iglesia, merecía celebrarse con la debida solemnidad y en un escenario a la medida de su importancia histórica.

§         El Abad Eutropio indicaba la nueva dimensión del refuerzo del Monacato, de tal forma que no se haría Benedictino en España hasta mucho tiempo después, y perduraría a través de los mozárabes. El monacato debía servir para reforzar la estructura jerárquica de la Iglesia.

§         En su discurso de clausura, Leandro insiste en la idea de que se había conseguido al fin “un solo reino”. Del mismo modo, el Papa Gregorio le escribe una carta en abril del 591 en el que le califica como “el obispo de los españoles”. San Leandro convocó, en el 591, un Sínodo en Sevilla donde se toma ya la decisión de crear una Biblioteca. San Gregorio envió a Leandro el pallium, convirtiendo así a Sevilla en una especie de cabeza de la Iglesia en España. Con la banda blanca venían también preciosas reliquias.

Se ha dicho muchas veces que en este Concilio el papel de Recaredo no fue el de Catecúmeno o Neoconverso, sino el del monarca ortodoxo que hace la profesión de fe en nombre del pueblo que ha conducido hasta el umbral de la Iglesia. Las palabras de Recaredo en el Aula conciliar, dirigidas al Episcopado del reino subrayan el protagonismo del monarca en la conversión de sus súbditos. Godos y Suevos eran los dos pueblos que Recaredo había arrancado de las tinieblas de la herejía y ofrendaba ahora a la Santa Iglesia:

"Presente está aquí la ínclita nación de los Godos, estimada por doquier por su genuina virilidad, la cual separada antes por la maldad de sus doctores de la fe y la unidad de la Iglesia Católica, ahora, unida a mi de todo corazón, participa plenamente en la comunión de aquella Iglesia"(...Y allí estaba también presente -seguía diciendo el rey-) "la incontable muchedumbre del pueblo de los Suevos, que con la ayuda del Cielo sometimos a nuestro reino y que, si por culpa ajena fue sumergida en la herejía, ahora ha sido reconducida por nuestra diligencia al origen de la verdad"(...Recaredo, promotor de la conversión de sus súbditos, ofrecía a Dios…) "como un santo y expiatorio sacrificio, estos nobilísimos pueblos que por nuestra diligencia han sido ganados para el Señor".

"Conquistador de nuevos pueblos para la Iglesia Católica": ese fue el titulo con que los obispos aclamaron a Recaredo al final de su discurso:

"¿A quién ha concedido Dios un mérito eterno, sino al verdadero y católico rey Recaredo? ¿A quién la corona eterna, sino al verdadero y ortodoxo rey Recaredo?" Estas y otras fueron las aclamaciones que brotaron de los labios de los padres conciliares, y que han llegado hasta nosotros a través de las actas del Sínodo. Más aún, Recaredo es presentado como un nuevo apóstol: "¡Merezca recibir el premio apostólico, puesto que ha cumplido el oficio de apóstol!", exclaman los obispos recurriendo a un símil de tradición oriental, pues en el Oriente cristiano se aplicó a los grandes príncipes (desde el emperador Constantino a Wladimiro de Kiew) que tuvieron un papel importante en la conversión de sus pueblos.

La asamblea conciliar siguió su curso. Un grupo de eclesiásticos y magnates conversos, en representación de todo el pueblo godo, hicieron la profesión de fe, que luego fue suscrita por ocho antiguos obispos arrianos y cinco "varones ilustres" de la nobleza visigoda. El concilio promulgó todavía una serie de preceptos sobre disciplina eclesiástica y otros que atribuían a los obispos importantes funciones civiles, articulando el esquema de un sistema de "gobierno conjunto" de ambos pueblos (visigodo e hispano-romano), en el que participaban de modo armónico dignatarios laicos y obispos. Al prelado católico más insigne, san Leandro de Sevilla, correspondió el honor de clausurar el Concilio Toledano con una vibrante homilía de acción de gracias: la Iglesia desbordaba de gozo por la conversión de tantos pueblos, por el nacimiento de tantos nuevos hijos; porque "aquellos mismos (decía Leandro) cuya rudeza nos hacia antaño gemir, son ahora, por razón de su fe, motivo de gozo".

No se conoce con exactitud la fecha de la muerte de San Leandro. Lo que es seguro es que en el 601 tanto él como Recaredo no existían. Quedaba el hermano de Leandro, Isidoro que le sucedería como arzobispo de Sevilla, y su hermana Florentina, abadesa en un monasterio por ella misma fundado, en Astigi. Como dato curioso, ya que San Isidoro es considerado como el primero de los grandes compiladores medievales, recientemente ha sido propuesto como santo patrón de Internet.

El Concilio III de Toledo marcó una huella indeleble en la historia religiosa española, ya que en él quedó sellada la unidad espiritual de España. Pero su importancia desborda el estricto marco hispánico para alcanzar una dimensión más amplia: católica. La Crónica de Juan de Biclara traza un sugestivo paralelo entre Recaredo en el Concilio III de Toledo y los grandes emperadores cristianos de Oriente, Constantino y Marciano, que habían reunido los Concilios ecuménicos de Nicea y Calcedonia. Y la Crónica contempla el Sínodo toledano, proyectado sobre el horizonte de la Iglesia universal, como el acontecimiento que representaba la definitiva victoria de la Ortodoxia sobre el Arrianismo. Así, a los ojos del más ilustre Cronista español contemporáneo, el Concilio aparecía a la vez como el origen de la unidad católica de España y el punto de agotamiento del ciclo vital de la gran herejía trinitaria de la Antigüedad Cristiana.

HISTORIA MEDIEVAL DE ESPAÑA.

CURSO 2.005/2.006 (31-10-2005)



[1] Jaques Fontaine “Isidore de Seville et la culture classique ¿aras L’Espagne wisigotldque?” París, 1.959

8月20日

LOURDES

LOURDES

 

Lourdes www.lourdes-infotourisme.com, es una pequeña villa situada en el corazón del Pirineo francés donde se venera a “Nuestra Señora” desde que se apareció a una joven de la localidad en 1858. Los 22 lugares de culto existentes en la localidad están abiertos las 24 horas del día todos los días del año y ofrecen misa en todos los idiomas del mundo.

 

Según la publicidad, Lourdes recibe al año 6 millones de visitantes. En un folleto que cogí en la Oficina de Información, se explicaba la historia de las apariciones de la Virgen a la joven Bernadita (así traducía su nombre, Bernadette, en el folleto en español) Soubirous. Fueron un total de 18 apariciones nada menos, la primera de las cuales tuvo lugar el 11 de Febrero de 1858, a las 13:00 horas (sic). Y el cura del lugar, reticente en un principio a creerla, acabó por aceptar el testimonio de las apariciones, porque (según constaba en el folleto) la niña Bernadita le dijo que la Señora le había hablado (en gascón, nada menos) para comunicarle que era la Inmaculada Concepción, y esas expresiones no las podía haber inventado Bernadita porque no era capaz de retener nada de las enseñanzas del Catecismo (literal). O sea, que era más que tonta y el cura más que listo (aunque por lo visto no fue este cura el que realizó el montaje posterior, sino los Asuncionistas), porque si hubo un milagro aquí, ese ha sido el económico. Hay todo un montaje económico en torno a este lugar que debe ascender a muchos millones de euros (o dólares, porque hay gente de todas partes). Porque otra de las cosas que pidió la Señora es que se cavara en el suelo para encontrar un manantial, beber su agua, y construir aquí un Capilla hacia la que se organicen peregrinaciones ¡¡Y vaya si se organizaron!!

Los “Asuncionistas”, organización religiosa fundada en 1845, muy poderosa e influyente, se hizo con el control de la Capilla y peregrinaciones a Lourdes, desplazando al cura local. La primera Capilla y procesión se inauguró en 1862, y los Asuncionistas organizan la primera llegada de enfermos en 1874. Esta congregación Asuncionista se fijó el objetivo de recristianizar el mundo moderno, en un momento de enorme auge del Positivismo. Controlando también un grupo de prensa de la época, se convirtió en la animadora de un grupo católico sectario, conservador y reaccionario, que se hizo cargo de Lourdes y de todo su emporio. Son los Asuncionistas los que controlan la afluencia de enfermos y peregrinos, los que crearon las medallas milagrosas, estampitas, imágenes de todo tipo… y promocionaron tiendas y hoteles. Hasta 350 hoteles se contabilizaban en los años 90, la segunda ciudad francesa después de París, en número de hoteles.

Un éxito semejante hizo que la Señora se “apareciera” en otros lugares buscando la misma estela: Irlanda, Yugoslavia, Estados Unidos, la URSS…Lourdes no tiene más que 18.000 habitantes, pero su población se llena cada año con los millones de peregrinos que acuden de todas partes del mundo. Solo para los ferrocarriles franceses supone el 1% de su cifra de negocios viajeros. Lourdes es un mercado extraordinario de beatería donde se encuentra de todo: Vírgenes fosforescentes, todo tipo de envases para coger y beber agua, medallas, postales, encendedores, bolígrafos, rosarios, platos y vasos con fotos de la Señora… Cualquier soporte es válido para una representación de la Virgen en una de las mayores cifras de negocio de Francia. No menos son los cirios. Cuando se enciende un cirio un empleado lo apaga un instante después con el pretexto de que no se pueden quemar varios miles de cirios al mismo tiempo y que no hay suficiente espacio. Los cirios son recogidos en un carrito por otro empleado que los devuelve a su sitio original. El agua también es objeto de polémica. En 1990 estaba prohibido, por motivos de sequía, llenar la cantimplora de agua bendita, y llegó a circular la afirmación de que el agua que mana a partir de entonces de las fuentes no viene de la gruta…

Monasterio de Lourdes: La Basílica del Rosario y de la Inmaculada, que preside una explanada que puede albergar hasta 40.000 personas, fue edificada en 1883 en estilo románico-bizantino, por el arquitecto Durand-Hardy. De controvertida estética, compartió época con la construcción de la Basílica del Sacre-Coeur de Montmatre en París (de otro controvertido arquitecto, Abadie), como elemento decisivo en la lucha contra el ateismo y el republicanismo francés y en general. La sensación que tuvimos en el Sacre-Coeur (donde no nos dejaron circular por la Iglesia libremente) es la misma que en este lugar, un espectáculo más que denigrante para la inteligencia y razón humanas.

Michelet escribió en 1846, a propósito de Lourdes: “El cristianismo ya no vive más que en lo que tiene de no cristiano, en la parte que toma prestada del paganismo modificándolo un poco, en el culto de la Virgen y de los santos… Se perpetúa únicamente por su acción sobre los débiles”. Émile Zola visitó Lourdes en 1892 para estudiar el fenómeno, cuando la ciudad ya no vivía más que para las peregrinaciones, mezcla de mercantilismo y de fe, de escaparate un poco obsceno (toda esta explicación es de la Guía del Trotamundos, yo diría un escaparate muy obsceno) del sufrimiento y de la esperanza. En 1906 Huysmans escribió el libro “Las Muchedumbres de Lourdes” donde lo calificaba de “Hemorragia de mal gusto” y de “Hipódromo de tonto sentimentalismo”. Pero para nada consiguió frenar el éxito del lugar, sino que hoy en día sigue aumentando, como se demostró con los más de 9 millones de visitantes (el récord del lugar) que alcanzaron en el 2008 con motivo del 150 aniversario de las apariciones.

 

Nosotros estuvimos allí en Julio del 2009, y puedo asegurar que no volveremos.

 

8月15日

UN POCO DE HISTORIA EN EL PIRINEO

EL PARQUE NACIONAL DE ORDESA Y MONTE PERDIDO
 
EL PARQUE NACIONAL DE ORDESA Y MONTE PERDIDO es uno de los que integran la Red de Parques Nacionales de España. Fue el segundo declarado, en 1918 (veinticinco días después del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga), por un Real Decreto firmado por el Rey Alfonso-XIII. En 1977 pasa a formar parte de la Reserva de la Biosfera “Ordesa-Viñamala” y en 1988 es declarado Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Este año obtiene también el máximo galardón de la CEE, “Diploma del Consejo de Europa a la Conservación”, renovable cada cinco años, que Ordesa ha obtenido en 1993, 1998 y 2003. En 1997 es declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad, junto con los Glaciares de la vertiente francesa, por la UNESCO.
 
La zona de influencia del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido comprende los términos municipales de Bielsa, Broto, Fanlo, Puértolas, Tella-Sin y Torla. Domina su geografía el macizo de Monte Perdido (3.355 mt.) siendo el mayor macizo montañoso calcáreo de Europa Occidental, con las cimas de las Tres Sorores o Tres Treserols: Monte Perdido, el Cilindro y Pico de Añisclo. Desde ellos derivan los valles de Añisclo, Escuaín, Ordesa y Pineta (que conforman los cuatro sectores del Parque Nacional), cincelados por las aguas respectivas de los ríos Bellos, Yaga, Arazas y Cinca. Debido a la torrencialidad y fuerza erosiva del agua, el líquido elemento ha modelado cavidades y profundos valles por los que se descuelgan estruendosas cascadas de agua. El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, recibe anualmente en forma de lluvia o nieve, precipitaciones que oscilan entre los 900 y 2.000 mm. Anuales.
 
Desde 1982, la superficie del Parque comprende 15.600 hectáreas, ordenadas por un PRUG (Plan Rector de Uso y Gestión) donde se establece una estricta normativa para su protección. Además de una lista de prohibiciones destinadas a la preservación, tanto del entorno como de la flora y fauna, está prohibido acampar en todo el Espacio Protegido. Sólo se permite establecer un vivac (con su correspondiente normativa) a partir de las siguientes altitudes: Ordesa, 2.100 mt. (Clavijas de Soaso); Añisclo, 1.800 mt. (Fuen Blanca); Escuaín, 1.800 mt. (La Ralla); Pineta, 2.500 mt. (Balcón de Pineta, Marmoré). Además de estas prohibiciones, el Parque está dividido en zonas atendiendo a una gradación de los usos y actividades: Zonas de Reserva (770 hectáreas), excluidas del uso público; Zonas de Uso Restringido (14.817 hectáreas), con acceso y tránsito únicamente a pie; Zonas de Uso Moderado (11 hectáreas), para actividades de interpretación y disfrute público; Zonas de Uso Especial (9 hectáreas), donde están ubicados los edificios destinados a los servicios de gestión del Parque y uso público, incluidas carreteras, pistas y otras infraestructuras.
 
En el Parque Nacional se encuentra un verdadero muestrario de plantas con más de 1.500 especies de flora pirenaica, donde conviven especies comunes (y no por ello menos bellas) con otras endémicas o exclusivas de estas montañas, como la madreselva de los Pirineos, la corona de rey o la oreja de oso, especie de las altas cimas, entre las grietas de las rocas o a la sombra de los hayedos. Los fondos de los valles están tapizados generalmente por los bosques. El haya, el abeto blanco o el pino silvestre son especies dominantes. A la orilla de los ríos aparece la vegetación de ribera, con sauces, abedules, fresnos, etc. En el Cañón de Añisclo las encinas y las hayas se mezclan, mientras el pino silvestre o royo gana terrenos aprovechados antiguamente en el Valle de Escuaín, y el pino negro sobrevive en el límite de la vegetación arbórea. Los botánicos han descrito 19 clases de vegetación que incluyen 36 órdenes, 51 alianzas y 75 asociaciones vegetales.
 
Una amplia muestra de la fauna pirenaica, especialmente la ligada a los hábitats alpinos y subalpinos de la alta montaña, se halla presente en el Parque. Se han catalogado hasta el momento, un total de siete especies de anfibios, trece de reptiles, cuatro de peces, al menos ochenta aves nidificantes y más de cincuenta mamíferos. El Quebrantahuesos, rapaz osteófaga amenazada, cuenta con varias parejas reproductoras dentro del Parque. El Águila Real, la Chova Piquigualda (de las que vimos muchas en todo el recorrido, tanto español como francés), el Alimoche y el Buitre Leonado, son aves que también se encuentran aquí. En las aguas frías de ríos, arroyos e ibones de montaña, viven tanto truchas como el endémico tritón de los Pirineos o el Desmán. La Rana Pirenaica fue descrita como nueva especie en las inmediaciones del Parque en el año 1992. Marmotas y manadas de Sarrios son mamíferos fáciles de observar en los altos pastizales subalpinos. El Bucardo, subespecie endémica de Cabra Montés, encontró a principios del siglo XX en la umbría del Valle de Ordesa su último refugio. En las zonas más altas, tan sólo el Gorrión Alpino, el Acentor Alpino y el Lagópodo Alpino, logran soportar las difíciles condiciones de estos medios boreales (en negrita los que pudimos ver).
 
El Valle de Ordesa fue el origen del Parque Nacional. Está conformado por pequeños valles y barrancos, altiplanicies y picos al norte, como la cresta Monte Perdido-Mondarruego, que sirve de frontera con Francia, cuyo paso natural es la sobrecogedora grieta conocida como Brecha de Roland. Al sur de esta grieta se encuentra la Gruta de Casteret, que aún conserva columnas y cascadas de hielo. El valle glaciar, por cuyo fondo se abren paso las aguas del río Arazas, va descendiendo desde el Circo de Cotatuero formando bellas cascadas. En las paredes verticales del valle se abren varias “Fajas” (pequeñas cornisas horizontales) que permiten recorrer el valle en altura por vertiginosas y estrechas sendas. Destacan la Senda de los Cazadores (con hasta 600 mt. de desnivel respecto al fondo) que recorre a vista de pájaro prácticamente todo el valle por su vertiente sur; y la Faja de las Flores, más alta y vertiginosa en la vertiente norte.
 
Lucas Mallada, en 1878, habló de este valle, conocido ya entonces como Paraíso de los Pirineos: “Frente a Cotatuero, por muy habituado que uno se halle a contemplar grandezas de la naturaleza, no puede menos de quedar absorto de tanta belleza reunida en un solo punto”. No llegamos a Cotatuero, pero desde luego después de todo lo visitado en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, no puedo por menos que suscribir sus palabras.
 
 
 

LA VILLA DE TORLA   Y    L’AINSA

La Villa de Torla está situada a 1.033 mt. de altitud, en la margen derecha del río Ara. El Ara, que nace a los pies del Vignemale, recorre todo el Valle de Bujaruelo, y se une al Cinca en Aínsa, es el río más largo del Pirineo. Torla es uno de los pueblos más típicos de la zona pirenaica, aunque fue reconstruido en gran parte tras la Guerra Civil. Desde sus calles se divisan cinco picos de entre los 2.000 y los 2.848 mt. del Pico Mondarruego. Su núcleo urbano está apiñado sobre un acantilado horadado para dar paso a la carretera, así que desde el parking, situado en la parte más baja del pueblo, hay que subir varias escaleras para llegar al casco antiguo. Son calles empinadas y empedradas con losas o cantos rodados. Las casas son de piedra y losas de arenisca, algunas con balcones corridos y características chimeneas del Pirineo. En algunas casas se pueden ver esculpidos los blasones de algunos infanzones del Reino de Aragón. Torla celebra su fiesta mayor el día del Pilar (imagino que por eso lo de la Virgen del Pilar en el camino de Ordesa), cuando se realiza un baile exclusivo de la villa de Torla, el Baile del Rapatán, una antigua danza de pastores en la que el mayoral más viejo enseña al más joven a recoger y reconocer el rebaño.

L’Aínsa, situada en la confluencia de los ríos Ara y Cinca, a 591 mt. de altitud, fue la capital del viejo Sobrarbe Medieval. Su situación estratégica y como centro de comunicaciones es importantísima durante mucho tiempo, ya que era el paso obligado para Bielsa y el Valle de Broto, así como punto de transito para la Comarca del Sobrarbe. Aínsa entra en la historia en el año 724, tras la conquista del territorio por Garcí Ximeno a los moros gracias a la milagrosa aparición de una cruz roja sobre una encina, origen de la actual festividad de “La Morisma”. La población sufrió mucho durante la Guerra de Sucesión que instauró en el trono español a Felipe-V, porque, como muchas ciudades aragonesas, fue partidaria de Carlos de Austria. Tropas francesas mandadas por el General Saluzzo, la asediaron e incendiaron en 1706. En 1833 fue reparada para prevenir ataques carlistas y en 1875 fue habilitada de nuevo para rechazar la columna carlista de Dorregaray.

Aínsa conserva parte de su Muralla, cuyo Arco de los Escaleretas da paso a la Plaza Mayor, de los siglos XII y XIII, una de las mayores y mejor conservadas de carácter medieval en España. En ella destacan las casas, todas originales, caso que tal vez sea único en España, con sus fachadas y porches. Las dos vías principales del poblado medieval, la Calle Grande (o de Gonzalo-I) y la Calle Pequeña (o de Santa Cruz), aún se conservan con sus edificios del siglo XIII, un románico de ventanas ajimezadas y capiteles de transición al gótico. Todas ellas cuentan con bodegas y subterráneos bien conservados, algunos de los cuales son visitables. La Iglesia Colegiata y el Antiguo Hospital, son otras dos construcciones medievales (siglos XII al XIV) que aún pueden verse en Aínsa.

Cada dos años, el 14 de septiembre se celebra en Aínsa la fiesta de “La Morisma”, que conmemora la legendaria batalla ganada a los moros, gracias a la aparición de la soberana Cruz de Sobrarbe. Más de un centenar de personas vestidas a la manera medieval representan el drama histórico en verso irregular romance, para revivir el milagro de la aparición, sobre la encina de Sobrarbe, de una roja y luminosa Cruz. La Cruz Roja de Sobrarbe es, desde entonces, el blasón que figura en el escudo de la Villa, y que luego pasaría a la heráldica del Reino de Aragón (primer cuartel). En una llanada al norte de Aínsa (a 1,5 Km. desde el exterior del casco antiguo), en la que según la tradición se libró la batalla, se levantó en 1655, un monumento conmemorativo del acontecimiento. Reconstruido por orden de Carlos-III, es un templete con columna Toscana, verja de hierro forjado y cubierta piramidal que cobija la cruz sobre la carrasca.

4月26日

HISTORIA DE CASTELNAUD-LA-CHAPELLE

CASTILLO DE CASTELNAUD-LA-CHAPELLE

A principios del sigo XIII, Bernard de Casnac, poderoso señor de Castelnaud, es ferviente defensor de la fe cátara. Simon de Montfort, quien lidera la cruzada en contra de los albigenses, se apodera de Castelnaud en 1214. En 1215, Bernard de Casnac reconquista el Castillo que finalmente será incendiado al cabo de unos meses, por orden del Arzobispo de Burdeos. Se reconstruye en el transcurso del siglo XIII, de esta época es el Torreón cuadrado del homenaje. El lugar sigue imponiéndose como uno de los más poderosos del Périgord. A pesar de su rivalidad con Beynac, vecino y hermano enemigo, los dos monstruos de piedra no se enfrentan directamente.

En 1337 estalla la Guerra de los Cien Años. El Castillo, tras el matrimonio de Magne de Castelnaud con Nompar de Caumont, entra en la familia de éste que apoya a los ingleses, mientras que los Barones de Beynac están a favor de los franceses. En poco más de un siglo, el Castillo cambia siete veces de bando. En 1442, los franceses triunfan definitivamente, después de un asedio de tres semanas ordenado por Charles-VII. Una vez acabado el conflicto, los Castelnaud recuperan el Castillo y lo vuelven a construir. Dos torres semicirculares provistas de cañoneras protegen el patio bajo. Se construyen un puente levadizo y una nueva barbacana. Por otra parte, una amplia área residencial se edifica al lado de la Torre del homenaje. Castelnaud se mantiene como centro de mando del señorío y la torre de artillería, construida en 1520, es la que mejor simboliza el poderío del lugar.

Los Caumont eligen la religión reformada. El Capitán Geoffroy de Vivans, nacido en el Castillo, defiende la fortaleza y se esfuerza por combatir contra los católicos con empeño. Le temen en toda la región, tanto que nadie se atrevió a atacar Castelnaud durante las guerras de religión. Los Caumont siguen siendo los dueños del lugar, aunque ya no viven en él.

Después de la Revolución la vegetación invade el Castillo y se convierte en Cantera. En 1832, cuando el tráfico fluvial y la emancipación de la aldea exigen la construcción de un cargadero para el puerto, se toman las piedras de la parte sur del Castillo.

En 1966, los nuevos propietarios, Philippe y Véronique Rossillon, consiguen que el Castillo sea declarado Monumento Histórico. Hoy pertenece a su hijo Kléber Rossillón, presidente de la FNASSEM (Fundación Nacional de las Asociaciones de Salvaguarda de Lugares y Conjuntos Monumentales). Fue renovado entre los años 1974 y 1980 y el Museo de la Guerra Medieval inaugurado en 1985. Una segunda campaña de renovación empezó en 1996 y acabó en el 2005 con la rehabilitación del Baluarte.

4月22日

BREVE HISTORIA DE SARLAT-LA-CANEDA

SARLAT-LA-CANEDA

Sarlat-la-Caneda es una ciudad medieval que alcanzó su apogeo en el siglo XIII, cuando llegó a contar con 5.000 habitantes. El Origen de la Abadía Benedictina se pierde en las leyendas. Existen en el siglo IX, como parte de seis grandes Abadías del Périgord (Paunat, Belvès, Saint Front de Périgueux, Brantôme, Terrasson). La Abadía Carolingia de Sarlat es la única que quedó a salvo de los Vikingos, situada en un lugar apartado de la Dordoña y de sus afluentes. En el 937 pasó a formar parte de la Orden de Cluny. Se reconstruyó entre 1125 y 1160 y en 1153 estuvo bajo la protección directa de la Santa Sede de Roma. En 1298 se emancipó de los Abades y obtuvo, mediante juramento de fidelidad al Rey Luís-VIII de Francia, el derecho de administrarse por sí misma y de elegir Cónsules. En el 1318, la Abadía fue la sede del nuevo Obispado creado por el Papa Juan XXII y la iglesia Abadía pasó a ser Catedral de la Diócesis de Sarlat. Los Obispos, que sustituyeron a los Abades, iniciaron su transformación arquitectónica que concluyó a finales del siglo XVII.

Cuando se convirtió en Ciudad Episcopal (la Iglesia Abacial se convirtió en Catedral de San Sacerdos y se construye la Iglesia Parroquial de Sainte Marie), Sarlat desempeñó un papel prominente en la Guerra de los Cien Años. Reserva de hombres de armas, de municiones y de víveres, la ciudad fortificada fue también defendida por los Castillos situados en los alrededores y pudo llevar auxilio a otras ciudades asediadas por los ingleses: Belvès, Domme, Montignac… No obstante, se convirtió en inglesa tras la firma del Tratado de Brétigny en 1360, en la mitad de la Guerra. Se alió al Rey de Francia diez años más tarde, cuando el Condestable Du Guesclin expulsó a los ingleses. Aunque la ciudad siguió desempeñando el mismo papel que anteriormente, debió rendirse en dos ocasiones y sufrió exacciones del Capitán de Vivans y del Vizconde de Turenne. A partir del siglo XIV, Obispos y Cónsules se repartieron el poder hasta la Revolución. En 1453, tras la victoria de Castillón (que puso fin a la Guerra de los Cien Años), las guerras de religión causaron muchos estragos en la ciudad. El reinado de Enrique-IV permitió a Sarlat conocer días apacibles, numerosos palacetes se edificaron entre el fin del siglo XV y el principio del siglo XVI. El principio del siglo XVII se señala con la construcción del Ayuntamiento, de la Iglesia de Recollets y del Présidial (antiguo Tribunal). La Fronda puso fin a este periodo favorable en 1652. Sarlat fue ocupada de nuevo por las tropas de Condé. Fue cedida con sangre.  Guerras, epidemias de peste e inundaciones causaron daños episódicamente en la ciudad, cuando contaba entre 5.000 y 7.000 habitantes.

La desaparición de la Diócesis (unida a la de Périgueux), en la Revolución, le arrebató su prominencia. Pasó a ser Subprefectura y se adormeció durante cerca de 150 años, para volver a la vida más tarde, hace unos 40 años, gracias a la Ley Malraux promulgada el 4 de agosto de 1962, que se aplicó por primera vez en Sarlat. En 1965, las dos comunas de la Canéda y Sarlat, se fusionaron bajo el nombre de Sarlat-la-Canéda. “Esto es el paraíso de los franceses”, dijo Henry Miller cuando la visitó.

Sarlat-la-Caneda es la ciudad europea que posee un mayor número de edificios declarados monumentos históricos por kilómetro cuadrado.

 

2月16日

TRES PERSONAJES ARGENTINOS

JUAN MANUEL DE ROSAS:

Juan Manuel de Rosas (nacido Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rozas y López de Osornio en Buenos Aires, 30 de marzo de 1793 - † Southampton, Hampshire, 14 de marzo de 1877)

Juan Manuel de Rosas pertenecía a la Clase Alta de Funcionarios y Terratenientes (su mujer, además estaba emparentada con otros grandes terratenientes argentinos, los Anchorena). Era propietario de varias Estancias como la “Estancia San Martín”, o la más grande de  Los Cerrillos” (que Darwin visitó y calificó como “una ciudad y una fortaleza”. Contaba con 60.000 cabezas de ganado; 100.000 ovejas; 100.000 animales yegarizos; corrales para el ganado cimarron; almacenes de desguace de carne, salazón y secado de pieles… con lo que que comprendió enseguida la fuerza política y económica de la Estancia.  Gobernador de Buenos Aires en 1829 (entre 1829 y 1852 se denomina “La Era de Rosas”), ejerció un dominio con poder absoluto: Dominaba la Cámara de Representantes y el Poder Judicial; Hacía las Leyes y las interpretaba, incluso sentenciaba; Propaganda inherente al Régimen.

Dividía la sociedad entre los que mandaban y los que obedecían. Acabó con la división tradicional entre Federalista y Unitarios, que se sustituyó por la dicotomía: Rosistas y Antirosistas. A Juan Manuel de Rosas le obsesionaba el orden y aborrecía el Liberalismo (el Progreso).

Emprendió la Campaña del Desierto (1833) con la que añadió a la Provincia de Buenos Aires miles de Km2. que se reparten con el sistema de “Boletos de Premios en Tierras” que recompensaba los servicios prestados, llegando a convertirse en modo de pago de salarios y pensiones. El “rosismo” se basaba en la Hacienda, centro de recursos económicos, y un sistema de control social. En 1835 se proclama “Tirano ungido por Dios para salvar la Patria”.

Era un Régimen Civil que empleaba militares sumisos, y en el que era obedecido por algunos con entusiasmo, inercia o miedo. La oposición a Juan Manuel de Rosas la conformaban: Unitarios y Reformista jóvenes; Terratenientes del sur que sufrieron el bloqueo francés (1840); Otras provincias del territorio; Potencias extranjeras.

Utilizó al ejército para acallar críticas e imponer su voluntad por medio de terror. La “Sociedad Popular Restauradora”, era club político y organización militar y su brazo armado “La Mazorca” (represivo). Juan Manuel de Rosas gobernaba Buenos Aires pero no el resto del territorio, ni en él podía aplicar la misma estrategia. El resto de las Provincias se autogobernaban agrupadas en la “Confederación de las Provincias Unidas del Río de la Plata”, dirigidas por Justo José Urquiza (Gobernador de la Provincia de Entre Rios), quien organiza junto a Brasil y Montevideo, la Triple Alianza (Mayo de 1851). En 1852 hicieron huir a las tropas de Juan Manuel de Rosas (organizadas en la “Confederación Argentina” que no encontró seguidores ni en la ciudad ni en el campo), y fue derrotado definitivamente en la Batalla de Caseros, exiliándose en Gran Bretaña.

 

Hipólito irigoyen:

Hipólito Yrigoyen (Buenos Aires, 12 de julio de 1852 - íd., 3 de julio de 1933).

Político de la corriente Radicalista Argentina. Presidente en dos ocasiones: 1916-1922; 1928-1930, fue el primer Presidente en la historia d eArgentina en ser elegido por Sufragio Universal masculino.

Propició cambios en el país: Avance de la frontera ganadera (en las Pampas Meridionales y la Patagonia) y crecimiento económico hasta 1929. Propició el “Crecimiento hacia fuera”, una expansión exportadora-importadora sin precedentes, que modernizó a Argentina y la incorporó al Comercio Mundial. Junto a Leandro Alem (considerado el fundador de la Unión Cívica Radical en 1889, y tío de Irigoyen) enarboló la bandera del Radicalismo frente a la denominada “Generación del 80” (a la que pertenecía Julio Argentino Roca, Carlo Pellegrini, Miguel Juárez Celman, Roque Sáez Peña... miembros de la Oligarquía). Argentina sufrirá la dependencia de la Economía Mundial (aviso de crisis en 1890) y la Oligarquía mantendrá su peso y control por el escaso peso de la participación popular en el sistema electoral (la modificación de aquel sistema será el objetivo de la Unión Cívica Radical). El soporte de la Unión Cívica Radical será: La naciente Burguesía urbana; Los pequeños y medianos Hacendados de Buenos Aires; Los Comerciantes del litoral; Arrendatarios; Algunos profesionales universitarios; Algunos obreros. Cuando el Radicalismo accedió al poder se encontró con una coyuntura económica desfavorable, conflictividad social (Huelga de los frigoríficos, semana trágica de Buenos Aires, 1919 movimiento obrero), y una tendencia a la nacionalización de ciertos sectores de la economía.

En 1930, un Jefe militar acaba con el Gobierno de Irigoyen. El golpe acabó con medio siglo de normalidad política en Argentina. El entierro de Hipólito Irigoyen se convirtió en una manifestación popular contra el Gobierno Militar que ocupaba el poder (General José Félix Uriburu).

Según mi amigo argentino, Jorge Ferraro, Irigoyen fue el mejor Presidente que ha tenido Argentina en su historia. De los otros dos personajes que conforman esta “Trilogía Argentina”, contó tales descalificativos que mejor no los reproduzco.

 

Juan Domingo Perón

Juan Domingo Perón (*Lobos, Argentina, 8 de octubre de 1895 – †Olivos, 1 de julio de 1974) político y militar argentino, creador del movimiento peronista.

Tras el segundo mandato de Hipólito Irigoyen (1928-1930) se sucede la “Década Infame”(1930 a 1943): Gobiernos civiles efímeros y regímenes militares impopulares que abrieron las puertas del “Peronismo”. En 1943, un Golpe Militar lleva al poder al GOU (Grupo de Oficiales Unidos) una facción militar germanófila y nacionalista. Juan Domingo Perón (Ministro de Trabajo y del Interior) promueve medidas obreristas. En 1944 el régimen militar Argentino se hundió. Perón,  se preparó para el asalto al poder contando con una base sólida entre los obreros sindicalizados. La Junta Militar, lo relevó de sus cargos y lo encarceló en 1945. Su popularidad (movilizaciones de 8 días y manifestación en la Plaza de Mayo) consigue que sea liberado. Nacía el Caudillo Populista que marcará la historia política del país en el siglo XX: Permaneció en el poder 9 años (1946-1952; 1952-1955), como líder autoritario de un movimiento popular y de consenso (compuesto por: Disidentes radicales, nacionalistas, caudillos de provincias y ciertos sectores del Ejército y la Iglesia) junto a la exaltación popular de Eva Perón.  

La Clase Obrera asumió que solo Perón (ni comunista, ni socialista) podía darles lo que pedían. Algunas de sus frases de la Campaña Electoral de 1946, fueron claves para convencer a muchos de que le votaran. El 55% de los votos le dieron la Presidencia :

-         Por una Justa distribución de la Riqueza”.

-         Que la tierra no sea un bien de renta, sino un bien de trabajo”.

-         Solo yo puedo hacerlo”.

La Presidencia de 1946-1955, inaugura la época de las grandes conquistas del “Peronismo”: Independencia política y económica; Justicia social; Desarrollo; Limitación del capital “Imperialista”; Nacionalización productiva; Leyes de protección social y laboral. Las políticas “Peronistas” crearon una imagen de abundancia (no siempre real) que se mitificó ante los argentinos que vivieron aquella época. Perón aprovechó el auge exportador para: Reequilibrar la Deuda Externa; Establecer el Seguro Social y reducir el desempleo, además de otras conquistas para los trabajadores; Nacionalizar el ferrocarril, el teléfono, el gas, los transportes y marina mercante, así como la Siderurgia estatal.

La opulencia de la posguerra permitió el Populismo redistributivo,  pero también fue su perdición. A mediados de los años cincuenta, hay cambios en su economía. La producción europea se recuperaba (Plan Marshall), y el Gobierno argentino se vio obligado a hacer cambios que pusieron en evidencia las debilidades de su modelo “Peronista”. Ante el aumento de las dificultades, las políticas gubernamentales se hicieron más conservadoras: Se favorecieron los intereses agro-exportadores tradicionales, y se facilitó el ingreso de capital de USA También se produjeron problemas con la Iglesia, que protestó por la legalización del divorcio (1955) y las cargas tributarias impuestas a sus posesiones. Perón rompió con el Episcopado.

Un levantamiento militar lo derrocó en Septiembre de 1955 y abandonó Argentina. En 1973, con 78 años, regresó al país y fue investido nuevamente como Presidente, pero moría en Septiembre de 1974 y accedió a la Presidencia la Vicepresidenta, Mª Estela Martínez de Perón.

 

 

 

9月12日

ALSACIA Y SUS PERSONAJES

 
ALSACIA Y SUS PERSONAJES.

Alsacia es la más pequeña comarca de Francia, pero también es la más poblada. Esa es una de las muchas particularidades de una región que, debido a su tumultuosa historia, acumula las diferencias. Por ejemplo se distinguen 25 áreas distintas del dialecto alsaciano (o Ellsäissich, próximo al alemán), y la cocina, diferente en el norte con respecto al sur, es más tributaria de Alemania que de Francia. Celtas y romanos la ocuparon en la antigüedad, y durante la Edad Media fue una de las difusoras del Humanismo y la Imprenta. En el siglo XV fue muy activa también en la extensión del protestantismo. Durante todo este periodo Francia y el Imperio se disputaron constantemente diversas zonas de la región. Después del Tratado de Westfalia (1648), las tropas francesas se instalan en Alsacia que la hacen tributaria unas veces de Estrasburgo y otras de Mulhouse. Tras la Guerra Franco-Prusiana (1870) Estrasburgo es nombrada capital de la Tierra del Imperio de Alsacia-Lorena, hasta que en 1918 se integra de nuevo en Francia. En 1925 se construyó la Línea Maginot (www.lignemaginot.com/index10.htm), una línea de defensa construida por Francia a lo largo de la frontera con Alemania e Italia (llamada aquí Línea Alpina). Durante la 2ª Guerra Mundial, 130.000 alsacianos fueron incorporados a la fuerza en el ejército alemán hasta su liberación en 1945. En 1979 se eligió el Primer Parlamento Europeo de Estrasburgo.

A lo largo de la Historia de Alsacia, hay nombres que han destacado por encima de otros, configuarndo un grupo de Personajes Alsacianos de muy distinta índole, pero todos ellos con el común denominador de ser, aún hoy en día, muy recordados en Alsacia. Y de habernos topado con ellos en nuestro viaje.

 

SAINTE ODILE

Según cuenta una leyenda que se encuentra en un texto anónimo que data del 950, Odile nació alrededor del 662 en la ciudad de Obernai. Era hija de Etichon (o Adalric), un merovingio, Duque de Alsacia, y de la princesa Berswinde.

El Duque de Alsacia esperaba un hijo, pero nació una niña que además estaba ciega y la rechazó. Su madre la confió al  Monasterio de Balme (hoy Baume-les-Dames, entre Besançon y Montbéliard) en la Borgoña francesa. El Santo Erhard, un monje irlandés que viajaba por Baviera, tuvo una visión en la que Dios le ordenó ir al Monasterio de Balme y bautizar a una niña ciega. Cuando lo hizo, al tocar los ojos de Odile, ésta recuperó la vista.

El milagro llegó a oidos de su padre, que en lugar de recibir a su hija, mandó convertir la Fortaleza de Hohenbourg en un Monasterio para que su hija fuese su Abadesa. Pronto muchos fieles acudían a ella por la fama de sus milagros, pero como la Fortaleza estaba situada en lo alto de una montaña, muchos enfermos no podían llegar. Entonces Odile mandó construir en el llano el Monasterio de Niedermünster.

Además de las muchas curaciones milagrosas, se le atribuyen otros milagros, como horadar una piedra con las lágrimas que derramaba por la salvación de su padre, o hacer manar un manantial que curaba a los ciegos. Tras su muerte en el 720, su sepultura fue objeto de un culto que continua en nuestros días, sobre todo el 14 de Diciembre cuando se celebra el día de Santa Odile. Patrona de los ciegos, su festividad se trasladó desde el día 13 para separarla de la festividad de Santa Lucía. A la Santa se la representa con su Cayado de Abadesa y un Libro abierto con dos ojos.

Fue Canonizada en el siglo XI por el Papa León-IX (el único Papa Alsaciano) y proclamada Patrona de Alsacia por el Papa Pio-XII en 1946. El nombre de Odile está formado por la raíz germana od (= riqueza), o de su derivado, uodal (= tierra, la patria), de donde parece provenir el origen de su patronazgo.

 

PAPA LEÓN-IX

Bruno de Eguisheim-Dagsbourg, nació en la localidad alsaciana homónima el 21 de junio del 1002. Su padre era el Conde de Nordgau, señor de Eguisheim, por lo que Bruno era un miembro destacado de la alta aristocracia alsaciana, primo del emperador Enrique-II y descendiente de los Carolingios por parte materna.

Educado con el Obispo Berthold de Toul, a la muerte de éste, el 9 de septiembre del 1027, fue propuesto como su sucesor, por su primo Conrado-II. Desde su cargo luchó contra la simonía y el nicolaísmo, y se inserta en el movimiento de la Reforma promovido por Cluny  y  Gorze.

En noviembre del 1048, el emperador Enrique-III, en un Concilio de Príncipes y Obispos celebrado en Worms, propone a Bruno de Eguisheim para suceder en el pontificado al efímero Dámaso-II. Enrique debía designar a un Papa cuya moral no pudiera descalificarse y ganara la confianza de los romanos. No obstante el futuro León-IX condicionó la aceptación del cargo a la celebración de una elección canónica. Se hizó nombrar León en recuerdo de León el Grande quien había afirmado la primacía del Obispo de Roma como sucedor de Pedro. El 12 de febrero del 1049 fue consagrado como Papa de Roma.

El mismo año, prohibio el matrimonio de Guillermo el Conquistador, Duque de Normandía con Matilde de Flandes, dado su grado de parentesco, aunque el motivo de esta negativa era más bien político: el temor de la Iglesia de ver unidas dos grandes potencias, Flandes y Normandía. El matriminio tuvo lugar al final en el año 1050.

Decidido a encabezar el movimiento de reforma eclesiástico dio entrada en el colegio cardenalicio a eclesiásticos no romanos, haciendolo más internacional y partidario de las ideas cluniacenses. Se le puede considerar un predecesor de la Reforma Gregoriana y llegó a celebrar hasta 12 Sinodos. También intentó frenar a los normandos, instalados en el sur de Italia, que amenazaban los territorios pontificios. En 1053 el ejército Papal cayó derrotado en Civitate y él fue hecho prisionero, no recobrando la libertad hasta poco antes de su muerte. Pero el hecho más significativo de su pontificado fue la consumación del Cisma de la Iglesia Oriental, que estalló en 1054 cuando Miguel Cerulario, patriarca de Constantinopla se negó a recibir a los enviados papales. La reacción inmediata, el 24 de julio de 1054, fue la contraexcomunión del cardenal y su séquito. Se llega de esta forma a la ruptura y a partir de ese instante ya nunca más se mencionó el nombre del papa en la liturgia bizantina, y permanecieron cerradas en Constantinopla las iglesias para los latinos. Por su parte la Iglesia de Occidente pasó a no reconocer el VI Concilio de Constantinopla en el que se adoptó el Credo niceno-constantinopolitano.

León IX falleció el 18 de abril de 1054, y su cuerpo reposa en la Basílica de San Pedro.

 

BARTHOLDI

Frédéric Auguste Bartholdi, nacido el 2 de agosto de 1834 en la localidad alsaciana de Colmar, es un famoso escultor, autor de la “Estatua de la Libertad”, obra ofrecida por Francia a los EEUU, y el monumental “León de Belfort”, tallado en un acantilado para la celebrar la heroica resistencia de esta ciudad durante el asedio de 1870-71. Utilizó muchas veces el pseudónimo de Amílcar de Hasenfratz.

En el que fuera su domicilio en Colmar desde 1922, se ubica el Museo Bartholdi desde que fue legado a la ciudad por sus descendientes en 1907.

Bartholdi recibió su licenciatura de la Ecole Nationale Superieure des Beaux-Arts de París en 1852. Después de un memorable viaje a Egipto comenzó su actividad como arquitecto y realizó su primer monumento, el dedicado al General Rapp, en 1856. En 1871 hace su primer viaje a EEUU para seleccionar el sitio donde se instalará el monumento que se le ha encomendado, la Estatua de la Libertad, a petición de Eduard Lefebvre de Laboulaye. Por entonces Bartholdi era el más famoso escultor en toda Europa y América del Norte. En 1882 se le condecora en Francia con la Legión de Honor.

Bartholdi realizó más de 35 obras monumentales en todo el mundo, así como muchas estatuas y monumentos en Colmar y en el Haut-Rhin en Francia. Destacan, además de los ya mencionados:

·         Los “4 Ángeles Trompeteros”, Iglesia Bautista Unitaria de Boston, EEUU (1874)

·         La statue de aux États-Unis (1876).La “Estatua de La Fayette”, Union Square, Nueva York, EE.UU (1876)

·         La « Fontaine du Capitole » au parc Bartholdi à  aux États-Unis (1878).La “Fontaine du Capitole”, Bartholdi Park, Washington, EEUU (1878)

·         La “Fuente Bartholdi”, Place des Terreaux, Lyon, Francia (1892)

·         ”Monumento a Suiza socorro Estrasburgo”, Basilea, Suiza (1895)

·         La “Estatua Ecuestre de Verciongetorix”, Clermont-Ferrand, Francia (1903)

·         Le monument-fontaine au baron La “Fuente Memorial del Barón Lazare Schwendi”, Place de l'Ancienne Douene,  Colmar, (1898)

·         Le Petit Alsaciano Enólogo, Museo Bartholdi, Colmar (1869)

·         Le monument de El “Monumento Champollion”, París, Francia (1878)

·         Le monument de El “Monumento de Christopher Columbus”, Exposición Universal de Chicago, EEUU (1893)

Bartholdi murió de de tuberculosis el 4 de Octubre de 1904 en París y fue enterrado en el Cementerio de Montparnasse.

 

HANSI

kienzheim         Les Vainqueurs

Hansi, era el pseudónimo del artista alsaciano Jean Jacques Vals (1873-1951). Durante el periodo comprendido entre 1871 y 1919, Alsacia y Lorena pertenecían al Imperio Alemán, pero muchos de sus habitantes mantenían un fuerte sentimiento francés. Hansi fue uno de estos hombres.

Antes de la Guerra algunas publicaciones como L’Illustratión, publicaron sus trabajos abogando por una reunificación con Francia. En julio de 1914 fue condenado a un año de prisión en Alemania por estas y otras declaraciones, pero logró escapar y refugiarse en Francia.

Durante la Gran Guerra, Hansi sirvió en el ejército francés sin dejar de crear ilustraciones patrióticas. Su imagen y sus trabajos aparecían frecuentemente en la portada de eminentes revistas incluso en Alemania, aunque aquí se le tildaba de “desertor”. Siendo Alsaciano, se le consideraba alemán.

Durante la Guerra adquirió el grado de Teniente y al acabar continuó con su labor de ilustrador, esta vez ya como ciudadano francés en Alsacia, recién incorporada a Francia. Con el estallido de la 2ª Guerra Mundial, las autoridades alemanas volvieron a sacar  a la luz su pasado y Hansi se tuvo que refugiar en Agen, en la Francia no ocupada. En 1941 huyó a Suiza tras ser descubierto y atacado por agentes de la Gestapo, y allí pasó el resto de la Guerra. Volvió a Francia al acabar la contienda y murió en 1951.

 

ALBERT SCHWEITZER

Albert Schweitzer nació en la localidad alsaciana de Kayserberg en 1875, un territorio de habla germana y adscrito al Imperio por entonces. Pasó su infancia en Gunsbach, donde su padre era Pastor Protestante.

Los Schweitzer eran una familia de melómanos y a los 5 años, Albert ya tocaba el piano. Hizo el Bachillerato en Mulhouse, donde empezó a estudiar órgano con Eugène Munch, quien le dio a conocer la obra de Bach. Estudio luego Filosofía y Teología en Estrasburgo, París y Berlín. En 1900 se licenció en Teología y luego se ordenó coadjutor de la Iglesia de San Nicolás de Estrasburgo.

Los años arrugan la piel, pero renunciar al entusiasmo arruga el alma” decía Schweitzer, cuando un buen día decidió renunciar a una exitosa carrera como músico para dedicarse a los más necesitados.

En 1913 terminó la carrera de Medicina y Cirugía en la Universidad de Estrasburgo y, junto a su mujer, se trasladó como misionero médico a Lambarene, población del África Ecuatorial francesa, hoy perteneciente a Gabón. Allí fundó un hospital y atendió a unos 2.000 pacientes sólo durante el primer año.

La 1ª Guerra Mundial interrumpió bruscamente esta actividad y como era ciudadano alemán fue considerado un enemigo de la colonia francesa y confinado en Francia, donde permaneció entre 1917 y 1918. Durante este periodo escribió dos volúmenes del estudio “Filosofía de la Civilización”, donde trata la ética desde una perspectiva histórica: Sostiene que la sociedad moderna está en decadencia debido a su falta de voluntd para amar y sugiere la necesidad de desarrollar una filosofía basada en el respeto a todas las formas de existencia.

En 1924 volvió a África donde reconstruyó el hospital y lo equipó para cuidar a miles de enfermos, pero dos años después la hambruna y una epidemia de disenteria le obligaron a trasladar el hospital más arriba del río Ogoué. Allí Schweitzer fue construyendo poco a poco más pabellones y el hospital creció en instalaciones y enfermos.

De vez en cuando visitaba Europa para dar conferencias y recitales de órgano. En 1952 recibió el Premio Nobel de la Paz, cuyo dinero invirtió en chapas para cubrir las casas de un poblado de leprosos.

Murió en Gabón a los 90 años. Su principio teológico fue: “La veneración de la Vida”. Hoy en Kayserberg un Museo recuerda la vida de este alsaciano altruista.

 

 

 
 
 
 
 
9月3日

HISTORIA: LA SELVA NEGRA Y LOS RELOJES DE CUCO

HISTORIA: LA SELVA NEGRA Y LOS RELOJES DE CUCO

 

La Selva Negra ( www.blackforest-tourism.com ) se extiende en unos 150 km de norte a sur, y por término medio, unos 50 km de oeste a este. Es la montaña de media altura más alta de Alemania y en ella se encuentran hermosos miradores, beneficiosas fuentes termales, numerosos lagos de cráter y altos pantanos, todo ello enclavado, desde 1999 en el Parque Nacional de la Selva Negra (en dos secciones: Sur y Centro/Norte). Además de constituir, con dos tercios de bosques en sus 6.000 Km2 de superficie, el mayor territorio forestal continuo de Alemania, es la más extensa región turística del país.

Los romanos llamaron “Silva Nigra” a la impenetrable selva virgen que cubría los montes de esta zona, y se limitaron a colonizar la planicie y los Valles del Rin. En el siglo III llegaron los Alamanos que echaron a los romanos, destruyeron sus asentamientos y levantaron granjas en las que, más tarde, surgieron pueblos. En los siglos VI y VII los Francos dominaron el territorio y trajeron el cristianismo, llegando misioneros procedentes de Irlanda y Escocia. Estos ermitaños se internaron en la selva virgen y fundaron celdas de monjes y pequeños conventos. Pronto los nobles del entorno les concedieron esas tierras, situadas en regiones forestales poco practicables, pero que con el tiempo (a partir del siglo IX) desarrollaron poblados, muchos de los cuales llevan, aún hoy, el nombre de su santo fundador, como St. Gallen, St. Peter, St. Blasien, o St. Märgen. La nobleza acabó por instalarse en la Selva Negra al sacar provecho de las minas de cobre, plomo, hierro y plata que se encontraron. Familias como los Zähringer, los Staufer,  o los Urach-Fúrstenberg, adquirieron gran poder hasta que los Habsburgo los derrocaron en el siglo XIII.

La Guerra de los Treinta Años (1618-1648) causó muchos daños en las ciudades situadas en las carreteras de paso, y durante la Guerra de Sucesión Austríaca, cien años después, los soldados volvieron a arrasar a fuego muchas poblaciones de la Selva Negra. Pasó entonces a depender del Electorado de Baden y más tarde del Gran Ducado de Württember. Hoy, y desde 1952, la región forma el Estado Federal de Baden-Württemberg.

                                                                 cucos

 

Al pasar por Furtwangen, la Guía de la Selva Negra nos informa de que de aquí parecen datar los Relojes de Cuco más antiguos, del siglo XVII, aunque en realidad no se sabe desde cuando se fabrican.

Al principio se construían simples relojes de pared de madera que solo tenían una aguja horaria, que eran los que tradicionalmente vendían por los caminos los “Portadores de Relojes”. Mas tarde y a lo largo de la historia, los modelos variaron mucho: Trompeteruhren, relojes que dan la hora con música de trompetas; Flötenuhren, relojes con mecanismo abierto o cubierto en forma de flauta; Bilderuhren, o relojes pintados, por lo general para la torre de una iglesia; Rahmenuhren, relojes con un marco de oro, u otro metal noble, alrededor del cristal; Relojes de Control; Relojes de Péndulo; Despertadores de doble campana… y muchos otros.

                                               

 

En el siglo XVIII el mercado de Relojes de Cuco era ya floreciente en la Selva Negra. Muchos campesinos los construían como complemento económico, pero fueron los monjes de los conventos los que avanzaron en su técnica. Con el tiempo los Relojes de Cuco lograron ofrecer trabajo a carpinteros, torneros, pintores, cristaleros… además de a los maestros relojeros que se encargaban de la maquinaria.

El “cuco” al principio solo era un pajarito de madera que salía por medio de un resorte y emitía un sonido aflautado. El aporte musical no llegó hasta el siglo XIX, cuando Furtwangen era el centro de la industria relojera alemana. Y en este mismo siglo, en 1850 se fundó aquí la Escuela de Relojería Gran-Ducal de Baden, siendo su director, Robert Gerwig, quien tuvo la idea de crear también el Museo Alemán de Relojes, que hoy cuenta con más de 8.000 obras expuestas, además de una amplia documentación sobre la historia de la medición del tiempo y los distintos usos horarios mundiales. Su principal muestra es un Reloj Universal Astronómico de 1787.

 

 

8月31日

HILDEGARD VON BINGEN

 (Por alguna razón, esta entrada que debía de figurar antes no se grabó como es debido)

HILDEGARD VON BINGEN (SANTA HILDEGARDA)

Hildegard Von Bingen fue sin duda una de las mujeres más extraordinarias de la Edad Media europea. Hildegard nació en Bemersheim (Alemania) en el valle del Rin, el año 1098 (o 1099), en el seno de una familia noble alemana. Fue la menor de diez hijos, por lo que siguiendo la costumbre de la época pude decirse estaba destinada a la Iglesia. Desde muy niña, Hildegard sufrió visiones que más tarde la propia Iglesia confirmaría como inspiradas por Dios. Estos episodios, descritos por ella misma como “La Luz Divina”, la dejaban muy mal e incluso la cegaban temporalmente.

Sus padres preocupados decidieron entregarla totalmente al convento benedictino de Disibodenberg, que se encontraba bajo las órdenes del Abab  Jutta. Él fue quien se encargó personalmente de la educación de Hildegard, y así pudo tener un profundo aprendizaje en latín, griego, liturgia, música, oración y ciencias naturales, además de una disciplina asceta. A los dieciocho años, Hildegard toma los hábitos benedictinos.

En 1136, Jutta murió y Hildegard, a pesar de ser muy joven, asumió el mando del convento y comienza a escribir sus experiencias.

La “Vida de Hildegard von Bingen”, obra escrita pocos años después de su muerte (acaecida en 1179) por el monje Theoderich von Echternach, permite aproximarse a su figura que ha sido considerada como la primera bióloga alemana, la primera médica y la primera feminista.

De los nueve libros que escribió, destacan “Scivias”,de corte místico; “Liber Vitae Meritorum”, sobre ética; y “Operatione Dei”, sobre teología. Otro de sus libros, el “Liber Simplicis Medicinae” es importantísimo para la medicina, pues en el se hace un acercamiento a la ciencia de curar desde la perspectiva holística, incluyendo conocimientos de botánica y de biología. Describe con minuciosidad las propiedades medicinales de las plantas y las virtudes de las piedras preciosas y los metales. Por ejemplo, el vino jugó un papel muy importante en sus tratamientos, y Hildegard recomendaba beberlo tibio como remedio para la incontinencia.

De la misma forma, el “Liber Compositae Medicinae” trata sobre las enfermedades, pero desde el punto de vista teórico y explica sus causas y síntomas.

Pero, Hildegard no sólo se dedicó a escribir, si no que además compuso música. Escribió setenta y siete canciones aproximadamente, y una ópera “Ordo Virtutum”, por la cual se ha dicho que la compositora fue más allá de las normas de la música medieval y le otorgó un nuevo lenguaje. Hildegard no fue la única mujer de su época en escribir música pero fue la única, o una de las pocas, que logró mantener la autoría de todas sus obras, gracias a que supervisó personalmente la copia de los manuscritos. Tan audaz acto permite hoy en día escuchar su música.

También mantuvo una intensa correspondencia con los personajes más relevantes de su época, como el Papa Eugenio-III, Federico-I Barbarroja o Bernardo de Clairvaux.

Un comité de teólogos de la Sede Pontificia legitimó sus visiones y sus mensajes, que para muchos eran predicciones del futuro, aunque ella lo negara y dijera que más bien era una proyección del presente. Tal fue su reconocimiento, que llegó a ser conocida como la “Sibila del Rin”. En este momento, la gente la buscaba para escuchar sus palabras de sabiduría, para curarse, o para que los guiara.

La relación con la Iglesia no fue muy buena y alcanzó su crisis, cuando Hildegard y las monjas del Convento Rupertsburgo que ella había fundado (se llamó así por un Santo del que ella escribió la biografía, en el actual barrio de Bingenbrück, hoy desaparecido) dieron sepultura en el cementerio de su convento a un joven revolucionario, que había sido excomulgado por el arzobispo. Según la Iglesia el joven no merecía santa sepultura, pero Hildegard insistía en que él se había arrepentido. Se negó a desenterrarlo e incluso hizo desaparecer cualquier rastro del entierro, para que nadie se atreviera a buscarlo.

Este problema le acarreó a Hildegard y a todas las monjas a su cargo una prohibición de hacer música. Ella muy molesta, le escribió al Arzobispo una carta bastante dura en las que se lamentaba de la “perdida” que esto significaba para todo el Rin, y además amonestaba a la autoridad eclesiástica. La Iglesia decidió perdonarla y pocos años después, esta polifacética y mística mujer murió.

Esta “monja emancipada” fue una intelectual que logró conquistar grandes espacios durante su retiro. Además de escribir y componer, concibió una nueva imagen de la mujer. Describió a Dios con atributos femeninos, algo revolucionario para la época. Convirtió las debilidades atribuidas a las mujeres en autoridad y luchó por la equiparación de los sexos en cuanto al castigo por los pecados. No tuvo reparos en pelearse con los representantes de la Iglesia por estos asuntos.

En aquellos tiempos, este modo de pensar era inconcebible. En una época en la que no había duda de la culpabilidad de Eva, ella se atrevió a decir que Eva no había cometido falta, sino que era una víctima engañada por Satán, quien envidiaba a la mujer su capacidad de dar vida. Por si esto fuera poco, se atrevió a visualizar el acto sexual como una unión espiritual que iba más allá de la procreación.

Hubo varias tentativas para canonizarla, y aunque esto nunca se llegó a realizar, popularmente se la reconoce como “Santa” e incluso el Papa Juan Pablo-II la calificó como  una mujer santa”.

Bingen, la ciudad que la acogió, atrae hoy a curiosos de todo tipo: investigadores, teólogos, esotéricos y médicos alternativos que visitan el Museo Hildegard buscando datos, o recorren los antiguos senderos del vino y la medicina natural en los alrededores de Bingen. El Convento Rupertsburgo fue destruido durante la Guerra de los 30 años, pero el Convento Eibingen, otro lugar donde vivió Hildegard, quedó intacto. Se encuentra en la otra orilla del Rin, a las afueras de Rüdesheim am Rheim, una ciudad que recibe muchos miles de visitantes más que Bingen. Por ello los habitantes de Bingen insisten en subrayar una diferencia: del otro lado del río queda el estado de Hesse, y de éste, Renania Palatinado. Además cuentan con el patronimico de una de las mujeres más extraordinarias de la Edad Media, Hildegard von Bingen.

Páginas web que se pueden visitar:

http://www.study-in-germany.de/spanish/4.30.3.1230.html

http://finam.cl/contenidos/hildegard_von%20_bingen.htm

http://www.solonosotras.com/archivo/21/biog-hildegard.htm

http://www.beethovenfm.cl/cgi-bin/enciclopedia_persona.cgi?id=119

http://www.discoweb.com

http://www.foroclasico.com

http://www.beethovenfm.cl

www.martinschlu.de/. ../hildegard.htm

www.abtei-st-hildegard.de/. ../hildegard.html

www.heilfastenkur.de/ hildegard_von_bingen.shtml

www.eisenburger.de/ Photo/Hildegard/hildegard.html

www.bingen.de/kultur/ museum/museumstart.htm

www.agapea.com

 

 

 

 

LA CIUDAD DE WORMS

LA CIUDAD DE WORMS

Worms, pertenece al estado alemán de Renania-Palatinado. La ciudad, situada a orillas del Rin, en la región vitivinícola del Rheinhessen, cuenta hoy con unos 80.000 habitantes y es la heredera de una historia singular.

Este lugar estuvo ocupado por la tribu germánica de los Vangiones, hasta que fueron expulsados por los romanos que lo bautizaron como Borbetomagus, y construyeron una fortaleza hacia el 14 a.C. En el 412 la ciudad, llamada Augusta Vangiorum, fue transferida a los Burgundios, otra tribu germánica, quienes la convirtieron en la capital de su reino.

Los Burgundios, originarios de Escandinavia, entraron en el Imperio alrededor del año 200 instalandose en Pomerania (Polonia) y Alemania, hasta que se asentaron en esta zona a orillas del Rin, entre Francos y Alamanes, como pueblo Federado (fœderati) de los romanos. No obstante parece que mantuvieron una relación tormentosa con sus anfitriones, ya que irrumpieron en las regiones fronterizas y extendieron su influencia cuanto les fue posible, arrebatando incluso Mogunticum (Maguncia) al Imperio.

Este estado de cosas, fue el que propició que el general y Magister Militum romano, Aecio, enviara contra ellos a mercenarios Hunos de Atila que terminaron invadiendo el Reino Burgundio del Rin. Su Rey Gundicar murió en una de estas batallas en el año 436, y su capital y su reino desaparecieron.

Las leyendas heroicas que cuentan la defensa de los Burgundios frente a los Hunos, fueron recopiladas en el siglo XIII para formar el “Cantar de los Nibelungos”, la mayor narración épica en lengua alemana.

Las viejas historias nos cuentan muchas maravillas
 de héroes admirables, de grandes trabajos,
 de alegrías, de fiestas, de llantos y de quejas;
 ahora escucharéis prodigios de los combates de arrojados guerreros.

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Como la clara luna que, al surgir de las nubes,
 borra la luz de las estrellas,
 así estaba Krimhild entre las mujeres,
 alegrando el corazón de los guerreros.

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No puedo referir qué pasó después.
 Caballeros, mujeres y nobles escuderos lloraron
 a sus queridos amigos muertos.
 Aquí la historia tiene su fin: éste es el Pesar de los
 Nibelungos.

 

En el 486, Clodoveo-I, el gobernador de los Francos-Salios construyó aquí una nueva ciudad a la que llamó Wormatia y pronto se convirtió en Sede Episcopal. Sus Obispos fueron adquiriendo gran importancia política hacia los siglos X y XI. La ciudad se alió entonces con los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico en su lucha contra el Papado y en el siglo XII, Worms se convirtió en Ciudad Imperial Libre, cuando en 1122 el Papa Calixto-II y el emperador Enrique-V firmaron aquí el famoso Concordato de Worms, por el que las investiduras eclesiásticas recaían en el Papado, poniendo fin a la llamada “Querella de las Investiduras”.

Desde fines del siglo XV, Worms fue sede de ocho Dietas Imperiales (asambleas legislativas), del Reich, en las que, bajo la égida del Emperador, se congregaban Príncipes, Condes y representantes de las ciudades libres del Imperio. La más célebre fue la Dieta de Worms de 1521, entre el 28 de enero y el 25 de mayo, en la que el emperador Carlos-V convocó a Lutero para dirimir el problema protestante.

Del 16 al 18 de abril, Lutero habló delante de la Asamblea pero, en vez de abjurar, defendió con energía su Reforma. El año anterior, el Papa León-X, había emitido la Bula “Exsurge Domine” requiriendo a Lutero para que se retractase de 41 de las 95 tesis que criticaban a la Iglesia. Lutero fue convocado por el Emperador para comparecer delante de la Dieta Imperial, y el Príncipe Federico-III, Elector de Sajonia, obtubo para él un acuerdo por el cual si Lutero se presentaba le sería concedido un salvoconducto seguro desde y hasta el lugar del encuentro.

Lutero se negó a retractarse con la siguiente argumentación:

Al menos que no esté convencido de testimonios de las escrituras o de razones evidentes - puesto que no confío en el Papa, ní en su Concilio, dado que ellos han errado continuamente y se han contradicho a sí mismos - Me mantengo firme en las escrituras por mí adoptadas, y mi conciencia es prisionera de la palabra de Dios, y no puedo ni quiero revocar ninguna, viendo que no es seguro o justo actuar contra la conciencia. Dios me ayuda. Amén.

El Nuncio Papal de la Dieta redactó y propuso violentas denuncias contra Lutero, y Carlos-V promulgó el Edicto de Worms el 25 de mayo, donde se condenaba formalmente el Luteranismo. El Edicto declaraba a Lutero como un bandido y prohibía la lectura y posesión de sus escritos. Permitía a cualquiera matar a Lutero sin sufrir consecuencias penales y provocó mucha agitación incluso entre los más moderados. Pese al acuerdo que garantizaba el regreso seguro de Lutero, se incluyó que pronto sería arrestado y castigado. Para protegerlo, el Príncipe Federico-III lo capturó en el camino a casa y lo escondió en el Castillo de Wartburg, donde Lutero inició su traducción de la Biblia al alemán. Lutero continuó con la Reforma hasta su muerte en el año 1546.

No obstante el Edicto de Worms no llegó a ser obedecido y en 1525 los habitantes de la ciudad lo adoptaron, por lo que sufrió duras represalias durante la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). En 1689 fue prácticamente destruida por el ejército francés durante la Guerra de la Liga de Augsburgo y en 1801, durante las Guerras Napoleónicas, se le privó de sus derechos de ciudad libre y fue anexionada al Ducado de Hesse-Darmstadt.

Por último, Worms resultó también muy dañada durante la Segunda Guerra Mundial, pero en la segunda mitad del siglo XX se reconstruyó el centro de la ciudad y varios monumentos fueron restaurados. Hoy en día la Historia se mantiene presente en sus calles.

 

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